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Argentina: Declaración del Partido Comunista ante la nueva coyuntura
17 gen 2016
Nota del redactor: En Argentina asumió como presidente Mauricio Macri, que está forzando a cualquier precio un plan de gobierno tipicamente neoliberal de entrega del país al capital local y extranjero occidental, y ajuste para el pueblo, que la mayoría de los argentinos padecimos en los 90' con el neoliberal Carlos Menem, y que tiene semejanzas con los planes aplicados actualmente en España y Grecia.
Argentina: Declaración del Comité Central del Partido Comunista ante la nueva coyuntura: POR UNA FUERZA POLÍTICA FRENTISTA

Resumen Latinoamericano / 14 de enero 2016.-
La República Argentina está gobernada por un Poder Ejecutivo que representa de manera directa, y casi sin intermediaciones, a las corporaciones trasnacionales, a los medios concentrados de información, a los monopolios del sector agroexportador y a la banca global hegemónica del sistema financiero internacional. El gabinete nacional y otros altos cargos se otorgaron a los gerentes de los monopolios extranjeros más fuertes en el país.

Otros funcionarios que responden a la vieja política ocupan posiciones dirigentes en la dirección de las estructuras represivas, que hoy se ponen a la orden del día para agredir a quienes reaccionan ante los ajustes y la pérdida de derechos, especialmente contra los despidos.

Es un gobierno que se constituyó como una dictadura de los monopolios.

La coalición Cambiemos ha ganado las elecciones por un escaso margen con un discurso suave y conciliador, amparada en ONG y fundaciones, protegida y alentada por la massmedia y asesores de imagen pero, una vez con el mando, desarrolla una operación de “dominio rápido”, avasallando la Constitución Nacional y las leyes con la tolerancia de la corporación judicial, con un desaforado autoritarismo sin miramientos, haciendo del Estado un coto cerrado para acabar, mediante un drástico shock, con las reformas conseguidas durante la gestión anterior.

La carencia de una fuerza política plural, decididamente transformadora, con una dirección colectiva y una estructura de bases organizadas, facilitó a los sectores del poder real mantenerse incólumes. La derrota electoral del 22N estuvo precedida por otros reveses, como en los comicios de la Ciudad de Buenos Aires y otros, como el que impidió torcer el brazo del sector agroexportador más concentrado, o el de los monopolios de la massmedia. Ni siquiera se llegó a intentar una acción sobre el sector financiero. Con todas sus fuerzas intactas, el poder permanente dispuso todas sus energías en la difamación y el ataque constante a un gobierno en el que no confiaba, con vistas a su paulatino debilitamiento, dadas sus reformas progresistas y la mística de masas que desarrolló. Incluso la fórmula presidencial oficialista encabezada por Daniel Scioli, a quien votamos porque no nos daba lo mismo que el macrismo en tanto neoliberalismo puro y duro, implicaba ya un retroceso tanto por no responder a las mejores expectativas de profundización de los cambios, como por no haber resuelto la falta de unidad en las propias filas, dato crucial de la derrota.

Desde el comienzo, Cambiemos en el gobierno se alineó con los EE.UU. y la derecha internacional en contra de la Venezuela Bolivariana. Y, en verdad, contra todo el proceso de unidad e integración independiente de América Latina y el Caribe. Afortunadamente, la injerencia descarada en los asuntos internos de la tierra de Hugo Chávez implicó su primera derrota diplomática dado que la Cumbre de Jefas y Jefes de Estado del Mercosur, realizada en Asunción del Paraguay, rechazó las p r o p u e s t a s llegadas desde Buenos Aires, lo cual no debe distraernos, dado que, con seguridad, en su amorío con Washington, encontrarán las maneras de volver a la carga.

Lo ocurrido en nuestro país forma parte de una sofisticada contraofensiva del imperialismo, de EE.UU. y la derecha internacional, española en particular, que amenaza a Venezuela, donde ganaron la mayoría de la Asamblea Nacional y, desde ella, pretenden ejercer un despotismo parlamentario. Y a Brasil, donde intentan un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff.

Ya se anuncia para este año una visita a Argentina de Barack Obama para festejar lo que considera una victoria propia, la cual será aprovechada a su vez en la contienda electoral de EE.UU. Desde ya debemos prepararnos para organizar el repudio popular a quien representa al imperio de la agresión y expoliación a los pueblos de todas partes del mundo. Vienen a introducirnos, como insiste Macri, en la denominada y fracasada “guerra contra el narcotráfico”, que implica la militarización de toda la sociedad y que ha llenado de muerte y dolor a países hermanos como México y Colombia. Ese no es el camino para combatir el flagelo, que se origina en el inmenso mercado de consumo de EE.UU. y se concentra en mafias asociadas a distintos entramados del Estado, cuyas cúpulas hay que descabezar, mientras que las víctimas de las adicciones, deben ser contempladas en específicos planes de salud pública. En otros países de la región con gobiernos populares, también se desenvuelve n planes desestabilizadores. En todos estos casos juegan la acción de las fuerzas del imperio y la reacción, pero además las deficiencias de nuestros propios procesos, cuya vigencia y desarrollo reclaman superar realmente los límites de un mero progresismo y asestar golpes duros a las fuerzas del poder real, que luego utilizan sin vacilar su potencialidad económica o de otros recursos, como fuerzas activas de la restauración conservadora, uno de los pares dialécticos que señalamos los comunistas argentinos en su momento, impulsando como antítesis la radicalización de los cambios para evitar el estancamiento de nuestro proceso y la derrota.


– A FUERZA DE DNU

Ahora, sin convocatoria a sesiones extraordinarias del Congreso y mediante el autoritario recurso de los Decretos de Necesidad y Urgencia, anulan leyes, eliminan organismos, restringen derechos, amenazan la integración regional y se encaminan a imponernos la filosofía del Alca por medio de la Alianza del Pacífico y el Tratado Transpacífico, que no sólo vienen a modificar de plano la política exterior, sino que son instrumentos para más conculcación de derechos sociales, que afectarán a los trabajadores y a la industria nacional y a la soberanía misma de la Patria.

Al mismo tiempo, se descarga velozmente una batería de medidas económicas y financieras que implican una enorme transferencia de recursos desde los trabajadores y capas medias de la ciudad y el campo hacia las grandes corporaciones agroexportadoras, incluyendo la anulación y/o rebaja de las retenciones lo cual desfinanciará al Estado, hacia el gran capital financiero cuyo accionar queda totalmente liberalizado y hacia los monopolios de los medios de comunicación, en particular el Grupo Clarín, beneficiados además con el ataque inconstitucional a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y a la Afsca y la Aftic.

Esa transferencia de capital se produce además mediante una fuerte devaluación del peso de casi el cincuenta por ciento, la desregulación del mercado cambiario y un incremento en los precios de la canasta básica y de otros productos del cuarenta por ciento o más, y en una serie de tarifazos que afectan sensiblemente el valor del salario y de tod@s aquell@s que reciben ingresos fijos. La suspensión de la actividad del Indec es un intento de esconder los niveles de inflación alcanzados.

Expertos calculan que la transferencia de que hablamos se aproxima a los 130 mil millones de pesos que van al sector exportador agrario e industrial, a los que deben sumarse otros 40 mil por el aumento de los combustibles que van a las petroleras, a lo que debe sumarse una inflación que se calcula en un seis por ciento mensual, sin contar los efectos de la desregulación de las tasas de interés y los mencionados tarifazos. Esos analistas señalan que el régimen busca una diferencia del veinte por ciento entre la inflación y los aumentos de salarios, lo que va a generar estanflación, es decir, estancamiento más inflación y una caída del PBI de entre el dos y el 3.5 por ciento.

El movimiento obrero ha de alistarse para librar una lucha tenaz contra estas políticas, contra los despidos, por paritarias libres, por el poder adquisitivo del salario y las condiciones laborales y contra la represión a las luchas, que no pueden admitir traiciones, conciliaciones, críticas sólo verbales o admisión del supuesto “diálogo social” que anuncia el gobierno.

También deberemos enfrentar el silenciamiento dictatorial de voces opositoras, como se está produciendo tanto en los medios públicos como con programas y comunicadores cuyo caso prototípico es el de Víctor Hugo Morales. A todos esos trabajadores de la comunicación les entregamos toda nuestra solidaridad.

Es necesario prepararse para la disputa por la dirección y la direccionalidad de las grandes batallas que vendrán. Asimismo, esas luchas deben apuntar a incrementar la centralidad de la clase obrera en la batalla antineoliberal y en la apertura de nuevas perspectivas en el movimiento popular.

Ya asistimos a una oleada de despidos, tanto en el sector público como en el privado. Al respecto, cabe señalar nuestro repudio a las declaraciones del ministro Prat Gay que chantajea a los trabajadores con el desempleo cuando se hable de aumento de salarios. Junto a los sectores intermedios de la sociedad es necesario unir a las amplias fuerzas que defienden el mercado interno frente a la voracidad de los monopolios, que ya se preparan para desatar un vendaval importador, capaz de destruir a la pequeñas y medianas empresas, que son las principales generadoras de empleo.

Lamentablemente, el gobierno anterior, a pesar de sucesivas presentaciones de nuestro Partido, deja en manos del macrismo un instrumento de gran peligrosidad, como es la llamada Ley Antiterrorista, dato cuya gravedad se incrementa cuando vemos el resurgir de bandas fascistas como las que agreden a las Madres de Plaza de Mayo o actúan impunemente en Mar del Plata y otros lugares. O fuerzas del Estado que reprimen a los trabajadores de Cresta Roja o a los municipales de La Plata con munición prohibida. O tribunales que obligan a la portación del DNI como en tiempos dictatoriales. O como en el caso de La Rioja, donde la Policía demanda, fuera de toda legalidad, la lista de los militantes del Partido Comunista argumentando un supuesto plan de inteligencia. O cuando se prepara un “protocolo” para darle forma a las represiones que, como sabemos, serán las respuestas a las demandas obreras y populares. Al respecto valoramos la actuación valiente y efectiva del Partido Comunista de La Rioja que con su lucha y un recurso judicial lograron el rechazo de esa medida discriminatoria.


– ¿CONFIANZA?

Ahora el gobierno dice impunemente que su sola presencia en la administración inspirará tal confianza en los inversores que los dólares del mundo arribarán sin pausa a fortalecer las reservas del país, mentira colosal dada la crisis por la que atraviesa el capitalismo global, incluido su sistema financiero, como se vio con la quiebra de Lehmann Brothers y de cientos de bancos en EE.UU.

Como se ve en la crisis por la que atraviesa la Unión Europea que, encabezada por el Deutshe Bank, no le perdona un centavo a Grecia y otros de sus socios menores y que sólo llegarán a estas tierras como capitales golondrinas o mejor dicho como buitres a endeudarnos financieramente y a cobrarnos sus intereses a cambio de que iniciemos una nueva ronda de entrega del patrimonio nacional.

Ello a tal punto que debieron reconocer el valor de los renminbi chinos producto del acuerdo de intercambio de monedas formalizado por el anterior gobierno, que fueron transformados a dólares por el país asiático, constituyéndose hasta hoy casi en el único ingreso real a las arcas locales y el único llegado desde el exterior.

Sin embargo, funcionarios gubernamentales tienen el atrevimiento de poner en cuestión el acuerdo estratégico integral con la República Popular China y amenazan con una revisión del mismo, seguramente con el propósito de rescatar sus conveniencias comerciales y descartar las inversiones que hacen a la infraestructura y a la soberanía nacional, como en los casos de las represas de la Patagonia. Lo mismo cabe en relación a los acuerdos estratégicos integrales con la Federación Rusa.

Queda claro que pretenden ubicar a la Argentina como un cómodo rincón del patio trasero de los EE.UU. para solaz de los grandes grupos económicos y financieros del capitalismo global y desactivar el importante y valioso papel que tuvo hasta ahora en el Mercosur ampliado, la Unasur y la Celac.

En tal sentido, es importante la designación de Jorge Taiana como presidente pro tempore del Parlasur, que en las actuales circunstancias de la región debe convertirse en una herramienta política de defensa de la unidad e integración soberana de América Latina y el Caribe. En ese ámbito será importante combatir las pretensiones del acuerdo de “libre comercio” entre el Mercosur y la Unión Europea.

Es necesario recorrer el mapa mundial para saber que el imperialismo está dispuesto a todo para mantener y extender su dominio, como cuando bombardea en el Medio Oriente, como cuando crea el autodenominado Estado Islámico, como cuando impone el fascismo en Ucrania y apoya a grupos de esa naturaleza como en Francia y otros países.

En estas circunstancias es preciso actuar a tiempo para confrontar el proyecto de Cambiemos, claramente alineado con los intereses del imperialismo yanqui y evitar su consolidación en el gobierno.

Sin perder de vista la unidad del 49 por ciento que confrontó a Macri en las urnas y aun a los ya arrepentidos de su voto a la derecha, es preciso atender a una reformulación del movimiento popular argentino.

Esto presupone fortalecer al Partido Comunista y la FJC, más vigentes que nunca, para que junto a otros movimientos políticos y sociales, hagan realidad concreta la idea y la práctica del poder popular, del cambio de correlación de fuerzas en el movimiento obrero y de la conformación de un verdadero frente de liberación nacional y social. De un verdadero frente para la victoria del pueblo trabajador, despojado de señores feudales en las provincias y municipios, de burócratas en los sindicatos y de conciliadores políticos con los neoliberales del PRO y Cambiemos.

Podemos hacerlo por nuestra línea política frentista, independencia de clase, carácter marxista, leninista, guevarista y capacidades organizativas y relaciones internacionales. Pero es preciso crecer y desarrollarnos en los lugares de trabajo y en las barriadas populares.

Un Partido Comunista grande y poderoso, que incremente sus relaciones orgánicas con el sujeto social de los cambios, es una herramienta necesaria para unir las fuerzas antimperialistas y antioligárquicas que, de agruparse férreamente, pueden constituirse en el instrumento en que pueda confiar nuestro pueblo para brindarse y ser protagonista activo y consciente de un proyecto revolucionario, socialista, antimperialista, latinoamericanista.

Es necesario contraponer a la idea justicialista del policlasismo, el concepto de sujeto-pueblo con centralidad en la clase obrera, que abarca al conjunto de las fuerzas sociales productoras de las riquezas -incluyendo a los nuevos asalariados con calificación técnica y/o universitaria- afectadas por la dominación neoliberal, dado que aquella otra categoría siempre nos pone bajo la hegemonía de un sector de la burguesía.

Por progresista que esa fuerza sea, como importante aliado de los trabajadores y el pueblo, es necesario construir la hegemonía del poder popular, organizando desde la base, en unión y solidaridad con todas las fuerzas revolucionarias y antimperialistas, con epicentro en la clase trabajadora. A eso denominamos autonomía o independencia política.

Hemos reconocido los grandes liderazgos que tuvo el pueblo argentino, y podremos reconocerlos a la hora de construir unidad. Pero creemos, además, y centralmente, en la necesidad de direcciones colectivas y plurales, sustentadas en el protagonismo popular, donde los liderazgos potencien y fortalezcan la unidad sin hegemonismos, sin descartar la posibilidad de nuevos líderes surgidos de las nuevas coyunturas y confrontaciones que vendrán.

Valoramos la energía de un conjunto de sectores de nuestro pueblo que se han autoconvocado en el último tramo de la campaña electoral por considerar insuficientes las acciones de las direcciones del FpV. Y los llamamos a debatir luchas, proyectos y salidas de modo asambleario y no sólo para escuchar y respaldar a algún dirigente, por más méritos que este tenga.

Creemos en la democracia popular como articuladora de la unión política y social necesaria para derrotar de una vez a la patria sojera, mediática, financiera y gran empresaria que nunca ha dejado de ser el poder real en la Argentina. Ese es el bloque de poder que debemos derrotar con el bloque popular de la revolución de liberación nacional y social, cuya construcción aún es una asignatura pendiente del pueblo argentino.

Desde estas ideas estamos dispuestos al diálogo y la confluencia con un amplio campo de fuerzas existentes en el país, para unirnos desde las más pequeñas hasta las más grandes coincidencias. Tod@s tendrán en el Partido Comunista un aliado sincero y leal.


– LO QUE VIENE

2016 puede ser el año de la transformación principal que demanda la Argentina de hoy. Se trata de la construcción de la fuerza político social emancipadora de los trabajadores y el pueblo, con un programa liberador, una organización basada en la democracia de poder popular y una firme voluntad revolucionaria para torcer la columna vertebral de la reacción: su poder económico y comunicacional.

Cuando desde una derecha político/empresarial encaramada en el gobierno se pretende actuar como una dictadura represiva del gran capital, llamamos a los organismos básicos de nuestro Partido y al conjunto de militantes, simpatizantes y amigos, a hacer del próximo 24 de marzo una gran jornada de lucha, aunando voluntades por todos los derechos humanos en su diversidad, democráticos, económicos, sociales y culturales. “Nunca más dictadura” es hoy enfrentar al PRO-Cambiemos y a sus aliados en todas las esferas de la vida nacional.

El 9 de Julio, cuando se cumpla el Bicentenario de la Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica, que fuera redactada en castellano y quechua en la Ciudad de Tucumán, debemos ser protagonistas como pueblo de una conmemoración combativa que rescate a José de San Martín, Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Bernardo de Monteagudo, Juan José Castelli, Martín Güemes y tantos otros, como un fuerte incentivo para defender la soberanía y combatir a la antipatria entreguista y buitre encaramada en el gobierno.

¡Unidad, organización, resistencias y luchas para construir, paso a paso, la victoria del pueblo!

No seremos del patio trasero, somos la Argentina hermanada a una América Latina que está preñada de Revolución.


Partido Comunista de la Argentina, 14 de enero de 2016.

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