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Comentari :: un altre món és aquí
Rompamos el Silencio ante el 19º Congreso Mundial del Petróleo
29 jun 2008
Por qué actuar contra el Congreso Mundial del Petróleo 2008

Argumentario para recibirles como merecen
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Las instituciones madrileñas -y las estatales- se están volcando en la celebración del 19º Congreso Mundial del Petróleo (CMP) que tendrá lugar entre los días 29 de junio y 3 de julio en Madrid. Para Gallardón y Esperanza, este tipo de eventos demuestran el nuevo papel central de Madrid en la economía global: Madrid está en el mapa de los grandes negocios, no en vano una de sus grandes empresas es el IFEMA, el recinto ferial-centro de contactos donde convergen los "emprendedores" del sistema y, precisamente, sede central del CMP.

La imagen de ciudad que se trata de trasladar a l@s madrileñ@s: una ciudad próspera y rica, adaptada a las nuevas corrientes económicas, fundada sobre la atracción de actividades de alto valor añadido (servicios financieros, sedes corporativas...), esa imagen de ciudad que oculta las tremendas y aún más crecientes desigualdades y la insostenibilidad que genera el modelo, se basa entre otras cosas en la puesta al servicio de las grandes corporaciones de todo el espacio urbano, sea para la realización de negocios, sea para el desarrollo de los contactos imprescindibles de la llamada sociedad red, y para ello vale tanto la inversión directa como la acomodación de los planes urbanísticos a las nuevas necesidades corporativas. Es en ese marco en el que hay que entender el entusiasmo de nuestras instituciones por albergar este tipo de eventos, que podrían pasar desapercibidos -incluso esconderse vergonzantemente- si no fuera porque la batalla de comunicación está siendo ganada desde hace tiempo por las propias instituciones, que han conseguido identificar la prosperidad de los grandes capitales con la prosperidad social, y silenciar o marginar las críticas.

En cualquier caso, debemos estar preparad@s para asistir al espectáculo de una ciudad volcada a la perfecta realización del CPM: los medios de comunicación, las calles, las instituciones y la seguridad (el incremento brutal de la presencia policial y el control) pendientes de las necesidades de los agentes corporativos: desde jefes de Estado a consejeros y presidentes de las multinacionales, todos en paz y armonía con el entorno y la ciudadanía. Desde Rompamos el Silencio no queremos y no podemos asistir a ese espectáculo del espacio público halagando a los grandes âseñoresâ? de forma pasiva o indiferente, si no que intervendremos de manera activa y crítica.

En realidad no es tan extraña la convergencia en Madrid de todos los âpopesâ? del negocio petrolero: aquí tienen su sede dos de las grandes corporaciones multinacionales del sector: las "españolas" Repsol y Cepsa. De cómo dos grandes petroleras pueden provenir de un país sin petróleo, sólo puede dar cuenta una mera reflexión sobre la economía colonial-global.

Si en el reciente y actual orden mundial ha habido para el capitalismo un eje central sobre el que han girado los acontecimientos del último siglo, ese ha sido sin duda el petróleo. Para su control se ha hecho la guerra (y no solo las del Golfo o Iraq, sino las Mundiales de la primera mitad del siglo XX y las de la descolonización), se han trazado fronteras, se han legitimado formas de gobierno feudales o dictatoriales; su precio ha provocado crisis y ajustes estructurales (entre otros, el que fulminó el ciclo de luchas de los años sesenta-setenta del siglo XX) y el control de su precio ha permitido el "recorte de distancias" que ha hecho posible el nuevo orden de la economía global [la nueva industrialización emergente en los últimos treinta años en los países periféricos se hace posible por la relación producción barata (sin derechos) / transporte barato (sin fronteras), con las consiguientes transformaciones del trabajo que han afectado a los sectores débiles de las economías centrales]. Su extracción y su uso como fuente principal de energía han alterado el débil equilibrio de la Tierra, no sólo climático, sino poblacional: los grandes desplazamientos y la hiperurbanización que concentra a la mayor parte de la población mundial en metrópolis inmundas, desiguales e insostenibles y, cómo no, la invasión y el expolio de las comunidades (del sur) afectadas por las necesidades de negocio de las multinacionales.

El petróleo -y su representación en papel: dólar o euro- es el símbolo del poder del siglo XX, y trata de actualizarse en la perspectiva del siglo en el que estamos.

Es, entonces, de una lógica aplastante (nunca mejor dicho) que los poderosos de Madrid y del Estado Español se pongan a su servicio y babeen de gusto al saber que el amo reconoce a los siervos dejándoles que les hospeden. Es el nuevo derecho de pernada de la economía global: hotelitos, guardaespaldas y viales a su servicio, toda una inversión pública para que mandatarios económicos y políticos se paseen bajo palio en nuestra ciudad amordazada.

¿Lo vamos a permitir?

Rompamos el Silencio.

26 de junio de 2008
Mira també:
http://www.rompamoselsilencio.net/

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