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Anàlisi :: pobles i cultures vs poder i estats
Cooperativas integrales, autogestión y futuro
05 nov 2013
La autogestión, el autogobierno individual y colectivo... la autonomía, la descentraliación y la abolición de los marcos territoriales de los "Estados-nación". Esas son las verdaderas semillas del proyecto anticapitalista. El otro camino ya se ha recorrido, ya sabemos donde lleva: al Capitalismo de Estado, a la no-realización de la libertad (ni, entonces, de la igualdad y la fraternidad).
Una cooperativa integral es una fórmula de autogestión que puede acoger uno o varios proyectos de producción, distribución y consumo de bienes y servicios básicos, reuniendo a personas, colectivos o incluso empresas que hacen distintas aportaciones (trabajo, servicios, consumo, intercambios), organizando la producción, y la distribución o reparto, según criterios propios que pueden ser distintos para cada proyecto, e incluso pueden implementar monedas locales, o sociales, para relacionarse entre ellos, o también con otras cooperativas o proyectos de autogestión que compartan la misma moneda. En el seno de la cooperativa no se suelen producir intercambios con dinero o moneda oficial, limitando el manejo de esta a la necesidad de obtener recursos externos.

Por tanto, la finalidad de esta cooperativa no es la producción y comercialización de bienes y servicios para el mercado, o bien esto se realiza solo para obtener recursos no producidos en la cooperativa, o para colocar los excedentes, sino que se busca la defensa frente al modelo de producción capitalista, evitar la explotación del trabajo asalariado, la financiera, producir y consumir con criterios ecológicos, evitar la discriminación sexual o de otro tipo, incluso no admitir jerarquías basadas en las distintos trabajos realizados, o cualquier otro sesgo, finalidad o valor.

Se trata de llevar a la práctica una forma de vida basada en valores de colaboración, ayuda mutua, solidaridad, excluyendo la competencia destructiva y la apropiación individual del producto o trabajo social, y se hace desde la autonomía en la producción y distribución de recursos básicos, facilitando la liberación de la explotación económica, o reducir su servidumbre, y organizando asimismo estructuras de poder colectivo que empoderen a los socios frente a la dominación política del capital y el estado.

Muchos acudirán a la cooperativa acuciados por la actual situación de crisis y paro, de reducción de prestaciones sociales, de aumento de la pobreza y la marginalidad. Tratan de encontrar en la cooperativa o en la autogestión lo que no pueden encontrar en el mercado. Vale, en principio puede servir como motivo de interés, pero si pasando el tiempo y viviendo la experiencia no se acaba apreciando el esencial valor de liberación y empoderamiento, no exento de las incomodidades propias del ejercicio de la propia responsabilidad frente a la libertad y la vida de cada uno, no pudiendo delegar o echar la culpa de nuestros males a los demás, entonces solo habrá servido como una forma de pasar la crisis, hasta la siguiente, más virulenta, y no siendo poco, al menos a los que creemos en otra forma de vida en libertad y solidaridad, nos parecerá francamente insuficiente.

Desde un punto de vista económico, aparte de trabajo, la producción de cualquier recurso necesita de capital, esto es, herramientas, equipos, máquinas, conocimientos, etc, que generados en el sector de producción de bienes de equipo, en ciclos de producción anteriores, en conocimientos técnicos, incluso en la tradición, etc, facilitan, mejoran o simplemente hacen viable la producción actual, de manera que solo incorporando trabajo, el resultado productivo es menos eficiente en comparación con otro proceso donde se da una adecuada composición de capital y trabajo.

Este es un problema particularmente acuciante en una cooperativa formada esencialmente por trabajadores, u otras fórmulas de autogestión sin apenas aportación de capital, y suele limitar las actividades que se afrontan a las que tienen una muy alta composición de trabajo, como los servicios personales, pero si entendemos que la finalidad de la cooperativa no es producir o competir en el mercado exterior, donde el producto de la cooperativa puede que no sea competitivo en términos de costes o precios, sino obtener recursos para sus miembros, no debería impedirnos afrontar las actividades que necesitemos y organizar nuestros intercambios con el exterior de forma que refuercen esta finalidad interior. Para todo ello, una adecuada definición de la figura del socio de servicios, empresario o profesional que ya cuenta con un capital productivo quizá infradimensionado o produciendo por debajo de su capacidad, que acepta introducir parte de su producción en la cooperativa, aprovechando otras ventajas o intercambios dentro de la misma, nos ayudará a obtener esos recursos de manera más eficiente.

Sí, eficiencia, digo bien, pero no me refiero solo a la eficiencia económica, a la que solo valora costes o criterios económicos, sino que debemos buscar buenos resultados porque ello muestra a los demás que nuestra forma de vida no es solo idealmente justa, sino además materialmente viable. Esta es la mejor forma de propaganda, la que permitirá sumar a más personas, por la vía del ejemplo, que siempre es mejor que el más fino discurso sobre la idea más maravillosa.

Por último no quiero dejar de hacer una prospección. ¿Qué pasaría si nos va bien, si conseguimos sumar a mucha gente y cada vez menos personas aceptan la explotación del trabajo asalariado, si no aceptan la servidumbre del capital y el estado que le sirve?, si este es el caso ¿cuánto tardarán en perseguirnos, reprimirnos, en ir a por nosotros?, y frente a esto ¿qué haremos?, ¿esperar a que sean buena gente y acepten nuestra rebeldía aunque les perjudique, aunque les niegue como los parásitos que son, pues nosotros podemos vivir sin ellos pero ellos sin nosotros no?.

En mi opinión la respuesta es clara, deberemos organizar una defensa, no nos deberíamos limitar solo a producir y vivir en islas interiores de autogestión, tenemos que salir fuera, hacer más grande la frontera, traer dentro a más personas como nosotros, y hay que salir fuera activamente, hacer agitación, remover conciencias, atacar su dominio, debilitarlo, solo de esta manera estaremos preparados para una lucha que es inevitable, y que ya estamos empezando a ganar a condición de que no deleguemos nuestras vidas, de que nos hagamos cargo de nuestro propio futuro.
Mira també:
http://piensadiario.org/index.php/opinion/item/257-cooperativas-integrales-autogestion-y-futuro

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