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Notícies :: sense clasificar
Funerales de estado
05 abr 2010
La organización armada ETA el enemigo le ha llamado de todo menos guapa. Banda mafiosa, criminal y asesina, etc. Esto es normal y forma parte de la propaganda, digamos, contrarrevolucionaria, igual que calificar a un partido comunista de «estalinista» se debe tomar, según ya es canon, como un insulto.
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En el caso de ETA, el objetivo último del Estado no es otro que negar categóricamente el carácter político de la lucha de ETA y del policíaco concepto nacido de las cloacas estatales que llaman «entorno». Se trata de mafiosos que realizan una actividad impolítica equiparable a la de un delincuente común. Sin embargo, las costuras y las contradicciones saltan por los aires en cuanto la realidad hace añicos los clichés preestablecidos por la ideología dominante.

El último caso lo tenemos con la muerte de un policía francés en suelo galo supuestamente a manos de ETA. Alguien ha escrito, con mucha razón, que la repercusión del hecho es muy diferente no según la personalidad de la víctima, sino la del autor del homicidio. Es decir, si el gendarme hubiese muerto por disparos de delincuentes comunes, no se hubieran celebrado -digámoslo ya- eso que ha venido en llamarse funerales de estado. El muerto es el mismo. Los autores, no. ¿Qué los diferencia? Su carácter político. ¿Quién otorga, bien que involuntariamente, ese carácter? El propio estado que, simultáneamente, dice negar ese carácter. ¿De quién es esa contradicción? Del estado. ¿Quién se la provoca? La lucha armada de una organización política. ¿Ignora acaso este carácter el estado? No, no lo ignora, pero finge ignorarlo. ¿Por qué? Porque, caso de no hacerlo, sería tanto como reconocer que estamos delante de un conflicto de raíz política. ¿Seguimos? No, es suficiente.



Otro ejemplo ilustrativo de cómo las contradicciones corroen las entrañas del llamado, no sin buen humor, estado de Derecho es el secuestro de barcos de pesca en aguas somalíes. El estado llama «piratas» a los secuestradores acentuando su carácter meramente delincuente y negando, al mismo tiempo, su cariz político. Concediendo que esto sea cierto, sin embargo algo chirría. El estado se ofrece a negociar el rescate de la tripulación a cambio de una suma de dinero. Es decir, lo hace con quienes antes ha llamado sin pudor «piratas» cuyo afán -se supone- no es sino el lucro sin fines políticos. ¿Se pone, se rebaja, el Estado al mismo nivel que estos delincuentes comunes pagando un rescate? Sí, en cierto modo. ¿Lo haría con ETA? No, por cierto. Y no lo haría porque el Estado jamás aceptaría ponerse al mismo nivel que una «organización terrorista», pues sería tanto como admitir el carácter político de esta última.



Negociar con delincuentes del mar, sí. Hacerlo con «terroristas», no ¿Por qué? Porque los primeros miran por su enriquecimiento privado y los segundos han optado por un compromiso político arriesgando sus propias vidas y a sabiendas de que serán vilipendiados. Y el Estado, ¿por quién mira?

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Comentaris

Funerales de estado y piratería de estado
05 abr 2010
Tu artículo está acertado en la negación que se hace a ETA de organización política, y acertada de como se organizan funerales de estado con una baja en un intercambio de disparos.

Lo que no está acertado es la comparación con lo que el estado español llama piratas somalies, y tu delincuentes.
Ni piratas, ni delincuentes, son pescadores. No son más que pescadores que defienden el pescado de sus aguas y exigen recuperar parte de lo que roban los matones y delincuentes pescadores españoles, ahora para más desfachatez estos ladrones españoles de pescado andan acompañados de mercenarios del ejército español dispuestos a proteger la rapiña de delincuentes. Claro que estos pescadores ahora con tanto dinero y armados ya son un grupo de poder, que difícilmente vuelvan a pescar.

Estos pescadores españoles no son más que unos ladrones que se aprovechan de un país que no tiene ni ejército ni posibilidad de vigilar sus aguas de mercenarios dispuestos a todo para robar pescado.
Tienen que negociar porque en Europa no les hacen caso, ni ningún país va a defender a los pescadores españoles que pisotean los tratados internacionales y los derechos de los países sobre sus aguas.
Por tanto sobra esta última parte:
Negociar con delincuentes del mar, sí. Hacerlo con «terroristas», no ¿Por qué? Porque los primeros miran por su enriquecimiento privado y los segundos han optado por un compromiso político arriesgando sus propias vidas y a sabiendas de que serán vilipendiados. Y el Estado, ¿por quién mira?
El caso Alakrana: los piratas de Madrid.
05 abr 2010
Una reflexión parecida en este enlace:
http://euskalherria.indymedia.org/eu/2009/11/64371.shtml
El caso Alakrana: los piratas de Madrid.
05 abr 2010
Una reflexión parecida en este enlace:
http://euskalherria.indymedia.org/eu/2009/11/64371.shtml
puntitos ï
05 abr 2010
En http://euskalherria.indymedia.org/eu/2010/04/68108.shtml les ponen a Panclasta las cosas en su sitio, con un comentario.
Cambiar ese lenguaje nacionalista español de una vez, Panclasta.
Sindicat Terrassa