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Notícies :: globalització neoliberal
Frente a la crisis: Unidad popular, Unidad de la izquierda
24 nov 2008
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El Gobierno y todas las fuerzas parlamentarias han llamado a la unidad frente a la crisis. Ahora bien, ¿por qué piden unidad? ¿la crisis afecta por igual a todas las clases? No. La gran banca, por ejemplo, a pesar de la crisis ha obtenido unos beneficios de 22.500 millones de euros hasta septiembre; las clases trabajadoras, por el contrario, están sufriendo con brutalidad sus consecuencias: incremento del desempleo (800.000 nuevos parados en un año y 638.000 familias con todos sus miembros en paro); aumento del 12% del precio de los productos básicos en un año; incremento del Euríbor, de los desahucios, quiebras de familias, etc.

Por otra parte, las soluciones que proponen favorecen a la oligarquía. En primer lugar, no se ha exigido ninguna responsabilidad a los grandes empresarios causantes de la crisis. Además, mientras el Parlamento aprobó recientemente la concesión de hasta 100.000 millones de euros en préstamos a las entidades financieras, inversiones, subvenciones, etc., las ayudas a la mayoría trabajadora recientemente aprobadas tienen un alcance muy limitado. En definitiva, después de años de beneficios escandalosos de una minoría oligárquica a costa del endeudamiento masivo de la mayoría trabajadora, quieren que aceptemos socializar las pérdidas de los grandes capitalistas.

Los comunistas consideramos que, para acabar de una vez por todas con las crisis, es necesario superar el capitalismo, conquistando un modelo económico y social superior: el socialismo, en el que se produzca con arreglo a una planificación económica controlada por la sociedad y no por el afán de lucro de unos pocos. Pero hoy es posible un programa de medidas dirigido a aliviar la situación de los trabajadores y del resto de sectores populares y mejorar la situación económica. Estas son algunas de las que proponemos:

Medidas encaminadas a aumentar el control social sobre la economía: Nacionalización real de la banca mediante el control por el Estado de la gestión y el uso de sus recursos; control de la actividad de los principales sectores económicos, estableciendo objetivos, criterios y medios para garantizar el desarrollo económico armónico: plan de industrialización, acompañado de la creación de un sector público industrial y de un rígido control de la actividad de las empresas multinacionales, que evite la deslocalización y el aprovechamiento fraudulento de las ayudas públicas; incremento del gasto público (el más bajo de la UE-15, con el 68% de la media de ésta); abolición del secreto comercial, que favorece la especulación y el fraude; fomento del cooperativismo en el sector agrario; desarrollo de medidas para el control de la especulación de precios y para el control de los intermediarios; establecimiento por ley de la jornada de 35 horas semanales sin reducción salarial para fomentar el empleo, etc.

Medidas de promoción de los Servicios Públicos: Establecer por ley la prohibición de privatizar los servicios públicos esenciales: sanidad, educación, transporte, energía y comunicaciones; reversión al Estado de los servicios ya privatizados; incremento adecuado de la cobertura de empleo público; desarrollo efectivo y bajo gestión pública de la atención a discapacitados, ancianos y personas dependientes, etc.

Incremento de los recursos económicos del Estado, que permita hacer frente al aumento del gasto público: Recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio, recientemente eliminado (a pesar de que apenas un 25% de las grandes rentas declaraban este impuesto, sólo en 2005 se recaudaron 1442 millones de euros); aumento del tipo máximo del IRPF que pagan las rentas más altas, (ahora es el más bajo de la OCDE, con el 35% , cuando en 1980 era del 66%); incremento del impuesto de sociedades; persecución del fraude fiscal (si se eliminara el fraude, el Estado obtendría 88.617 millones de euros anuales más); establecimiento de impuestos progresivos sobre las viviendas vacías; supresión de las ayudas públicas a la Casa Real y a los grandes terratenientes; retirada de las misiones militares en el extranjero (este año han costado a las arcas públicas 668 millones de euros, a los que hay que añadir otros 1733 millones consignados para garantizar su seguridad), traspasando gastos militares para gastos sociales y ayudas, etc.

Medidas de apoyo a las clases populares: Incremento del subsidio de paro, aumentando del periodo de cobro, y reducción de las condiciones necesarias para su percepción; aumento del salario mínimo hasta el 60% del salario medio; aumento de las pensiones, particularmente de las más bajas; prohibición de los desahucios cuando la hipoteca pese sobre la primera vivienda; moratoria en el pago de la hipoteca sobre la primera vivienda cuando su cuantía sea superior al 40% del salario; condonación del pago de la hipoteca a los para dos mientras dure su situación; creación de un parque de viviendas públicas en alquiler; transporte urbano gratuito para los parados y sus familias, etc.

Sin embargo, la aplicación de estas medidas choca frontalmente con la realidad política: Mientras millones de trabajadores y ciudadanos realizan enormes esfuerzos para llegar a fin de mes, en medio de una brutal crisis, el lujo, despilfarro y ostentación de una minoría oligárquica es insultante. Un puñado de constructores, banqueros, políticos corruptos y grandes empresarios llevan años saqueando la riqueza nacional, blindando sus cuentas corrientes en paraísos fiscales, comprando a precio de saldo los servicios públicos e invirtiendo lo que nos han robado aquí, en negocios especulativos en todo el mundo, mientras miles de familias se han endeudado por encima de sus posibilidades para poder acceder a bienes tan necesarios como la vivienda.

El Parlamento y las instituciones de la monarquía nos piden ahora unidad para salir de la crisis, pero la experiencia nos ha enseñado que la unidad que necesitamos no es con los Botín, Juan Carlos de Borbón o Rajoy (no digamos ya con los caciques como Julián Muñoz, Fabra, etc.), sino la unidad de todos los sectores populares y de todas las fuerzas políticas de la izquierda, para hacer frente a esa minoría insaciable y corrupta. Una unidad dirigida a combatir el régimen monárquico, que quiere consenso únicamente cuando sirve a los intereses de la minoría que mantiene, desde el franquismo, el control de la estructura económica y política en España. Una unidad cuyo objetivo debe ser la conquista de una República Popular y Federal que permita a las clases populares plantear un programa mínimo de progreso y que facilite a la clase obrera su lucha por la superación revolucionaria del capitalismo.

Documento completo:
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Comentaris

Re: Frente a la crisis: Unidad popular, Unidad de la izquierda
25 nov 2008
gracias por iluminarnos!
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