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Comentari :: ecologia
La resiliencia de las ciudades, una necesidad!
18 abr 2016
Las metrópolis y ciudades del planeta se encuentran o deberían  resguardar a sus habitantes, sus recursos y el mantenimiento de la funcionalidad o el bienestar ante posibles crisis.

El término, procedente de ciencias como la ecología, la psicología o bien la resistencia de materiales, se aplica ahora a prácticamente todos los aspectos de la vida incluyendo el hábitat humano por excelencia: la ciudad o metrópolis. Pero… Qué es la resiliencia y de qué forma se aplica al aspecto urbano?

  La resiliencia urbana no es una técnica nueva de administración de urgencias, es alguna cosa más. Es más bien un objetivo para  tener una nueva mirada sobre el desarrollo urbanísticop coherente. Puesto que los humanos exhibimos una perceptible tendencia a desarrollarnos en la dirección de las imágenes positivas del futuro que adelantamos,  es un vector positivo de avance social. Tiene por lo tanto un valor como guía de la estrategia de desarrollo urbano.

  Si aplicamos este término a cualquier asentamiento humano podemos intuir las ventajas que puede representar para cualquier zona urbana y sus habitantes. El programa de urbes resilientes de ONU-Habitat define las urbes resilientes como aquellas que tienen la capacidad de recobrarse veloz de los impactos que padece el sistema. Esta definición se fundamenta en la concepción de la ciudad como un "sistema de sistemas", un ente complejo que, a semejanza del cuerpo humano, que requiere el buen funcionamiento de los diferentes órganos para disfrutar de buena salud.

  Si miramos a nuestro alrededor, todos y cada uno de los asentamientos humanos padecen impactos día tras día. Lo común en el mundo moderno es que sean pequeñas interrupciones en el suministro de agua o bien electricidad, huelgas que afectan al comercio o bien al transporte público, averías o bien los propios trabajos de mantenimiento que producen molestias a los usuarios. Otras veces, las zonas urbanas experimentan crisis y desastres como inundaciones o bien tormentas que comportan pérdidas económicas y, en el peor caso, daños a las personas pudiendo ser trágicas cuando se refiere a grandes desastres naturales.

 

Las consecuencias de cada crisis dependen de la preparación de urbanísticas de la ciudad para hacer frente a ciertos impactos esperables y de la forma en que la ciudadanía percibe y reacciona ante ellos decidirán el bienestar del futuro. Estos factores son exageradamente variables y dependen de valores tan dispares como el buen funcionamiento de los sistemas o bien el grado de tolerancia que cada sociedad muestra frente a los sucesos.

En consecuencia, las metrópolis de todo el planeta deberían estar iniciando su paseo para transformarse en resilientes y resguardar a sus habitantes, sus recursos y el mantenimiento de la funcionalidad frente a las crisis. Para esto, el paso inicial prosigue una vieja receta de la psicología: conócete a ti. La ciudad precisa del conocimiento de sus sistemas para poder prepararse. En este sentido, es de nuevo válida la metáfora del cuerpo humano: en el momento en que una persona padece una perturbación, va al médico. El caso de las urbes es igual, precisan un diagnóstico desde el como se tomen las resoluciones convenientes para recobrar el buen funcionamiento cuanto antes. La solución del inconveniente, cuando es precautoria, acostumbra a repercutir de forma notable en la calidad de vida de los ciudadanos, de forma que el sistema perjudicado puede no padecer la incidencia y prosperar sus posibilidades.

Pero… Por dónde comenzar? Por desgracia, la toma de conciencia acostumbra a ir antecedida de alguna crisis que tenga un impacto esencial sea por la afectación de población o bien por las pérdidas económicas. Cuando esto ocurre, las las zonas pobladas descubren que son frágiles y que precisan progresar su capacidad de actuación: Preparándose, siendo proactivas, examinando de qué manera hacer en frente de las posibles crisis antes que lleguen, valorando diferentes escenarios y los fallos en cadena, pueden reunir a todos y cada uno de los actores precisos y regularlos incluyendo a la sociedad civil. La resiliencia urbana es un proceso vivo que requiere una incesante revisión y actualización de la situación de las ciudades. La evaluación de la información libre deja avanzar en el conocimiento y afianza la toma de resoluciones eficientes, optimando las inversiones para reducir los peligros y ayuda a la vida de sus habitantes.

Unas directrices coherentes sobre los los diez aspectos o pilares que deberían cumplir las ciudades.
Vía: Ciudades resilientes - http://ovacen.com/resiliencia-y-el-concepto-de-adaptacion/

En una Tierra globalizada e interconectada, en el que todas y cada una de las sociedades son  conscientes de la escasez de recursos del planeta y que padecen las consecuencias de la carencia y de la capacidad para resguardarse de los posibles desastres, la transformación de nuestras ciudades y puebles en ese aspecto  más habitable, más seguro, con mayor calidad de vida y, en suma, más resiliente, es una necesidad.


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Comentaris

Re: La resiliencia de las ciudades, una necesidad!
18 abr 2016
Las metropolis deberian desaparecer...
Son lugares muertos, son el cancer de la sociedad.
Las ciudades en si no aportan ni comida ni nada positivo... Solo son nuecleos de mano de obra y fabricas de pobres...
Sin olvidar que siempre hay algunos nucleos ideologicos que dan esperanza... Pero la ciudad es pura mierda...
Re: La resiliencia de las ciudades, una necesidad!
19 abr 2016
Cambio climático, crisis endémica, desastres naturales, contaminación cada vez más alta... La ONU (el sistema) ya nos prepara para que a pesar de la catástrofe que pueda acaecer el sistema se mantenga intacto y la economía pueda seguir funcionando, que es lo realmente importante. Fijémonos en como la máxima del texto es: no podemos permitir la interrupción. Y se trata de una interrupción así en general, pues mete en el mismo saco huelgas (a las que llama a sabotear y esquirolear) o desastres naturales.

Por si fuera poco, en el texto se prevé que sea la ciudadanía ("la sociedad civil") quiénes en forma de voluntarios remedien estas crisis que "decidirán el bienestar futuro". Sabiendo que las grandes empresas son las principales culpables de la contaminación rampante, de gran parte de los desastres ambientales y de la precarización, vemos aquí otra máxima del capitalismo: privatizar beneficios, socializar las pérdidas. Cómo cuando se rescatan bancos con dinero público.

La finitud de los recursos del planeta choca con la demanda incesante de autovalorización del capital. Su ansia devoradora destruye ecosistemas y reduce cada vez más los derechos de las trabajadoras, mientras aparecen formas renovadas de alienación cada vez más inmersivas cómo la realidad virtual o la creciente virtualización de la realidad en base a la adicción a los teléfonos móviles e internet. Todo esto nos lleva a un nuevo escenario al que el capital debe estar preparado para no perder beneficios, que es lo que le duele. En este sentido, en la actualidad hemos asistido a un aluvión de películas sobre el colapso de la tierra, el apocalipsis zombi que ya nos preparan para ese panorama y para la forma en que debemos afrontarlo.

A parte de esto, en la fascinación estética por este fin del mundo sale a la luz el estado decadente en que se encuentra ese individuo del primer mundo. ”Nada salvo la destrucción universal, la muerte de todo, puede procurar al empleado urbanizado el remoto sentimiento de estar con vida” A nuestros amigos, comité invisible

Delante de este panorama desolador, habrá que estar atentas a la hipocresía de las directrices de quiénes nos han llevado a esta situación. Una vez más, los que nos han metido dentro nos dirán la forma adecuada en la que hay que salir: la forma en que, pese a las contradicciones estructurales, el capital siempre tiene que salir de cada crisis más reforzado y rebosante de vida aún. La crisis del capitalismo debe volverse crisis de la gobernabilidad del capital. A la vez que se combate el poder, hay que empezar a idear y construir las infraestructuras que garantizaran nuestra independencia en los momentos críticos.

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