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[La Vanguardia. Die Linke] Todos contra la izquierda
23 set 2009
Los puntos en el mapa indican los lugares donde hay presencia institucional del Partido de la Izquierda Un sarpullido que crece
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En la Europa de hoy hay una línea de marginalidad que comienza a la izquierda de la socialdemocracia. Más allá de ella, están los soñadores y perdedores. Eso no es así en Alemania, donde hay una anomalía europea llamada "Die Linke", que en el actual panorama continental recuerda al poblado de Asterix. Se trata del Partido de la Izquierda de Oskar Lafontaine y Gregor Gysi, una alianza de disidentes socialdemócratas del Oeste y ex comunistas del Este, que no deja de crecer desde su fundación hace dos años.
Primero se hizo fuerte en las cinco regiones de la antigua Alemania comunista, y se explicó como un "club de nostálgicos" del "comunismo" con el reloj parado. En los dos últimos años ha ido ganando posiciones en el oeste. En el Sarre (21%) es la tercera fuerza, en Turingia (27%) la segunda, gobierna en Berlín con los socialdemócratas, cuyo líder, el alcalde gay Klaus Wowereit, es una estrella en alza del SPD, está presente en 11 de las 16 regiones del país, y tiene vocación de gobierno: su líder, Lafontaine, es un ex Ministro de Hacienda, con veinte años de experiencia de gobierno, que fue candidato a Canciller. En Turingia, donde se ha acabado con veinte años de gobierno conservador, el jefe de lista del partido, Bodo Ramelow, ha propuesto ceder la jefatura del gobierno regional a una candidata verde mucho menos votada que él, para hacer posible un tripartito de izquierdas con verdes y SPD. Todo esto ya no se puede explicar con simplezas.

Como toda la izquierda europea, Die Linke es mas fuerte en la crítica, en la negación, que en la propuesta positiva, pero a diferencia de sus parientes, electoralmente pobres de Europa, defiende un programa bastante coherente que sintoniza con los enfados que la crisis comienza a sembrar en el continente. Tras sus eslóganes electorales "Fuera de Afganistán", "Gravar la riqueza", "Más para educación, menos para bancos", "Justicia social", etc., el partido conjuga, esencialmente, recortes de impuestos a los trabajadores y las pequeñas y medianas empresas, con fuertes subidas de impuestos a los pudientes, a las transacciones bursátiles, incrementos para las herencias y subida de los tipos impositivos a las rentas más altas y a las grandes compañías. De esta forma, dice, se avanza hacia una sociedad mas justa y se llenan las arcas públicas que sostendrían una política de tendencia niveladora.

Este programa es calificado por doquier de "populista", "incompetente" e "irreal". Las conversaciones con diplomáticos, expertos y periodistas en Berlín, suelen dar por supuesta la falta de "seriedad" del partido de la Izquierda. Die Linke es, además, la única de las cinco fuerzas políticas que se declara en contra de la guerra de Afganistán, que tanto desagrada a tres de cada cuatro alemanes. Solo ella recuerda la paradoja que para la soberanía popular supone, que las fuerzas políticas que concentran el 90% de la intención de voto ignoren la voluntad antibélica del 60% o 70% de los alemanes. Pero en la actual campaña, la Izquierda, lejos de explotar esa paradoja ha tendido a moderarla, tendiendo puentes hacia las otras fuerzas políticas que, ante la evidencia del desastre afgano, comienzan a barajar "estrategias de salida".

No hay en Die Linke un estilo "radical", que a los alemanes desagrada. Ninguna de las dos fuentes de las que se nutre el partido, la socialdemocracia del oeste y el partido de Estado de la Alemania comunista -un partido conservador, como todo partido único-, eran radicales, sino profundamente institucionales. El diagnóstico de la clase política y de los medios de comunicación es demasiado unánime y superficial como para no evidenciar una patología de miedo hacia una nueva realidad en ascenso que se comprende mal, que reniega de la Unión Europea neoliberal y que afirma que Alemania debe "aprender francés" en lo sindical, es decir radicalizarse un poco.

En la prensa alemana, es muy difícil encontrar artículos neutros sobre Die Linke. Abundan las seudo revelaciones sobre turbios pasados en la Alemania comunista, las denuncias de "antisemitismo", por criticar el cheque en blanco a Israel que suscribe la mala conciencia nacional por el Holocausto, y las noticias sobre divisiones internas.

En junio, cuando celebró su congreso la prensa daba por segura una escisión que no se produjo, lo que hizo que el congreso dejara de ser noticiable. En vísperas de las elecciones, se leen nuevas "revelaciones" contra Gregor Gysi en "Der Spiegel", y el "Süddeutsche Zeitung" publica las de su colaborador infiltrado, ridiculizando el partido.

Los 53 diputados de la Izquierda en el Bundestag son los únicos que merecen el privilegio, oficialmente reconocido, de ser "vigilados" (teléfonos, ordenadores, correo, seguimientos) por los servicios secretos, como si fueran unos delincuentes, una situación que humilla al parlamentarismo, recuerda las peores tendencias estatistas alemanas y que no ha suscitado el menor escándalo en la prensa liberal. Está claro que la anomalía europea de Die Linke, suscita miedo en el "establishment" alemán.
Mira també:
http://www.lavanguardia.es/internacional/noticias/20090923/53790368005/todos-contra-la-izquierda-alemania-gregor-gysi-berlin-eu

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Comentaris

Re: [La Vanguardia. Die Linke] Todos contra la izquierda
23 set 2009
http://www.lavanguardia.es/internacional/noticias/20090923/53790095843/e
Re: [La Vanguardia. Die Linke] Todos contra la izquierda
24 set 2009
"Como toda la izquierda europea, Die Linke es mas fuerte en la crítica, en la negación, que en la propuesta positiva, pero a diferencia de sus parientes, electoralmente pobres de Europa, defiende un programa bastante coherente que sintoniza con los enfados que la crisis comienza a sembrar en el continente. Tras sus eslóganes electorales "Fuera de Afganistán", "Gravar la riqueza", "Más para educación, menos para bancos", "Justicia social", etc., el partido conjuga, esencialmente, recortes de impuestos a los trabajadores y las pequeñas y medianas empresas, con fuertes subidas de impuestos a los pudientes, a las transacciones bursátiles, incrementos para las herencias y subida de los tipos impositivos a las rentas más altas y a las grandes compañías. De esta forma, dice, se avanza hacia una sociedad mas justa y se llenan las arcas públicas que sostendrían una política de tendencia niveladora."

Sembla que només al seu país natal no han oblidat el que representà "El Capital".
Sindicato Sindicat