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Romanticismo: del Colectivo Situaciones y el MTD Solano
16 jun 2009
Romanticismo: “El Colectivo Situaciones sacó un libro muy importante en su momento que se llamó Hipótesis 891, que era la dirección del MTD de Solano, un movimiento que ahora está arrasado, no existe más. La hipótesis no se dio
Del Colectivo Situaciones y MTD Solano

Romanticismo:


“El Colectivo Situaciones sacó un libro muy importante en su momento que se llamó Hipótesis 891, que era la dirección del MTD de Solano, un movimiento que ahora está arrasado, no existe más. La hipótesis no se dio, y nunca se publicó un libro sobre por qué no se dio la hipótesis. La hipótesis estaba planteada en los términos del Colectivo, porque era más lo que ellos querían que lo que querían los vecinos y los trabajadores desocupados de Solano. Eso lo digo con todo el respeto por la gente que mete los pies en el barro, que se mete a hablar con los piqueteros cuando todavía no son famosos, que va a trabajar en diferentes lugares, que tiene compromisos reales”.

Romanticismo


“El Colectivo Situaciones sacó un libro muy importante en su momento que se llamó Hipótesis 891, que era la dirección del MTD de Solano, un movimiento que ahora está arrasado, no existe más. La hipótesis no se dio, y nunca se publicó un libro sobre por qué no se dio la hipótesis. La hipótesis estaba planteada en los términos del Colectivo, porque era más lo que ellos querían que lo que querían los vecinos y los trabajadores desocupados de Solano. Eso lo digo con todo el respeto por la gente que mete los pies en el barro, que se mete a hablar con los piqueteros cuando todavía no son famosos, que va a trabajar en diferentes lugares, que tiene compromisos reales”.



Alejandro Grimson, en “Conversaciones sobre la diferencia. Encuentro con Arturo Escobar”; Papeles de trabajo. Revista electrónica del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de General San Martín. Año 2, nº 4, Buenos Aires, noviembre de 2008.



I.

Investigadores consagrados de la sociología de la cultura acusan de “románticos” a todos aquellos que –como nosotros- subordinan sus capacidad de producir conocimiento a sus propios deseos. La acción colectiva orientada al cambio, sostienen, debe ser explicada a partir de las contradicciones, ambivalencias e inconsistencias de los actores que se proponen el cambio social. Romanticismo es el nombre del investigador extraviado, que traiciona de algún modo su compromiso con la verdad, pautada siempre por las instituciones del saber y sus paradigmas cada vez mas sofisticados.



II.

Confundir los matices de la situación con los deseos propios es menos peligroso en el caso del político. El militante político más clásico, en efecto, habita con mayor comodidad ese espacio impreciso de la acción colectiva que se resiste a ser examinado con el rasero de la objetividad. En la medida en que se propone desplazar algo de la condición real y actual del mundo, inscribe la eficacia de su acto en un movimiento – en la palabra que lo efectúa- y en las expectativas que lo alientan. El militante hace de su retórica, y de su presencia ilusionada en el porvenir, la postulación de un género diverso, otro, de la verdad.

No se trata de una descripción metodológicamente fundada de lo actual, sino de explicitar el vínculo entre las causas objetivas del malestar presente y el potencial de las subjetividades que activan nuevos criterios de justicia alterando las relaciones de fuerza por efecto de las luchas.



III.

La verdad del militante no se verifica en dispositivos cognitivos o epistemológicos con aspiraciones científicas, sino en la vitalidad de una imaginación que es capaz de multiplicar las probabilidades de resistencia social y política. La verdad del investigador está, al contrario, sometida a un tipo de evaluación disciplinar por parte de sus pares (el campo de la sociología, o de la antropología, por ejemplo).



IV.

El romanticismo denunciado por tales investigadores surge de un híbrido de aquellos dispositivos de verdad, sin someterse a ninguno de sus criterios de validación.

Cuando comenzamos a postular la idea de una militancia de investigación sabíamos que fusionábamos procedimientos y actitudes, pero nunca pretendimos ampararnos en una suerte de encubrimiento para tomar lo peor de cada una de estas figuras. Nos propusimos recuperar el pensamiento de las situaciones (investigación), de la esterilización que supone la falta de involucramiento político (academia); y al mismo tiempo recrear el compromiso existencial (militante) en torno a procesos de reflexión siempre inmanentes. Romántico es el bello nombre que vino a dar cuenta, desde la perspectiva de la academia, de la mala praxis en que hemos incurrido.



V.

Quienes introducimos una perspectiva política en nuestros horizontes comprensivos corremos el riesgo de apoyar los propios deseos e ilusiones sobre una porción de realidad que confirma de manera momentánea nuestras apuestas. Son esos –breves- momentos de relativa correspondencia entre deseo y verificación objetiva los que paradojalmente pueden activar dinámicas de potenciación, desvíos que nos convierten en una fuerza portadora de sentido, o en tendencia viva de interpretación de lo real.

Y dado que lo real es infinito, móvil y sorprendente (es decir inaprensible en fórmulas definitivas), es propio de toda política que se precie saber reflexionar sobre el destino y la persistencia de esos momentos de intensidad, cuando la realidad toma un curso menos favorable a las apuestas que la fundan.

Lo contrario sería resguardarse en un determinismo histórico simple, capaz de asegurar una verdad de la política desde la cual condenar estos desvíos como meras inadecuaciones históricas. No es nuestro caso.

VI.

En efecto, sólo los románticos tenemos el problema de cómo enlazar deseos y pensabilidades. Los otros –sean militantes, sean investigadores- se caracterizan por la impermeabilidad autoconfirmatoria que surge de su prescindencia respecto de este tipo de articulaciones.



VII.

Reflexionemos sobre el “romanticismo” del que se nos acusa (en torno a la coinvestigación con el MTD de Solano). Se dice que nosotros, en lo fundamental, pensábamos según deseos propios, mientras que los vecinos querían otra cosa. Frente a esta descripción sumaria y de aspiraciones definitivas sobre aquella experiencia podemos deslindar capas bien diferentes de problemas.

En efecto, fuimos allí movidos por nuestro querer. Pero nuestro querer no era un mero voluntarismo. Tenía la pretensión de ser, al mismo tiempo, investigativo, es decir, de dar cuenta de una cierta complejidad real que los viejos dispositivos militantes no expresaban. Lo cual equivale a afirmar que las hipótesis que fuimos formulando aspiraban a un doble valor simultáneo: describir mutaciones subjetivas, y participar de una imaginación política capaz de proyectar formas diferentes del hacer-pensar colectivo.

Si la propia enunciación nos coloca desde el principio fuera del campo de la academia y de sus criterios formales de veracidad -algo que siempre tuvimos presente como parte del valor mismo de nuestro trayecto-, corresponde al menos el intento de responder las preguntas que se nos hacen: a. ¿cómo fueron esos momentos de aparente encuentro, y de posterior desencuentro?; b. ¿cuáles eran nuestros “deseos” y cuales los de los vecinos? Y, finalmente, c. ¿qué fue de aquellas hipótesis?



VIII.

Hipótesis 891. Mas allá de los piquetes[1], se constituyó, para los “realistas” (los académicos antirománticos) en un prototipo de intervención/investigación relevante, frustrante y jamás reflexionada. Pero esta creación de prototipos es una necesidad de los “realistas”, no nuestra, así que abandonamos aquí el diálogo directo con ellos para dar cuenta de las preguntas de un modo que puedan sernos útiles según nuestros propósitos.



IX.

Una historia cuenta bien cómo vivimos este tipo de dilemas los propios “románticos”. En una asamblea -en el galpón de la calle 891, mucho años después de la publicación del libro, con mas precisión, hacia el final del gobierno de Kirchner- discutíamos una propuesta de compañeros canadienses de editar el libro en inglés. Nos decíamos que sería necesario explicar cómo cambiaron las circunstancias, y por qué los movimientos sociales autónomos habían disminuido muchísimo su desarrollo e influencia. ¿En qué términos explicar aquel estado de cosas? ¿Como un “retroceso” o “repliegue”, como una “derrota”? Y en tal caso: ¿quién sería el culpable de los errores cometidos? Pero entonces, ¿era “ilusorios” lo que sostenía el libro sobre aquellas personas involucradas en una lucha que resistía a la muerte y a la humillación, que había descubierto un sentido nuevo de su potencia y autoorganización, y que ya no quería volver simplemente al trabajo asalariado, subordinado, precarizado? No recordamos con exactitud los argumentos intercambiados, ni la conclusión a que llegamos entonces. Sólo retenemos con precisión la presencia de un compañero japonés, Jun Fujita, recién llegado de Kyoto, que hablaba un castellano incipiente, y a cada rato mostraba su incomodidad con la deriva de las diferentes intervenciones durante aquella asamblea. De regreso, Jun nos dijo que todos quienes habíamos hecho uso de la palabra aquella tarde estábamos “esencialmente equivocados”. Luego de intentar explicarle varios aspectos de la situación que sin dudas no llegaba a comprender dada su ajenidad fundamental respecto de los códigos de la reunión, comprendimos que debíamos prestar atención a lo que quería decirnos. La idea era más o menos la siguiente: “su libro capta de algún modo una época, una experiencia. No hay nada que “explicar”. Porque no se trata de excusarse por el presente, sino de transmitir a otros algo de aquella experiencia vivida. Del mismo modo que, para poner un ejemplo glorioso, Einsestein no nos debe justificaciones ante el rumbo adoptado por la Revolución Rusa: alcanza y sobra con que haya logrado captar algo de ese acontecimiento en sus películas”.

Jun proponía pensar el tiempo histórico como conteniendo un plus de posibilidades que se manifiestan de mil modos distintos, no siempre los más evidentes y legibles para una mirada lineal (que ordena aplanando cronológicamente la duración en una sucesión de pasado y del presente). Ese exceso histórico redefine la relación entre lo añorado, lo deseado y lo real. Un realismo, digamos, propiamente romántico, que rechaza todo pasado idílico pero que con la misma fuerza recusa someterse a los dictados de una actualidad encapsulada, con su retórica de la impotencia (muchas veces justificada en el lenguaje del economicismo y la victimización).



X.

La crítica a la confluencia de deseos diferentes (los deseos “nuestros”, los de los “vecinos”) constituye una clarificadora declaración de estupidez. Porque supone que el deseo sólo puede ingresar a la esfera de la investigación y la elaboración política si previamente es compartido, lo cual, además de ser inocente – o, en todo caso, muy poco “realista”- inhabilita el hecho fundamental (el único que vale la pena narrar, el único sobre el cual vale la pena interrogarse): ¿cómo es posible que en ciertas circunstancias deseos distintos habiliten momentos de composición para experiencias realmente colectivas, entre diferentes que, con sus diferencias, participan de un momento importante, auto justificado, irreductible en su producción de valores al paradigma de verdad que nos postulan los profesionales realistas de las ciencias sociales argentinas? Y al mismo tiempo ¿no equivale a una declaración completa de idealismo la sola suposición de que los deseos y los pensares involucrados en estos procesos puedan permanecer invariantes?



XI.

Insiste la pregunta por el valor de unas hipótesis que gira en torno al cambio social a partir de un contrapoder transversal y desde abajo. Es claro que el impasse actual exige pensarlo todo (lo cual no tiene nada que ver con desdecirse de lo que se dijo, ni mucho menos con dejar de querer lo que se quiere). En todo caso, nos sucede lo que a todos aquellos que siguen pensando la revolución aún luego de derrotada. Vemos sus efectos por todos lados. Unos efectos proliferantes, a los que a veces reconocemos de modo directo y otras, como en sueños, es decir, invertidos, o en penumbras.

Resulta que los sociólogos realistas se han dedicado demasiado tiempo a enseñarnos la imposibilidad de romper con ciertos supuestos observables. De lo que se trata ahora, sin embargo, es de seguir difundiendo aquellas praxis que, aún sin proponérselo, son capaces de refutarlos.



Colectivo Situaciones

Buenos Aires, 13 de mayo de 2009


qué flaco, cumpas
Por A (falta el círculo, pero se entiende) - Tuesday, May. 19, 2009 at 6:39 PM

la verdad que esperaba un poco más, pero la tal respuesta, además de ser pretenciosa en su forma (analogías, etc.), se dedica a un tema bastante trivial, egocentrista y da una respuesta bastante flaca.

Entre otras cosas, no explica nada del fracaso -o el acierto- de esa hipótesis. No importa si es un prototipo o no (eso qué tiene de relevante?) sino si se verificó la hipótesis o no, es decir, cómo son evaluadas las conclusiones- reflexiones que se ensayaron en ese análisis.
Todo bien con el tal Jun, ¡pero es muy flaco el argumento! con ese criterio, no se podría opinar entonces sobre ninguna reflexión más que de modo inmediato.


por otro lado: ¿qué experiencias están difundiendo ahora, compañeros, que sean capaces de refutar estos socioólogos -y este sistema- tan realista? Porque entro a su sitio y no encuentro que difundan nada salvo a uds. mismos (digresión: ¡Ni siquiera funciona el link al MT Solano!! te manda a Telefónica).

por ejemplo, por decir, ¿qué piensan de la escena política actual?
¿qué movimientos observan con simpatía o cuáles creen que tienen mayor potencia a partir del despliegue de un contrapoder transversal y desde abajo?
¿qué opinan del mtd solano? ¿y del mtd allen?
los cambios por los que luchamos, ¿implican algún nivel de movilización y organización popular?, ¿en qué instancias?
¿uds. se están movilizando y organizando con otros y otras?

Y ¿qué es más importante? ¿el ego del militante investigador o el aporte al movimiento real, a la lucha por la emancipación social?


¿sería mucho pedir algún nivel de autocrítica (al menos privada) y un poco menos de soberbia de aquí en más?


(por si no se nota, esta es una crítica desde -casi, en teoría- el mismo campo)

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Colectivo Situaciones.... ay dio!!!
Por mario - Saturday, May. 23, 2009 at 11:03 AM
mariohescat ARROBA yahoo.com.es

Acuerdo completamente con el compa "a" con circulo... je
Soberbia, superficialidad y lo de siempre en ese grupo y su creacion, el MTD Solano con el que se crearon mutuamente y de eso viven y vivieron, esto es, filosofando new age style sobre todo y tirando la bola para afuera...siepre.... nada de autocritica, los ekivocados son siempre los otros, nosotros, situaciones y el grupo familia dirigente de Solano, los Jara y el Cura Spagnolo, siempre estamos bien plantados.
Y si, bien plantados economicamente. Hoy los recursos que se gestaron en el "movimiento" y que son bastantes, estan administrados y en posesion de los/as Jara y Spagnolo. Y los Situaciones? bueno....compras inmobiliarias en uruguay y otras yesbas.....

En fin, para que hacerse capitalista y jugar en el mercado? la que hacen e hicieron estos "movimientos sociales" y "investigadores militantes" funciona bien en relacion a la acumulacion de plusvalia, propiedades, viajes.....

Romanticos? para nada!!! bien materiales los/as chicos/as....

Salu2 y la lucha continua a pesar de los disfrazados.

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Colectivo situaciones mas romantico que Luis Miguel...
Por el beto campos - Saturday, May. 30, 2009 at 9:53 PM
betoc ARROBA yaho.com

Romanticismo. Colectivo Situaciones vs. Anton Rouge

Interesante como racionalisacion tipicamente "de izquierda", pero claro... con prosa enredada.

Igual es bueno como snapshot de una vieja tecnica de despegue de la responsabilidad inherente de prentender intervenir sobre ella.

paso 1: elegir enemigos imaginarios que nos descalifica desde un limbo mitico (Investigadores consagrados de la sociología de la cultura y militantes) con argumentos inocuos e intrascendentes. Me invento un enemigo a mi conveniencia...

paso 2: afectar con desden la falsa modestia que se defiende "como sin querer" (somos los romanticos...) como entendernos sin haber estado en el lugar precioso y unico en el que "nosotros" estabamos ?

paso 3: postular indirectamente las virtudes del antiintelectualismo (confundiendo criterios de validacion con evaluación disciplinar, por ejemplo) al mismo tiempo que se recurre a estrategias engorrosas, elipticas y pseudointelectuales.

paso 4: conclusion esquizofrenógena: si estuve, no era; si hice algo, no fue asi ;si afirme algo, se malentendió; y como en las peliculas Americanas de tipo "feel good" : la verdad viene de la boca de los niños, de los locos o de algún japones que no entiende la lengua.

Esto es lo que "multitudes" importa de la Argentina.

Si como los pirados de Palo Alto describían al bebe chomskiano como un monstruito sin esperanzas de vida, como deberiamos describir al paranoico militante revolucionario ideal foucaultiano?

Anton Rouge

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je!
Por lumpin - Monday, Jun. 01, 2009 at 9:43 PM

estos tipitos universitarios burguesitos intelectualoides que ayudaron a hundir un movimiento social y dejar en manos de "newpunteros"(spagnuolos y compañia) los recursos economicos.
son una bosta posmoderna que intentan probar sus teorias disparatadas de la horizontalidad como absurdo y niegan la capacidad de organizarce politicamente.
hijos de puta que iban al barrio a cojerse las pendejitas y a lamentarse de la pobreza total despues volvian a casita a dormir calentitos y con la panza llena.
son una lacra que se pegan atras de las organizaciones sociales para vivirlas como parasitos que son, profundamente antipiqueteros y antilucha y antiviolencia y antiorganizacion y anti todo lo que les pueda romper su mini paraiso artificial, pero como nada es eterno y la gente no come vidrio, fueron perdiendo presencia y ahora solo son unos garcas mas iguales a los que decian repudiar...
fuera la bosta posmoderna de negri holowey y toda esa mierda inventada y financiada por el capitalismo para frenar las luchas...
caguense hijos de puta! y traten de volver al barrio que los estan esperando para hacerlos pomada, por eso se borraron... y encima ahora siguen escribiendo gansadas.
situacionistas de mierda peguense un tiro ahora porque dentro de poco van a cobrar en cualquier lugar al que vayan a querer currar de nuevo

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Comentaris

Re: Romanticismo: del Colectivo Situaciones y el MTD Solano
17 jun 2009
situacionistas de mierda peguense un tiro ahora porque dentro de poco van a cobrar en cualquier lugar al que vayan a querer currar de nuevo
Re: Romanticismo: del Colectivo Situaciones y el MTD Solano
17 jun 2009
ni caso
Re: Romanticismo: del Colectivo Situaciones y el MTD Solano
17 jun 2009
"estos tipitos universitarios burguesitos intelectualoides que ayudaron a hundir un movimiento social y dejar en manos de "newpunteros"(spagnuolos y compañia) los recursos economicos."

no és que ajudin a enfonsar. ells ho creen, ells ho regiren, ells ho destrueixen.

un altre tema són els espais unitaris. de vegades són molt currantes. hi ha de tot com a tot arreu.

el curiós és que llegint el text, hem convencen més les critiques que ells mateixos exposen que els profereixen que els seus arguments.

són romàntics, no perqué subordinin la capacitat de produir coneixement als seus propis deitjos. el desig i la motivació és un motor més -com d'altres com la supervivència- de la lluita. són romàntics, perqué confonen la "capacitat de produir saber" amb la "capacitat de produir coneixement".

una hipòtesis no és coneixement, ni molt menys, cap de les tesis aquí dalt exposades. Són saber del qual en sóm informats. El coneixement és quelcom contrastat, i en tot cas, el que aquí dalt s'ens ofereix són jocs de paraules amb multiples interpretacions, cap d'elles contrastada.

són romàntics, sense cap dubte. Com deia Goethe "maldito sea qualquier esfuerzo que no me vivifique", referint-se als estudis.

Al text, tot i que està molt ben redactat, li poso un insuficient.
Sindicat Terrassa