Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Comentari :: educació i societat : indymedia : dones
Generosidad y tierra
27 oct 2008
Mariano Cabrero :El pueblo español se conforma con poco: un amor, un amigo/a, un libro... Bueno, ¡qué no nos quiten el fútbol! Es el pan nuestro de cada día. Pienso y reflexiono, ¿qué seré yo? ¿Hombre rico, hombre pobre? ¿No será que soy un pobre hombre?
El corazón en mis manos,esarutinasf8.png
generosidad y tierra,Brazilian_favela_woman_breastfeeding.jpg
Mariano Cabrero 2008.jpg
âAcumular riquezas infringiendo la ley es impío,
pero acumularlas dentro de la ley es innoble.â?
Epicuro,insigne filósofo griego.

Generosidad y tierra, tierra y generosidad: dos premisas inherentes a cualquier ser humano que se precie de serlo. Y es que generosidad y tierra nos entregaron a los españoles cuando fuimos mano de obra barata en tierras europeas. Aunque justo es reconocer también: âYo desearía equivocarme, pero pienso que Francia nunca nos quiso ni los ingleses tampoco; los alemanes y los suizos solamente nos quisieron cuando fuimos emigrantes como mano de obra barataâ?. Sólo nos quisieron porque les convenía. Ãste es mi triste pero quizá verdadero canto-lamento de un hecho histórico ya pasado, por aquello de que "agua pasada no muele molino".

¿La avaricia está tan mal vista? ¿Qué es peor la avaricia crematística o la sentimental? Tratar de conseguir dinero es un sentimiento natural que todos poseemos, pero ser codicioso convierte ese deseo en desordenado, insaciable... Algunos podemos y debemos pensar que el egoísmo económico ha sido y es el motor de nuestra Historia Universal, pero otros pensarán que ese motor es el derroche. Ni lo uno ni lo otro. Más bien el desarrollo de los pueblos se consigue humanamente, invirtiendo bien y creando riqueza para que el pan de la vida llegue a todos nuestros hermanos. A esto se llama proceder con generosidad. No obstante, la sociedad de consumo en la que estamos inmersos nos vuelve egoístas, inconformistas, etcétera, etcétera. Y, como consecuencia directa, caminamos llevando un tren de vida por encima de nuestras posibilidades económicas: dos coches, tres televisores, los móviles parlantes, dos pisos sin pagar, dos mujeres... Es decir, ¡la Biblia en verso!

Y es que todo lo compramos con tarjetas âVisa (tarjetas de crédito)â?âdinero plástico, que no tenemos la mayoría de las vecesâ, que las entidades bancarias nos facilitan, claro está, cobrando los correspondientes intereses muchas veces abusivos. ¡Cuántas familias españolas se han hundido, económicamente hablando, como consecuencia de las dichosas tarjetas de la perdición!

Es terrible lo que está pasando por esos mundos de Dios: aquí en España, en Europa y, diría más, en el mundo entero. Y es que, si los gobiernos de turno no ponen cota, cortapisa o valladar, terminaremos por comernos los unos a los otros: los nativos de un país a los emigrantes del mismo.

Porque, si prestamos atención a aquello que dijo Ashley Maontagu de que "La única forma de aprender a amar es siendo amado. La única forma de aprender a odiar es siendo odiado. Esto ni es fantasía ni teoría, simplemente es un hecho comprobable. Recordemos siempre que la humanidad no es una herencia sino un triunfo. Nuestra verdadera herencia es la propia capacidad para hacernos y formarnos a nosotros mismos, no como las criaturas del destino sino como forjadoresâ?. (La agresión humana, 1976).

Cuando venimos a esta vida, lo hacemos desprovistos de conocimientos de cualquier clase, es decir, tenemos que cultivarnos para poder respetar y amar a nuestros semejantes, dominando " la bestia" que llevamos dentro: la antigua Yugoslavia, Chechenia, Birmania, Irán, etc., son ejemplos evidentes de que âla Bestiaâ? está dominando el intelecto del hombre y fomentando la guerra entre hermanos, âla Bestiaâ? que todos llevamos dentro. Es un hecho simple: matar por el placer de matar.

Y vemos y comprobamos, sin duda alguna, el odio entre hermanos -porque los inmigrantes son hermanos nuestrosâ, que estamos llevando a cabo como una verdadera caza, la caza consentida de inmigrantes. Deberíamos todos responder al unísono: inmigrante soy yo.

Aquella Europa de las libertades, aquella Europa de la hospitalidad con la que todos soñábamos tiende, inequívocamente, a convertirse en una Europa de los nacionalismos intransigentes: expulsamos de nuestros países respectivos a número determinado de âdesheredados de la fortunaâ?, para así complacer a los nativos de estos últimos. Ãstos sienten satisfacción, sienten orgullo de raza, sienten que no sienten miedo. Y es que estos miedos les han sido alimentados por los Ejecutivos de turno: mala política humana, mal arte de gobernar al sembrar xenofobia, racismo, expulsión entre personas que vienen a trabajar. Me pregunto si es ésta la Europa de la generosidad. ¡Seamos generosos!, aunque la riqueza huya de nuestras manos. El pueblo español se conforma con poco: un amor, un amigo/a, un libro... Bueno, ¡qué no nos quiten el fútbol! Es el pan nuestro de cada día. Pienso y reflexiono, ¿qué seré yo? ¿Hombre rico, hombre pobre? ¿No será que soy un pobre hombre?

Y sin embargo, nuestros males no terminan aquí: nos hemos vuelto avariciosos de nuestros sentimientos para con los demás. Somos menos tiernos, menos sentimentales, más duros de carácter y, por tanto, más miedosos. No disponemos de tiempo para escuchar a nuestros amigos/ as, reprimimos nuestras emociones, nos negamos a ser vitalistas, nos somos nosotros mismos y, ¡caramba!, nos negamos a comprometernos humana y sentimentalmente con nuestros semejantes. Llamar ¡guapa! a una mujer âlas hay que âquitan el hipoâ?, y esto lo digo con permiso de mi señoraâ, es humano y vitalista; esto no creo que nadie lo vaya a considerar acoso sexual, faltaría más...

Y fuimos inmigrantes también los españoles ya en tiempos pasados, y a mucha honra, y cuando nuestras manos y sudores dignificaron a nuestro trozo de tierra llamado España. Hago memoria y quiero recordar, porque olvidar no quiero pues me enseñaron a perdonar. Así, recuerdo y digo: España no debe olvidar nunca. Los descendientes celtíberos tuvieron que emigrar a Cuba (años 1908 a 1937) como consecuencia de la pobreza reinante en España: Pues bien, estos emigrantes, dejando tierras, familias y amores, con su trabajo, creatividad, constancia y amor propio, hicieron de la isla afortunada una nación próspera y rica. La elite de los negocios cubanos estuvo en manos de gallegos y asturianos, quienes dejaron en buen lugar el pabellón español.

"El sementeiro de Cuba/ hermoso jardín de flores/ donde allí están enterrados/ la flor de los españoles", así quien mejor escribió poesía gallega hasta la fecha, Rosalía de Castro, reflejó el dolor de sus hermanos emigrantes gallegos en el siguiente anatema (imprecación): "Castellanos de Castilla, / tratade ben a los gallegos: / cando van, van como rosas; cando vén, vén como negros.

La Coruña, 28 de octubre de 2008
Mariano Cabrero Bárcena es escritor
Copyright

Copyright by the author. All rights reserved.

Comentaris

Re: Generosidad y tierra
27 oct 2008
Pobre.
Desde luego pobre, materialmente tal vez no...
Sindicat Terrassa