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Si has de golpear, sé despiadad@
30 oct 2012
Texto sobre la huelga general del 31-0 y la jornada de lucha
“SI HAS DE GOLPEAR SÉ DESPIADADO/A”
Lao Tse

    1.- ¡A la huelga compañeros/as!
   
    Estamos en el año IV de la crisis, pero no del capitalismo y mucho menos del Estado. Con la burda y soez excusa de la primera (inherente a toda economía y en especial a la capitalista, como bien apuntó el ínclito Kondratieff) las estructuras del sistema han profundizado en una ofensiva contra los estratos más oprimidos de la población con el fin de explotarnos aun más y poder salir así airosos del entuerto en el que su grandioso sueño del enriquecimiento infinito y el progreso sin límites les ha metido. Pero este entuerto es más aparente que real, pues nunca en la historia el Estado fue más poderoso que ahora y los ricos más ricos que en este momento.
    Ante esta ola de depauperización y crisis, que no es más que una simple reestructuración de la economía y de las formas de sometimiento (simple pero no por ello menos profunda y severa) una adormecida población que, a grandes rasgos y salvo excepciones, vivía entre el sopor de la vida cotidiana a la que nos somete el sistema y la ensoñación ilusa de una vida con más bienes de consumo y comodidades materiales (a costa de qué, cabría preguntarse), parece que empieza a verle las orejas al lobo, cuando no los dientes, y comienza a darse cuenta del cuento de hadas que los poderosos le han colado. Como nunca se ataron los perros con longanizas y siempre hubo gente que nadó en la miseria, los sectores más precarizados y pobres de la sociedad no parecen indignarse mucho, pues siempre estuvieron acostumbrados a la miseria. Mientras grandes capas de población se masturbaban con la grandilocuencia de vivir “bien” en el estado de “bienestar”, muchos miles de millones de personas en todo el mundo apenas si tenían para llevarse algo a la boca, algo que no fuera una bala en los dientes, disparada por cualquier “humanitario” ejército de esos que buscaban petróleo y otras “riquezas” para que el estado pudiera financiar, junto con las cotizaciones de los millones de esclavos asalariados, esas educaciones públicas y de calidad y esas sanidades dignas que ahora toda la depauperada masa ciudadana insiste en reclamar.
    En estas condiciones, con un gobierno desbocado que cada vez aprieta más la soga al cuello de los que cada vez menos tienen y con una economía más preocupada por su propio enriquecimiento que por los seres vivos (menuda novedad), muchos/as empiezan a movilizarse, entre ellos las organizaciones políticas y sindicales, más preocupadas en la mayoría de los casos en defender sus propios y miserables intereses corporativos o en sacar provecho político-propagandístico (en el caso de muchas de aquellas que no viven, al menos en exclusiva, de las limosnas del Estado), que nos convocan a una serie de jornadas de huelga y ¿lucha?
    Los sindicatos mayoritarios (esto es, los que afilian en su seno a un mayor número de ilusos/as), convocan una gran huelga general el 14 de noviembre. Varios de los minoritarios (CGT, CNT-AIT, COS) además de ser arrastrados en la estela mediática de las organizaciones estrella que movilizan por decreto, sin tan siquiera un proceso previo de auto-organización,discusión y debate (no se le pueden pedir peras al olmo), tratan de entablar una lucha más “radical” contra el sistema y nos convocan a una huelga tan sólo en la ciudad de Barcelona, a la que algunos se/nos suman/sumamos tratando de superarla convirtiéndola en jornada de lucha. Otra vez más parece que habrá movimiento en las calles.

    2.- Si vas a pegar, pega de verdad

    Pero analicemos bien si esta(s) huelga(s) y estas jornadas de lucha son un paso realmente combativo y van encaminadas en una buena dirección para acabar con, o al menos, socavar a, todo aquello que nos convierte en esclavos/as, o, como mínimo, para plantar cara al Estado y a su economía capitalista, verdaderos artífices de esta situación terrible y opresiva, causantes de la explotación y miseria (y no la “mala suerte” o la “mala gestión” como muchos miserables corifeos del sistema se empeñan en defender tratando de pescar algo en río revuelto).

    Vemos en primer lugar que muchos siguen empeñados en fiarlo todo a una “huelga” general de un día, que, aun en el caso de que no fuera una patraña como la que aquí nos ocupa (tanto la del 14 de noviembre de CCOO-UGT, como la del 31 de octubre de CNT/AIT-CGT, ambas, salvando las innegables distancias entre dichas organizaciones, dos claros ejemplos de “luchas” de cara a la galería para sacar a pasear siglas y banderas) no serviría para mucho más que para que el gobierno quedase con una mala imagen a nivel internacional y para que el Estado y algunas empresas perdieran un puñadito de euritos. El caso griego (10 huelgas generales de 48 horas en lo que va de año, grandes disturbios y la paralización total de la economía helena) nos avisa sobre ello.
    Además de que una huelga general aislada, de un día no sirve de nada, una huelga general continuada si se queda sólo en eso puede no ser del todo eficaz. Las organizaciones convocantes de la huelga barcelonesa del 31 de octubre nos llaman a ir más allá, a desbordar las huelgas de CCOO-UGT y a tratar de ir a una huelga general indefinida, lo cual no es más que otra ilusión más.
    En primer lugar, llaman a desbordar la huelga de los mayoritarios, a la “lucha contundente”, pero cómo, si en un día de supuesta “lucha contundente” piden permiso al Estado (al que recordemos dicen combatir) para celebrar su manifestación proselitista en la que, además, imponen un “servicio de orden” es decir una policía propia sindical para evitar que en su manifestación surjan incidentes. Llaman a desbordar las movilizaciones ajenas, la de los pactistas (¿acaso no es pactista firmar convenios colectivos? ¿o convocar una huelga registrada, mero pacto social con el gobierno y la patronal?) pero en su mani todas calladitas y coreando las consignas del comité central y a dar buena imagen de las organizaciones. Aplican la misma lógica que los mayoritarios, convocando una huelga “por decreto” sin debate, cocinada de antemano y encima nos ponen una policía roja (o rojinegra, depende) como Felip Puig nos pone la suya. Llaman a una sociedad autogestionada y libre pero luego decretan huelgas por motivaciones políticas y corporativas, todo con las siglas bien en grande para que se vea quién lucha y quién no. Si los sindicatos mayoritarios son despreciables por lo que son y lo que hacen, la mayoría de los minoritarios lo son por lo que intentan ser y tratan de hacer, algo que, entre otras cosas, hace cuestionarse el sindicalismo.
    Entonces, si tantas críticas tenemos ¿por qué nos sumamos generalmente a este tipo de “jornadas de lucha” aunque sea con nuestra propia postura?

    3.- Los tigres de la ira son más sabios que los caballos de la instrucción (W. Blake)

    Lo mismo que las supuestas organizaciones combativas (que luego poco combaten) llaman a que se desborde la convocatoria de las empresas de gestión al servicio del estado, es decir los sindicatos mayoritarios, nosotros/as llamamos a desbordar ambas convocatorias, y nos solemos sumar a estas “jornadas de lucha” porque cualquier chispa de agitación, cualquier ocasión de estar en la calle nos parece buen momento para tratar de llevar el conflicto lo más lejos posible. Si ese conflicto se lleva adelante de manera más o menos violenta, no es lo prioritario, lo importante es que haya una verdadera confrontación y agitación como primer y pequeño paso para poder llegar a derribar todas las estructuras y lógicas que nos esclavizan (o lo intentan). Así sólo entendemos la huelga, auto-organizada, salvaje e indefinida (esto es, acordada previamente por los/as implicados/as libremente, no comunicada ni pactada con el poder, sin servicios mínimos, destructiva de la normalidad y paralizante de la economía y sostenida en el tiempo) como un complemento más de una lucha larga y dura contra el sistema. Una lucha que rompa la paz social, y ya que estamos, que rompa todo, en la que la huelga general no es un fin o una maniobra propagandística para promocionar unas siglas u organizaciones, sino para poner en práctica unos deseos, unos métodos válidos, para alterar la normalidad, para entablar una comunicación sobre los hechos, sobre la base de estar en la calle dispuestos/as a todo con otros individuos que también se encuentren en situaciones de sometimiento y quieran sacudirse sus cadenas, con quienes nos podamos reconocer y con quienes podamos golpear más duro y más a la cabeza a un sistema que queremos ver hecho añicos (que luego lo consigamos o no, es otro cantar). Para dar los pasos necesarios, tanto destructivos como constructivos para acabar con el Estado, con la Economía (en tanto que estructura separada de las necesidades reales de los individuos), con las lógicas de poder, con el trabajo asalariado, con la propiedad privada, con las desigualdades todas (de etnia, género, económicas, políticas, sociales, etc.), con la actual organización social en su conjunto y poder aspirar a vivir libres. Nadie dijo nunca que fuera a ser fácil. Pero el/la vencido no es quien sale derrotado, sino quien siquiera se atreve a luchar.
    No evitemos la pelea, golpeemos y seamos despiadados. En una huelga, en una jornada de lucha o, más importante aun que todo esto, en nuestra vida cotidiana. Lo único que tenemos que perder es el miedo.

Muerte al Estado y viva la Anarquía

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Comentaris

Re: Si has de golpear, sé despiadad@
31 oct 2012
si no te gusta no vayas. Así de sencillo.

Todo lo demás, demagogia barata.
Sindicat Terrassa