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Comentari :: indymedia : xarxa i llibertat
El arma y el espacio Público
22 jul 2003
Un texto publicado en Indymedia Madrid/Indyacp, sobre la red Indymedia y la crisis de la contrainformación
Cuando algo sucede y se coloca en el centro de nuestra práctica política y cotidiana, tendemos a pensar en ese algo cómo si siempre hubiera estado aquí, cómo si nos hubiera acompañado en todo momento, pero, obviamente, esto no es cierto. Desde ciertas perspectivas se considera que aquella cosa que ha sucedido en lo político, por ser eterna (venir desde siempre) es inmutable. Este error de percepción sustenta buena parte de las lógicas entre lo reformista (aquello que cambia) y lo revolucionario (aquello que revoluciona) sosteniéndose, muchas veces desde una perspectiva un tanto infantil, que las cosas que funcionan, funcionan bien, no sólo bien, sino de la mejor manera posible. Por suerte esto no es cierto (digo por suerte porque si no el inmovilismo acabaría con toda práctica política) y las herramientas políticas aparecen en momentos concretos de la historia y hay que comprenderlas y pensarlas para mejorarlas constantemente, sin miedo a equivocarse, dar la vuelta y volver a pensar, al mismo tiempo que despojando todo afán de posesión identitaria sobre las mismas, o sobre la práctica anterior.

Por tanto, la irrupción de la comunicación como base fundamental en la práctica política y el crecimiento de las nodos de Indymedia (y otros), no debe en modo alguno hacernos creer que hemos llegado al final de un camino, ni siquiera que estamos en la mejor parte. Por todo ello, es necesario reflexionar acerca del carácter constituyente de este tipo de herramientas y las transformaciones que las provocan y que provocan.

La comunicación se ha vuelto central en la política por tres razones: Porque se ha vuelto central en la existencia, porque se ha vuelto central en la producción y porque se ha vuelto central en la construcción imperial. Por todo ello, la aparición de la red Indymedia viene determinada por su contexto, un contexto donde la contradicción salvaje entre poder comunicar (tener las herramientas, el cuerpo, la inteligencia y la voluntad para ello) y tener que estar sujetos a la sumisión de la comunicación del Imperio (siendo meros receptores o transmisores de la imagen de âunaâ? realidad) , se vuelve ingobernable y, en seguida, deviene potencia para la multitud (sin ignorar por supuesto, el trabajo desarrollado a través de cientos de Weblogs-miles- en todo el planeta, que están revolucionando la comunicación y que suponen un âcamino de baldosas amarillasâ? para cualquier persona que pretende hacer una cronología de este proceso)

Por tanto, la red Indymedia es el tipo de herramienta que necesitamos para construir otro mundo posible (o miles) pero no viene determinada por un afán militante, autoconsciente y en posesión de una verdad. Sino por la unión de procesos complejos a nivel de la totalidad del tejido social y por tanto debe responder a esos tejidos (desde el software libre, hasta la precariedad, hasta el acceso masivo a las nuevas tecnologías en occidente, hasta la cultura, el tipo de consumo, la espectacularización de lo âmultimediaâ?, etc), no simplemente a la política militante, consciente y determinada.

La red Indymedia nace en un momento muy concreto, en las luchas contra la OMC de Seattle en Noviembre del 99 (aunque ya existían experiencias de âpublicación abiertaâ? en otros weblogs- La primera Acp- Agencia de Construcción Permante- era uno de ellos) La eclosión que supuso para al movimiento el éxito de esta herramienta no debe sorprender (auque sí agradar) El ansia por comunicar se convirtió en la excedencia. Comunicar se convirtió en la finalidad âmilitanteâ? de una multitud de sujetos que lo eran de una forma muy colateral. Este fue el inicio del concepto de arma, de la herramienta de comunicación Indymedia como arma contra el Imperio, contra las multinacionales, etc. Esa dimensión de arma permanece prácticamente inamovible desde su nacimiento. Si bien el ansia de comunicar ha ido ordenándose (las mayor de las veces de forma tremendamente inteligente, otras perdiendo fuerza al ser pobladas por las fuerzas de la âIntelligentsiaâ? política, destruyendo su sentido, no sólo de arma, sino también comunitario, abierto, cooperativo) paulatinamente y la dimensión de arma se ha ido reconfigurando convenientemente. Con el tiempo, esta dimensión es más una cotidianidad asumida y tranquilizante que una mera razón de ser. Denunciar al poder, sus abusos, etc. Es interesante, pero lo es mucho más construir espacios públicos, construir formas nuevas de socialidad.

La red Indymedia, y en buena medida, la contrainformación, ha primado siempre esté carácter de denuncia o acoso al poder, lamentablemente, esto le confería un carácter subalterno con respecto al mismo, pues era el poder la razón misma de la existencia de la contrainformación. La aparición de Internet y la ârevoluciónâ? del âOpen Publisihingâ? (la zona de libre publicación) es el principio del fin de ese carácter, sin embargo, una cosa es la potencia y otra cosa el acto que construimos con esa potencia. Una lectura rápida a las zonas de libre publicación de la totalidad de los Indymedias del mundo, nos sigue remitiendo a un carácter de âarmaâ?, a conflictos que se abren o se cierran con el poder. O que el propio poder abre o cierra, esto, sin duda, es normal y excelente, al fin y al cabo, la esencia del poder es determinar las vidas de aquellos que se encuentran bajo su mando, por tanto ignorar su existencia sería falsear la realidad, lo que conduciría a cualquier movimiento a un suicidio casi seguro. Pero la propia potencia constituyente de las multitudes a lo largo de todo este ciclo, esa cualidad de militancia mediática, no entendida como militancia sino como auténtica necesidad y posibilidad de narrar, de construir, de conmemorar, en definitiva de ejercer derechos de ciudadanía (¡derecho a narrar¡) Dan al traste con toda esa lógica.

La red Indymedia tiene la posibilidad de convertirse en un espacio público y productivo, en un agora de la multitud, no podemos ignorar esta vertiente del âarmaâ?, sino potenciarla, potenciar esa dimensión de espacio público significa hablar de todo lo que el poder no controla, no determina, se fuga de su mando, potenciar ese arma determina también construir colectivamente un espacio y por tanto, seleccionar y potenciar aquellos contenidos que nos sirvan para pensar colectivamente, que nos aporten herramientas de trabajo en mejores condiciones: más colectivas, más abiertas, por tanto más democráticas. No es una cuestión menor la de definir como positivas aquellas herramientas que nos permiten ser abiertos, colectivos y radicalmente democráticos cómo mejores frente a otras, esto es algo que debemos recordar siempre, pues esta concepción no es una moda pasajera ni algo que deba ser comprendido a priori. Existen prácticas sectarías, existen memes, existen circuitos de trabajo político que se construyen en simetría con el poder (cuando su relación de fuerzas es absolutamente asimétrica, quizás ignorando la cuestión de fundamental de que existe algo llamado relación de fuerzas) Existen formas de articulación de lo político que no tienen sentido en el seno de un ágora, pues no pueden hablar en libertad, ni expresarse políticamente en un espacio público. Entre otras cosas porque conciben una dimensión de lo político que separa a la gente que hace política del resto de la gente, que prioriza preocupaciones en base a sus intereses (no sólo políticos, aunque también), y que construye consensos en base a criterios previos.

Debemos por tanto (y en este debemos hablo de la totalidad de colectivos e individuos que trabajamos en el seno de proyectos comunicativos, es decir, que gestionamos herramientas) dotarnos de formas de comunicación y mediación colectiva que sirvan como herramientas de expresión de la multitud y que por tanto, conviertan esa multitud potencialmente constituyente en constructora de esos espacios, generando un feed-back constante que vaya lenta pero inexorablemente reduciendo las diferencia entra quien âtrabajaâ? en la herramienta y quien la âconsumeâ?.

La mejor dimensión de arma es la de construir una lógica contraria a la del capital, que actúa singularizando y separando a través de esa singularización para someter posteriormente toda potencia de articulación colectiva. Indymedia debe ser una comunidad, porque son las comunidades las que juntas se van a oponer y a crear armas de resistencia a la fuerza del capital. En estos momentos es posible que una buena parte del movimiento global esté asumiendo el cambio en las formas de producción capitalista algo más rápido de lo que lo están haciendo sus gestores, por tanto, es posible que todavía tengamos algo de ventaja.

Pero las preguntas siguen abiertas, ¿como construir esa comunidad? ¿qué características debe tener esa comunidad para serlo?. Se han explorado algunas propuestas, desde le mediación colectiva de la información (con la intención de separar aquellas informaciones que tienen cabida en el seno de la comunidad de aquellas que no) hasta las encuestas o las listas de coordinación abiertas, pero es necesario seguir trabajando: Seguir trabajando no puede ser tampoco un crecimiento espectacular en lo numérico (miles de nodos de Indymedia incapaces de dialogar con su entorno, o gestionados a miles de kilómetros y sin ninguna conexión territorial) sino un trabajo escalable y abierto. La cuestión no es la de tener o no una dirección, buena parte de la dirección política (y no ideológica) de estos espacios, viene determinada por la lógica de los mismos, por cómo funcionan, ¿cómo vamos a hacer un espacio opaco cuando la publicación es abierta? ¿cómo vamos a determinar ideológicamente un espacio cuando la publicación es abierta?, es imposible.

La cuestión clave no es la dirección, es la democracia, es la comunidad, es la de poner en el seno de constitución de espacios políticos y de comunicación las herramientas para convertir a âlos consumidoresâ? en actores, en entidades de una comunidad capaz, no sólo de recibir información, sino de producirla, de hablar no sólo de los conflictos abiertos por el poder, sino determinados por la propia cotidianidad de la multitud, no hablo de relatos sobre âlo sucedido hoy en mi vidaâ?, sino de la capacidad de construir, al igual que lo hace el imperio, una imagen (que remita a algo real, no a un espectáculo) de la multiplicidad que se mueve y trabaja desde diversos frentes en lo cotidiano.

Voy a poner un ejemplo que espero sea extrapolable. La obsesión por las convocatorias y las noticias sobre manifestaciones. Hay muchísimas más convocatorias a actos de diverso signo que información sobre lo acontecido en aquellos actos, ¿cómo es posible? Si lo interesante es el acto en sí. Cómo es posible que le demos más importancia a una manifestación de doscientas personas (o de dos mil) que a la firma de un convenio colectivo, o la presentación de un proyecto de una cooperativa de vivienda o de trabajo. O el devenir de una experiencia de coinvestigación en universidad. Narrar es narrar la cotidianidad, los problemas, las potencias etc.

Contar el día a día del movimiento lo convierte en una entidad en el seno de una comunidad y a esa comunidad en parte de un movimiento, de tal forma de la que dimensión âmovimientoâ?, más militante, se disuelve lentamente y las fronteras ya no están tan claras. ¿quién es militante? ¿quién es periodista? ¿quién es editor? ¿quién es ciudadano? Las armas están ahí, y son las armas de este tiempo, la multitud está ahí, buscando ágoras, espacios donde narrar y encontrarse, fugarse.

Cotidianamente, cambiando la faz del mundo... ¿a qué esperamos?.
Mira també:
http://acp.sindominio.net

Comentaris

Re: El arma y el espacio Público
22 jul 2003
Conociéndote ya un poco mejor, lo que deduzco de todo ese rollo es que tú eres de los que apuntalan de esta manera supermoderna y sofisticada el sistema para que todo siga igual.

Que yo sepa, este potente medio, Indymedia, la contrainformación, Seatle y toda la basca llevan ya tiempo contraatacando, pero con tipos como tú, con mentalidades como la tuya que hacen de tapón, las cosas no sólo no van a mejor, sino que empeoran. Y tú, vosotros, de lo que os encargáis, conscientes o no, es de refrenar los tránsitos. Déjate de maquinar triunfalismos baratos y arranca las telarañas que tienes entre tus sesos.

Si hay que hacer una revolución, no será desde los despachos ni desde los ordenadores, como los magnates del mundo hacen las guerras. Si hay que hacer una revolución, amigo mío, habrá que empezar a pensar en liarse a palos. Piensa que las piedras con las que se construyeron las calzadas romanas aún "viven", mientras que el asfalto de hace cinco años se cae a trozos. La informática no es más que una trampa que bloquea voluntades que de otro modo reaccionarían...

Lo que tú refuerzas es una sensación de futuro ilusionante a través de estos asombrosos "medios", como hace la Medicina con sus aparatosos descubrimientos que a la postre no sirven más que para prolongar las vidas decadentes. Ella, la Medicina, que, mientras el mundo se muere de hambre y de sed y de... ella nos promete un par de meses de vida más para sobrevivir más asqueados todavía.

Según el Banco Mundial, durante dicho periodo el crecimiento global ha sido considerable y, sin embargo, si la renta media por habitante de los países del Norte ha progresado al ritmo anual del 2%, en los países del Sur, en cambio, apenas ha llegado al 1,5%. La consecuencia ha sido, según el mismo Banco Mundial, un notable aumento de la pobreza que, si prescindimos de China, ofrece hoy volúmenes dramáticos, representados por el 54% de la población mundial que vive con menos de dos dólares al día y el 22% cuyos recursos inferiores a un dólar diario la sitúan por debajo del nivel de la pobreza absoluta. Nunca el censo de pobres ha sido tan abominable. La teoría de Simon Kuznets, formulada en 1951, según la cual las desigualdades que se generaban en las primeras fases de todo proceso de desarrollo desaparecían posteriormente, se ha visto desmontada (William Easterly, The elusive quest for growth, MIT Press, 2001) por el impresionante incremento de las mismas en Estados Unidos y en el Reino Unido en las dos últimas décadas, a causa esencialmente de la informatización de la actividad económica que ha reintroducido disparidades salariales del tipo de las existentes antes de la crisis de 1929.

Las estadísticas a menudo son insensibles y difíciles de entender para la mayoría de los que vivimos una vida privilegiada en los mundos desarrollados del Norte. Consideremos, por ejemplo, el hecho de que las 356 personas más ricas del mundo disfrutan de una riqueza colectiva que excede a la renta anual del 40% de la humanidad. Mientras hablamos con entusiasmo de la globalización, del comercio electrónico y de la revolución de las telecomunicaciones, el 60% de las personas del mundo no ha hecho nunca una sola llamada telefónica y una tercera parte de la humanidad no tiene electricidad. En esta nueva era, en la que hay más y más conexiones económicas globales, cerca de 1.000 millones de personas permanecen sin empleo o subempleadas, 850 millones de personas están desnutridas y cientos de millones de personas carecen de agua potable adecuada, o de combustible suficiente para calentar sus hogares. La mitad de la población del mundo está completamente excluida de la economía formal, obligada a trabajar en la economía extraoficial del trueque y la subsistencia. Otros consiguen llegar a fin de mes en el mercado negro o con el crimen organizado.

¿Y tú, con tu adscripción al pensamiento único; tú, epígono subrepticio del clan Bush; tú, con un ejército de agazapados guiados por tu pequeñez, confías en que nos creamos que entre todos váis, vamos, a salvar al mundo? Ja.

Jaime Richart
Re: El arma y el espacio Público
23 jul 2003
Jaime cariño...
te doy todo mi esperma y ¿es para esto que te alimentas?
Re: El arma y el espacio Público
17 mar 2004
weno la bera esq sienpre quise temanejar un arma
intento costrur un arma pero loq nenesito es las eerramientas eso es slo loq nenesito hi weno
pero mi sueño es de MERCENARIO ese es mi sueño creo que algun dia podre cunplir
solo tengo qtener pasiensia
para podre countuir mi propia ARMA pero para eso nenesito tienpo nabegare por interne thi buscare que es loq real mnete se nenesita para contuir un arma
..
peru primero dejeme presentarme
ME LLAMO SAMUEL TENGO 15 AÑOS SOY DE PERU
espero algun dia cunpla mi sueño chaa...
mi msn es
:natorse_99 ARROBA hotmail.com
Sindicat