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Notícies :: antifeixisme
Balance lucha 2009 contra las cadenas perpetuas legales o encubiertas
12 gen 2010
En los últimos meses del 2008, varios centenares de presos italianos condenados a cadena perpetua (ergastolo) lanzan por segundo año consecutivo, a través de una asociación creada para ello llamada Liberarsi, en dudosa colaboración con organizaciones políticas y asistencialistas, una convocatoria de huelga de hambre contra el ergastolo italiano. Esta vez plantean un ayuno rotativo de una semana en cada departamento italiano e intentan hacer extensiva la convocatoria a toda Europa en todos y cada uno de cuyos estados está en vigor, explícita o encubiertamente, como en el caso español, una forma u otra de cadena perpetua.
En el territorio del Estado español, algunos compañeros presos en coordinación con algún grupo de apoyo deciden hacerse eco de la convocatoria. No se trata solamente de solidarizarse con los italianos, razonan, ya que aquí existe también la cadena perpetua, aunque en la ley no se diga su nombre, agravada por el endurecimiento punitivo que ha alcanzado el grado más alto a partir de las reformas del 2003. Desde el primer ayuno contra el régimen FIES de marzo del 2000, esta es la primera movilización colectiva de presos que logra una participación y seguimiento significativos, tanto en las prisiones como en la calle. Participan en ella alrededor de 50 compañeros presos de primer y segundo grado en al menos 15 prisiones. La mayoría lo hacen ayunando los días 1, 2 y 3 de diciembre y también el 16 de marzo. Dos o tres prolongan el ayuno algunos días más, algunos añaden la huelga de patio a la de hambre, otros, por no estar de acuerdo con los ayunos al considerarlos inefectivos o debido a su estado de salud, hacen sólo huelga de patio. En la calle se celebran charlas, reuniones, jornadas y otros actos informativos: reparto de panfletos y boletines, pegadas de carteles y pegatinas, pintadas pequeñas y grandes, colgamientos de pancartas, programas en radios libres, etc., y también concentraciones y manifestaciones ante consulados, juzgados, prisiones… y algún corte de tráfico, en ciudades como Barcelona, Valencia, Castellón, Alcoy, Córdoba, Málaga, Granada, Bilbao, Vitoria, San Sebastián, A Coruña, Vigo, Santiago, Salamanca, Toledo, Madrid, Valladolid, Palencia, etc.

A pesar del carácter simbólico y pacífico de la movilización, las represalias de la administración carcelera alcanzan a gran cantidad de compañeros repartidos en prisiones como Topas, A Lama, Madrid II, Puerto III, Castellón, Algeciras, y, sobre todo, Córdoba. Van dirigidas principalmente a cortar la comunicación con el exterior: intervenciones irregulares de comunicaciones escritas y orales, por “estar en comunicación con grupos anarquistas” y cosas por el estilo; registros y cacheos de celdas, algunos sin la presencia del interesado, es decir, ilegales; secuestro de publicaciones con y sin depósito legal; prohibición de comunicar con amigos; traslados y dispersión; sanciones bajo falsas acusaciones como “incitar a la galería a amotinarse”; regresiones de grado; amenazas, insultos y acoso constante por parte de los carceleros, etc. Como dice uno de los compañeros presos participantes, “muchos de nosotros, yo incluido, hemos sufrido la represión por parte de la administración, cada cual de diferente forma pero en esencia ha sido algo coordinado por la administración”, de lo que deduce que “han tenido miedo de que con la ley en la mano se pongan en peligro sus intereses y por ello es que creo que debe de servir para iniciar un debate tanto interno como externo de cómo luchar y reivindicar nuestros derechos con algo que se les escapa de las manos, las leyes”. O, como dice otro, “todo este rollo que se han hecho obedece a un miedo enorme a que la peña se ayude y se defienda, y veo que han conseguido el efecto contrario (…) parece que ha revivido el espíritu de lucha contra tanto abuso e impunidad y ha sido como un antes y un después”.

En general, a pesar de las represalias, la valoración del desarrollo y resultados de la lucha por los que han participado en ella desde la condición de presos es bastante positiva: “si hay algo bueno que se ha conseguido en esta huelga de hambre recién realizada, ha sido (…) que ha surgido de nuevo el chispazo de la lucha entre nosotros, por lo cual creo, que hemos avanzado un taco en esta lucha”, y “el simple hecho de que hayamos empezado a debatir cosillas entre nosotros, ya es un verdadero triunfo”. O “¿qué hemos conseguido aparte de represalias? Algunos dirán poco, otros nada y yo personalmente opino justo lo contrario… NOS HEMOS UNIDO TODOS (cuando digo TODOS, me refiero tanto a los secuestrados, como a los que estáis fuera del vientre de la bestia) con un mismo objetivo: ¡abolir las cadenas perpetuas! Si no, miraros los unos a los otros ¿a que hay conocidos y desconocidos entre vosotros?, y ¿todo para qué? ¡Para entre todos, buscar la manera de organizarnos y coordinarnos mejor para la total abolición de las cadenas perpetuas! ¡¡¡Y esto, queridos compañeros, ya es un gran paso, un gran logro, un triunfo!!!”. “Tras los 3 días de ayuno y conociendo el seguimiento que éste ha tenido en las cárceles del estado español, aquí no consideramos que haya sido un fracaso. Al contrario, creemos que ha servido para enseñarnos algunas cosas y confirmarnos otras”. Y además, “ha servido para que el movimiento de fuera se cohesione y para visibilizar la situación de las cárceles en el estado español”. “La verdad es que a pesar de mi pesimismo congénito, pues soy partidario de otro tipo de acciones, que no voy a explicar ahora, si de hacer una valoración se trata sobre dichas jornadas, la mía es una valoración positiva. Positiva puesto que dichas protestas han cumplido su objetivo primordial: visibilizar una vez más la inutilidad total del entramado carcelario, cuyo dogma principal no es la reinserción, como pretenden hacer creer a la ciudadanía a través de la propaganda mediático-gubernamental-estatal; sino la aniquilación total o parcial de los seres humanos que padecen la lacra del encarcelamiento”.

Sin embargo, también se reconocen fallos, criticándose, por ejemplo, la limitación de los objetivos: “soy consciente que pedir el cierre de las cárceles es hoy día imposible. Pasito a pasito se llega lejos, pero estos pasitos no pueden ser tan mezquinos que sólo quieran llegar a un tope de veinte años revisables a los quince. Veinte años son una vida. Es más, me parece egoísta y excluyente. ¿Qué pasa con los otros presos? Madres con hijos, enfermos físicos y mentales, violencia de carceleros contra presos, aberracio-nes médicas. ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué sólo somos dignos de lástima los que llevamos más de esos veinte años presos? Y los abusos judiciales ¿los dejamos de lado?, como a los menores que están peor que nosotros”. Asímismo se señala la falta de una autonomía completa: “Está en la mano de cada individuo (sea preso o libre, sea anarquista o rebelde, etc.) el sumarse y expresarse (dar su opinión, etc.) en cada iniciativa/lucha y sólo así (de forma horizontal y directa) podemos tener la certeza de estar actuando de forma libre y autónoma.” “Pienso que lo que asesina y coarta la autonomía en una lucha es la representación y delegación en organizaciones de carácter vertical.” “Es una lástima (…) que los presos mismos no sean capaces de organizarse de forma autónoma y directa y deleguen sus responsabilidades a organizaciones/asociaciones de carácter reformista”. Aunque alguno piensa de forma distinta: “Supongo que algunos estaréis de acuerdo y otros no tanto en buscar y sumar aliados en colectivos de distinta naturaleza y otros colectivos amigos. En mi opinión, si compartimos enemigo y campo de batalla ¿por qué no orquestarnos y disparar al unísono? El fin lo requiere”.

Algunos critican también los medios de lucha utilizados: “Confirmamos que el ayuno y el “chapeo” no son herramientas válidas de lucha, por su nula repercusión social fuera del ámbito libertario y por su generalizado rechazo entre los presos; primero por el autocastigo que suponen y segundo por la convicción nacida de la experiencia de lo nulo de su efectividad”, “y que muchos otros no se consideran afectados por nuestras reivindicaciones por la cuantía de sus condenas y por la convicción de que la sumisión a la arbitrariedad de la autoridad y la cesión de sus derechos y dignidad les permitirá salir antes de la cárcel acogiéndose a los llamados beneficios penitenciarios (permisos y libertad condicional)”. “También hemos sabido que para muchos es una forma demasiado suave de protesta”. Y, haciendo gala de coherencia, proponen otros medios: “Así que todos debemos devanarnos los sesos para encontrar nuevas formas de protesta y lucha que perjudiquen lo menos posible a los presos y que puedan ser compartidas y comprendidas por mucha más gente”. “Ahora que hemos empezado y hemos dado el primer paso, Por qué no dar otro y llenarles de denuncias los juzgados de vigilancia por todo. ¿Qué pasaría si se enviasen cientos de denuncias? Sigue siendo negociar con los verdugos. Pero todos sabemos que no les gusta que se denuncie, y esto no hace pasar hambre, que hay muchos presos enfermos que han de cuidar su salud”. “Hemos sufrido y seguimos sufriendo la represión administrativa y lo que veo es la necesidad de denunciar a todos los niveles esos actos. Entiendo que algunos no lo deseen por miedo a las represalias o por simple desconocimiento y de ser por esto último es necesario e imprescindible el apoyo exterior. La Justicia aunque sea injusta por naturaleza es la que nos mantiene aquí, pero al igual que se nos aplica a nosotros es aplicable a todos incluyendo a la administración penitenciaria”. O bien, “que los presos hagan huelga de economato, de demandadero y de cuentas bancarias, y es que no hay nada que más le joda a cualquier negocio, que les toquen los cojones con sus beneficios económicos”.

Mira també:
http://boletintokata.wordpress.com/tokata-noviembre-2009-2/

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