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Notícies :: antifeixisme
Nuevas Muertes en Prisión: Nanclares y Valdemoro
16 set 2010
Miguel F. Montes Neiro:” Las condenas perpetuas encubiertas como es mi caso, son fruto de las malas artes que se utilizan sin que nadie esté libre de ellas"
Denuncia de la muerte en Valdemoro:

“(…) resulta que hace más o menos dos semanas a dos celdas de la mía murió un chaval conocido mío (Mario Lobato Muñoz se llamaba) por una <<sobredosis de matadona y benzodiacepinas>> que le produjo un paro cardiaco fulminante. No nos enteramos nadie hasta el recuento de las 8:30 P.m. La verdad que este “suceso” me ha afectado bastante (y todabía me afecta) y no he tenido la cabeza para nada, ya que estas situaciones no por cotidianas te dejan indiferente y más si encima le ocurrió a alguien que conoces, con el cual has hablado / tratado... En fin (...) para mi es un asesinato más, porque la administración sabía del estado de salud de Mario, tenía V.H.C. y V.I.H. ¿porqué le seguían dando Metadona mezclada con un montón de benzodiacepinas? ¿porqué no le soltaron a la calle? ¿porqué, porqué, porqué?... ¡qué mierda más grande! pero el caso que toda esta cadena de “negligencias” le ha costado la vida al chaval.(...)

Comunicado de Salhaketa sobre la muerte en Nanclares

La cárcel de Nanclares se ha cobrado su tercera víctima mortal en lo que va de año con la aparición de una persona presa muerta al parecer de 45 años de edad, muerte que se produjo el domingo día 12 de septiembre en la cárcel de Nanclares una vez más en circunstancias sin esclarecer.

Según las informaciones de las que disponemos, lo encontraron muerto en el recuento de las 8 de la mañana. Se trataba de una persona que, tras permanecer en un centro de acogida había reingresado en prisión 3 días antes de producirse el fallecimiento. Fue un familiar de otra persona presa quien dio la voz de alarma, los responsables de la prisión alavesa no quisieron señalar nada y se remitieron a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, quienes únicamente confirmaron la muerte.

Queremos denunciar la sistemática política de ocultismo de estas muertes, e instamos a los medios de comunicación, a las instancias políticas y judiciales, así como a las entidades que trabajan en defensa de los derechos humanos a que se dirijan a la dirección de la cárcel y a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias para que informen sobre las circunstancias de esta nueva muerte puesto que parecen más preocupados por meter el cadáver debajo de la alfombra que por garantizar el derecho a la salud y a la vida de las personas presas evitando que se produzcan estos terribles hechos.

Este hecho luctuoso representa una nueva crónica de muertes anunciadas en las cárceles tal y como hemos venido denunciado. No podemos olvidar que tenemos constancia de la existencia de más de 30 personas muertas durante los tres últimos años en los centros penitenciarios ubicados en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra o con residencia administrativa en la CAPV muertas en otras prisiones del sistema penitenciario español.

Nos preocupa la política de ocultamiento y retraso en la información pública sobre esta muerte, pero además, la nula iniciativa de actuación por parte de las autoridades judiciales competentes para esclarecer las circunstancias de estas muertes, en su gran mayoría de personas jóvenes que no lo olvidemos mantienen una relación de sujeción especial con la administración del estado y, éste, tiene la obligación de garantizar entre otros, su derecho a la vida. Esta situación es inaceptable, sobre todo cuando la mayoría de esas muertes podrían evitarse, simplemente, con la aplicación estricta de la actual legalidad vigente.

Una vez más preguntamos a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, al Ministerio de Interior y al Gobierno cómo va a terminar con esta terrible situación. Le preguntaremos cuántas muertes han ocurrido realmente, quiénes eran los muertos, cuales fueron las causas, qué medidas preventivas se establecieron, por qué no se excarceló a personas en avanzado estado de enfermedad, por qué las condiciones de vida en general y sanitarias en particular empeoran, que está haciendo con respecto a el hacinamiento, cómo es posible que haya tantas personas presas con enfermedades mentales graves y la gran mayorías de ellas sin diagnóstico ni tratamiento, por qué no cumple su propia legalidad cuando esta lo es en beneficio de la persona presa y se excede en su cumplimiento cuando lo es en su perjuicio… son demasiadas las preguntas sin responder.

Para acabar con estas muertes reclamamos medidas concretas tales como:

Que el Ministerio Fiscal no se inhiba e investigue de oficio estas muertes la mayoría de ellas en extrañas circunstancias, tal y como le corresponde, para el esclarecimiento de las circunstancias y motivos las mismas, con le fin de depurar las responsabilidades políticas, administrativas y penales que se desprendan de estos hechos.

La inmediata reforma de la legislación penal y penitenciaria que alarga innecesariamente las condenas y restringe el acceso a permisos de salida, tercer grado y libertad condicional que son las formas de cumplimiento más acordes con el objetivo final que la ley otorga a las penas privativas de libertad y que contribuyen a disminuir la presión y mal trato psicológico que sufren las personas presas.

La reducción del número de personas presas hasta la capacidad óptima de cada prisión para evitar la actual masificación, que aunque no es el único, si es uno de los motivos que influye en estas muertes, así como el cumplimiento de las condenas en la el centro más cercano al lugar habitual de residencia.

La excarcelación de las personas presas gravemente enfermas, en especial aquellas en fase terminal, así como las que padezcan enfermedades mentales que en muchos casos suponen la inducción al suicidio. Estas personas necesitan unos cuidados y un seguimiento médico incompatibles con la cárcel que en muchas ocasiones es genera problemas de desequilibrio y enfermedad mental.

El final de los regímenes de incomunicación y aislamiento. Estos espacios de impunidad para torturas y/o malos tratos, son a la vez son espacios de riesgo para la aparición y/o agravamiento de determinadas enfermedades mentales, lo que significa que, de por sí, el aislamiento es una tortura psicológica a erradicar.

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