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Notícies :: corrupció i poder
[Islandia]
11 feb 2009
aftaka.org

[Carta de algunos anarquistas que participaron en las revueltas contra el gobierno recientemente colapsado]
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El gobierno islandés ha colapsado y algunas personas hablan sobre una revolución… En cierto modo es verdad. La gente “común” ha derrocado este gobierno escribiendo artículos, haciendo discursos, manifestaciones ruidosas, hogueras, pitadas de coches, acciones directas, desobediencia civil y sabotajes. Una nación que antes no daba señales de vida, sólo obediencia cívica y servil, se ha levantado finalmente y ha dicho: “No gracias, no más mierda.”

Pero, ¿qué es lo que sigue? ¿Hemos alcanzado el objetivo? ¿Es suficiente el gobierno en minoría de los Verdes de Izquierda (Vinstri Graenir) y los socialdemócratas (Samfylkingin)? ¿Nos contentaremos con las nuevas elecciones de esta primavera?

Desde el comienzo de la crisis económica, siguiendo el colapso de la nacionalización de los tres mayores bancos de negocios islandeses, se hicieron oir voces en alto que pedían que el gobierno dimitiese y que tuvieran lugar elecciones lo más pronto posible.

Las mismas voces pidieron también que las juntas de las instituciones financieras se cambiaran; en el Banco Central, en la Supervisión Financiera y en los tres bancos recientemente nacionalizados. Horour Torfason y sus colegas de la organización Raddir Fólksins (La Voz del Pueblo) dieron el primer paso organizando manifestaciones semanales donde se profirieron varios discursos agudos, seguidos por el júbilo del público.

Gas pimienta contra los manifestantes - 20 de enero 2009, junto al parlamento


Al mismo tiempo tenían lugar más acciones radicales. Los anarquistas y otros radicales han utilizado la acción directa, intentando evitar que el gobierno diera mítines, deteniendo encuentros parlamentarios formales, atacando una estación de policía y parando a los trabajadores de los bancos y de Supervisión Financiera. Estas dos formaciones se juntaron el martes de la semana pasada, el 20 de enero, cuando miles de personas se reunieron delante del parlamento con el objetivo de interrumpir y esperando cortar la primera sesión parlamentaria tras el año nuevo – y lo hicieron. Durante las hogueras de los siguentes siete días, las hogueras, las bandas de samba industriales y manifestaciones ruidosas se hicieron eventos diarios.

El evento precursor de esta colaboración entre radicales y ciudadanos “comunes” fue en el Hotel Borg, en el último día del año, cuando los manifestantes cortaron la emisión de un programa de TV en vivo, donde los jefes de los partidos políticos discutían el reciente año político con champán y arenques. El plan original de la protesta era interrumpir la emisión con ruido y antorchas, pero pronto quedó claro que no pasaría nada a no ser que la gente diera un paso adelante. Así que la gente saltó las vallas, se enfrentó a los “inocentes” empleados que trataban de impedir que la gente entrara en el hotel, retiraron y quemaron los cables de TV y cortaron la emisión. Esto fue un buen comienzo.

Existía una reivindicación común obvia durante las manifestaciones de la semana pasada que fue subrayada por el eslogan que resonó en la ciudad durante toda la semana: “¡gobierno incapaz!”. Pero este eslogan no decía nada sobre lo que vendrá, que la gente quiere algo más que librarse simplemente de este gobierno.

El miércoles por la noche, el 21 de enero, después de que la policía hubiera disparado bombas lacrimógenas a los manifestantes, el grupo se fue a la Oficina del Gobierno. Una vez más la gente encendió hogueras y protestaron contra el gobierno. Cuando la policía apareció, alguna gente comenzó a tirarles ladrillos como otras veces aquella tarde. En un momento, un joven enrabietado caminó en dirección a la policía, bien armada con escudos, cascos, porras y gas pimienta, y les tiró una piedra y les gritó: “Dejadnos votar” y continuó: “así terminará la protesta”.

Estas palabras sorpredieron a muchos. “¡Dejadnos votar!” ¿Es esta la reivindicación principal? ¿Realmente le enfada tanto a alguien no poder votar como para tirar piedras como táctica para conseguir elecciones?

La policía Islandesa protege el parlamento

Por supuesto hay diferentes opiniones e ideas sobre lo que las planeadas elecciones de esta primavera traerán. Algunas personas creen que basta con votar a los Verdes de Izquierda, que traerán cambios positivos. Otros creen que es posible cambiar el sistema desde dentro, y quieren impulsar nuevos partidos políticos en las próximas elecciones, que esperanzadoramente diseñen las líneas de cambio de la constitución y del sistema. Incluso hay otros que quieren acabar con el sistema de partidos y quieren impulsas candidaturas individuales.

Estas ideas tienen algo en común, todas están basadas en la idea de que las reformas dentro del sistema actual son pasos en la dirección correcta, son un paso hacia una sociedad más justa. No piden cambios radicales – revolución. Es por eso extraño ver gente en Austurvöllur (la plaza del parlamento) gritando eslóganes como “¡viva la revolución!” - no ha habido ninguna revolución aparte del hecho de que se ha hundido el gobierno.

Cuando nos aproximamos a las elecciones, podemos esperar algo habitual. Los partidos políticos comenzarán sus campañas de imagen, competirán en publicidad para ver quien tiene los mejores diseñadores y técnicas de ordenador. Y siempre es así. Y luego está la única cosa que importa: el dinero. Quienes tienen más dinero, o el partido que tenga más acceso al dinero, será la fuerza más visible en la campaña electoral. Y la historia será la misma si fuera una campaña entre individuos en vez de ser entre partidos. Mientras estemos en este sistema en el que hemos vivido hasta ahora, los resultados individuales se basarán sólo en quien tiene más dinero.

Las razones del colapso del gobierno y la discusión sobre eso demuestran muy bien de qué va la política hoy. Sjálfstæðisflokkurin (El Partido de la Independencia, conservadores de derecha) rechazaron cesar a Davíð Oddsson de la junta del Banco Central, porque éste tenía un espantoso apoyo en la sociedad. Incluso aunque esté escondido en el Banco Central, él es aún la máxima – o al menos lo era antes del colapso – autoridad islandesa y nadie estaba autorizado a reprocharle ninguna de sus opiniones. Temiendo el impacto del cese de Oddsson del Banco Central, el Partido de la Independencia no podía hacer nada. Será por tanto muy interesante ver si un nuevo gobierno se atreve a cesar a Oddsson y el impacto que tenga en la sociedad islandesa, ya que ha quedado claro que Oddsson es una seria fuerza de chantaje en Islandia.

Hoguera

Y luego los dos partidos – el Partido de la Independencia y los Socialdemócratas – discuten sobre quién debería ser primer ministro. Y esas discusiones fueron suficientes para derrumbar el gobierno. El colapso es un resultado de la eterna lucha por el poder. De eso trata la política – tomar y mantener el poder. No se trata de crear una nueva sociedad basada en la justicia y la igualdad, la libertad y la cooperación. No se trata de crear una sociedad sana, sino primero y solamente del poder.
Estas luchas exponen y muestran incluso mejor lo que significa: un estúpido juego de poder, competición sobre popularidad y poder; falsedad y traición de aquellos que no tienen el poder; aquellos que están oprimidos desde el principio de sus vidas a través del sistema educativo y otros sistemas de la sociedad. La política es un juego de mentiras.

Tenemos que resistir a este juego y a este sistema corrupto. Esta resistencia en particular es la premisa para el cambio.

Si queremos nuevos cambios, tenemos que dar la espalda al tiempo pasado y utilizar nuestra imaginación. Esto no significa que debamos fundamentalmente olvidar la historia, sino aprender de ella, tanto errores como victorias. Tenemos que ampliar nuestra imaginación y no sólo pedir lo imposible, sino lo primero de todo, hacer lo imposible.

Los cambios que queremos llevar a cabo tienen que ser construidos en ideas entorno a la resistencia y la solidaridad internacional. No estamos sólos en esta isla; somos apenas un trocito de la lucha global de aquellos que no tienen poder contra quienes tienen todo el poder, la lucha por un mundo sin autoridad. En todas partes – en México, Grecia, Palestina, Iraq, Japón, Bielorrusia, Estados Unidos – en todas partes esta lucha existe. Por supuesto, a distintos niveles y lo mismo se puede decir de la reacción de la autoridad contra ella. No hay razón de juntar nuestra lucha a la de los palestinos oprimidos, excepto hasta el nivel en el que son realmente comunes.

Carga

Lo que nos desata es el hecho de que estamos impotentes y que estamos contra aquellos que tienen el poder, en una lucha contra ellos y contra el sistema que permite que unos pocos individuos reciban este poder. Luchamos para que la gente tome el control de sus propias vidas y la organización de la sociedad, y destruya todas las estructuras de poder que oprime y mata.

Y así la situación a menundo parece mala de forma que demasiada gente se ciega por la propaganda de las autoridades sobre la necesidad de que el poder quede en sus manos, el hecho es que nuestra lucha unida contra ellos es real y la solidaridad también.

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El sábado pasado, se distribuyeron flyeres durante la manifestación semanal en el parlamento, animando a la gente a preocuparse más unos de otros, durante las acciones radicales así como también en la vida cotidiana. También decía que la gente no debía pensar que es más importante derribar el gobierno que destruir el patriarcado y luchas contra todas las formas de la injusticia.

La sociedad está llena de divisiones de clase y de injusticia, basadas en ideas que valoran más a unas personas que a otras. La muscularidad, el color de la piel blanco, y la heterosexualidad son los mayores valores de la sociedad y todos los individuos que no caen bajo éstos se convierten automáticamente en inferiores y son blancos de prejuicios, irritación y violencia. Estas ideas son parte del sistema y no serán derrumbadas desde dentro. Necesitamos destruir todo el sistema.

El parlamento y la policía pintados de rosa por los manifestantes

No celebremos que una mujer (es más: una mujer lesbiana) sea ahora primera ministra por vez primera en Islandia. No celebremos que una mujer alcance altas y respetadas posiciones de poder. No celebremos que un hombre negro sea presidente de los EE.UU por primera vez. No celebremos estas reformas que ayudan a mantenerse al sistema. No celebremos cuando una mujer, homo- y biesexual e individuos no-blancos se las arreglan para manejarse en el rol de un hombre blanco heterosexual. ¡No!

Luchemos, en vez de esto, contra este sistema que permite a una minoría de individuos oprimir a los demás. Luchemos contra todas las pirámides de poder. Luchemos contra la desigual distribución económica y de los recursos naturales. Luchemos contra todas las ideologías que transforman las necesidades de la vida en productos de lujo para ricos.

Entonces podremos por primera vez, hablar de justicia y de igualdad. Entonces podremos comenzar a hablar de cambios reales. Entonces podremos hablar finalmente de una revolución.
Mira també:
http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/9825
http://aftaka.org/2009/01/30/the-icelandic-government-has-collapsed-and-what/

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Sindicat Terrassa