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Veracruz rinde homenaje a 40 sobrevivientes del Sinaia
16 jun 2009
Hoy concluye semana cultural sobre el inicio del exilio español
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El Sinaia

Participaron en la ceremonia el gobernador Fidel Herrera, Cuauhtémoc Cárdenas y el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont

Luz María Rivera – La Jornada – 14/06/2009

Veracruz, Ver., 13 de junio. Embargados por alegría y nostalgia de recuerdos y el rencuentro, 40 sobrevivientes del viaje en el barco Sinaia, considerado emblemático del exilio español en México, festejaron aquí con sus familias al país al que no vieron "como la tumba de los padres, sino la cuna para sus hijos".

Esto lo dijo Claudio Esteva Fabregat, doctor en Antropología del Colegio de Jalisco, quien tiene 90 años y fue elegido para hablar en nombre de sus compañeros de travesía, durante la ceremonia municipal en la que los declararon huéspedes distinguidos de esta ciudad portuaria, que los recibió hoy igual que aquel 13 de junio de hace 70 años.

Hoy domingo culmina la Semana Cultural España-México: Veracruz, puerta de la libertad, que organizó, con escasa difusión al público, el Instituto Veracruzano de Cultura, algunas firmas comerciales y el apoyo de la embajada de España en México y Cuba.

Los exiliados y sus familiares, que rebasaron más del centenar, se reunieron en el salón de cabildos del ayuntamiento porteño, el cual fue insuficiente y les hizo padecer la temperatura de más de 46 grados a la sombra, que se vive por estos días en Veracruz. De manos del gobernador Fidel Herrera recibieron diplomas y escucharon al embajador, Carmelo Angulo, hacer la remembranza histórica del exilio. Entre los presentes se encontraba el actor Germán Robles.

Después, a pie, recorrieron trabajosamente la amplia y desértica plancha de concreto de la Plaza de la República, a un costado del Palacio Municipal, para asistir a la ceremonia que tuvo como invitado al ingeniero Cuahtémoc Cárdenas Solórzano y al secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont; vinculados, ambos, con el exilio español por diferentes historias políticas y familiares.

Cuauhtémoc Cárdenas dirigió un mensaje que contuvo algunos apuntes de su padre, el general Lázaro Cárdenas, cuando, en su encargo de Presidente de México, apoyó el ingreso masivo de migrantes españoles afectados por la Guerra Civil. Destacó que no sólo artistas e intelectuales llegaron a México –Pedro Garfias, Tomás Segovia, Ramón Xirau, José Gaos, Adolfo Sánchez; entre otros–, sino un conglomerado de personas de oficios varios –mineros, artesanos, comerciantes, albañiles, maestros y médicos–, que también enriquecieron a este país, y hoy permanecen en el recuerdo de sus familias.

Recordó también el arribo, en 1937, de otro barco a esta ciudad, con casi 500 pequeños, que después serían conocidos como "los niños de Morelia", quienes fueron enviados por la República Española y recibidos por una delegación que encabezó doña Amalia Solórzano.

El ingeniero Cárdenas dijo: "En este puerto jarocho empezó la integración y la mexicanización de los exiliados que llegaron, y al mismo tiempo no llegaron, a tierra extraña. El exilio que se pensó temporal, se hizo permanente; había la ilusión de un pronto regreso, pero la Guerra Mundial primero, y al llegar la paz, la mala conciencia de las nuevas grandes potencias, que les provocaba el abandono de la República ante la agresión nazi-fascista, así como la exoneración del régimen franquista por sus innumerables crímenes, que eso representó ante la conciencia del mundo la admisión de España, de Franco, a la Organización de las Naciones Unidas, después, borraron la temporalidad y afirmaron la permanencia de los exilios republicanos".

En su intervención, Fernando Gómez Mont, titular de Gobernación, afirmó: "Hoy conmemoramos 70 años del exilio español, por este motivo nos reunimos en una suerte de festejo; enfocamos nuestra atención en el esplendor cultural y artístico que la sinergia de culturas representó. Exaltamos el aspecto humanitario de abrir las puertas a quienes huían de la represión. Hablamos de afinidad y reconocimiento cultural y es pertinente que así lo hagamos, porque es importante reconocer que la inmigración española significó una inyección de vida al espíritu artístico de México".

http://www.jornada.unam.mx/2009/06/14/index.php?section=cultura&article=
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Acerca del exilio español

El Correo Ilustrado – La Jornada – 14/06/2009

Esta semana que termina la embajada española en México y el gobierno de Veracruz organizaron, en conmemoración del 70 aniversario de la llegada de los exiliados del franquismo, la Semana Cultural España-México: Veracruz Puertas de Libertad. Por ello, quisiéramos recordar ciertos aspectos que olvidan los representantes de España en dicha conmemoración.

El franquismo ocasionó 180 mil muertos y 450 mil exiliados; 200 mil fueron permanentes, y de ellos 22 mil llegaron a México en los años comprendidos entre 1939 y 1942. Mas ha sido hasta 1994 que el gobierno mexicano ha seguido acogiendo a perseguidos políticos por el Estado español (en estos últimos años, vascos en su mayoría).

A casi 34 años de la muerte del dictador Francisco Franco Bahamonde, pocas cosas han cambiado en el Estado español. Al día de hoy:

El jefe de Estado en un sistema de monarquía parlamentaria sigue siendo Juan Carlos I de Borbón, impuesto por Francisco Franco, tras jurar defender los ideales del movimiento franquista.

No ha habido ni hay depuración alguna del ejército y de los cuerpos policiales franquistas.

Ninguno de los responsables de los encarcelamientos, desapariciones, torturas, asesinatos y fusilamientos ha sido investigado, encausado y mucho menos enjuiciado (muchos ocupan importantes puestos honorarios).

Los tribunales de excepción siguen funcionando de igual manera, aunque con diferente nombre.

Los familiares y agrupaciones de familiares de represaliados por el franquismo continúan luchando, ante la indiferencia, cuando no los obstáculos, de las instituciones y partidos políticos, para resarcir la verdad y para poder llegar a escribir una historia más digna.

La disidencia política sigue siendo perseguida, torturada, encarcelada y desaparecida, y la máxima del franquismo "España, una, grande y libre" se hereda desde entonces de un gobierno a otro.

En memoria de todos aquellos exiliados y muertos, no nos dejemos engañar por falsas conmemoraciones y exijamos el esclarecimiento de todos los hechos y el resarcimiento histórico de todas las víctimas. Recojamos el testigo de su lucha por la igualdad y el derecho que nos asiste como individuos y/o naciones a elegir nuestro futuro en libertad.

Agradecemos de corazón al gobierno de Lázaro Cárdenas y a los demás gobiernos mexicanos que siguieron su política de asilo.

Diáspora Vasca, Xavier Mina, Euskal diáspora

http://www.jornada.unam.mx/2009/06/14/index.php?section=correo
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Hace 70 años, Veracruz se erigió en "la puerta de la libertad"

El 13 de junio de 1939 el buque francés Sinaia trajo mil 681 exiliados españoles
Los porteños recibieron con bandas de guerra y fraternidad a los diezmados republicanos
Para conmemorar la efeméride, la ciudad ha vuelto a ser una fiesta del arte y la cultura

Arturo Jiménez – La Jornada – 13/06/2009

Hace 70 años, el 13 de junio de 1939, el puerto de Veracruz, el "tres veces heroico", el "puerto de entrada" de lo bueno y lo malo de la civilización occidental, la "puerta de la libertad", concentraba su inagotable energía y capacidad bullanguera en el malecón.

Estaba por atracar un vapor: era el buque francés Sinaia, que sería historia, leyenda y símbolo del exilio español y de la solidaridad mexicana.

Bandas de guerra, comparsas, discursos, fiesta, libertad y fraternidad eran el aliento que los porteños daban a los diezmados republicanos españoles que ese día comenzaban su exilio en este país, la gran mayoría para siempre.

Era la generosidad de una diplomacia y un gobierno progresistas, encabezado por el presidente Lázaro Cárdenas, nutrido de un pueblo que, con mil problemas, tenía más de tres razones para la esperanza, la principal: un proyecto de nación.

En el Sinaia, el primer barco de los 16 que llegaron entre 1939 y 1942, venían mil 681 refugiados, derrotados en lo inmediato y triunfadores a la larga de la cruenta Guerra Civil española (1936-1939).

Huían de la represión desatada tras la llegada al poder del general Francisco Franco, quien desde el corporativismo y el conservadurismo gobernaría España hasta su muerte, en 1975.

Xirau, Sánchez Vázquez, Gaos

Entre los que serían nuevos mexicanos ve-nían de distintas regiones de España figuras ya consolidadas o futuras como el niño Tomás Segovia, quien acababa de cumplir 12 años y después se convertiría en un importante poeta; el joven de 15 años Ramón Xirau, a la postre poeta y pensador; el poeta y filósofo Adolfo Sánchez Vázquez, con apenas 23 años; el reconocido filósofo José Gaos, con 38 años; y el poeta Pedro Garfias, integrante de la generación del 27, también con 38 años.

Y con ellos venían fotógrafos, dibujantes, pintores, científicos, mineros, agricultores, ganaderos, albañiles, artesanos, empleados, comerciantes, médicos, abogados y profesores. Todos combatientes por la libertad y defensores del gobierno legal y democrático de la Segunda República Española. Aquí en México serían recibidos por personajes como Alfonso Reyes, Daniel Cosío Villegas, Isidro Fabela y Fernando Gamboa.

Cincuenta años después, en 1989, un Sánchez Vázquez de 73 años escribiría al recordarse como "pasajero común y corriente" de aquel barco: “En verdad, la del Sinaia fue la primera expedición colectiva de exiliados, a la que siguieron poco después las del Ipanema y Mexique. Las tres, a diferencia de la del grupo de eminentes intelectuales que las había precedido, no respondían a una rigurosa selectividad intelectual y reflejaban en su composición la diversidad social, ideológica, política y profesional del pueblo que había hecho la guerra. Fue pues, propiamente terminada la guerra, la llegada del Sinaia a Veracruz la que marcó el comienzo de la larga marcha del exilio en México.”

Y no era en realidad la primera camada de refugiados con motivo de la Guerra Givil, pues en 1937 ya había desembarcado desde la convulsa España el primer cargamento de nuevos mexicanos, en las personas de unos 500 niños que luego se les llamaría de Morelia y quienes, luego también, nutrirían uno de los capítulos esenciales de esta historiografía y leyenda –ambas importantes– del exilio y la solidaridad.

La fiesta porteña veracruzana no era tampoco la primera algarabía en la adversidad que experimentaban los pasajeros del Sinaia, pues durante 19 días a bordo, luego de partir de Francia, se realizaron decenas de actividades: recitales, tertulias, reflexiones grupales, conferencias, conciertos y hasta la edición de una revista, impulsada entre otros por Garfias, quien acababa de publicar Primavera en Eaton Heastings, en el que anotó:

"Escrito en Inglaterra, durante los meses de abril y mayo de 1939, a raíz de la pérdida de España". Garfias además escribió un poema que comienza así: "España que perdimos, no nos pierdas".

Sin embargo, aquel 13 de junio de 1939 el puerto de Veracruz era una gran fiesta callejera, pese al pesar por la derrota de la esperanza republicana. "Compañeros españoles, están ustedes en su casa", les había dicho durante la bienvenida en los muelles el titular de la SEP, Ignacio García Téllez.

Apretujado, el gentío se concentraba en el malecón, al pie del Sinaia, y poco a poco se diseminó hacia la Plaza de Armas y las calles principales como Independencia y 5 de Mayo, en pleno centro comercial.

Los recién llegados habrían de pasar algunos meses en el puerto de Veracruz y luego la gran mayoría sería trasladada a la ciudad de México, donde se les buscó empleo y diversas maneras de llevar una vida digna en su nuevo país.

Por estos días, desde el martes 9 y hasta el 14 de junio, para recordar lo acontecido hace 70 años, el puerto de Veracruz ha vuelto a ser una fiesta, ahora de la reflexión, el arte y la cultura, con ciclos de cine, conferencias, mesas redondas, talleres de gastronomía, música y exposiciones relacionadas con todo lo que México y España se han aportado mutuamente. El programa no podía llamarse de mejor manera: Semana Cultural España-México: Veracruz, Puerta de la libertad.

http://www.jornada.unam.mx/2009/06/13/index.php?section=cultura&article=
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Exiliado hispano comparte su búsqueda de la libertad como pasajero del Sinaia

El médico Juan Urrusti-Sanz asiste a la Semana Cultural España-México, en Veracruz
Franco amenazó con atacar al buque, pero logramos llegar a nuestro destino, dice a La Jornada
En Francia, hace unos días, se rindió un homenaje a los republicanos españoles, informa

Fabiola Palapa Quijas – La Jornada – 13/06/2009

En el contexto del 70 aniversario del exilio español en México, Juan Urrusti-Sanz, quien realizó la travesía en el buque Sinaia –que zarpó de Francia el 25 de mayo de 1939 rumbo al puerto de Veracruz– comparte con La Jornada su experiencia en búsqueda de la libertad.

Urrusti-Sanz asiste a la Semana Cultural España-México, que se desarrolla en ese puerto y concluye este domingo.

Luego de huir del régimen franquista, rememora en entrevista, “no teníamos idea adónde llegaríamos, ni cómo nos recibirían. Había temor: Franco amenazó que atacaría el buque Sinaia. Sin embargo, logramos llegar a nuestro destino porque a bordo viajaba Susana Gamboa, esposa del mexicano Fernando Gamboa, quien apoyó la política de dar asilo a los republicanos españoles”, rememora.

Urrusti tenía 11 años de edad cuando se embarcó en el Sinaia, en el muelle de Séte, junto con sus padres y su hermana. El 13 de junio de ese año llegaron al puerto de Veracruz, gracias a las relaciones diplomáticas sostenidas entre el gobierno republicano en el exilio y el presidente Lázaro Cárdenas.

Vicisitudes en Francia

La familia Urrusti tuvo que sortear dificultades para abandonar Europa: “fue difícil reunirnos en el puerto de Séte, porque mi padre se encontraba en un campo de internamiento al sur de Francia, y mi madre, mi hermana y yo estábamos en la ciudad de Arras, al norte. Vivimos momentos de angustia.

“Para reunirnos, mi padre consiguió que extendieran un salvoconducto por algunos días para trasladarnos de Arras a Aras, cerca de la Costa Azul. Atravesamos toda Francia, sin recursos y con un permiso que estaba a punto de expirar.

"No teníamos tiempo y casi perdemos la oportunidad de viajar a México, porque mi padre aún no llegaba a Séte", relata Urrusti-Sanz.

Sin embargo, todo se resolvió favorablemente y el padre de Urrusti fue trasladado en ferrocarril del campo de internamiento al puerto de embarque. La familia subió al buque Sinaia para alejarse de la Guerra Civil española.

Al llegar a México, Juan Urrusti-Sanz inició sus estudios en el Instituto Luis Vives de republicanos españoles. En la Universidad Nacional Autónoma de México estudió medicina y actualmente es integrante de la Academia Nacional de Medicina de México.

Deuda saldada

El pasado 25 de mayo, Juan Urrusti-Sanz participó en la develación de una placa conmemorativa de la salida del primer grupo de refugiados españoles, en el muelle de Séte.

"En Francia, por primera vez, se rindió un homenaje a los republicanos españoles que lucharon por la libertad y al presidente mexicano Lázaro Cárdenas, por el recibimiento que dio a la migración española", dice Urrusti-Sanz.

En la ceremonia estuvieron presentes Cecilia Redura y Carmelo Izquierdo, descendientes de exiliados, así como el representante del consejo regional de Languedoc-Rousillon –donde se encuentra Séte–, y el alcalde de la localidad, François Conmmeinhes.

"Después de 70 años, el pueblo de Séte salda su deuda y rinde homenaje a los exiliados españoles", manifiesta Juan Urrusti-Sanz.

http://www.jornada.unam.mx/2009/06/13/index.php?section=cultura&article=
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Los transterrados, para España, "son historia muerta; no se vibra como en México"

Disertación de Serrano Migallón del CNCA durante jornada académica en el puerto

De la Redacción – La Jornada – 13/06/2009

En contraste de como se le ve y asume en España, el exilio español en México "sigue siendo historia viva", sostuvo ayer Fernando Serrano Migallón, secretario cultural y artístico del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), durante el comienzo de los trabajos académicos de la Semana Cultural España México: Veracruz puerta de la libertad, que tiene lugar en el puerto de la ciudad, desde el martes pasado y hasta este domingo.

Nueva visión del español

"El exilio para España es historia, en el más amplio sentido de la palabra; es una historia muerta, no se vibra con ella como se vibra en México. Hablarle a un joven español de la República española es como hablarle de la guerra carlista, que se sabe que sucedió, pero de la cual no se tiene una conciencia viva", describió el funcionario.

Sobre las aportaciones del exilio español a México, resaltó, en primer lugar, que los transterrados dieron a los mexicanos una nueva visión del español, porque la imagen de éste era la de la conquista y el encomendero, del explotador; pero, con aquéllos, en el país se dan cuenta de que hay otro tipo de español: el humanista.

Con el exilio, prosiguió, llegaron "todas las gamas del pensamiento y doctrinariamente teníamos todas las ciencias y posiciones representadas. Eso hace que ese México que está en formación después de la parte violenta de la Revolución, sea una posibilidad de intercambio de ideologías".

Otra de sus aportaciones, indicó, fue el humanismo, que antes se relacionaba sólo con lo religioso –hacia lo bueno o lo malo–, "y dicha aportación fue hacia una conceptualización laica del humanismo y, sobre todo, el hecho de recordarnos que el triunfo de las causas sociales es un victoria muy frágil, que hay que tener sumo cuidado y protegerla, como fue el caso de la Revolución Mexicana, y además fomentar el amor hacia el país, que en el caso de los españoles fue mucho o más que el de los propios mexicanos".

Inauguraron exposición

Serrano Migallón hizo un recuento sobre la Guerra Civil española, en la que hubo más de 400 mil muertos y 200 mil ejecuciones, así como 2 millones de presos por cuestiones políticas, y 80 mil desaparecidos, lo cual dio como resultado una sociedad triste y amordazada.

A México arribaron con ese motivo más de 20 mil jefes de familia y 10 por ciento de todos los intelectuales españoles, los que hicieron grandes aportaciones a la vida cultural y social del país. En una palabra, recalcó, el español fue un exilio intelectual que rindió enormes frutos.

En la conferencia estuvieron presentes, entre otros, el gobernador Fidel Herrera, así como integrantes de la comunidad española radicados en las ciudades de México y Veracruz.

Además de la jornadas académica, se inauguró la exposición Las vías del exilio: Niños de Morelia, un éxodo a México, alojada en la sala Oriente del edificio sede del Instituto Veracruzano de Cultura, y en el teatro Clavijero se presentó el concierto de gala Veracruz: puerta a la libertad.

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En la puerta de la libertad, 70 años después del viaje del "Sinaia"

El 13 de junio de 1939 llegó a Veracruz (México) el primer barco con exiliados españoles

Andrés Martínez Casares - soitu.es – 15/06/2009

El 13 de junio de 1939 llegó a Veracruz (México) el primer barco con exiliados españoles. Charlamos en el lugar con uno de ellos, el filósofo y antropólogo Claudio Esteva Fabregat.

"Esto no era así. El suelo no era así. Aquel edificio no lo recuerdo, no estaba cuando llegamos", recuerda Claudio Esteva Fabregat mientras camina con su esposa Berta por el Malecón de Puerto de Veracruz. Setenta años separan ambos momentos. Mira a todas partes tratando de reconocer los lugares. "¡Aquello sí lo recuerdo!" Es el faro de Venustiano Carranza. La emoción del momento, el tiempo y la memoria, se aúnan al atardecer, un par de días antes de que se cumplan las siete décadas de la llegada del 'Sinaia' a México con 1.681 republicanos a bordo.

Dieciocho días de travesía desembarcaban el vapor el 13 de junio de 1939 en Veracruz. Primero habían navegado el Mediterráneo, procedentes de Francia. Luego surcaron el Atlántico tras, con cierto temor, haber cruzado el Estrecho de Gibraltar. Ahora la tierra mexicana les daba una cálida acogida. "¡Como héroes, nos recibieron como héroes!" recuerda Esteva Fabregat.

La llegada del primer barco fletado para llevar refugiados republicanos a México tras la Guerra Civil "fue inolvidable. Una multitud nos esperaba en el muelle. Todos vestidos con guayabera, pantalón blanco y sombrero. Y hacía un calor tremendo". Atrás quedaba una guerra, campos de refugiados, huidas, hambre. Por delante, una nueva oportunidad. "Establecimos contacto con los lugareños inmediatamente". Cuenta que al pisar tierra les abrazaban. "Llorábamos. Estábamos siendo recibidos con afecto". Una cercanía que dista de lo que para él fue su estancia en Francia, curiosamente la tierra que, aunque circunstancialmente, le vio nacer (1918, Marsella).

Claudio recuerda hoy, a sus 90 años, cómo cuando contaba con 20 trataba de encontrar una vía para escapar del Campo de Refugiados de Saint-Cyprien. "Habíamos escrito una carta al Comité Británico de Ayuda a España, porque habíamos oído que iba a haber una expedición a Inglaterra". La situación en el campo francés no era nada buena, pero la guerra que parecía que iba a haber en Europa hizo que su solicitud fuera rechazada. "Me llamaron por la megafonía del Campo para decirme que me iba, pero que se había denegado la petición de asilo". Aun así, entró en el cupo que el comité tenía en el "Sinaia". "Días después nos volvieron a llamar para decirnos que podíamos recoger nuestros bienes porque nos íbamos. Pero no teníamos ni una manta". Así pues, con lo puesto, "con la ropa rota, sucios y con barba", ni una ducha. "Imagínese, 100 días en un campo de refugiados en el Pirineo, desde febrero, con ese frío". El lugar donde había llegado tras luchar en los frentes republicanos del Este y del Ebro.

Con su compañero Vicente se embarcó en un vapor que estaba destinado a ser un "barco para salvar a intelectuales en peligro, con un importante valor para México". No tenían muy claro dónde iban. La única idea que se tenía de México por aquel entonces era la de "Pancho Villa o Emiliano Zapata, la de la revolución mexicana". Poco a poco en el barco se les iba instruyendo sobre lo que se encontrarían al llegar. El boletín diario del 'Sinaia', además de informarles de lo que ocurría en el mundo, les daba información del país gobernado por Lázaro Cárdenas. "La primera noche la pasamos en vela, por el temor a ser arrestados por alguna fragata franquista al cruzar el estrecho". Se decía que un buque inglés controlaba desde la distancia el barco de exiliados, "pero nunca lo comprobamos". El otro miedo del viaje aparecía cuando a veces un marinero comentaba, refiriéndose al estado del barco: ¡a ver si llegamos!

Finalmente, el 13 de Junio de 1939 una multitud ataviada de blanco recibía entre vítores y abrazos a los exiliados españoles en el malecón de Puerto de Veracruz mientras desfilaban hacia el zócalo. "El primer día no pudimos visitar la ciudad. A los jóvenes nos llevaron a las cantinas, para invitarnos a unas cervezas. Esa fue su forma de acogernos entre ellos".

Tras unos días, la vuelta a la realidad se hacía inevitable. El inminente viaje al Distrito Federal se hacia efectivo, y allí empezar a buscarse la vida. Al principio fue el SERE (Servicio de Evacuación de Republicanos Españoles) el que les concedió un subsidio para sobrevivir, pero a los pocos meses el dinero se acababa y había que buscar trabajo. En Puebla, el equipo de automóviles Packard, aparentemente de fútbol aficionado, le fichó, donde ya jugaban varios españoles, casi todo refugiados. Seguía así su trayectoria futbolística rota por la Guerra Civil, cuando días antes del levantamiento firmaba su ficha como juvenil del Barcelona.

Pero el equipo se disolvió, y fue la industria textil en la que comenzó a trabajar. "Vendía repuestos y accesorios para telares. Pero nunca fui bueno vendiendo". Un día, caminando por el DF se encontró con la escuela de Antropología, donde comenzó a estudiar y al pasar los años se convirtió en profesor. Lo que le llegó a brindar la posibilidad de codearse durante un tiempo con el psicoanalista Erich Fromm. Es en el año 56 cuando vuelve a España con la responsabilidad de haber sido "exiliado político y no económico", y con el encargo de trabajar por el reforzamiento de sus ideas hasta su jubilación, cuando volvió a México para continuar con su labor investigadora en Jalisco.

Hoy, la plateada estatua humana de un 'cowboy', fotógrafos de turistas, vendedores callejeros, barcos y autobuses turísticos, jóvenes que saltan al agua a por monedas, paseantes, niños jugando… pueblan el malecón que 70 años atrás veía llegar el primer barco destinado a evacuar exiliados tras la Guerra Civil; el 'Mexique', con los Niños de Morelia a bordo, lo había precedido dos años antes; después, el 'Ipanema' le tomaba el testigo.

http://www3.rebelion.org/noticia.php?id=86999

Para saber más:

* Perfil profesional de Claudio Esteva Fabregat.
http://coljal.edu.mx/index.php/page,detail/id,235
* Biografías de españoles refugiados como consecuencia de la guerra.
http://www.exiliados.org/paginas/Conservar_memoria/Biografias_E.htm
* Semana conmemorativa en el Instituto Veracruzano de la Cultura.
http://www.culturaveracruz.net/articulo.php?vs=si&nombre_scc=&idarticulo
* Entrevista a Claudio Esteva Fabregat (año 2002).
http://www.aibr.org/antropologia/boant/entrevistas/OCT0201.html
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