Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Comentari :: pobles i cultures vs poder i estats
Izuierda y nacionalismo en Canarias (I)
02 oct 2008
Aportación al debate del nacionalismo anticolonial y su relación con la izquierda
IZQUIERDAS Y NACIONALISMO EN CANARIAS (I)


âNacionalismoâ? es un concepto lo suficientemente distinto de otros como para que sea razonablemente preciso. En mi criterio, y así lo he expresado otras veces, este concepto no está, en absoluto, restringido a su faceta política; trasciende de ella abarcando múltiples y diversas manifestaciones, conformando una cosmovisión que considera que toda una serie de factores han hecho de las naciones entes histórico-sociales-culturales (categorías históricas contingentes) con una existencia real, cuya evolución y devenir las diferencia de otros entes similares de igual categoría. Esta cosmovisión nacionalista, a la vez precisa y oscura, presupone que cada nación, como realidad colectiva y dinámica, es diferente de los individuos que engloba, aunque de hecho y derecho esté conformada por ellos.
No es el nacionalismo la única categoría colectiva con existencia propia y diferenciada. Hay muchas más en función de la variable mediante la que se defina. Como ejemplo valen las confesiones religiosas, los sexos, las lenguas, el hábitat o, incluso, las clases sociales. Desde este punto de vista se puede hablar de âmúsica nacionalistaâ? o de âarte nacionalistaâ? como se puede hablar de âpoesía femeninaâ?, âliteratura proletariaâ?, âpensamiento sufíâ?â¦. pues cualquiera de estas denominaciones encierra una visión de un aspecto social desde una óptica colectiva concreta (femenina, proletaria, sufíâ¦.) que trasciende a lo individual, circunscrita eso si, a un determinado momento ya que, al tratarse de realidades inmersas en la historia, son mutables y sujetas a continua evolución y reestructuración, es decir, son en si mismas también categorías históricas contingentes y, como tales, dinámicas.
Si pasamos a la vertiente política del nacionalismo, serían ânacionalistasâ? las formulaciones políticas que plantean que al ser las naciones realidades colectivas, entes colectivos, como tales son también sujetos de derechos específicos que permitan su desarrollo armónico y el diseño de su propio futuro. Para abordar el nacionalismo político tenemos que abandonar la visión generalizante del ente colectivo que es la nación y pasar a una particularizada para cada nación considerada, en nuestro caso concreto la Nación Canaria, donde se plantea como problema central la constitución en el territorio que ocupa âel âterritorio nacionalâ?- de un Estado propio, independiente y soberano ya que el concepto de nación política ây por ende del nacionalismo político como herramienta- no es separable de su constitución como Estado. Por ello cuando, en el transcurso de su desarrollo histórico, una nación no se ha constituido como tal estado âlas denominadas ânaciones fraccionariasâ? que tratan de segregarse de un Estado constituido- o desaparece o lucha por constituirlo mediante el ejercicio de la Autodeterminación.
La filosofía política al uso, de raíz fuertemente eurocéntrica, solo considera âNación políticaâ? a las ânaciones canónicasâ? surgidas de la descomposición del Antiguo Régimen por un proceso de holización (analítico y sintético) tras la Revolución Francesa, lo que presupone que no existe la nación política sin la previa constitución del Estado, esto es, que el Estado precede a la Nación y no al revés; pero desde la óptica del colonizado, cuando, mediante la agresión, un Estado constituido, una nación canónica al corte europeo u occidental, invade y coloniza a la población de un territorio fuera del límite natural del estado colonizador y la somete a esclavitud, -como es el caso de la colonización española en Canarias o en América- no se trata del ejercicio de la Autodeterminación de una ânación fraccionariaâ?, como hemos visto en las segregaciones de naciones canónicas europeas en un proceso de holización analítica sino, pura y simplemente, de llevar a cabo un proceso descolonizador que, con la conformación de su propio estado, haga a la nación colonizada recuperar su lugar en la historia. Por esa razón el nacionalismo canario es anticolonial por excelencia y nuestra exigencia no es la autodeterminación, es la descolonización, y ninguna formación política que se plantee cuestiones como âprofundizar en la autonomíaâ? con vistas a una hipotética autodeterminación posterior âtipo CC, NC, CCNâ¦- puede siquiera denominarse como ânacionalistaâ?. Son, en la práctica, colaboradores necesarios para la continuidad de la colonización.
Es evidente que al pasar de la visión generalista (nomotética) del ânacionalismoâ? sin apellidos, a la particular (idiográfica) de cada uno -que significa algo así como pasar de ver el conjunto del bosque a cada uno de sus árboles-, en nuestro caso el del ânacionalismo canarioâ?, necesitamos definir el horizonte político en que se desenvuelve y los parámetros en que ese nacionalismo particular se define. Una primera división del concepto sería, por un lado, los ânacionalismos de expansión u opresiónâ? (nacionalismo imperialista) que pretende imponer una nación determinada y sus intereses sobre otra u otras âvisión perfectamente plasmada en el uso del himno alemán por el III Reich âDeustchland, Deustchland, über alles/ über alles in der Weltâ¦â?- y por otro el ânacionalismo de liberaciónâ?, que pretende lograr que cada pueblo ocupe su lugar en la historia como pueblo libre, sin menoscabo del lugar que ocupe cualquier otro, y ligados todos por el concepto de igualdad entre ellos y, dentro de cada uno, del conjunto humano que los forma, con el criterio expresado ya por Marx al abordar el problema del enfrentamiento entre obreros ingleses e irlandeses por las luchas nacionalistas irlandesas de que nunca será libre un pueblo que oprima a otro.
Esta primera âgrosera pero fundamental- división del nacionalismo que genera la dicotomía opresión/liberación es con la que tenemos que abordar el nacionalismo canario, que solo puede ser de liberación y enfrentado al nacionalismo español, que sigue siendo hoy, como antaño, un nacionalismo opresor, y no solo con sus ya escasos restos coloniales como Canarias, sino con sus propias realidades nacionales fraccionarias, utilizando a la Constitución como argumento tautológico para justificarlo.
Es justamente esa imbricación del concepto de âigualdadâ? con el de nacionalismo de liberación lo que hace que, muy al contrario de lo que sucede con el nacionalismo de opresión (imperialismo/colonialismo), no esté en absoluto opuesto a la idea del âinternacionalismoâ?, lo que hace que, bajo esa óptica de âliberaciónâ? y como la libertad no admite divisiones intermedias, en su dimensión ética necesite combatir los males que aquejan a las sociedades oprimidas ây a sus individuos- allí donde esa opresión se presente, sea nacional, de clase o individual.
Es en este punto donde la disyuntiva liberación/opresión se entrecruza indiscerniblemente con la dicotomía izquierda/derecha que, también a mi juicio, constituyen otra cosmovisión diferenciada que trasciende de lo estrictamente político, categorías históricas contingentes que, como tales, están sujetas al cambio histórico. Aunque, y justamente por su carácter de âcosmovisiónâ?, encontramos âcomportamientosâ? históricos que pudieran responder al actual concepto de âizquierdas y derechasâ?. Por ejemplo, Espartaco y los esclavos sublevados se comportarían como la izquierda frente a la República Romana que sería la derecha. Como âcomportamientos de izquierdaâ? podemos considerar las rebeliones payesas de remensa, los Comuneros castellanos o las revueltas populares de la Aldea de San Nicolás (Artevirgo) o de Vilaflor de Chasna que querían poner un freno a la opresión y explotación, pero no modificar el orden social existente para sustituirlo por otro que propugnara la IGUALDAD entre seres humanos. No afectaban para nada a las clases sociales dominantes existentes, que es lo que determina un proceso político de izquierda y lo diferencia de lo que vengo denominando como âcomportamiento de izquierdaâ?. Incluso la promulgación de la República Catalana en 1640 por Pau Claris en medio de la Guerra dels Segadors, con el tránsito que parecía suponer del Estado monárquico español de Felipe IV a un Estado Republicano, tampoco afectaba para nada la composición de clases y la dominación de la aristocracia catalana, una de las causas de que la efímera República durara menos de una semana: del 17 al 23 de enero en que Pau Claris y la Generalitat, acosados por la revuelta popular contra la propia oligarquía catalana y el ejército español de Felipe IV, proclamó a Luis XIII de Francia como Conde de Barcelona colocando al Principado bajo soberanía francesa, soberanía que ostentó en los siguientes doce años, palpable demostración de que no se pretendía suvertir el orden social de Antiguo Régimen sino el cambio de la autoridad que detentaba el poder.
Capítulo aparte merecen comportamientos como la Rebelión de los Gomeros que se alzan contra el invasor español y Hautakuperche acaba con la tiranía y la vida del falso âCondeâ? (nunca lo fue) Hernán Peraza en Guahedume, o los de los âAlzadosâ? guanches (âbabilonesâ? y âchasnerosâ? posteriormente) que sobrevivieron siglos y que en el verano de 1502 reconstruyen el Menceyato de Abona proclamando a Ichasagua como Mencey, o el episodio de Hatuey o Guamá en Cuba o los de Túpac Amaru II (José Gabriel Condorcanqui Noguera o José Gabriel Túpac Amaru) descendiente del asesinado por los españoles Túpac Amaru I que encabeza la gran revuelta contra los españoles en el Perú de 1780. Aquí, aunque hayan posibles connotaciones del comportamiento de izquierda ya analizado, se trasciende del mismo al colocarse en otra óptica: la de la lucha del colonizado contra el colonizador, y estas luchas anticoloniales son siempre, por su propia esencia, libertarias.
La disyunción Izquierda/derecha, como tal cosmovisión, es forzosamente extensa. ¿Quién puede negar que la poesía de Alberti, de Neruda, de Mahmud Darwish o de Paco Tarajano constituyen parte de una âliteratura de izquierdasâ?, incluso aunque definamos a Darwish como âpoeta nacional palestinoâ? y a Tarajano como âpoeta nacional canarioâ?, imbricando nuevamente las dos cosmovisiones? ¿No consideramos que la literatura de Camus, de M. A. Asturias, de Guillén Barrús (Luis Rguez. Figueroa) o los cuentos de Secundino Delgado están construidos desde una óptica de izquierdas? ¿El Guernika de Picaso, las fotos de la Guerra de España de Capa, los murales de Siqueiro o la recreación de las torturas de Abu Ghraib de Botero no son âarte de izquierdasâ?? Aún más, acaso cuando hablamos de las religiones, ¿no colocamos al Opus Dei en la âderechaâ? âextrema- de la Iglesia Católica y a los Teólogos de la Liberación en su izquierda? Cuando Norberto Bobbio nos dice que âEl hecho es que izquierda y derecha representan una oposición que quiere decir simplemente que no se puede ser lo mismo de derechas y de izquierdasâ? no está definiendo a ninguna de las dos, y menos definiéndolas políticamente. Está expresando la realidad de una cosmovisión dicotómica.

IZUIERDA Y NACIONALISMO EN CANARIAS (II)
Hay dos características que son consustanciales al âcomportamiento de izquierdasâ?. La primera es su âcarácter introspectivoâ? y la permanente puesta en cuestión de todo lo existente, incluyendo a su propia esencia, característica que nos lleva de lleno a la segunda, el âracionalismoâ?, que la lleva a rechazar frontalmente cualquier planteamiento político fundamentado en principios âreveladosâ? o de âorden superiorâ? o âde inspiración divinaâ? (praeterracional o supraracional) como sucedía en el Antiguo Régimen con el Trono (âtodo poder proviene de Diosâ? San Pablo) que resucita con los fascismos como el español (Franco, Caudillo de España âpor la gracia de Diosâ?). En este sentido la izquierda sería antignóstica más que agnóstica al no permanecer indiferente ante las pretensiones supraracionales.
Si pasamos ahora a la traducción estrictamente política de la dicotomía izquierda y derecha nos encontramos de nuevo con que lo que diferencia la âizquierda políticaâ? del âsentimiento de izquierdaâ? es la voluntad transformadora de la sociedad existente en el camino a una sociedad sin la división entre explotadores y explotados, mientras que la âderecha políticaâ? vendría definida por su defensa del orden existente, y por lo mismo, de la permanencia de un sistema que permite la explotación de unos hombres por otros, de unas clases por otras. La izquierda, pues, para serlo de verdad, es siempre revolucionaria y la derecha, también para serlo, es siempre conservadora. La Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica (1776) puede considerarse, por ello, como un acto político de una izquierda primigenia aún innominada como tal, ya que, aparte del hecho de la Independencia en si misma, establece por primera vez políticamente la IGUALDAD entre seres humanos y su derecho a cambiar el sistema de gobierno, eliminando el Trono, sostén del Antiguo Régimen, y poniendo al ciudadano como detentador del poder: Sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. Quince años más tarde, en agosto de 1789, la Asamblea Nacional Constituyente francesa aprueba dos leyes fundamentales: la abolición de los derechos feudales y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, de nuevo comportamiento de una izquierda política que adquirirá tal nombre solo un mes después.
Así, de la configuración inicial de la Asamblea, en que a la derecha del Presidente se sentaban los Fuldenses, mantenedores a ultranza del sistema de privilegios y castas del Antiguo Régimen, condensados en sus instituciones claves: el Trono y el Altar, mientras que a la izquierda de la presidencia se situaban los Jacobinos encarnando la defensa de la soberanía del pueblo sobre el tándem Trono/Altar cuando el diputado Jean Joseph Mounier, monárquico moderado al estilo inglés de la época, puso a votación la cuestión del âVeto Regioâ?. Probablemente esa situación de âizquierdaâ? o âderechaâ? era más que un capricho topográfico del destino si tenemos en cuenta que la nobleza y la oligarquía se sentaba en las iglesias a la derecha del presbiterio y el pueblo llano a la izquierda y hasta Cristo, según reza el Credo católico, âestá sentado a la diestra de Dios Padreâ? y que la mano izquierda es la âsiniestraâ?, la âmano del Diabloâ? (recuerdo que en pleno franquismo se obligaba a los zurdos a aprender a escribir con la derecha), pero va a ser esa posición lo que de nombre a los diputados, políticamente organizados, que, bajo el lema de LIBERTAD, IGUALDAD y FRATENIDAD de fin al Antiguo Régimen e inaugure la Edad Contemporánea en la Historia, alumbrando el concepto de Estado Nacional en que la soberanía corresponde a la Nación, esto es, el Pueblo, y es justamente a la luz de estos tres conceptos básicos donde tenemos que buscar las diferencias claves entre izquierda y derecha.
Para la derecha la idea de libertad va directamente relacionada con lo âindividualâ? porque desde esta óptica la sociedad es solo la suma de los individuos -incluyendo siempre en lo individual a los individuos jurídicos como las empresas- extendida fundamentalmente al âmercadoâ? como referente supremo de la sociedad de derechas actual y limitada por las Leyes, independientemente de que estas Leyes sean justas o injustas. âDura Lex, sed Lexâ?. Para la izquierda este concepto no es divisible y no debe tener más límites que el bien colectivo, también porque más pone énfasis en que la sociedad es más que la suma de los individuos.
Esta visión de la sociedad propia de la derecha que hace del âinterés del individuoâ? (sea persona física o jurídica) el bien supremo a alcanzar, es la que determina el concepto de igualdad, que pasa a tener apellidos que la concreten: la âigualdad ante la Leyâ?, la supuesta âigualdad de oportunidadesâ?â¦. logrando que ese interés individual âsobre todo económico- haga que unos sean más iguales que otros. Para la izquierda, que acentúa más el carácter social del individuo, la igualdad es un referente de aplicación general a todos los aspectos del modus vivendi â sociales, económicosâ¦- que, al menos como horizonte utópico, se pretende alcanzar, por lo que parte del hecho de que las desigualdades históricas âpor ejemplo, entre géneros- necesitan medidas desiguales para remediarlas. La fraternidad es, para la izquierda, el medio de avanzar hacia la igualdad y se expresa mediante la solidaridad, mientras la derecha, que no parte de supuestos igualitarios, la considera como un acto graciable que se practica con aquellos a los que considera inferiores en forma de caridad.
Mira també:
http://www.kaosenlared.net/noticia/izquierdas-nacionalismo-canarias-i

This work is in the public domain

Comentaris

Re: Izuierda y nacionalismo en Canarias (I)
02 oct 2008
Ya es raro que un no catalán conozca las rebeliones payesas y el sindicato de remensa y la Iª República de Catalunya de Pau Claris pero más raro aún es que su juicio sobre estos hechos históricos sea más correcto que el de muchos catalanes
Re: Izuierda y nacionalismo en Canarias (I)
02 oct 2008
malgrat que encara queden molts aspectes per aprofundir i estudiar, no crec que la historiografia catalana estigui tant a les beceroles sobre la combinació de lluita de classes, lluita contra l'absolutisme, etc en quan a la Guerra del Segadors

No se a qui et refereixes.

Pel que fa a les Guerres Remences, fa 50 anys que Vicens Vives hi va donar un sentit classista i deu ni do el que s'ha escrit des de llavors.

O sigui que menys anticatalanisme folcloric i a enterar-se mes de quin discursos es fan.

(actualment els treballs més interessants barrejant conceptes "antropologics" sense menystenir la Revolta Pagesa de 1640 -encara que falta molt a fer- son l'Antoni Simon, en Xavier Torres, per descomptat, l'Eva Serra; fugint d'explicacions doctrinaries i teleologiques d'un fals marxisme que ho te tot explicat, sense haver anar als FETS en la vida)

A buscar musclus Simbad
Re: Izuierda y nacionalismo en Canarias (I)
03 oct 2008
Primero que nada una aclaración. Al dividir el artículo original y enviarlo se me "coló" el inicio de la IIª Parte que estaba comenzando. Dénlo por una de las antiguas travesuras del duende de las imprentas o acháquenlo a mi inexperiencia informática.
Segundo. estoy de acuerdo con el comentario de "marxisme, hstoria i alliberament nacional" y lamento no tener suficiente dominio del idioma catalán, aunque lo leo bien, para contestarle en él. Estuve suscrito en los 70 a todo lo que publicaba Ediciones "La Magrama" que en aquellos años era puntera en estos temas y conozco la magna obra de V. Vives. Sin embargo me reafirmo que tanto las Guerras Remensas como la Iª República de Catalunya de Pau Clarís y las guerras de la segunda mitad del XVII fueron contra la opresión que sufría el pueblo llano catalán, pero no intentaban acabar con el sistema de Trono/Altar del Antiguo Régimen (lo del "Altar" queda claro en el carácter ultra en el sentido religioso de ambas revueltas)por eso lo denomino como "comportamiento de izquierdas" pero no lo veo asimilable a la izquierda política aunque, como en toda la historia, su motor es la contradicción entre clases.
Re: Izuierda y nacionalismo en Canarias (I)
04 oct 2008
No entenc qui pot defensar i idolatritzar els mociments dels sense terra actuals de Brasil i dir què les guerres de remences no eren revolucionaries, és exactament el mateix, però uns 600 anys anteriors.
Sindicat