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Notícies :: pobles i cultures vs poder i estats
Se agota el tiempo y el sentido de pertenencia a España se va desvaneciendo en Catalunya, lenta e inexorablemente.
23 jul 2003
En una reciente comparecencia como portavoz del Gobierno, Mariano Rajoy ha reiterado un discurso que últimamente prodiga, en cerrada defensa de lo que él entiende por unidad de España.
Ha dicho, en concreto, que la reforma del Estatut de Catalunya que promueve Pasqual Maragall es "una apuesta que no está en la Constitución", ni en "el espíritu ni en el texto", porque reclama "competencias que no son transferibles" y supone "romper absolutamente con lo que hay". Se trata de un número obligado para todo político popular aspirante a suceder a Aznar, que Rajoy ejecuta bajo sus evasivas formas galaicas. De llevarse el gato al agua, no sería el primer registrador de la propiedad que accedería a la presidencia.

TAMBIÉN era registrador --y gallego, si bien devoto de Prisciliano-- Manuel Portela Valladares, un político marioneta de Alcalá-Zamora, de quien éste decía que sabía "tocar el órgano", pero no dirigir una orquesta, y que dejó el poder en el arroyo después de las elecciones de 1936. Pero, más allá del destino de Rajoy, interesa reflexionar sobre el énfasis nacionalista español que vertebra, en los últimos tiempos, los mensajes de los dirigentes populares. ¿Qué subyace bajo este sarampión nacionalista?
El nacionalismo es, como doctrina política, neutro en sí mismo. Constituye, en ocasiones, un instrumento excelso de cohesión social --y de solidaridad--, que sirve para tensionar a una comunidad e impulsarla hacia el futuro. Pero también puede convertirse, cuando se configura con el carácter de excluyente, en una herramienta imprescindible para preservar el control político, económico y social de un área geográfica determinada en manos de un grupo dirigente que se erige en depositario del tarro de las esencias patrias y dispensador, por tanto, de las credenciales de patriotismo. De modo que quien carezca de esta credencial o cuestione la hegemonía del grupo de egregios, será arrojado a las tinieblas exteriores. No es de extrañar, en buena lógica, que se pretenda condensar esta concepción excluyente del nacionalismo en un texto constitucional rígido, sublimado como inmutable.
Y esto es lo que hay detrás de tanto neoespañolismo: la voluntad de preservar en Madrid --esto es, en manos del grupo político-financiero-funcionarial-mediático radicado en la capital del Estado-- la hegemonía peninsular. El resultado es una nueva totalitarización del poder. Por una parte, el poder legislativo se ha convertido en una simple correa de transmisión del ejecutivo, y el judicial vive una etapa negra de desprestigio y falta de credibilidad; y por otra, el poder político así concentrado provoca la correlativa concentración del poder económico y financiero. De lo que resulta que el poder de Madrid ha alcanzado un nivel de dominio muy superior al de cualquier etapa anterior.
No es un tema de banderas, ni de ejércitos. Se trata de la vieja España centralista reencarnada en los Aznar, Rato, Pizarro, Cortina, Alierta, ytutti quanti, que utilizan el nacionalismo español como un instrumento para preservar el control social, político y económico del espacio hispano en manos de un grupo en el que se reencarnan aquellos a los que Mingote se refirió, en un chiste inolvidable, como los de siempre.

ASÃ? LAS COSAS, no es de extrañar que Catalunya --una comunidad con conciencia clara de poseer una personalidad histórica diferenciada y voluntad firme de proyectar esta personalidad hacia el futuro en forma de autogobierno-- reivindique un nuevo marco que le permita desarrollar toda su potencialidad. Alegar, frente a esta reivindicación --que es al propio tiempo una esperanza de futuro que quiere ser compartida-- las leguleyescas razones que invoca Rajoy es impropio de su excelente formación jurídica. Él sabe que no hace falta modificar la Constitución, para satisfacer la mayoritaria aspiración catalana. Él sabe que bastan el artículo 150 y la disposición adicional 1ª de la Constitución. Él sabe que se trata de voluntad política: de querer construir de veras una auténtica casa común, en la que todos podamos sentirnos cómodos. El debería saber que, entretanto, se agota el tiempo y el sentido de pertenencia a España se va desvaneciendo en Catalunya, lenta e inexorablemente.

JUAN-JOSÉ López Burniol
Notario
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Comentaris

Re: Se agota el tiempo y el sentido de pertenencia a España se va desvaneciendo en Catalunya, lenta e inexorablemente.
23 jul 2003
Lo que pasa es que nunca, ni ahora, ha tenido esta oligarquía española en construir una "casa comun". Su obsesión es imponer "su casa", es meternos a todos dentro para servirles.
Re: Se agota el tiempo y el sentido de pertenencia a España se va desvaneciendo en Catalunya, lenta e inexorablemente.
25 jul 2003
Dendi Kantabria arronti lo sellencu nacionaliegu¡¡¡¡¡¡
Desde Kantabria adelante lo popio y nacional¡¡¡¡
Re: Se agota el tiempo y el sentido de pertenencia a España se va desvaneciendo en Catalunya, lenta e inexorablemente.
26 jul 2003
CUP: No volem la reforma de l´Estatut, volem la Independència

Des de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) de Vilafranca del Penedès, volem explicar i deixar molt clar el “perquèâ€? del nostre vot negatiu a les diferents mocions presentades, i posteriorment unificades per part PSC-PSOE, CIU, ERC al Ple de l'Ajuntament de Vilafranca del Penedès el passat 22 de juliol de 2003, on es plantejava la necessitat de reformar l’Estatut d’Autonomia.

1- Des de l’Esquerra Independentista, no som partidaris de reformar l’estatut ni de buscar relectures de la “Constitucion españolaâ€?, nosaltres som partidaris d’impulsar un ampli debat a nivell nacional per tal de aconseguir portar els Països Catalans cap un procés d’autodeterminació, en el qual la CUP demanaria el vot per la independència. La proposta de impulsar una reforma de l’estatut la veiem com a tímida i descafeïnada. A mes, totes tres propostes (amb diferents termes) es plantegen en clau espanyola i no pas, com nosaltres creiem que tindria que ser, en clau nacional catalana. L’Estatut actual negociat a la baixa ha estat un fracàs per a les aspiracions nacionals del país, ni tans sols ens han deixat de aplicar-lo al 100x100, i seguim estant sota la tutela absoluta i absolutista de l’estat espanyol i submergits en un constant desgast nacional. Plantejar una reforma de l’estatut en plena ofensiva de l’estat contra els Països Catalans i la resta de nacional sense estat de la península, ho trobem ridiculista i covard.

2- Les tres propostes de reforma de l'Estatut presentades per PSC-PSOE, CIU i ERC es plantegen en termes regionalistes, i descuiden la resta dels Països Catalans. La aposta de l’esquerra independentista es la de impulsar, de forma decidida i valenta, una institució nacional catalana per tal d’avançar cap a l’autodeterminació. Des de la CUP apostem per la creació de* l’Assemblea de Regidores i Regidors dels Països Catalans*, una eina que ens ha de servir per caminar cap un país territorialment reunificat, nacionalment lliure i socialment just i igualitari.

3- Des de l’Esquerra Independentista volem deixar clar, que ens neguem a negociar a la baixa un nou estatut per el principat de Catalunya i que en cas de que s’arribes a un acord entre la Govern català i el Govern espanyol per a sotmetre a referèndum un nou estatut regionalista espanyol, demanarem als catalans i catalanes un rotund NO al nou estatut d’autonomia.

22 de juliol de 2003
*Candidatura d’Unitat Popular Vilafranca del Penedès*

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