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Notícies :: un altre món és aquí : globalització neoliberal
Carta abierta a los movimientos europeos: hacia el foro social de Saint Denis
09 jul 2003
A pocos días de la nueva cita de Génova, dos años después del G8 y de las multitudes contra el Imperio en las calles y en las redes, dos son las cuestiones que vuelven a convocar nuestra atención y nuestra imaginación activa, la exigencia (europea, global) de justicia contra los asesinos y torturadores de Génova 2001 y las dimensiones constituyentes, cruciales, que cobra en el ámbito europeo la cita del FSE de Saint Denis.
El 18 de julio en Génova, tras la asamblea del grupo de continuidad del foro social que se ha celebrado el 8 en Roma, se define en términos más o menos de cierre el programa o, para ser más precisos, la aportación de las redes europeas a la organización del Foro Social europeo de Saint Denis. Todo se desarrolla mientras entra en su recta final la propuesta de constitución europea elaborada por la convención, en el semestre italiano de presidencia europea, tras las contracumbres de Evian y de Tesalónika y pendientes de las movilizaciones contra la OMC en Cancún.

No cabe duda de que nos encontramos ante una serie de problemas en absoluto marginales: un movimiento que, aun conservando una capacidad de atracción, se ha visto fragmentado en las últimas citas, se ha visto marcado por una separación entre la dimensión programática y la disponibilidad al conflicto y a la radicalidad, atravesado por espíritus fuertemente antieuropeístas.

Por otra parte, un proceso de constitución europea, completamente articulado en el plano de las aristocracias ilustradas, atenazado entre su clave federalista originaria y los extremismos soberanistas (no hay más que pensar en el antieuropeísmo nada tácito de Italia, España e Inglaterra).

El desafío que querríamos proponer a los movimientos italianos así como a los europeos, consiste en intentar concebir el Foro de Saint Denis como un momento de la "Constituyente europea" o, para ser más precisos, del espacio constituyente de los movimientos y de los conflictos europeos negado por el dispositivo de la convención. El imaginario y las prácticas de relación y de elaboración programática que aspiramos a producir son los de la "constituyente contra la convención", pero con arreglo a una óptica igualmente europeísta y que sepa tomar sus distancias de aquellos que continúan viendo en el Estado-nación el único espacio político practicable para los conflictos sociales así como para los procesos de producción de normas.

En efecto, creemos que, si extraemos la lección de los errores cometidos en el pasado Foro Social europeo de Florencia, que el problema ya no es el de la producción autónoma (o, lo que es peor, separada) de contenidos y prácticas, sino que el Foro debe verse arrastrado, en su dimensión central, por un atravesamiento continuo y viral, que han de ponerse en el centro los temas irrenunciab,es y no marginales de una Europa social: ciudadanía y libertad de movimientos, renta y no trabajo, federalismo y municipalismo, comunicación y autoorganización del trabajo cognitivo, saperes y crítica de la propiedad intelectual.

El atravesamiento que tenemos en mente y que querríamos poner en práctica junto a los demás es aquél, osado, de la construcción de un "programa post-socialista" que sepa redefinir el baricentro político del movimiento, en condiciones de reabrir el terreno de frontera y de experimentación, dato constitutivo del movimiento global que con excesiva frecuencia hemos perdido de vista.

Un programa que, sin medias palabras, decrete el agotamiento de los Estados-nación, juegue sus bazas sobre la cuestión de la renta, de los derechos de ciudadanía, del acceso a los saberes y a la formación a partir del horizonte político europeo, forzando internamente sus límites y sus contradicciones.

En particular, creemos que el Foro Social de Saint Denis y su naturaleza constituyente deben estar íntimamente ligados a la capacidad de hacer que se encuentren las redes sociales y no sólo las representaciones del movimiento, es decir, que sea un momento de constitución real de programa y de agenda común, en condiciones de dar pie a una discusión abierta sobre los temas y sobre las prácticas. Porque estamos convencidos de encontrarnos ante una nueva fase, en la que es imposible separar la acción global de la local y en la que, mientras que, por una parte, es preciso declinar socialmente la dimensión del conflicto acumulada en el terreno global de contestación de los poderes imperiales, resulta igualmente necesario no hacer de las luchas sociales una especie de repliegue localista que deja apresuradamente de lado la capacidad de movimiento de producir acontecimientos e imaginario. Creemos que constituye una exigencia de todos, que resulta difícil soslayar, la proyección de aquel dato de rebelión de las jornadas de Seattle, de Praga, de Génova, en la vida cotidiana, en la dimensión existencial común, en las "formas de vida" que han atravesado las grandes citas del movimiento global.

Reconocer que estamos en una nueva fase significa, pues, evitar la práctica de "administrar el patrimonio familiar", reabriendo una fase de experimentación de las prácticas y de los lenguajes, teniendo el valor y la flexibilidad adecuadas para desenvolverse con redes complejas, intentando rearticular el discurso sobre el espacio público. Saint Denis y su preparación, del Riva del Garda hasta Cancún, hasta las citas romanas ligadas a la presidencia italiana del semestre europeo como las del 30-31 de octubre, que será la ocasión para que se reúnan los ministros europeos de infraestructuras sobre el tema de la vivienda, pueden ser momentos decisivos para definir un "salto de madurez" del movimiento de movimientos, para regresar a un protagonismo renovado, para alimentar una nueva fase de conflictos.

Julio 2003
Europa, Planeta Tierra
Movimiento de las y los desobedientes
Sindicat