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Anàlisi :: dones
El patriarcado como mito
16 nov 2014
Fragmento de "Feminicidio o auto-construcción de la mujer. Volumen I: Recuperando la historia" (Edicions Aldarull, 2012)
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La fundamentación del resentimiento femenino, en la forma inicial de odio sexista, se ha realizado a través de la construcción teórica del patriarcado, es decir, de la elaboración de una especulación sobre la historia que carece de apoyo documental o fáctico y adopta la forma de mito, una fábula o leyenda sobre el origen de la opresión de la mujer y su sometimiento por los hombres, que ejerce un poderoso influjo sobre la sociedad. Se presenta la totalidad de la historia humana como la de la opresión y dominación de la mujer, ofreciendo una explicación fácil y simple de la experiencia de la humanidad como corresponde a la mitología.

En el bien trabajado libro “La demografía de Torrejón de Ardoz en el siglo XVIII”, J.M. Merino Arribas, entre otros varios hechos que cuestionan la retórica sexista aparece uno de notable significación: en esa centuria las tumbas femeninas resultaban ser de más calidad, por lo general, que las masculinas, asunto que se repite monótonamente en estudios similares realizados en otras poblaciones. Si lo eran es porque en vida las mujeres de las clases populares debían ser consideradas con extraordinario respeto, afecto y amor, por delante de los varones. Este dato tiene antecedentes históricos llamativos, pues en la formación social celtíbera se encuentra exactamente lo mismo. Expone Mª del Rosario García, en “Antropología de una necrópolis de incineración de la Meseta”, texto incluido en “Los celtas en península Ibérica”, destinado al estudio del asentamiento celtibérico de La Yunta (Guadalajara), que “las tumbas femeninas son más ricas (en ajuar) que las masculinas”, habiendo armas en el 50% de los enterramientos de mujeres frente al 33% de los varoniles. En “La necrópolis celtibérica de Sigüenza: revisión del conjunto”, María L. Cerdeño y J.L. Pérez de Ynestrosa, se expone que algunas de las tumbas mejor abastecidas de armas defensivas y ofensivas de dicha necrópolis, fechada en los siglos VII-VI antes de nuestra era, son enterramientos de mujeres. No debe interpretarse esto como que la Celtiberia fuese matriarcal, pues nada al respecto dicen los historiadores griegos y romanos, muy bien enterados siempre, sino que en ella no se daba el patriarcado, no existiendo discriminación por razones de sexo, aunque aquéllos callan sobre si las mujeres celtíberas portaban armas e iban a las batallas, lo que sí afirman de otros pueblos peninsulares prerromanos, wetones, vacceos, gallegos y brácaros. La razón de la falta de sexismo y de la ausencia de patriarcado en Celtiberia es que no existía el Estado. Considerar que la historia de la humanidad ha sido homogénea en lo de la opresión de la mujer es un aserto sin fundamento, pues lo cierto es que se han alternado periodos muy diversos. Para la península Ibérica, los pueblos del centro y norte, sin aparatos estatales, no conocieron el patriarcado hasta la llegada de los imperios conquistadores, griegos, cartagineses y, sobre todo romanos. Roma constituyó la primera gran sociedad patriarcal conocida en el área peninsular, si bien no logró imponer esta institución a los pueblos del norte, poco y mal romanizados. El trabajo “Sistemas de género entre los pueblos prerromanos”, Elisa Garrido González, en “Historia de las Mujeres en España”, Elisa Garrido (ed.), abunda en lo expuesto, añadiendo datos de sumo interés, como la participación de las mujeres de la Celtiberia en los sistemas de auto-gobierno asamblearios propios de esa formación social; y también cita casos específicos en los que aquéllas tomaron las armas para defenderse de las legiones. La conclusión es la ya mencionada: no hubo patriarcado en los pueblos pre-romanos del centro y norte de Hispania. Éste se dio cuando se introdujo con el Estado y la propiedad, no antes, por los imperios conquistadores, cartagineses y, sobre todo, romanos. Ello es una excelente exposición histórica de la naturaleza real del patriarcado, que debe ser investigada en la experiencia y no inventada a priori, como hace el sexismo político.

Hacer del “hombre abstracto” el chivo expiatorio de todos los males sociales presentando a las féminas como inocentes e infelices víctimas, irresponsables de sí mismas e incapaces de defenderse es robar la humanidad a la mujer. Una de las peores consecuencias de ese victimismo es que ofrece una concepción caricaturesca y deshumanizada de la mujer, por almibarada y ñoña, que es la del machismo más zafio. Se ignora la realidad de que la mujer ha sido víctima, co-responsable del patriarcado y verdugo de sí misma al mismo tiempo (igual que el varón), y al obviar esa evidencia se la convierte en objeto de la historia, negándola su función de sujeto, vale decir, se la degrada al nivel de ser no-humano, animal, vegetal o cosa, que no ha participado en los acontecimientos pues ha sido, según se nos hace creer, violando la libertad de conciencia, mera grey sufriente y no fuerza social agente, actuante. Pero si no ha intervenido en nada, si sólo ha padecido pasivamente durante milenios, ¿cómo puede esperarse que ahora lo haga? La respuesta que ofrece el aparato institucional es que ahora tampoco puede ni debe hacerlo, pues ha de delegar sus actividades, demandas y funciones en el par feminismo-Estado, igual que antes estaba obligada a delegarlas en la pareja varón-Estado, lo que indica que el feminismo es el nuevo “pater familias”.

Para imponer esta nueva jerarquía a la mujer hay que convertir la historia humana en la de su opresión, violación, confinamiento y maltrato impune por los varones, y todos los hechos y acontecimientos que no pertenezcan a la “lucha de sexos”, según marca la vulgata ministerial, son arrojados como desperdicios de la historia. Se muestran especialmente rigurosos, ellos y ellas, en borrar y secuestrar la memoria de la subyugación de los hombres y las mujeres de las clases populares por los poderes ilegítimos, así como las luchas y resistencias llevadas a cabo a lo largo de los siglos por el pueblo como comunidad no segregada por sexos.

Lo que las mujeres necesitan no es victimismo, sino auto-exigencia y severidad consigo mismas, pues es el único camino para ingresar en el imperio de la dignidad. Para la mujer tal recorrido será aún más duro que para los hombres porque parten de cargar con una cuota mayor de obligada irresponsabilidad, nadificación y angostura mental que los varones. Más la necesidad de dignificarse como seres aptos para la libertad y la conciencia trasciende los sexos y es un trayecto que sólo será posible en común haciendo realidad el ideal de la concordia.
Mira també:
http://La fundamentación del resentimiento femenino, en la forma inicial de odio sexista, se ha realizado a través de la construcción

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Comentaris

Re: El patriarcado como mito
16 nov 2014
"Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria"

http://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Caliban%20y%20la%20b
Re: El patriarcado como mito
17 nov 2014
El texto empieza hablando de “fundamentaciones del resentimiento femenino”, como si el “masculino” no pudiera ser igual o más resentido todavía.

Una clara demostración de ese resentimiento es la interpretación que se hace cuando se dice que “las tumbas femeninas resultaban ser de más calidad, por lo general, que las masculinas”.

De esta cuestión, se deduce una conclusión para la que no existe “ningún apoyo documental o fáctico”. Lxs autores afirman que si tenían “mejores tumbas”, es porque “en vida las mujeres de las clases populares debían ser consideradas con extraordinario respeto, afecto y amor, por delante de los varones” y lo justifica diciendo que “habiendo armas en el 50% de los enterramientos de mujeres frente al 33% de los varoniles”.

Ese hecho de más armas, no se interpreta como una necesidad de mayor protección en el paso hacia la otra vida, sino como “un mayor respeto y amor”, como si las armas dieran afecto y consideración al traspasar el umbral hacia ese otro mundo desconocido de los espíritus…

Que el estado y la propiedad tengan que ver con la aparición del patriarcado y su opresión, es más que probable, pero eso no sustenta nada de lo afirmado anteriormente sobre la consideración hacia las mujeres.

Cuando se habla de patriarcado, no se suele remitir al origen de la humanidad, ni a la época anterior a los imperios, pues nuestra cultura occidental es heredera de la Grecia de los llamados “grandes” filósofos, Sócrates, Platón, Aristóteles… Sólo hay que leer a Niestzche, nada sospechoso de feminista, para conocer su opinión sobre el nefasto Sócrates, tan venerado por don Rodrigo Mora.

Y para ir acabando, hacer notar que al final de este texto, no sólo se hace a la mujer responsable de su situación, sino que además se las desprecia diciendo que deben “cargar con una cuota mayor de obligada irresponsabilidad, nadificación y angostura mental que los varones”, o sea, que ese doble esfuerzo que tienen que hacer en esta sociedad, es merecido por ser más “irresponsables” y “estrechas mentales” que los hombres. En definitiva, que para la Esteban y el Rodrigo, cada cual tiene lo que se merece…

PD.
No opino sobre la “nadificación” porque desconozco la acepción que se le adjudica al término, Si hace referencia a la “nadificación” lacaniana, a la de Paul Auster, a la de Sartre en “le ser y la nada” o a que “maldita nada” se refiere, ¿la “nada” de Rodrigo y Esteban tal vez?
Re: El patriarcado como mito
17 nov 2014
Que dient voler fer caure uns reivindiquen altres previs que els fonamenten y que s'endinsen en el mite de la violència dominadora a partir del conexement.

"Lo que las mujeres necesitan no es victimismo, sino auto-exigencia y severidad consigo mismas"

Es clar, el mite del correcte, de la veritat, del bon camí instaurat pels "bons pensadors", aquests sí, nascuts per odiar i difamar tot allò que contradigui els seus sacro-sants postulats, centres de l'univers i de l'existent.
Re: El patriarcado como mito
17 nov 2014
Menuda mierda editan los de Aldarull!!! Ya les vale...
Re: El patriarcado como mito
17 nov 2014
No se lo han leido, o lo que es peor, se lo han leido y lo comparten?...
Y lo que es bueno para la mujer, si le parece, lo decidimos las mujeres.
Re: El patriarcado como mito
18 nov 2014
Fa temps ja que el van treure de catàleg i van treure un comunicat al respecte.
Re: El patriarcado como mito
18 nov 2014
"yaves": Mientras no manifieste lo contrario, Prado Esteban es mujer... De momento Rodrigo no se ha manifestado en ese sentido

Y por descontado que las mujeres deben decir qué es lo que les coonviene, pero eso nada tiene que ver con "lo que es bueno para la mujer", sino con lo que es bueno para esas mujeres.

Los maximalismos y las generalizaciones, no ayudan a enterderse, como tampoco sirve de nada sostener el bimorfismo sexual, hombre-mujer o sostener la tensión del conflicto de género, pues las combinaciones entre sentimientos y biologías son más diversas de lo que imaginamos y aunque estadísticamente se podría argumentar que hay un conflicto de género, el conflicto no es el género, sino aquello que se inventa el género y sus roles, para legitimar los conflictos.
Re: El patriarcado como mito
18 nov 2014
Editar no es escribir... Y aunque hay que ser consecuentes con lo que se edita, Aldarull ha sido lo suficientemente consecuente como para no reeditar el libro, no distribuirlo, no vender todos los que todavía les quedan, sacarlo del catálogo y emitir un comunicado explicando todo ello.

Una coherencia muy diferente a la de quien opina sobre los demás sin más.
Sindicat Terrassa