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Reforma electoral sí, centralismo españolista... ¡no gracias!
22 nov 2011
Un bon article sobre que HI HA DARRERE realment de la reforma del sistem electoral. Aquesta és la reforma que en algunes assemblees de la plaça Catalunya defensaven algun@s...

"Digo esto a cuenta de las reacciones que se han sucedido desde el pasado domingo en relación a la reforma de la Ley electoral. Con la sana intención de acabar con las injusticias que a través de ella se dan con cada convocatoria electoral, una ola de centralismo reaccionario españolista, consciente o no, se ha desatado en las redes sociales, así como en el discurso de muchas personas de entre los seguidores de aquellos partidos que creen haber salido perjudicados. Muchos de ellos, sorprendentemente, personas que dicen ser de izquierdas."
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Centralismo, proyecto histórico de la derecha reaccionaria española

El estado español, diga lo que diga la Constitución, es un estado plurinacional, y toda institución política que no refleje ese carácter, está viciada y no es representativa de lo que debe ser un proyecto verdaderamente democrático para tal estado. Si esa institución es además el Congreso de los Diputados, lugar desde el cual se han de aprobar las principales leyes que nos afectan al conjunto de los ciudadanos, ni hablamos.

Digo esto a cuenta de las reacciones que se han sucedido desde el pasado domingo en relación a la reforma de la Ley electoral. Con la sana intención de acabar con las injusticias que a través de ella se dan con cada convocatoria electoral, una ola de centralismo reaccionario españolista, consciente o no, se ha desatado en las redes sociales, así como en el discurso de muchas personas de entre los seguidores de aquellos partidos que creen haber salido perjudicados. Muchos de ellos, sorprendentemente, personas que dicen ser de izquierdas.

Hasta donde yo tengo recuerdo, el centralismo ha sido el proyecto histórico de la derecha españolista más reaccionaria, aquella misma que hablaba de España como una “unidad de destino en lo Universal”, o que durante la época de la mal llamada transición repetían una y otra vez aquello de la “España una, y no cincuenta y una”.

Salvo que me haya perdido algo desde entonces, jamás una izquierda democrática y consecuente se ha atrevido a defender semejante proyecto para el estado español, incluso entre aquellos partidos de la izquierda más convencidamente españoles.

Ahora, en cambio, parece que el centralismo es el futuro de la democracia, y que todo vale con tal de tener unos cuantos diputados más en el Congreso. ¡Una persona, un voto!, dicen. ¡Que todos los votos valgan lo mismo!, repiten.

Vamos, resumiendo, que hay que acabar con el actual sistema de elección por circunscripciones provinciales, e implantar de un plumazo un modelo electoral de circunscripción única para todo el estado, en el cual no haya partidos que, por presentarse en un determinado territorio, puedan salir beneficiados en el valor de sus votos, en relación al valor de los votos de otros partidos que se presentan en el conjunto del estado.

No es progresismo, es españolismo

Y a eso, con dos cojones, y dos ovarios, lo llaman “progresismo”, más aún, “avanzar en la democracia”. Pues no, miren ustedes, eso no es progresismo, eso no es avanzar en la democracia, eso es, ni más, ni menos, que españolismo centralista, y del duro. El caso es que, como tantas veces suele ocurrir, uno cree estar defendiendo ideas "progresistas", y en realidad lo que acaba es por abrazar los discursos tradicionales de las tradiciones más reaccionarias de la política española. Tal cual es el centralismo.

Casi todos estaremos de acuerdo, claro, en que la ley electoral actual es muy injusta y bastante antidemocrática, en tanto que no sirve para reflejar de manera proporcional lo que los ciudadanos expresan en las urnas, y da lugar a muchas paradojas inadmisibles, como, por ejemplo, aplicada a las elecciones de este domingo, que un partido que no alcanza ni el 45% de los votos totales emitidos, se pueda hacer con más del 50% de los diputados, o que un partido con 10.000.000 de votos pueda imponer su voluntad al resto de los 14.000.000 de votantes sin necesidad de ningún pacto o acuerdo con nadie, además de los ya sabidos hechos casi tradicionales de que partidos con más de un millón de votos puedan tener menos diputados que otros con 300.000. Injusto, sí.

Pero para cambiar eso, no se confundan, no es necesario llevar al estado hacia una involución política, como es cualquier propuesta que defienda un modelo centralista, sea del tipo que sea, en lo referido a competencias, o en lo referente al sistema electoral.

Que es precisamente lo que tantos han venido haciendo, sabiéndolo o no, desde el domingo: defender la involución del sistema político actual hacia modelos pasados en los cuales las fuerzas ultranacionalistas españolas se mueven como pez en el agua.

El problema es el sistema, no quién se beneficia de él

Ya es curioso, a la par que significativo, que quienes vienen defendiendo estos días tales planteamientos, hayan incluso abierto una campaña en la web de recogida de firmas “actuable”, que a estas horas cuenta ya con más de 14.000 apoyos, pero no lo han hecho exponiendo los motivos razonados por los que se han decidido a llevar acabo esta campaña, sino con un escueta entradilla, a modo de llamada, que dice así:

“Porque no puede ser que un partido con 333.628 votos obtenga dos escaños más que uno que haya sido elegido por 1.142.242 votantes.”.

El primer partido, claro, es UPyD, el segundo, claro también, es Amaiur.

No es que se hable de lo barato que cuesta a los grandes partidos obtener sus diputados, o de que haya provincias en las que por 17.000 votos uno puede tener su Diputado en Madrid, sino, simple y llanamente, se recurre a la demagogia para hacer una comparación entre ese defensor a ultranza del centralismo español, como es UPyD, y ese otro partido cuya eclosión electoral ha puesto de los nervios a toda la plana mayor del españolismo.

El sistema electoral actual, no obstante, no perjudica a UPyD ni a IU como tales, en tanto que en aquellas provincias donde los escaños salen más baratos, como podrían ser algunas provincias de Euskal Herria, y, fundamentalmente, la mayor parte de las provincias de Castilla, UPyD e IU, junto al resto de partidos de carácter estatal, se presentan en, al menos en teoría, igualdad de condiciones con el resto de candidaturas.

Por tanto, si nos ponemos puntillosos, cabría decir: ¡que saquen los votos necesarios, y sean ellos los que se beneficien de ello! Seguramente entonces, ya no se quejarían tanto.

No veo yo a Rosa Díez poniendo el grito en el cielo porque su partido se hubiese beneficiado de dicha ley, si, por ejemplo, hubiese contado con el apoyo de cinco o séis millones de votantes, y muchos de esos escaños a precio de saldo que se reparten en determinadas provincias hubiesen acabado engordando su cuenta de resultados electorales.

El sistema, pues, no es injusto con este o con aquel partido, es sencillamente injusto en abstracto, independientemente de quien pueda ser el beneficiado en una u otra provincia.

Es injusto, principalmente, que no haya alguna forma de hacer compatible la diversidad territorial, la defensa de los intereses de los ciudadanos que viven en las provincias y en las CCAA menos pobladas, y, por supuesto, que los votos obtenidos a nivel global tengan su reflejo en el número de escaños que saca cada partido. Esos son los tres ejes sobre los que hacer un sistema electoral justo. Hoy en día eso no pasa, y habría que cambiarlo.

Los escaños más baratos acaban principalmente en manos de partidos estatales

Lo que estos defensores del centalismo proponen, en cambio, es tan injusto, o más, como lo actual. Cualquier sistema electoral que deje de lado uno de estos tres factores sería injusto. El actual deja de lado principalmente el de no respetar la relación entre número totales de votos/número de escaños obtenidos, pero es que lo que estas gentes proponen, con su neocentralismo, recoge ese, sí, ¡pero deja de lado a los otros dos!

Es muy tramposo ir a mirar los resultados globales, y solo los resultados globales. No todo es eso, existen otro factores que deben ser reflejados en el modo en cómo se distribuye la representatividad institucional, atendiendo a la realidad política y territorial del estado español. Porque, por ejemplo, mientras Geroa Bai se presenta por una única provincia, o Amaiur en cuatro, que, además, no son precisamente de las más pobladas del estado, UPyD e IU, al igual que el PP, el PSOE y las demás fuerzas de carácter estatal, se presentan por 52. Si Amaiur se hubiese presentado en las 52 provincias, ya veríamos si los escaños le hubiesen salido tan baratos. Los argumentos demagogos, se caen por su propio peso.

Hay que reformar la ley electoral tan injusta que tenemos en la actualidad, estamos de acuerdo. Pero ni mucho menos para convertir a todo el estado en una única circunscripción, eso es demencial, y sería, sin más, ir al modelo de la España “única, grande y libre” que tanto desean algunos. Si analizamos los datos por provincias, veremos como hay otras muchas provincias donde un escaño vale menos que en las vascas, así que simplemente habría que ir y mirar provincia a provincia y ver lo que le ha costado cada escaño a los diferentes partidos allí. No es culpa de nadie que en tales provincias los grandes beneficiados sean el PP y el PSOE, y no UPyD o IU, salvo de quienes los votan.

A UPyD, por ejemplo, sus escaños por Madrid le han salido a razón de 86.000 votos, ¡pero es que en Madrid hay más de 3.000.000 de votantes! Otras fuerzas, en otras provincias, con esos 86.000 votos podrían no tener suficiente para llevarse un diputado. Ya que hablamos de las provincias vascas, un partido que hubiese sacado ese número de votos en Bizkaia, no habría tenido suficiente para sacar representación parlamentaria. ¡Si fuese un partido que solo se presenta por esa provincia, imagínense la injusticia respecto de UPyD Madrid! (ironía, claro).

IU, por su parte, se ha llevado un escaño en Málaga por 60.000 votos, y otro en Zaragoza por poco más de 58.000. Equo ha sacado en Madrid 64.000 votos, y no ha obtenido ninguno. ¡Qué injusticia! (más ironía). Claro, no he oído a la gente de IU quejarse por ello.

Así que casi mejor analizamos los datos por provincias, y veremos lo baratitos que salen los escaños en muchas de ellas, usualmente para acabar en las bancadas del PP o el PSOE, pero también podría ser, porque no, en favor de IU o de UPyD. ¡Lo que pasa es que no los votan!

De hecho, hay multitud de provincias donde los escaños salen pero que mucho más baratos que el más barato de los obtenidos por Amaiur en Euskal Herria. No es culpa de Amaiur, insistimos, y ni si quiera del PP ni del PSOE, que la gente no vote a IU o UPyD en esas provincias. Ceuta, Melilla, Palencia, Segovia, Ávila, Cuenca, Guadalajara, Soria, Zamora, Burgos, Huesca, Teruel, Huelva, Tarragona, La Rioja, Lleída, Lugo, Ourense, Cantabria y Baleares, así por encima, que se me vengan a la cabeza ahora.

Vayan y miren ustedes los datos, y luego hablamos. Algunas cifras son casi de risa. Pero eso nunca te lo dirán quienes defienden el neocentralismo español, en esta su vertiente electoral. Ellos siempre te señalarán cuando sean partidos nacionalistas los beneficiados, y si encima es el diablo, digo, Amaiur, ya ni hablamos, entonces se convierte automáticamente en intolerable. De hecho, me da que esa es la principal razón de toda esta campaña: la cagalera que se han agarrado algunos ante las perspectivas que se abren con los resultados de Amaiur en Euskal Herria. Eso ya por sí mismo convierte a la ley electoral en muy injusta e inaceptable, cuando antes era injusta, pero pasable.

En busca de una ley electoral justa

Cambiar la ley electoral, en definitiva, sí, claro. Pero sobre unos parámetros que respeten, al menos, como se decía antes, tres cosas: 1) Que el número total de votos de un partido en el conjunto del estado, tenga su correspondencia justa con el número de escaños que obtenga, 2) Que se garantice la defensa de los derechos de aquellas provincias y CCAA que tienen una población más pequeña, que ya de por sí suelen ser, sobre todo las provincias, las más olvidadas por las autoridades del estado, y 3) que se garantice el respeto a la pluralidad identitaria y territorial que garantiza la Constitución.

Nada de neocentralismo filofalangista, que a algunos pueblos le ha costado mucho esfuerzo, y bastante sangre, alcanzar sus propios espacios de autonomía dentro del estado español, como para que ahora venga unos cuantos iluminados y en nombre de una supuesta regeneración democrática quieran devolver la realidad política española un modelo centralista desde hace mucho obsoleto y agotado. Es más, si hay que hacer algo, es justamente ir hacia el otro extremo, aquel donde los actuales marcos estatutarios sean superados, otorgando a los pueblos el derecho a poder decidir libre y democráticamente su futuro. Eso sí es avanzar en un proyecto democrático. Lo de volver al centralismo, todo lo contrario.

Eso sí, si se quiere el sistema de "una persona, un voto", así, puro y duro, al menos en lo referente a la elección del poder ejecutivo es fácil: convirtamos el estado en una República presidencialista, y que la elecciones a la presidencia del gobierno sean tal y como son en la mayor parte de los países de América Latina, donde se presenta quien quiere, se vota, el voto de cada persona vale lo mismo, y, sobre ello, si ningún candidato saca más del 50% de los votos, los dos más votados van a una segunda vuelta donde, otra vez con el sistema "una persona, un voto", el que más votos saque, gana.

Otra posibilidad sería establecer circunscripciones por CCAA y aplicar en ellas el criterio de proporcionalidad "una persona, un voto", en lugar de la ley de D'Hondt. O incluso hacer lo propio en las actuales circunscripciones provinciales, compensando luego en ambos casos con un determinado número de escaños asignados sobre el total de los votos obtenidos en el conjunto del estado. Pero no, nada de esto, de lo que se viene hablando es de la circunscripción única, y nada más. Centralismo puro y duro.

Yo un sistema como los arriba dichos, lo firmo. Lo de volver al centralismo electoral, solo si antes el parlamento de mi nación, Andalucía, pudiera ejercer de facto como cámara legislativa, sin depender para nada de las leyes que se aprueben en el Parlamento de Madrid. Pero para eso queda tanto que, de mientras, me conformaré, al menos, con que las cortes españolas respeten la pluralidad territorial, y no sean una reproducción de aquella España defendida por los del cara al sol y el brazo en alto. Que parece ser es a lo que quieren llevarnos algunos, a izquierdas y derechas, con estas reformas electorales al servicio de los intereses del centralismo españolista. Que ya los tenemos muy calados...
Mira també:
http://www.kaosenlared.net/noticia/reforma-electoral-si-centralismo-espanolista-no-gracias

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Comentaris

Re: Reforma electoral sí, centralismo españolista... ¡no gracias!
22 nov 2011
"1 persona 1 voto" és quelcom TOTALMENT INJUST i ESPANYOLISTA ja que Amaiur per exemple treu 330.000 vots però D'UN TOTAL DE menys de 2 milions d'electors possibles, ja que el seu marc territorial és el País Basc sencer (CAB + Nafarroa), mentre que per exemple UPyD treu 1.140.000 vots D'UN TOTAL DE MÉS DE 30 MILIONS POSSIBLES, ja que el seu projecte és per tota Espanya.

Així doncs, el que es faria és donar força a tots els projectes espanyolistes els que parteixen d'un marc estatal (més encara de la que tenen). La reforma electoral és a més una reivindicació de partits ultres com UPyD de Rosa Díez, que ha rebut el suport en les últimes eleccions de Ynestrillas, el cap de Falange:
http://www.insurgente.org/index.php?option=com_content&view=article&id=9


PS: Amb la reforma electoral que alguns reclamen, Amaiur perdria 2 i en canvi entraria PXC, i els ultres UPyD treurien 12, tal i com es veu al gràfic.
Re: Reforma electoral sí, centralismo españolista... ¡no gracias!
22 nov 2011
Una persona un vot es lo democràtic. (I que el senat sigui realment la càmara territorial). Un altra cosa es que ens agradi o no el que la gent voti.
(A més a més als llocs poc poblats el frau es molt difícil d'evitar)
Re: Reforma electoral sí, centralismo españolista... ¡no gracias!
23 nov 2011
Mirad, no me queda otra que deciros OSTIAS a toda esta sarta.

Que con 700k votos, CiU tenga 16 diputados que solo cuidarán por los intereses de Cataluña (sí, de izquierdas y lo que quieras, pero de Cataluña...), comparado a que con 1.5M de votos (MAS DEL DOBLE!), IU tenga 11 diputados que cuidaran por los intereses de la izquierda (de todos los españoles, estos!), me parece muy injusto. Y si hablamos de UPyD, ni te cuento (1.4M de votos, y no alcanzan 5 diputados...).

A ver, si, mucho constitucion, estado plurinacional, blabla,lo que quieras: para eso existen elecciones provinciales. Pero por favor, explicame, en el hipotetico evento de que, por una carambola, CIU se hiciera con una mayoria absoluta, y Duran i Lleida presidente. Te aseguro que me parece un tio con ideas muy sensatas y con la cabeza muy bien puesta, pero aun así: dime qué medidas iba a tomar que fueran a beneficiar a Badajoz. O que me toque mas de cerca, a Castilla y Leon, por ejemplo. Ya te digo yo, que ninguna. Si hacemos el mismo razonamiento de IU con mayoria absoluta, cambiaria mucho las cosas. O con UPyD. O con cualquier otro partido que no corresponda únicamente a una zona de españa (o nacion, o como quieras llamarlo).

Comprendo que votes (si es que les has votado) a CiU, y oye, ole vuestros huevos, al menos una comunidad autonoma no vota al pp ¬¬, pero de ahí a decir que el sistema electoral está bien con las circunscripciones provinciales... mira, lo siento: no.
Re: Reforma electoral sí, centralismo españolista... ¡no gracias!
23 nov 2011
No es eso Ggonmar, ni los de aquí han de decidir lo que se haga en Badajoz, ni viceversa tampoco, y quien dice decidir en Badajoz o aquí, quiere decir realmente que nos jodemos porque se decide en Madrid.

Yo soy catalan y el primero que esta sufriendo el gobierno de ultradercha neoliberal de CIU, y a los que nunca voté ni votaré, como la mayoria de catalanes por otra parte, pero con un gobierno que me joda ya tengo bastante, a mi votar en Madrid me da bastante igual porque no quiero influir para nada allí, al igual que aspiro a que no me influyan aquí, como tendria que ser, que cualquier pueblo se gobernase a si mismo.

Los partidos que se presentan solo por una parte del territorio en proporción tienen un reparto según ese electorado menor. Si en vez de plantearte el tema con los "malditos catalanes" (es broma) de por medio te lo planteas como ciudadano de Albacete, Teruel, Burgos o otra parte con mucha menos población, verás que tienen todo el derecho de estar de alguna forma representados, y que si no se hace algún tipo de desequilibrio o discriminación positiva en el porcentaje al final solo decidirian los de Madrid o los de las zonas mas pobladas, pues eso creo que es el tema.

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