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Notícies :: amèrica llatina
鈥淎vanzar en la impostergable construcci贸n del socialismo鈥?
05 ago 2008
Nace en Venezuela una Central Socialista de Trabajadores
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Barometro Internacional

Análisis Político y Social Nacional e Internacional de Venezuela y el Resto del Mundo
Director: Diego Olivera. Jefe De Redacción: Miguel Guaglianone

En el Teatro Municipal de Caracas se dieron cita más de mil delegados, provenientes de los distintos estados del país, para fundar la Central Socialista de Trabajadores y Trabajadoras de Venezuela (CST). Contó con la presencia de delegados de 9 federaciones de trabajadores a nivel nacional, y de delegados sindicales en representación de 1028 sindicatos, que suman en total un millón doscientos ochenta mil afiliados.

Esta nueva central define su estrategia socialista, a diferencia de la antigua Central Trabajadores de Venezuela (CTV, que se orientaba por el partido Acción Democrática de origen socialdemócrata, pero que arrió sus banderas sociales, en sus sucesivos gobiernos. La experiencia con la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), creada para enfrentar a la CTV que fue auspiciante del golpe de estado comenzó con gran expectativa, pero se dividió en tendencias sindicales, para quedar secuestrada su dirección nacional en algunos voceros que aplicaron las mismas técnicas sindicales de la cuarta republica, con la manipulación de los trabajadores.

Estatutos de la CST

De esta nueva central nos parece importante señalar algunos de sus conceptos estatutarios:

1°) Promover la organización de los trabajadores en todo el país;

2°) Sostener la autonomía e independencia del movimiento sindical socialista bolivariano frente al Estado Capitalista, mientras contribuye a su sustitución por el nuevo Estado Comunal Socialista, en el cual los trabajadores tendrán una participación decisiva; y una vez establecida la nueva sociedad y su Estado, redefinir las relaciones del movimiento sindical en términos de complementariedad y corresponsabilidad;

3º) Sostener la autonomía e independencia del movimiento sindical socialista bolivariano frente a los patronos privados capitalistas y frente a los patronos públicos capitalistas de Estado; mientras contribuye a la sustitución de la economía capitalista por la nueva economía socialista;

4º) Sostener la autonomía e independencia del movimiento sindical socialista bolivariano frente a los partidos políticos con ideología capitalista, y los partidos políticos de los sectores de clases intermedios, mientras establece una alianza con aquel partido que represente mayoritaria y decisivamente los intereses históricos, generales y particulares de la clase obrera;

5°) Luchar por el mantenimiento de la constitucionalidad bolivariana, la democracia participativa y protagónica, la justicia y la igualdad social, la construcción del Estado Comunal, las libertades públicas, la soberanía de la Nación, por los derechos humanos y el respeto al principio de autodeterminación de los pueblos;

6°) Pronunciarse y luchar activamente contra las acciones belicistas, imperialistas y de fuerza, promoviendo la creación de un clima de paz y entendimiento entre los pueblos del mundo;

7°) Combatir toda explotación del hombre por el hombre y luchar por construir la sociedad socialista, como sociedad justa e igualitaria y con mejor calidad de vida para todos los venezolanos y los trabajadores en particular;

8°) Promover la participación de los trabajadores del campo y la ciudad en la gestión de las empresas, desde la misma etapa de transición al socialismo, como parte de una política para lograr el cambio de la economía capitalista hacia el socialismo;

Declaración de principios de la CST

También hemos resaltado alguno de los principales enunciados de la CST, para dar a conocer su visión de la sociedad venezolana y el movimiento de trabajadores:

La Central Socialista de Trabajadores y Trabajadoras de Venezuela, nace del compromiso histórico de romper radicalmente con la sociedad capitalista existente, así como de la indoblegable voluntad política para sustituir el tipo de sindicalismo y de sindicatos imperantes en ella, construyendo indeclinablemente una sociedad justa de hombres y mujeres libres e iguales y un nuevo tipo de sindicato para los trabajadores.

Entendemos que esta ruptura radical constituye un proceso político y sindical muy complejo y de largo plazo, donde se desarrollará primero una lucha por la transición a la sociedad socialista, que implica la sustitución progresiva de las relaciones de producción capitalistas por las socialistas, o por lo menos que las relaciones socialistas se conviertan en hegemónicas dentro de nuestra sociedad, produciendo cambios substanciales en el Estado, en los partidos políticos, las organizaciones sociales, la cultura y la ideología.

Este cambio progresivo implica también una adaptación de los trabajadores y sus organizaciones sociales y políticas a su nueva faena. Los trabajadores y trabajadoras deben asumir conscientemente la dirección y consolidación del proceso de transición del capitalismo al socialismo. Por lo tanto, las organizaciones sindicales que se construyan en el momento actual deben arrogarse consecuentemente la lucha por la unidad orgánica de la clase trabajadora, como paso previo a la conquista de este objetivo, y como derrotero, firme, irrenunciable y eficaz para superar el modelo de sindicalismo conciliador, oportunista, anarquista, economicista y espurio que heredamos de la sociedad capitalista; divorciado de la lucha política y por ende, separado del objetivo histórico de la clase obrera el cual no es otro que la construcción del socialismo.

Esto no significa en absoluto el abandono de la lucha por los objetivos inmediatos de los trabajadores expresados en las acciones reivindicativas frente a los resabios y reminiscencias del capitalismo explotador. Se trata de impulsar la lucha transformadora y la construcción de la nueva sociedad, manteniendo a la vez la lucha económica hasta donde las circunstancias así lo ameriten y permitan colocando a los trabajadores en un rol preponderante y fundamental. Pero, como no puede haber socialismo sin trabajadores y trabajadoras organizados y conscientes. Presagiamos que la nueva central sindical debe promover la organización de los trabajadores y trabajadoras en todo el país, no solo en sindicatos, sino también en los consejos de trabajadores-trabajadoras y consejos comunales.

Ambos instrumentos organizativos (sindicatos y consejos expresiones naturales del poder popular) permitirán a los trabajadores y trabajadoras, durante la etapa de transición y durante la construcción de la nueva sociedad socialista, participar en todos los aspectos de la vida de las empresas, explotaciones y establecimientos, y vincularse por supuesto con las comunidades organizadas donde habitan. Esto sin perder de vista, que solamente la lucha revolucionaria organizada y disciplinada garantiza la preeminencia de la clase obrera en el poder.

Así los sindicatos romperán su aislamiento respecto de su comunidad y sus miembros harán al mismo tiempo vida social y política en su sitio de trabajo y su lugar de habitación, uniendo ambos espacios de vida. También nuestra organización debe unir a los trabajadores de la producción rural con los de la producción urbana, como una de las maneras de superar la odiosa división capitalista entre el campo y la ciudad.

Y por supuesto, debe propender a la mayor elevación del nivel académico, cultural y político de los trabajadores, como una manera de superar la división entre el llamado trabajo intelectual y el manual. En la futura sociedad socialista, ya desarrollada, todos los trabajadores deben ser intelectuales orgánicos, productores sociales y activistas políticos. Los sindicatos y consejos deben ayudar a la preparación y conquista de este profundo cambio revolucionario.

Esto implica un nuevo modelo de sindicato, federación y confederación, y un nuevo tipo de dirigente sindical y de afiliado sindical. Creemos que el nuevo modelo de sindicato es el llamado sindicato sectorial, que incluye los trabajadores que ejercen su actividad en las distintas fases o aspectos de la producción, abandonando el modelo de sindicato de empresa o profesional. Este sindicato sectorial puede ser nacional, regional, estadal o local, según las condiciones. Pero en cualquier caso debe ser un sindicato profundamente democrático, participativo y protagónico, en esencia debe ser un sindicato socialista como la central que hoy nace.

Este tipo de sindicato sostiene la autonomía e independencia del movimiento sindical socialista frente al Estado capitalista, mientras contribuye a su sustitución por el nuevo Estado comunal socialista, en el cual los trabajadores tendrán una participación decisiva; y una vez establecida la nueva sociedad y su Estado, redefinirá las relaciones del movimiento sindical con el Estado comunal socialista en términos de complementariedad y corresponsabilidad.

De igual modo debe sostener la autonomía e independencia del movimiento sindical socialista frente a los patronos privados capitalistas, frente a los patronos públicos capitalistas de Estado y frente al mismo Estado como patrono; mientras contribuye con la sustitución de la economía capitalista por la nueva economía socialista; y finalmente sostiene la autonomía e independencia del movimiento sindical socialista frente a los partidos políticos, las iglesias y demás sectores de clases intermedias extraños a los intereses de la clase obrera, mientras germine la alianza con el partido que represente mayoritaria y decisivamente los objetivos históricos, generales y particulares de los trabajadores de la ciudad y el campo, el genuino partido socialista.

La Central Sindical que agrupe a este nuevo tipo de movimiento debe luchar por el mantenimiento de la constitucionalidad bolivariana, la democracia participativa y protagónica, la justicia e igualdad social, la construcción del Estado comunal socialista, las libertades públicas, la soberanía de la nación, la solidaridad internacional, por los derechos humanos y el principio de autodeterminación de los pueblos; debe pronunciarse y luchar activamente contra el fascismo petrolero pentagonal, el neoliberalismo globalizante, el nuevo colonialismo, las acciones belicistas imperialistas y de fuerza foráneas, luchando por la creación de un clima de paz y entendimiento entre todas las naciones del mundo.

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Comentaris

CCURA ante creaci贸n de nueva central sindical
06 ago 2008
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La burocracia sindical â淩oja, rojitaâ? ha consumado un atropello divisionista en contra de los trabajadores venezolanos y sus organizaciones sindicales.
Era cuestión de tiempo para la burocracia sindical â渞oja rojitaâ? de la FSBT , dar el zarpazo divisionista contra los trabajadores, sus organizaciones sindicales y la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). No tenían otra alternativa, pues los sidoristas con su lucha derrotaron la política del gobierno y a su jefe político, el ex ministro José Ramón Rivero, mientras que los maestros les propinaron recientemente una severa paliza en las elecciones en Sinafum, sindicato que los agrupa a nivel nacional.

En ese sentido, la creación del parapeto de la Central Socialista de Trabajadores (CST), era literalmente cuestión de â渧ida o muerteâ? para los residuos de una burocracia sindical que es repudiada por los trabajadores de base. Si no lo hacían, corrían el grave peligro de perder los sindicatos de maletín que han fabricado y las pocas cabezas visibles que tienen en las federaciones, porque ese es el futuro que les espera cuando se desarrollen las elecciones en la Federación de Petroleros, en la Federación de Empleados Públicos, y en otras federaciones donde estos â渃apos y sus guardaespaldasâ? se niegan sistemáticamente a legitimarse mediante procesos electorales democráticos y transparentes.

Y no podemos dejar de mencionar que los compañeros de la Federación Eléctrica renunciaron a ser parte de este proyecto divisionista, y por si fuera poco, los conspiradores de la división no cuentan con una sola federación regional de la UNT , lo que nos lleva a concluir que este es un proyecto espurio, típico de cúpulas, que para sostenerse se inventan andamiajes sin ninguna base social y política entre los trabajadores para seguir hablando en su nombre.

Haciendo cuentas, es evidente que la â渘ueva centralâ? anunciada con bombos y platillos, carece de representatividad entre los trabajadores. Es un proyecto que nace condenado al fracaso y sólo tendrá posibilidad de sobrevivir, gracias a que del alto gobierno, los ministerios, los entes descentralizados, las gobernaciones, alcaldías y los â減atronos socialistasâ?, se le brinden el suficiente oxígeno político y económico para prolongar, por algún tiempo más, la agonía de los burócratas que la encabezan.

Entendemos el desespero de los burócratas sindicales «rojos rojitos» por montar un aparato sin respaldo de bases, porque nunca estuvieron dispuestos a someterse a procesos electorales democráticos y transparentes, en sus sindicatos y en el seno de la UNT. Para mantenerse en puestos de dirección sólo les queda como opción los acuerdos de cúpula y la conformación de direcciones provisionales, para eternizarse en los cargos como pretendieron hacerlo en la UNT. Por esa razón boicotearon el II Congreso de nuestra central y no han aceptado el llamado que les hemos hechos para que participen en el III Congreso de la UNT , que realizaremos en septiembre próximo, y para que se sometan al escrutinio de las bases disponiéndose a participar de las elecciones generales que realizaremos en febrero de 2009.



Maniatar a los trabajadores y subordinarlos a las políticas de conciliación de clases



Pero más que analizar el aspecto cuantitativo y de la poca representatividad que tiene esta alcabala que han montado los sindicaleros de oficio, lo que tenemos que examinar es el aspecto cualitativo, es decir el contenido político de esta decisión consciente de dividir a los trabajadores venezolanos, que han tomado estos seudo dirigentes.

Lo primero que tenemos que decir es que los divisionistas nunca se sintieron a gusto en la Unión Nacional de Trabajadores. No era para menos, ya que cuando construimos la UNT , luego del triunfo revolucionario en contra del paro-saboteo patronal, los trabajadores exigían una central sindical con un programa clasista, revolucionario, autónomo y socialista. Un programa que identificara al imperialismo, los capitalistas, terratenientes y burócratas sindicales, como los principales enemigos de los trabajadores. Un programa que estableciera que la estrategia es la revolución socialista sin conciliar con los explotadores. Que políticamente luchara por un genuino gobierno de los trabajadores; que desarrollara la movilización permanente de éstos como método fundamental para defender sus derechos y para alcanzar nuevas reivindicaciones. Una central donde sus integrantes fueran profundamente solidarios con todas las luchas de los trabajadores, tanto en Venezuela como en cualquier lugar del planeta; que luchara para que fuera conducida por legítimos dirigentes surgidos de la lucha y de procesos electorales democráticos y transparentes, y sobre todo, que no se subordinara a los partidos políticos, a los patronos, a ningún gobierno y no dependiera económica ni políticamente de ningún aparato institucional o extra-institucional, por cuanto la autonomía sindical es uno de los patrimonios más preciados que tenemos los trabajadores del mundo entero.

Por esas razones, la UNT siempre fue una camisa que le quedó demasiado grande a personajes que nunca pudieron resolver el dilema de ser dirigentes sindicales o ser funcionarios de gobierno (patronos). Como no lo pudieron solucionar, tomaron el camino más fácil: hacerse pasar por dirigentes sindicales y al mismo tiempo ser representantes de los patronos. Es decir, colocarse dos franelas y utilizarlas a su conveniencia sin importar la suerte de los trabajadores

Por eso vimos que en la negociación del contrato colectivo para los maestros, Rafael Chacón se sentaba como asesor del ministro Aristóbulo Isturiz, cuando éste estaba al frente de la cartera de Educación. José Ramón Rivero, fue ministro del Trabajo, y en las negociaciones del contrato petrolero y en Sidor, terminó defendiendo los intereses de los patronos de PDVSA y de la multinacional Techint, en contra de los trabajadores. Solórzano, supuesto dirigente del sector de la salud, enfrenta graves demandas en su contra por violar los derechos de los trabajadores en su función de jefe de bioanalistas en el Seguro Social. El diputado Oswaldo Vera es presidente de la nueva â渃entraâ?, a pesar de que nunca fue capaz de afiliar durante cinco años a su sindicato a la UNT. Y así podríamos seguir enumerando muchos más casos.

Por su incompatibilidad con la UNT y por sus necesidades como burócratas sindicales es que necesitan una central sindical a su imagen y semejanza que les permita fungir como dirigentes sindicales y patronos al mismo tiempo. Y para que esta central funcione requieren de sindicatos y trabajadores secuestrados política y organizativamente, que no reclamen, que no luchen y que no se movilicen consecuentemente en defensa de sus derechos.

Para ellos, la bandera de la autonomía sindical, es el trapo con el que limpiarán la alfombra â渞oja rojitaâ? para que la pisoteen los patronos públicos y privados, nacionales y multinacionales, progresivos o supuestamente socialistas. Esa es la esencia de la decisión política de los divisionistas al crear una nueva central.



Dividen en nombre de la unidad



Los impulsores de la nueva central se apoyan para su atropello divisionista, en un demagógico llamado a la unidad que desde el alto gobierno se invoca. Pero ha quedado al descubierto que la unidad, en manos de estos embaucadores es un discurso falso. Ellos nunca han sido verdaderos luchadores por la unidad del movimiento sindical venezolano, y así lo atestigua la creación de este aparato burocrático que llaman â渃entralâ?, pretendiendo dividir a la UNT , la más importante conquista política, sindical y clasista de los trabajadores venezolanos en el marco del proceso revolucionario.

Recordemos que el año pasado, los farsantes que hoy dirigen la CST fueron derrotados por sus propias bases cuando quisieron imponer la propuesta de constituir una nueva central. Un año después, los demagogos de la unidad, realizan su sueño divisionista sin consultar a sus propias bases. Con esta actitud no hacen más que recordarnos los viejos métodos cetevistas que adecos y copeyanos impusieron por cuatro décadas consecutivas al movimiento sindical venezolano. No es casual entonces que la mitad de los asistentes al acto de proclamación de la nueva central salieran disconformes por la actitud prepotente y divisionista de los tramoyistas que se han dado a la tarea de quebrantar la unidad de los trabajadores.

Pero también es necesario examinar a fondo las reales pretensiones que se tienen desde el alto gobierno y sus lugartenientes en el movimiento sindical, con el discurso de la unidad. Nuestra corriente opina que la unidad no puede ser un propósito que lo maneje a su discreción el Presidente de la República , criticando a las corrientes luchadoras pero luego levantándole la mano a quienes no representan a los trabajadores, ni están en las luchas defendiendo sus derechos. La unidad que necesitamos sólo puede ser la unidad de propósito de nuestra clase, la clase obrera. Esa unidad sólo puede forjarse en las luchas que de manera autónoma libremos por conquistar nuestras justas reivindicaciones, apuntando a la construcción de una sociedad sin explotadores ni explotados.

Por eso decimos responsablemente, que en este acto divisionista desarrollado por el ex ministro José Ramón Rivero, Rafael Chacón y Osvaldo Vera, está comprometido en alto grado el Gobierno Nacional y la dirección del PSUV, porque directamente o por complacencia han permitido que usurpadores den nacimiento a un esperpento que no representa las bases. Y queremos alertar sobre el grave riesgo que se corre, en el sentido de que los militantes y dirigentes sindicales honestos que forman parte de ese partido, sean obligados a disciplinarse a una política criminal que divide a los trabajadores y los deja a merced de los patronos públicos y privados.

Sí hay perspectivas: todos a participar en el congreso y las elecciones en la UNT

Queremos aprovechar este pronunciamiento público para manifestarle a las trabajadoras y trabajadores venezolanos que sí hay perspectiva, que existe un camino correcto para superar la dispersión y los graves problemas por los que atraviesa el movimiento sindical de nuestro país.

CCURA junto con otros luchadores ha batallado arduamente para que en la UNT se realice un proceso democrático y transparente para legitimar a su dirección sindical. Hoy queremos compartir con los trabajadores y el pueblo venezolano, la grata noticia de que las corrientes que activamos y defendemos a la UNT hemos sellado un acuerdo para realizar el III Congreso de la Central para el mes de septiembre de este año y la convocatoria de elecciones para febrero de 2009.

A esta gran noticia hay que sumarle que hace poco se desarrollaron las elecciones en Sinafum (sindicato de educadores) y que en agosto y octubre de este mismo año se realizarán elecciones en la industria petrolera y en la federación sindical de la administración pública. Estos hechos demuestran que sí hay perspectiva y que juntos, desde las bases, podemos derrotar el engendro divisionista que nos quieren imponer quienes cumplen el doble papel de burócratas sindicales y patronos, y que hoy están al frente de la CST.

Nuestro llamado a todas las organizaciones sindicales es a que nos preparemos a participar en estos eventos, y que sea la voluntad de las bases la que determine las políticas y decisiones necesarias a llevar a cabo en la UNT para reorientarla en el camino correcto, del que nos quisieron desviar los oportunistas y renegados divisionistas que se disfrazan de â渞ojo rojitoâ?, pero que todos conocemos como los grandes entregadores de nuestros derechos y conquistas, además de ser aliados de los patronos públicos y privados.

Así como enterramos a la CTV hace pocos años, los trabajadores venezolanos tenemos el reto de no permitir alzar cabeza a ninguna otra central burocrática y propatronal que sustituya a las viejas cúpulas sindicales adecas. Gracias a nuestras victorias recientes, hoy hemos alcanzado un nivel de conciencia y confianza en nuestras propias fuerzas, que con toda seguridad nos permitirá lograr este propósito y avanzar hacia la consolidación de una central obrera democrática, autónoma y revolucionaria, un auténtico instrumento de lucha para todos los trabajadores.
Mira també:
http://venezuela.indymedia.org/es/2008/08/18051.shtml

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