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Notícies :: amèrica llatina
Fernando Lugo y la memoria secuestrada de la guerra del Paraguay
15 des 2008
Aunque el obispo Fernando Lugo ha intrumentado reclamos mercantilistas de tinte hidronacionalista sobre el tratado de Itaipú como discurso político, recuperar la memoria secuestrada de la guerra del Paraguay al parecer no figura entre sus preocupaciones.
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No es extraña la actitud en este tema de quienes responden a la prensa sufragada por la embajada norteamericana, permanente apoyo de periodistas e intelectuales dispuestos a colaborar con la propaganda desnacionalizante que imponen las coacciones externas, y que limitan su nacionalismo a las aguas del Paraná a la altura de la represa hidroeléctrica de Itaipú..
Cae de maduro que el rescate de un modelo de desarrollo autónomo, necesario en medio de una crisis financiera mundial, no se encuentra entre las prioridades de gobiernos gestados en Legaciones diplomáticas extranjeras.

LUCHA SOLITARIA CONTRA LA MEMORIA SECUESTRADA

La guerra del Paraguay, inspirada y sufragada por el imperialismo inglés dominante en Sudamérica en la segunda mitad del siglo XIX, no sólo despojó a Latinoamérica de su única experiencia exitosa de desarrollo independiente. También secuestró la memoria de un país que se batió por la causa de la patria grande contra Argentina, Rio y Montevideo, financiados por la diplomacia y la banca británica.
A casi un siglo y medio de aquel genocidio, cuya trama de trampas y provocaciones fue urdida bajo supervisión del ministro inglés Edward Thornton, un luchador por los derechos humanos del Paraguay, Martín Almada, se ha propuesto recuperar los archivos paraguayos secuestrados por las tropas brasileñas invasoras, fundamentales para un juzgamiento del pasado que permita instruir el presente de la región en beneficio de su futuro:


Asunción, 22 de octubre de 2008
Gral. Ejto. Bernardino Soto Estigarribia
Comandante de las Fuerzas Militares
CUARTEL GENERAL, ASUNCION
Apreciado General.

ASUNTO. NI VERDAD SECUESTRADA NI MEMORIA PROHIBIDA.

La persistencia de un pasado que no quiere pasar.
Me es grato informar a usted que invitado por el Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados del Brasil, Dr. Pompeo Mattos, participé en el Seminario Internacional latinoamericano sobre Derechos Humanos 15/17 de octubre de 2008.. En la oportunidad di una conferencia sobre: â LA OPERACIÃN CONDOR. TERRORISMO DE ESTADO EN AMERICA LATINAâ?.
Al término de mi intervención solicité de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados interponga sus buenos oficios ante el Ejecutivo brasileño para que se devuelva al Paraguay el ARCHIVO HISTORICO NACIONAL ,BOTIN DE GUERRA DEL BRASIL DURANTE LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA ,1870.
Destaqué en la oportunidad que con motivo del Bicentenario de nuestra Independencia Nacional el tema ARCHIVO HISTORICO se convirtió en una CAUSA NACIONAL, UN CLAMOR POPULAR.
Asimismo, señale que es hora que el Presidente Lula supere la simple retórica sobre la integración Regional y pasar a la acción aceptando la RENEGOCIACION DEL TRATADO DE ITAIPU y la INMEDIATA DEVOLUCION DEL ARCHIVO HISTORICO NACIONAL, BOTIN DE GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA,1865/70, fomentada por el imperio de turno: INGLATERRA
Estimamos que el lugar ideal para albergar nuestra MEMORIA HISTORICA es el Ministerio de Defensa Nacional, por lo que solicitamos se tenga en cuenta esta petición hecha al Parlamento brasileño a los efectos de prever el espacio adecuado en el referido Ministerio. .
Finalmente, cabe rescatar del olvido en esta oportunidad â que el 17 de mayo de 1869 el complejo siderúrgico â LA ROSADAâ? fue silenciada por una columna brasileña al mando del coronel oriental Hipólito Coronado.Dias después,otra columna enemiga ,al mando de MENA Barreto, completó la destrucción de la factoría empleando explosivo, derribando edificios y destrozando maquinarias . Esta Siderurgia constituyó la primera manifestación minera y metalúrgica de tal tipo en América Latina, y fue la base la desarrollo de la industria pesada del Paraguay que le dió prestigio internacional. De sus hornos proveían los elementos que permitieron a nuestro país la construcción de buques, equipos de guerra como piezas de artillería y municiones, accesorios para la instalación del Ferrocarril y el Telégrafo, en implementos en general para el consumo civil. El primer ensayo de fundición se efectuó el 15 de marzo de 1851 bajo la presidencia de Don Carlos Antonio López.â? (Revista de las FF.AA.de la Nación ,No210 ,1975)
Seguramente , que el gobierno brasileño para silenciar sus crímenes de guerra y ocultar los daños causado al país al destruir su centro neurálgico de desarrollo, por 50 años mas resolvió injustamente CLAUSURAR NUESTRA MEMORIA HISTORICA.
Le saludo con mi más alta y distinguida consideración, DR. MARTIN ALMADA

Cc: Ministerio de Defensa Nacional, Comisión de Educación y de Relaciones Internacionales de la Cámara de Senadores, COORDINADORA DE DERECHOS HUMANOS DEL PARAGUAY ( CODEHUPY), Ministerio de Educación, Ministerio de Relaciones Exteriores, Mesa Memoria Histórica y Archivo de la Represión., Comité de Iglesias, Rectorado de la UNA.,Academia Paraguaya de la Historia..

LA COMPLICIDAD DE INGLATERRA CON LA TRIPLE ALIANZA

La complicidad inglesa con la Triple Alianza que devastó al Paraguay constituye uno de los tópicos más urticantes para la historiografía colonial y entreguista, dada la inmensa bibliografía que han dedicado a omitir o desmentir la participación imperialista en el genocidio de 1870.
Ya el 1º de Octubre de 1828 el influyente âBritish Packet and Argentine Newsâ?, en su editorial, clamaba por una intervención armada en Paraguay razonando que âNosotros pensamos que aquellos que reflexionen sobre las ventajas, estarán de acuerdo en que el intento de abrir el Paraguay al comercio bien vale un poco de sacrificiosâ?.
Con la Pax Británica creando el clima propicio, convergerían múltiples raíces para perpetrar el âGenocidio Americanoâ? como llamaría el brasileño Julio José Chiavenato a esta guerra de exterminio. El conflicto se convertiría al mismo tiempo en la traducción final, en un último y trágico gran acto, de la polémica secular engendrada en la cuestión de límites entre los imperios hispano y lusitano, una contrarrevolución monárquica de los borbones en el Plata, representados en la Corte de Pedro II por Gastón de Orleáns, el conde Dâeu, siendo al mismo tiempo un subproducto de casi seis décadas de guerra entre la Argentina mediterránea y la perniciosa anglofilia del puerto de Buenos Aires, así como una consecuencia colateral de la derrota sureña en la guerra de secesión norteamericana.

INFORME FRANCÃS COMPROMETE A THORNTON

El representante francés en Montevideo, M. Maillefer, en un informe a su gobierno fechado en junio de 1864, compromete en forma contundente al ministro inglés Thornton en los preparativos de la guerra contra el Paraguay, entonces en ciernes.
Según las palabras del francés, Thornton en conversación privada le confesó que en una supuesta mediación entre el gobierno Blanco de Montevideo y el rebelde Venancio Flores, su verdadero prepósito era proponer en realidad condiciones inaceptables âAún a riesgo de una revolución de la que Mr. Thornton habla tranquilamenteâ? (M. Maillefer, encargado de negocios de Francia en Montevideo a M. Drouin de Lhuys, ministro de relaciones del imperio francès).

THORNTON PARTICIPA DE LAS REUNIONES DEL GABINETE DE BARTOLOMÃ MITRE

Las actas de las sesiones del gabinete de ministros de Bartolomé Mitre también delatan la participación del inglés Thornton, sentado junto al presidente argentino, en fecha 11 de Julio de 1864. Precisamente ese día queda sellado oficialmente el compromiso del ejecutivo argentino de auxiliar a Brasil para implantar la dictadura de Venancio Flores en Uruguay.

PUNTAS DEL ROSARIO

Refiriéndose al contubernio de Puntas del Rosario, narra el historiador argentino José María Rosa: âAparece ahora el verdadero autor del drama, el hombre que desde bastidores empujará la guerraâ¦Es el ministro inglés en Buenos Aires Edward Thornton. Como todos los diplomáticos ingleses es enemigo de Paraguay, que cierra sus ríos a la libre navegación británica, se permite tener hornos de tundición, no consume los tejidos de Manchester ni necesita del capital o del apoyo inglés. A fin de colmos acaba de humillar al gobierno de la reina en la malhadada cuestión Castatt en la que Thornton debió prosternarse en nombre de S.M. la reina ante el viejo Lópezâ?.
El 6 de Septiembre de 1864 Thornton había escrito a Rusell, profundamente resentido, que âla gran mayoría del pueblo paraguayo es suficientemente ignorante como para creer que no hay país alguno tan poderoso y feliz como Paraguayâ?, y que âeste pueblo ha recibido la bendición de tener un presidente digno de toda adoraciónâ?.

EL PARAGUAY ARRASADO POR EL IMPERIALISMO

La complicidad inglesa con la Triple Alianza que arrasó al Paraguay, a pesar del inmenso volumen de pruebas, sería negada durante casi un siglo por la historiografía colonial. Esta tendencia persistió incluso muchas décadas después que en la misma Cámara de los Comunes el líder laborista Clement Attlee haya aceptado la participación inglesa en la destrucción del Paraguay.
El Banco de Londres con sede en Buenos Aires hizo con la guerra al Paraguay un negocio fabuloso: al año de estar funcionando dobló su capital de un millón de libras, al segundo año pagó el primer dividendo de 11,5% guardando una reserva de 100,000. Ya por entonces los dividendos eran del 15% y las acciones no se conseguían en el London Stock Exchange. Al finalizar la guerra en 1870 el banco informaba que sus reservas ascendían a 1.000.000 de libras esterlinas pese a haber pagado entre dividendos y estipendios el 87,5% del capital invertido.
La deuda argentina con Rothschild alcanzó de 1865 a 1876 la cifra de 18.747.884 libras esterlinas, en tanto la brasilera llegaba a 19 millones en 1889, época por la que las dificultades financieras precipitan la caída de la monarquía. A todo esto se suma el enorme beneficio obtenido por el comercio inglés durante la guerra y el capital británico luego de ella. Tanto Mitre como Elizalde han reconocido por escrito en sus cartas que uno de los objetivos era abrir el Paraguay al âlibre comercioâ? y con ello obtenían respaldo de los ingleses y comisionistas vinculados a los intereses de éstos.
El celebérrimo Ministro inglés en el Río de la Plata, Edward Thornton, urdiría gran parte del inicuo contubernio que acabó con la destrucción del Paraguay y es significativo que el diario inglés de Buenos Aires, el âStandardâ?, celebraba ya un mes antes de la constitución oficial de la alianza contra López, la próxima guerra al Paraguay.
Del Paraguay derrotado no solo desapareció la población; también las tarifas aduaneras que protegían su autonomía, los hornos de fundición, los ríos clausurados al libre comercio, la independencia económica y vastas zonas de su territorio. Los conquistadores subimperialistas ocuparon el Paraguay muchos años, imponiendo gobiernos títeres que colaboraron para implantar en el país reducido por el saqueo y el despojo, el libre cambio a favor de los ingleses y los interminables latifundios. Todo fue saqueado y rematado: las tierras y bosques, minas, yerbales, edificios públicos.
Especuladores de todas las latitudes se echaron sobre la presa sin respetar tan siquiera las pequeñas porciones donde las familias guaraníes cultivaban el suelo de generación en generación, sin que hubieran tenido jamás necesidad de hacer constar sus títulos de propiedad; se formaron sindicatos de compradores que adquirieron las tierras por decenas y centenas de miles de hectáreas a fin de revenderlas por el triple de su valor; un solo concesionario acaparó varios miles de kilómetros cuadrados.
En pocos años vastas áreas desiertas fueron adjudicadas a propietarios ausentes y en adelante los campesinos paraguayos fueron condenados a perpetuidad a pagar renta por cultivar el suelo de su propia patria. Resultan en esto precisas las apreciaciones del inglés Pelham Horton Box cuando afirma que âLos aliados fueron a libertar a los guaraníes de su tirano, y a abrir de par en par las puertas a la civilización moderna, en forma de concesiones, financiación, inversiones extranjeras y otras emanaciones de la Bolsa de Berlín, Londres, Nueva York, y Buenos Aires. Las bendiciones del laissez faire reemplazaron a los males del âpaternalismoâ? y, como de costumbre, el campesino se convirtió en peón explotado y sin tierraâ?. Es el âDolor Paraguayoâ? del que hablaría el español Rafael Barret.
Al desaparecer literalmente el Paraguay independiente, la conciencia nacional perdió su más inmediata posibilidad de vivencia, con el resultado de la sumisión colonial y la creación de una superestructura cultural destinada a actual como un elemento desnacionalizante perpetuo: la voluntad de coloniaje latinoamericana había alcanzado su consolidación continental y definitiva.
El Paraguay se convirtió en una factoría de materias primas y las relaciones laborales inauguraron un régimen parecido a la servidumbre de la gleba medieval que duraría casi un siglo. Se trasplantaron leyes extranjeras y se sancionó una constitución liberal, pero no estaban los menús de los yerbales del Amambay, explotados en la forma inaudita que describió Barret, en condiciones de presentar un Habeas Corpus. En medio de un descalabro moral, material, político e institucional, los gerentes ingleses del Banco de Londres, de la Liebigâs o del ferrocarril eran más influyentes que los ministros e incluso del presidente.
En 1912, como ejemplo, el capitalista estadounidense Percival Farquhar con 15 mil libras esterlinas de inversión obtuvo un cambio de gobierno en el Paraguay liberado de la barbarie, golpe de estado mediante. Los esbirros del inversionista devolverían luego el dinero al patrón norteamericano, que buscaba concesiones ferroviarias, cargando las cuentas sobre las escuálidas arcas fiscales. El cónsul inglés Gosling informaba a Londres por entonces refiriéndose a Paraguay que ââ¦es dudoso que un polìtico de este país no considere la acumulación de fortunas personales a través de recursos oficiales como otra cosa que algo perfectamente legítimoâ¦Robar al estado no se considera de hecho, de ninguna manera, como roboâ?.
Se volvió normal la desoladora anarquía, la vida de revuelta en revuelta, así como la desorganización política y administrativa más completa.
Pero el infortunio, que como dijera Augusto Roa Bastos, se enamoró del Paraguay, no se había agotado con la recolonización y el desquicio. Nuevas tragedias se arremolinaban, envolvían, refulgían y tronaban en el horizonte con el carácter percusor, discontinuo y brumoso de apariciones oníricas.
Mira també:
http://www.rebanadasderealidad.com.ar/notas-wagner.htm
http://www.wikio.es/internacional/america_latina/nicaragua/luis_aguero_wagner

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Sindicat Terrassa