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la entente entre una parte del movimiento libertario en barcelona, y los politcos independentistas catalanes |
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per El noi de la sal Email: salitron (nospam) gmail.com |
21 des 2012
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la entente entre una parte del movimiento libertario en barcelona, y los politcos independentistas catalanes,
para darr un sentido a la puasa social, para asi no crear dificultades al gobierno soberanista en su politica
de ejercer el poder, se materializa a traves de la colaboracion con los massmierda, y la estrategia antirrepresiva
de los abogados. |
la entente entre una parte del movimiento libertario en barcelona, y los politcos independentistas catalanes,
para darr un sentido a la puasa social, para asi no crear dificultades al gobierno soberanista en su politica
de ejercer el poder, se materializa a traves de la colaboracion con los massmierda, y la estrategia antirrepresiva
de los abogados.
NOSOTROS
Esta muestra de debilidad del movimiento libertario en barcelona que produce la entente, nos lleva al divorcio entre los que asumen el compromiso de los moderados que les lleva a participar en el juego electoral
del 25n, este compromiso les convierte en un apendice del gobierno de la generalitat, lo que significa que son la punta de lanza para vaciar de contenido anarquista el movimiento libertario en barcelona, y como se puede comprender se encuentra en oposicion a esta linea los que señalan el miedo que sintieron los politicos y los sindicatos cobardes con la jornada del 29m, en la que los enfrentamiento callejeros, hizo que hubiera una visualizacion clara del mencionado divorcio entre los moderados y los anarquistas, al dar luz verde los moderados a los politicos, para que estos ejercieran la represion contra toda expresion anarkista.
A partir de la claudicacion de los sindicatos cobardes, que quedan sometidos a la estrategia antirepresiva de los abogados, estos ultimos comprometidos con la entente con los politicos, se pone de relieve, en el movimiento libertario en barcelona, la existencia de dos tendencias ya antagonistas, que ven de manera diferente el momento politico-independentista catalan de manera diamentral opuesta. Y como los problemas son de fondo y no de forma, se presenta un combate que va a ser muy duro, los anarkistas no van a claudicar, pues si lo hicieran, renunciarian a su fisonomia acrata, y caerian directamente en la integracion del juego electoral legitimando al estado.
A partir del 29m, y sobre todo despues del 1 mayo siguiente, se entra en una dinamica de debate en los ateneos, peñas libertarias y grupos de afinidad, que se resuelve en que si los anarkistas ceden al chantage de los politicos independentistas catalanes y la fraccion moderada le quieren hacer con la ofensiva represiva policial, se impondra en el movimiento libertario en barcelona su pretension de borrar toda influencia acrata en el mismo, quedando los anarkistas aislados de la base del movimiento libertario. Si lo ultimo expuesto se convirtiera en un hecho y llegara a ocurrir, traeria como consecuencia la integracion del movimiento libertario en la legislacion social, es decir en el oficialismo, o sea en ser estado, y alli donde no pudo el reformismo socialista, si podria el autoritarismo de un estado republicano reaccionario, si a este se le concede tiempo. Hoy en barcelona, la reafirmacion acrata de los anarkistas, es mas necesaria que nunca, y lo que determinara si la esencia del movimiento libertario en barcelona es anarkista es la solidaridad de los internacionalistas o si los anarkistas terminan siendo absorvidos a traves de la moderacion para ser un apendice del estado. |
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Comentaris
yo habia votado anets del 25n, me considero anarquista y he estado en todas las habidas por haber
si alguien entra en el oficialismo o es absorbido, no será por la cup o el pp, será por esa persona
que siga la lucha
la ciudad de las bombas volverá a arder
Un anarquista que no va votar a la CUP ni a ningú el 25N.
I estic d'acord amb 'unx', aquesta divisió sol s'està donant aquí a IMC i curiosament en temes escrits sempre per la mateixa manera (es reconeix la manera d'escriure). En fi.
Al carrer la lluita està molt més madura i la gent més preparada que aquestes batalletes autoreferencials i adolescents que es llegeixen per aquí.
Segurament es tracti de les deries i rancúnies de molts pocs individus que es retroalimenten de forma malatissa. El sectarisme és nociu per la lluita i és reaccionari... l'objectiu de tot revolucionari ha d'esser conectar amb la realitat i la gent, no intentar blindar-se'n per no perdre suposades essències (que d'altra banda no teniu perquè el nivell de formació és lamentable).
salut
No acepté el puesto de ministro de la Guerra que me ofreció insistentemente. El interpretaba mi negativa como prueba de que no creía en el éxito de la empresa que llevaba entre manos. Así era, y se lo dije:
—Opina que no es posible lograr la independencia de Cataluña, ¿verdad?
—Le diré. Opino que todo es posible, hasta la independencia de Cataluña. Pero, en este momento, ¿quién aspira en Cataluña a la independencia?
—Aspiren o no actualmente quienes viven en Cataluña, la patria allá está, sometida al despotismo de los castellanos. Es una realidad geográfica, idiomática, histórica.
—Seamos claros, Maciá. Existe la realidad idiomática. En cuanto a la histórica, ¿cuántos son los que saben a qué atenerse? ¿Y cuál es la Cataluña geográfica? Cataluña es imprecisa, alcanzando a veces hasta Valencia o hasta las Baleares. Las fronteras que separan Cataluña de España no son fronteras de sangre, vertida por sus defensores y sus agresores. Él separatismo catalán es una manifestación burocrática de algunos pocos, a quienes los mismos catalanes llaman «els de la seba».
—Es relativo lo que me dice. Cataluña tuvo sus luchas de sangre contra España.
—Pero el peor defecto de las aspiraciones a la independencia de Cataluña es que son de valor relativo. La pérdida de la independencia nacional la selló aquello del «tanto monta monta tanto Isabel como Fernando».
—La conciencia nacional de la Cataluña de hoy empieza a formarse en las postrimerías del siglo pasado, coincidiendo con la pérdida de las colonias españolas y la decadencia de España. Como todo lo concerniente a lo español, son objeto de revisión los falsos valores de la nacionalidad española, revisión que impulsa los nuevos conceptos de Cataluña y Euskadi.
—Es buena defi nicion no del renacimiento de unas pausas, sino del nacimiento de unas causas. El lauburu vasco tiene cinco cabezas, de las que solamente existen cuatro dentro de España, una de las cuales, Navarra, se siente tan separada espiritualmente del conjunto como lo está el País valenciano del resto de lo que podríamos llamar Cataluña histórica. Tanto Cataluña como Euskadi presentan idénticas imprecisiones en sus límites dentro de España y dentro de Francia.
—¿Y cree que eso afecta a nuestros planes?
—Sí, mucho. La conciencia nacional carece de profundidad y de extensión. Yo, por ejemplo, me siento catalán, pero me sería difícil proyectar un sindicalismo revolucionario enfrentado a toda España. Y eso que tanto el sindicalismo como el anarquismo, realizada la independencia de Cataluña, pasarían a ser exponentes de una manera de pensar típicamente catalana.
—¿Qué inconvenientes prácticos ve en nuestros proyectos de ir a una lucha armada por la independencia de Cataluña?
—Le ruego que tenga en cuenta lo que podríamos llamar vicios de origen entre usted y yo. Como militar profesional, es lógico que a toda acción de liberación de Cataluña le dé el enfoque de una operación militar, en la que se triunfa o se fracasa en el campo de batalla. Como sus ejércitos son prácticamente inexistentes, debo considerar como posible el fracaso. Por lo que a mí respecta, tengo una formación antimilitarista, que me lleva a considerar mejores los métodos de combate de los separatistas irlandeses, que, con una disciplina muy rígida, libran su batalla dentro de su país y sin jugarse la partida a una sola carta, como en el caso de una empresa militar que parta de los Pirineos. Los irlandeses pegan y se retiran, una, diez, cien veces, hasta lograr su objetivo final. Pero en esa lucha de cada día forman la conciencia nacional, tienden entre ellos y los ingleses unas fronteras de sangre.
...
El trato afable y llano de aquel viejo catalán me llevaba de cabeza. Sentía crecer en mí una gran simpatía. Su soledad y su entereza me habían conquistado. No dejaba de ser impresionante que quienes lo rodeaban, gente culta y bien preparada, estuvieran dispuestos a seguirlo hasta la muerte, con tal que fuese por la independencia de Cataluña.
...
Soy un burgués liberal, tan ferviente nacionalista catalán que, llegado el momento de decidir, no vacilé en vender el alma al diablo. ¿Qué podía hacer?
—Aprovechando el dinero de América, hubieran podido iniciar la etapa de sangre, a la manera irlandesa. Creo que, bien llevadas las cosas, hasta la venta del alma al diablo se hubiese ahorrado. Después de todo, operando como gobierno de Cataluña, si sus muchachos hubiesen saqueado algún Banco habría bastado con enviar el correspondiente recibo para cobrar después de la independencia. Mientras que ahora, ¿qué puede esperar de los soviéticos? Están muy lejos de los Pirineos, y usted en cambio está en Francia. ¿Tiene arreglos con el gobierno francés?
—No, ningún arreglo. ¿Qué puedo hacer?
—Cancelar la hipoteca rusa. No creo que sea cosa difícil. Los rusos no son tan indocumentados como para esperar una fulminante independencia de Cataluña. En cambio, considero que podría negociar con Francia. O tienen a Francia de su lado o tienen que darlo todo por perdido. Todo, menos la publicidad que se haría en torno a la causa de la independencia de Cataluña.
—Tendría que ser un poco más preciso...
—Negociar la independencia de Cataluña al sur de los Pirineos. Dar las máximas seguridades posibles de que Cataluña libre sería como una Bélgica del sur.
— Ello supondría dar cuenta a Briand de lo que llevamos entre manos.
—Francia es, desde la gran revolución, el Estado policíaco por excelencia. Es de suponer que no ignoran nada de lo que se está haciendo.
—No dudo de que tenga razón. Pero no me es posible dar un paso atrás. Los compromisos con Moscú me lo impiden. Ni aun queriendo cancelarlos, podría hacerlo. La ayuda económica que me concedieron ya fue invertida en parte. Pero vayamos a cosas concretas: ¿Acepta ser consejero de Guerra de nuestro gobierno y llevar adelante su concepto de lucha a la irlandesa?
—No, no acepto.
—Si llegase el momento de cruzar los Pirineos, ¿vendría con nosotros?
—Francamente, sí. Si para entonces estuviese todavía en Francia. Yo también tengo mis proyectos.
Tenía proyectos y, además, me era forzoso
(El Eco de los Pasos)
mort a l'autoritat, a l'estat i a les fronteres.