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Los peritos avalan la veracidad de la denuncia de las presas en Langraiz
20 nov 2009
El que fuera subdirector de seguridad en Langraiz, Mariano Merino, está a la espera de conocer la sentencia, después de que todas las pruebas periciales otorgaran en la sesión de ayer credibilidad y firmeza a las denuncias por acoso sexual presentadas por cuatro mujeres presas. Cuatro sicólogas, una siquiatra y un médico emitieron los testimonios periciales en la última sesión del juicio.
El juicio contra el que fuera subdirector de seguridad del centro penitenciario de Langraiz ha quedado visto para sentencia después de que las declaraciones de los peritos dieran veracidad a las cuatro presas que acusaron a Mariano Merino de realizar proposiciones sexuales bajo amenaza de represalias.

Tras las declaraciones testificales, que tuvieron lugar el miércoles, en la segunda y última jornada del juicio llegó el turno para las pruebas periciales. Cuatro profesionales de la sicología, que en su día se encargaron de tomar testimonio y de examinar a las cuatro mujeres, fueron las primeras en testificar subrayando que los hechos denunciados cuentan con «una alta credibilidad y firmeza».

Desde Aranjuez

Concretamente, incidieron en detalles como la coherencia en la narración mostrada por las mujeres, el lenguaje corporal que utilizaron, la correspondencia entre lo relatado y las emociones expresadas por la reclusas o el mantenimiento del relato a lo largo del tiempo. Estos principios son empleados en el ámbito de la sicología como elementos que avalan la coherencia y veracidad de los relatos.

Una de las sicólogas declaró por videoconferencia desde el Palacio de Justicia de Madrid. Y es que cabe recordar que nada más interponer la denuncias contra el ex subdirector de seguridad de Langraiz en el año 2004, varias presas fueron dispersadas. Una de ellas fue trasladada hasta la cárcel de madrileña de Aranjuez, donde fue atendida por la sicóloga que prestó testimonio en la sesión de ayer.

Además de las sicólogas, una siquiatra y un facultativo médico que en el momento en que se interpusieron las denuncias trabajaban en el centro penitenciario de Langraiz se personaron ayer en la Sección 2 de la Audiencia Provincial de Araba, donde se desarrolla el juicio. Ambos recordaron las «duras condiciones» que padecían las reclusas en 2004.

Las conclusiones finales de los abogados pusieron el broche final a este juicio que deberá resolver si existió abuso por parte de este funcionario contra las cuatro presas denunciantes.

El acusado pide disculpas

El acusado, por su parte, aprovechó su alocución final para disculparse ante el tribunal por el comportamiento mantenido en la sesión del miércoles. Y es que el magistrado de la sala tuvo que llamarle la atención hasta en dos ocasiones por su actitud durante la vista. En una ocasión se encaró con una funcionaria que daba credibilidad a las denuncias, mientras que en la segunda ocasión recriminó a una denunciante que había explicado cómo se tomaron represalias en su contra nada más cursar la denuncia.

La vista de ayer se desarrolló en un clima más tranquilo, después de que testificaran el miércoles alrededor de 19 de los 22 testigos citados.

Las declaraciones de los peritos, sin embargo, fueron criticadas y puestas en duda tanto por el abogado del Estado, que ejerce la defensa de Merino, como por la propia Fiscalía, que las tildaron de «no científicas».

Con estas dos sesiones se cierra el juicio, que ha llegado casi cinco años después de que las mujeres interpusieran las denuncias.
silencio

Han sido contados los medios de comunicación que han seguido este juicio en la capital alavesa, y muy escaso o inexistente el espacio otorgado a esta noticia en la mayor parte de ellos.
Un funcionario defendido por partida doble

La Fiscalía y el Abogado del Estado, que ejerce la defensa, dedicaron la sesión de ayer a poner en duda todas las explicaciones ofrecidas por los expertos en sicología, siquiatría y medicina. La Fiscalía pidió la suspensión del juicio y el abogado del Estado, la absolución.

Sin embargo, lo más curioso de la vista fue que la Fiscalía se convirtiera en quien más empeño ponía en desmontar la acusación y defender al acusado. Ayer puso en tela de juicio todas las pruebas periciales interrogando a los peritos sobre el carácter científico y metodológico de dichas pruebas.

El portavoz de la plataforma social de apoyo a las mujeres presas en Langraiz, Carlos Hernández, denunció en declaraciones a GARA la «actitud agresiva» mostrada por el Ministerio Público. Incidió en el intento del fiscal de «desvirtuar y desprestigiar la acusación». Y censuró a su vez que mientras «el tono agresivo y en algunos momentos despectivo» ha sido constante hacia las mujeres denunciantes, el acusado ha sido tratado de manera «muy condescendiente». Esta vez, por cierto, no se han difundido fotografías suyas, al contrario de lo que ocurre con acusados en otros juicios.

O.L.

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