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La restitución de los derechos a Cuba es algo histórico que apunta a la segunda independencia
25 mar 2009
Entrevista con Aldo Díaz Lacayo
Aldo Díaz Lacayo.jpg
Lista Informativa "Nicaragua y más"
www.nicaraguaymasespanol.blogspot.com

La semana pasada el presidente de Costa Rica, Óscar Arias y el presidente electo de El Salvador, Mauricio Funes, dieron a conocer la decisión de restablecer relaciones diplomáticas con el gobierno cubano. Ese paso tiene una gran importancia no solamente porque en la región centroamericana termina la política de aislamiento contra Cuba, sino también en vista de la Cumbre de las Américas que se desarrollará el próximo mes de abril en Trinidad y Tobago.
En esa ocasión, uno de los planteamientos más esperados será la suspensión del embargo norteamericano contra la isla caribeña y su inclusión en los foros políticos que reunen a los países de América.

De estos temas la Lista Informativa "Nicaragua y más" conversó con el historiador, diplomático y analista político Aldo Díaz Lacayo.

-¿Qué comentarios merece la decisión casi simultánea de Costa Rica y del presidente electo de El Salvador de restablecer relaciones diplomáticas con Cuba?
-Esa simultaneidad no es casual, sino que es obligada, y tiene causas distintas. En el caso del triunfo de Mauricio Funes en El Salvador obedece a su programa de gobierno. Era evidente entonces para todo el continente que si ganaba Funes inmediatamente serían restablecidas las relaciones diplomáticas con Cuba. En ese caso no hay ninguna novedad, nada de espectacular, ningún cálculo político. Es una decisión ideológica conforme a un programa de gobierno, también ideológico, que se identifica con la izquierda de América Latina, con independencia de los matices que existen entre las distintas naciones del continente que se consideran de izquierda.

-¿Y en el caso de Costa Rica?
-Es completamente diferente. El caso del presidente Arias es que reconoce que su país quedaría como el único que no ha restablecido relaciones diplomáticas con Cuba, con el agravante de que fue propio en Costa Rica que en 1961 fue excluida Cuba de la OEA.
Hay también una agravante adicional, o sea que esta exclusión casi fracasa, porque seis países se abstuvieron y el Caribe no formaba parte de la OEA. Así que es una decisión plausible, no importa cuánto cálculo político conlleva, sobre todo tomando en cuenta que estamos frente a la próxima Cumbre de las Américas, porque es allí donde la colectividad de América Latina va a demandar, con una sola voz, la restitución de los derechos plenos de Cuba en la comunidad de naciones latinoamericanas y caribeñas y sobre todo, la suspensión de las medidas punitivas de Estados Unidos que llevan casi 50 años.

-¿Y las declaraciones del presidente Arias de que los tiempos han cambiado y que si Costa Rica tiene relaciones con China no hay motivo para no tenerlas con Cuba?
-Que los tiempos han cambiado es tan obvio que toda América Latina está exigiendo la restitución de los derechos de Cuba. Puede ser una explicación, pero no una justificación. Además, no se hubiese correspondido continuar con la suspensión de relaciones con Cuba si ya tiene relaciones con China.

-¿Qué importancia va a tener para Cuba, para Centroamérica y para América Latina esta decisión de los dos países que todavía se negaban a normalizar sus relaciones diplomáticas con la isla?
-Para Cuba es un triunfo histórico, total, porque finalmente derrotó la política de aislamiento impuesta por los Estados Unidos a todos los países latinoamericanos. Para Centroamérica es una decisión que reivindica la unidad política de la región. Una unidad que es un objetivo también histórico y que probablemente no lo vamos a alcanzar a corto plazo, pero que es mucho más fácil alcanzarlo estando unidos o por lo menos con políticas públicas semejantes, que estando desunidos o peor aún, en contradicciones abiertas. Para América Latina consolida la base de la lucha por la segunda independencia de Estados Unidos y del Norte en general.

-¿Qué posibilidades reales hay de lograr el fin del embargo a Cuba y el restablecimiento de sus derechos, tal como lo están pidiendo Nicaragua, los países del ALBA y el resto de América Latina?
- Creo que la demanda de suspender las medidas punitivas contra Cuba y restituir su derecho a pertenecer a la comunidad de América Latina es una demanda unitaria y regional y no hay que pensar lo contrario. Hay una declaración explicita de los presidentes de Nicaragua y Venezuela que hacen pensar que los países del ALBA van a tener una posición más explicita, pero no creo que los otros países van a insistir diplomáticamente en contra de ese paso.

-Pero hay instancias y foros, como la OEA, donde la presencia de Estados Unidos podría dificultar esta decisión.
-Si no me equivoco el secretario de la OEA, José Miguel Insulza, ya se ha declarado a favor de la restitución de los derechos de Cuba en la comunidad de las naciones de América Latina y también por la suspensión de las medidas punitivas. Sin embargo, creo que Cuba no tenga ningún interés de regresar en la OEA y es más, ningún país de América Latina están contentos con la forma como funciona esta organización, porque no representa los intereses de la región, sino de los Estados Unidos frente a la región. Es por eso que se viene insistiendo en una unidad propia de la región a través de una Organización de los Estados Latinoamericanos y del Caribe y hay diferentes gobiernos que están activamente comprometidos con esta idea. Y todos los movimientos que se están dando en las distintas subregiones de America Latina y el Caribe apuntan a esta solución.

-¿Es posible imaginar que algún día Estados Unidos acepte terminar con ese embargo anacrónico contra Cuba?, y ¿cuáles son los elementos que podrían llevar a esta decisión?
-Es el mismo elemento de siempre, es decir que Estados Unidos deje de ser imperio y esto es imposible. Creo que el presidente Obama tenga un gran margen de acción en el derecho interno de los Estados Unidos y en el respeto del derecho internacional. Si el presidente Obama se somete a su propio derecho y al derecho internacional puede hacer grandes avances a nivel cuantitativos y cualitativos, pero no suficientes.
Para que exista una relación armónica y respetuosa, Estados Unidos deberían dejar de mantener una posición imperial frente a América Latina y esto lo veo muy difícil.

-Para terminar, el triunfo del FMLN y de su candidato en El Salvador ya viene siendo minuciosamente analizado por todos los sectores políticos en América Latina, desatando a veces consideraciones y comparaciones que nada tienen que ver con la realidad salvadoreña y el derecho del nuevo gobierno a construir algo propio, algo muy salvadoreño. ¿Qué opina al respecto?
-No tiene ninguna importancia especular sobre lo que va a hacer el gobierno de Mauricio Funes, porque ya declaró que va a tener una política independiente y para todos los países de América Latina que están a favor de la segunda independencia, es suficiente. Si logra cumplir con ese objetivo seguro que se va a sumar a esta lucha. Cualquier especulación favorece a la derecha internacional.

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