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Comentari :: antifeixisme
Grecia: cuando el capitalismo europeo colapsa.
29 mai 2010
“La crisis oprime, el estado social paga” escriben los periódicos estos días. Una foto de Zapatero junto a la de Papandreu, y la crisis griega llega a ser europea.
Así el colapso de un solo país amenaza todo el polo imperialista llamado Europa.
Grecia: cuando el capitalismo europeo colapsa.

“La crisis oprime, el estado social paga” escriben los periódicos estos días. Una foto de Zapatero junto a la de Papandreu, y la crisis griega llega a ser europea.
Así el colapso de un solo país amenaza todo el polo imperialista llamado Europa. Un conjunto estatal constituido tanto por un sistema económico integrado, como por unos proyectos de reformas del sistema laboral, formativo, represivo y militar común, más una construcción (irreal) de un substrato cultural común.
El sistema europeo ha sido proyectado como integrado y no homogéneo. Cuando decimos integración entendemos la diversificación de los instrumentos, apto a llegar a los mismos objetivos, entonces pensamos en la reforma del sistema laboral o el de la formación, que no han sido aplicados en la misma forma en los diferentes países. Estados diferentes, diferentes intervenciones. Cuando se empezó la unificación económica europea los países tenían números diferentes, ante todo Grecia, España, Portugal e Italia.
Las primeras invitaciones para llegar y mantener unos estándares, se convirtieron en exhortaciones, acusaciones y amenazas de exclusión. En este momento ya Italia reaccionó con un “impuesto para Europa”, que fue un ataque directo al bienestar de las familias, pero fue defendido como el único capaz de tener a Italia en el nuevo contexto internacional. O Europa o fracaso, y lo mismo valía para Grecia.
Los estándares griegos, de todos modos, eran diferentes y difícilmente el país podía llegar al de los grandes europeos, así que ni las amenazas de Europa ni las maniobras de los gobiernos han cambiado la historia. Entonces ahora se pasa a las promesas.
Promesas de ayudas por parte de la Unión Europea y del Fundo Monetario Internacional en cambio de promesas de austeridad económica por parte de Atenas.
Desde aquí las diferentes y particulares medidas para cada país y para cada intervención. Las medidas varían en relación a las diferentes situaciones, que se concretan en el diferencial de poder de cada burguesía nacional respecto a las otras europeas, y en las relaciones de fuerzas entre las clases de cada contexto nacional.
Después definimos el sistema europeo como no homogéneo, porque las burguesías que lo componen están de hecho en concurrencia, también si dicen prefijarse objetivos comunes. Por esto el “no interés” en que todos los miembros de la Unión tengan las mismas condiciones económicas.
Un europeísta lo llamaría complementariedad de las economías y un estimulo al crecimiento económico, nosotros lo llamamos imperialismo. En este mismo contexto vamos a ver, seguramente, padrones extranjeros y griegos, como el de Marfin Bank, que disfrutarán de esta crisis.
Una vez más la ganancia es el producto de la misma crisis del sistema.
Por un lado los sueldos y las jubilaciones se bloquean a la tasa actual de inflación, para que se controle un crecimiento excesivo. Por otro los mercados financiaros suben y bajan, miles y miles de millones de euros pasan sobre un hilo invisible, dinero de todos menos de los griegos.
En el medio los bancos.
Los ejemplos se han aclarado desde primera hora. La amenaza de un colapso y las revueltas callejeras han golpeado los mercados financieros y el sistema euro. Pronto han intentado reabsorber el miedo a través públicas declaraciones y promesas (siempre menos creíbles) sobre la fuerza del sistema..
La fuerza del sistema se ha demostrado en solo unos días cuando también España ha empezado a temblar, tanto en la economía interna, como por los movimientos de oposición social, que ha intentado coger el ejemplo levantino como la primera experiencia de una nueva fase de la lucha.

No se puede olvidar que la grandeza de esta crisis pone en riesgo el sistema entero, abriendo escenarios hasta ayer inimaginables. La Unión Europea no va a salir de la crisis como si nada hubiera ocurrido. Por primera vez la misma existencia de la UE se ha puesto en discusión y ha sido amenazada. El fracaso de Europa como polo imperialista confundiría y cambiaría en un momento el teatro inter-imperialista.
En este conflicto es posible encontrar algunas de las causas y razones de la crisis que bloquea Europa; guerras entre burguesías al colapso para imponer la propia moneda o para salvar su economía contra a los intereses de otras áreas del planeta.
Ya hace un tiempo que en Grecia la situación de los movimientos estaba en constante evolución, poco conocida a causa del gobierno anterior de derecha que ocultaba lo que estaba pasando tanto en la economía como en la sociedad. Pero hemos asistido a una recomposición de la clase en frente a la emergencia de la crisis.
Lo que parece más claro es la capacidad de la clase obrera griega de no crecer a la propaganda gubernamental ni ceder a la represión. Esta actitud es el resultado de un trabajo y de un conjunto de experiencias de los últimos años.
Hace poco que en un artículo del Wall Street Journal se definía la revuelta griega como una amenaza real al sistema económico del país. Realmente la lucha actual es el mayor problema del estado, porque demuestra como las promesas del gobierno son falsas, como las palabras de capitalistas y banqueros son irreales, y aún más, los “malestares” a la economía real que movilizaciones de esta fuerza causan a las ciudades, completamente paralizadas.
Tampoco se han parado los movimientos contra una represión brutal. El episodio de los tres muertos de la Marfin Bank tiene un solo responsable, su dueño Vgenopoulos, que había forzado a sus trabajadores a quedarse en los bancos, bajo pena de destitución.
Han vuelto también las redadas en el barrio de Exarquía, que no pasaban desde la muerte del joven Alexis. A pesar de las condiciones precarias de salud de Symeon. Y todavía durante las manifestaciones han aumentado cada día la presencia de las fuerzas del orden y del antiterrorismo.

Pero las manifestaciones, las huelgas, los presidios delante de las cárceles han continuado, impidiendo así que la amenaza de una mentira colosal sobre la represión económica se pudiera sedar, que otra vez la idea del sacrificio general por el bien de todos pudiese ganar. De forma que Grecia representase un ejemplo funcional al grande capital europeo.
Una de las lecciones más importantes de la experiencia griega es sin duda la capacidad de construir en la lucha social una conciencia que sepa reaccionar a la propaganda y a la represión brutal.
Aquí está el gran dilema, la conciencia (en este momento más que nunca) puede nacer por la práctica, y solo por ésta. Tenemos que prepararnos para enfrentarnos a los duros meses y años que vendrán. Es evidente que Grecia lanza unas señales y lecciones importantes.
Una es que probablemente en esta fase una estrategia global de la clase trabajadora puede nacer y desarrollarse solo a nivel continental si quiere ganar.
Sobre este terreno tenemos que confrontarnos en el próximo futuro, considerando el panorama que tenemos en frente, particularmente la huelga de los trabajadores rumanos contra las imposiciones del FMI.
Cerramos este editorial con una nota de interés sobre la extrema derecha italiana. En Roma el grupo fascista, Forza Nuova, ha bajado por el Coliseo una enorme pancarta con el escrito “pueblos de Europa que os levantáis”.
En este momento la propaganda de la derecha es clara, en todo el continente están intentando aprovechar la crisis para infiltrarse en la clase oprimida, un tentativo de mover la rabia y el descontento hacia elementos complementares con el sistema. Todos los camaradas tienen que vigilar este panorama en su propio país.

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Sindicat Terrassa