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Notícies :: amèrica llatina
Autonomía zapatista. Contra viento y marea
12 oct 2009
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El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) cumple en noviembre próximo 26 años de haber nacido en las montañas del sureste mexicano. Son ya casi 16 años de lucha pública desde el levantamiento que sacudió al mundo entero el primero de enero de 1994. Mucha tinta ha corrido desde entonces pero, sobre todo, mucha construcción y organización, acompañada de la represión institucional como respuesta y de encuentros y desencuentros dentro de la lucha colectiva.

Los zapatistas no reivindican la muerte, pero su presencia los ha acompañado durante toda su historia, desde antes de aquel fundacional 17 de noviembre de 1983. En los últimos años, meses, días, la represión del Estado ha sido la única respuesta a las innumerables iniciativas de organización interna y externa, a su expansión geográfica dentro y fuera de Chipas y a la defensa de su territorio y recursos naturales. Nunca han sido un movimiento que se conciba aislado. Han repetido hasta el cansancio la dimensión nacional e internacional de sus planteamientos, y han actuado en consecuencia.

En el terreno local han obtenido uno de sus logros más tangibles: la construcción de la autonomía, esfuerzo que no podría entenderse sin todos estos años de fuego y de palabra. El autogobierno en las comunidades zapatistas de Chiapas es referente nacional e internacional de organización. No es imitable, como ellos lo han explicado reiteradamente, pero sienta las bases de una posibilidad de gobierno, una en la que el que mande, mande obedeciendo, máxima de la concepción democrática que se vive en estas tierras.

La organización autónoma de las comunidades indígenas no es nueva. Los zapatistas no la descubrieron, pero son ellos los que le han otorgado un carácter emancipador y rebelde, independiente y autogestivo. Es, pues, una forma de lucha con horizontes claros y precisos.

Hace seis años, en ocasión del 20 aniversario del EZLN y el nacimiento de las llamadas Juntas de Buen Gobierno, estructuras del autogobierno zapatista, el teniente coronel Moisés, en ese entonces todavía mayor, explicó el origen de los municipios autónomos en Chiapas: “Nosotros ya teníamos un territorio controlado y para organizarlo fue que se crearon los municipios autónomos”.

Al EZLN, señaló entonces Moisés, “le sobran ideas de cómo es un pueblo organizado y libre. El problema es que no hay un gobierno que obedezca, sino que hay un gobierno mandón que no te hace caso, que no te respeta, que piensa que los pueblos indígenas no saben pensar, que quieren tratarnos como indios pata rajadas, pero la historia ya les devolvió y les demostró que sí sabemos pensar y que sabemos organizarnos. La injusticia y la pobreza te hacen pensar, te producen ideas, te hacen que pienses cómo hacerle, aunque el gobierno no te escuche”.

En la práctica, explicó quién posee uno de los grados militares más altos dentro de la estructura del ezln, “nosotros hicimos los municipios autónomos y después pensamos en una Asociación de Municipios, que es el antecedente de las Juntas de Buen Gobierno. Esta Asociación es una práctica, es un ensayo de cómo tenemos que ir organizándonos. De aquí nace la idea de cómo ir mejorando y así se da la idea de la Junta de Buen Gobierno. Nosotros de por sí tenemos una idea y la llevamos a la práctica. Pensamos que son ideas buenas pero ya en la práctica vemos si tienen problema, o cómo vamos a ir resolviendo los problemas”.

Años más tarde, el comandante Moisés (otro Moisés), de la zona de Los Altos, sintetizó la historia de la autonomía de la siguiente manera: “Nosotros quisimos dialogar, quisimos hacerlo todo, pero ya ven lo que pasó con los Acuerdos de San Andrés (firmados en febrero de 1996 y hasta la fecha incumplidos). Por eso no pedimos permiso y empezamos a construir. Vemos que lo más esencial es la organización del pueblo y no el dinero, porque el dinero si es en exceso corrompe, pero la organización no se corrompe. La idea que se hace para buscar la vida no se destruye en la cárcel ni se destruye en la muerte...”

“Para todo este trabajo” —explica el integrante del Comité Clandestino Revolucionario Indígena— nosotros no tenemos manual. Es diferente lo que se hace en cada zona, porque en cada lugar se va buscando la forma de cómo crecer. Enfrentamos y decimos que cometemos errores, porque sí cometemos errores construimos, si no cometemos errores quiere decir que no andamos bien, porque nosotros decimos que no hay excelencia pues. En la educación, por ejemplo, no hay número 10, porque el 10 no existe...”

Con escasos recursos económicos, pero con el ánimo de quienes depositan toda su confianza y esperanza en un proyecto de vida diferente, anticapitalista y de izquierda, los hombres, mujeres, niños y ancianos de las comunidades indígenas organizan sus escuelas, casas de salud, hospitales, cooperativas, farmacias, bodegas de comercio y un largo etcétera que engloba lo que ellos definen como autonomía, a saber, “el derecho universal donde podemos vivir humanamente, con libertad, con justicia, con democracia, con nuestras propias leyes y con dignidad”, dicen ellos.

La autonomía, añaden: “significa reconocer que siempre fuimos y seguiremos siendo pueblos con nuestra historia, nuestra religión y cultura, educación, lengua, etcétera [...] Es el reconocimiento de lo que de por sí ya existe, lo que de por sí es un hecho, que somos un pueblo y tenemos la capacidad de gobernarnos, controlarnos, mejorarnos y salir adelante”. Es esta práctica, y no una teoría, la que ofrecen al mundo decenas de miles de hombres, mujeres y niños tzotziles, tzeltales, tojolabales, choles, zoques, mames y mestizos, todos zapatistas.

La incesante represión: una de las características más importantes de la autonomía es la defensa del territorio pues, sin él, simplemente no hay nada. Es por eso que las principales ofensivas de los gobiernos estatal y federal están encaminadas a la invasión y al despojo de las tierras zapatistas. Un ejercicio pendiente es la recopilación de todas las agresiones contra los zapatistas en estos casi 16 años. Para muestra, el hostigamiento ocurrido tan sólo en el último mes contra las comunidades 16 de Febrero, Casa Blanca y Ché Guevara, pertenecientes a las regiones (Caracoles) de Morelia, La Garrucha y La Realidad, respectivamente. Todas tienen en común que son tierras recuperadas y trabajadas por bases de apoyo zapatistas.

Así, contra viento y marea, se construye la autonomía.

http://www.jornada.unam.mx/2009/10/12/oja150-autonomiazapa.html
Mira també:
http://www.chiapas.indymedia.org/article_170190

Comentaris

El escritor y ensayista Carlos Montemayor analiza la rebelión indígena que vive México
12 oct 2009
Promotor incansable de las letras y la cultura indígenas, Carlos Montemayor combate la ignorancia, la impunidad y el olvido con su quehacer literario. Ensayista, novelista y poeta, el chihuahuense estuvo ayer en Saltillo para presentar la última edición de “Chiapas. La Rebelión Indígena de México”, una obra que hace un profundo análisis sobre el origen, el desarrollo y la aparición del grupo guerrillero más significativo de los últimos años: el EZLN.

Participante activo en la vida del movimiento encabezado por el subcomandante Marcos, Montemayor habló con Vanguardia sobre la relación que tiene México con sus comunidades indígenas y la reflexión ineludible que debe hacer la sociedad en torno a la persecución, la humillación, la explotación y abandono que viven nuestros pueblos indígenas.

Como país, México tiene serios conflictos cuando se habla de la población indígena. Por una parte está el intento de crear programas sociales ex profeso para este sector. Por otro lado están los mexicanos que todavía utilizan el término “indio” con una carga negativa. ¿Qué opina de esta situación y cómo se refleja en su obra, donde el tema indígena es un elemento recurrente?

“En realidad nunca ha habido respeto ni interés por programas especiales en apoyo de los pueblos indígenas. México es un país muy racista, con una gran discriminación racial, México se avergüenza de su legado indígena, siempre busca un acomodo racial diferente y es una fractura que no ha resuelto el país, así de simple, de manera que la historia de los pueblos indígenas en México es una historia de despojo, de injusticia, de masacres, de marginación. La respuesta de los pueblos indígenas ha sido, desde hace 500 años, la rebelión armada, el levantamiento, y yo he estudiado muchos de los periodos de luchas de estos pueblos indígenas de México.

“Nuestros países americanos, empezando por el norte, son países muy racistas. Estados Unidos es un país tan racista que no sólo arrasa con los pueblos indios, también con los pueblos mestizos y tiene un profundo desprecio por los mexicanos a quienes nos dice ‘apestosos’, un profundo desprecio por los negros, incluido el actual presidente Barack Obama, y este racismo es un problema no tanto cultural, es un problema estructural, un conflicto político, económico.

“En China hay aproximadamente 52 grupos étnicos y hay, en mayor o menor medida, un equilibrio que en ocasiones es más acusado en ciertas regiones; en la India también, que es el país que tiene la mayor diversidad lingüística del mundo, tiene 65 grupos étnicos y muchos de ellos estudian, escriben, publican y tienen producción cinematográfica en su propia lengua. Entre China y la India, México es el segundo país del mundo con mayor diversidad lingüística, nada más que a diferencia de estos países México funciona como un país más atrasado. Es imposible que México resuelva su racismo cuando su propia estructura política y económica es de grave atraso, de gran pobreza, de gran falta y carencia de la educación, así que va para largo el problema del racismo en México”.

Esta nueva edición del libro, “Chiapas. La Rebelión Indígena de México”, es una de las primeras aproximaciones históricas que tenemos del EZLN ¿Por qué le pareció importante estudiar este acontecimiento?
“Porque el EZLN había aparecido después de 40 años ininterrumpidos de luchas guerrilleras en México, de luchas guerrilleras modernas.
Por supuesto el EZLN no encabezaba la primera insurrección guerrillera rural ni tampoco la primera insurrección indígena, pero en vísperas del siglo 21, sí era notable la persistencia después de cuatro décadas de guerrilla en México, la persistencia de esos modelos de lucha y la conformación peculiar de una organización guerrillera fundada en Monterrey, Nuevo León, en 1971, Las Fuerzas de Liberación Nacional, fusionadas con movimientos recurrentes de insurgencia en el sureste mexicano. Ahora, el lenguaje político de este movimiento revolucionó el comportamiento, la comunicación política en turno, no fue un fenómeno sólo nacional, fue un fenómeno internacional en países como la India, Egipto, Israel, no se diga en los países europeos. Por motivo de mis viajes como escritor por el mundo me di cuenta de que el interés sobre el EZLN era enorme porque la presión y la discriminación contra grupos minoritarios en el mundo es constante y aparece en muchos sitios del planeta, por lo tanto una lucha que tuvo tanta vigencia, tanta apertura y tanta atención en el mundo como el EZLN constituía un aporte mundial de México y sobre todo fue la vanguardia de los movimientos antineoliberales en el planeta.

“El antineoliberalismo como proyecto político nació con el EZLN, de manera que hubiera sido absurdo que yo no prestará atención a ese suceso, puesto que yo tenía ya muchas décadas trabajando en movimientos guerrilleros y también culturas indígenas. Era natural que yo me propusiera escribir este libro, que en efecto es una de las primeras obras que se propusieron analizar el surgimiento del EZLN del punto de vista de conflictos agrarios, de procesos históricos, procesos religiosos, conformaciones culturales, desde una perspectiva militar. Creo que es uno de los más completos de análisis y de comprensión del fenómeno social del zapatismo. No se trata de un libro panfletario, sino de un libro de comprensión política, histórica, actual”.

¿Cuáles son los documentos, testimonios o archivos de los que se valió para escribir este libro? ¿Cuáles son los nuevos elementos que aparecen en esta edición?

“Cuando han ido traducido el libro en otros países, cada una de las ediciones me ha obligado a hacer algunos ajustes o algunos añadidos, quizá la conformación más interesante fue la edición francesa que he tomado para esta nueva edición en México, hemos tomado también el último capítulo que se le añadió y he preparado, a diferencia de las anteriores versiones, varios apéndices técnicamente útiles.

En el caso de Acteal, particularmente, hay varios ensayos donde se documentan las irregularidades no procesales, sino de fondo, de tipo militar y político, del Estado mexicano que ejemplifica y demuestra que la violencia de Acteal fue una violencia de Estado y que el ejército mexicano estuvo protegiendo, promoviendo, fomentando y armando a los grupos paramilitares. En estos apéndices hay particularmente un documento importante, que es un documento militar, que se tomó como un trabajo preparatorio para la contrainsurgencia en ciernes y que muestra las condiciones de deterioro social que se proponía promover como estrategia, como táctica, el propio ejército mexicano en perjuicio de las comunidades indígenas chiapanecas”.

Al mirar el movimiento chiapaneco a la distancia, ¿cuáles le parecen que fueron los aciertos y los errores de las partes involucradas?

“El EZLN no ha terminado, sigue activo y sigue consolidando sus posiciones políticas en el sureste. Los llamados acuerdos de San Andrés se han materializado en los Caracoles o en las juntas del buen gobierno de manera que la lucha del EZLN continúa. El país es el que ignora que el EZLN está vivo, que está fuerte y cada vez más sólido en sus bases sociales y ha avanzado en sus proyectos de consolidación política y social. Los acuerdos de San Andrés ya existen de hecho, no de derecho, pero esa es la realidad política del zapatismo de nuestros días que no queremos ver. Cuando las reformas constitucionales le dieron la espalda al zapatismo, pues el zapatismo entendió que no tenía ningún sentido hablar como merolico con el Estado mexicano y ha suspendido todo tratamiento de diálogo, pero no ha suspendido su trabajo político y ya son varias generaciones de administraciones políticas, de juntas de buen Gobierno, así que eso sigue moviéndose, sigue avanzando”.

¿Cuál es la reflexión que puede tener el lector sobre esta historia a la que muchas veces los mexicanos no queremos voltear a ver, y de la que habla en su libro?

“Le puede dejar todas las reflexiones que el lector quiera, todas las reflexiones que no tengan miedo de aceptar o miedo de vislumbrar. Pueden ser reflexiones políticas, históricas, personales, familiares, literarias, agrarias, religiosas, de racismo, de comprensión de nuestra conformación multiétnica, puede ser una comprensión también de nuestro propio continente y de la composición continental de nuestros pueblos.

Es un libro abierto y un libro que solamente espera que los lectores también sean abiertos, concentrados y acuciosos”.

http://www.vanguardia.com.mx/diario/noticia/arte/vidayarte/reflexion_abi
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