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Romper el silencio sobre el Genocidio Franquista en Valencia
20 jun 2008
El documental que está en fase de terminación, pronto se difundirá y creemos que será muy interesante, pues demuestra que la PAZ del caudillo se basó en las cárceles, campos de concentración, torturas, juicios sumarísimos, y fusilamientos en "sacas" de las cárceles y de las casas, y que siendo masivos, han constituido y constituyen un delito de genocidio y de crímenes contra la humanidad, que aquí, porque "españa es diferente", no ha sido perseguido y está quedando impune. Lo que no debería al tratarse de crímenes que desde el punto de vista del derecho internacional nunca prescriben.
El Jueves 12 de Junio en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, se presentó el libro sobre las fosas silenciadas del cementerio de Valencia, titulado EL GENOCIDIO FRANQUISTA EN VALENCIA. Organizado por El Forum per la Memória del País Valenciá y Mundubat, se pasó en primer lugar un documental sobre la Historia de las fosas comunes del cementerio de Valencia, descubiertas por el trabajo desarrollado por el Forum per la Memória y también por su presidenta Amparo Salvador.

El documento fílmico nos muestra a partir de los testimonios de aquellos familiares, asociaciones y testigos como se caracterizó la represión franquista en toda la zona de Levante. Tristemente famosos los campos de Albatera, conocidos como Campos de los Almendros gracias a la obra de Max Aub y de Eduardo de Guzmán (El año de la Victoria), así como todos los conventos, iglesias, campos de futbol, plazas de toros, y demás recintos que sirvieron de cárceles y lugares de tortura, de tal forma que toda Valencia era una inmensa prisión al acabar la guerra civil.

Se hizo hincapié en que todas estas fosas fueron de republicanos depositados en ellas con posterioridad al 1 de abril de 1939, día llamado por los fascistas "de la Victoria", y en el que de forma cínica se reconocía "cautivo y desarmado al ejército rojo". La pregunta que se hacían entonces y que nos podemos hacer todavía ahora, era que ¿si estaba desarmado y cautivo, por qué se siguió matando, torturando, persiguiendo, juzgando, a todo lo que se pareciese a republicano?.

El plan preconcebido por Mola y después realizado por Franco y sus generales, falangistas y requetés, sin olvidar la represión del ejército de Marruecos, cuya única finalidad era el pillaje, incluído en las contratas de fuerzas regulares, repartiéndose la soldadesca lo que quedaba en los pueblos y ciudades, fue recogido en los testimonios documentados. Si esto era malo en guerra, sin embargo se siguió reprimiendo en la "paz de Franco". Y se recogieron testigos, que nos contaron que precisamente acerca de cargos públicos como el rector de la Universidad, Peset, hasta el último inocente, que sin tener las manos manchadas de sangre, que era la condición que puso el general Franco para que salieran a la luz y no permanecieses escondidos, luego fueron fusilados y masacrados.

Y ya no se trata tanto de hacer justicia ingresando en prisión los que tanto robaron, torturaron y mataron, sino al menos que los que cayeron pudieran reposar en paz y en un terreno en que se reconozca que fueron matados por defender un gobierno legítimo republicano.

De todo ello se trató en el film, y también en la exposición posterior tanto de Carlos Alberto Ruiz, abogado colombiano, especialista en Derechos Humanos, perteneciente a Mundubat, como de Joan Garcés, Premio Nobel Alternativo, jurista valenciano, escritor y abogado de la acusación en causas de crímenes de lesa humanidad. Precisamente fue Joan Garcés el que después de la proyección nos dejó muy bien explicado lo que era delito de genocidio, incluído el llamado auto-genocidio, o genocidio en guerras civiles entre ciudadanos del mismo país, diferente del genocidio nazi en Polonia, Francia, Holanda, etc., es decir en países diferentes de aquel del que partía el delito.

Por último intervino Amparo Salvador, que nos aclaró con más detalle cómo había transcurrido la investigación sobre el cementerio de Valencia, los intentos reiterados por parte del PP de taparlo todo, incluso la persecución de los Registros, que se tuvo que subsanar levantando Actas notariales para que se impediera su desaparición. El traslado de tierras de forma subrepticia e ilegal para trasferirlas a la localidad de Sagunto. La denuncia en Sagunto para que la tierra que incluía restos humanos fuera devuelta al cementerio. Y las sucesivas denuncias para parar la construcción de unos nichos encima de las propias fosas que impediría cualquier investigación y exhumación posterior. Cómo se consiguió una sentencia favorable que impediría una obra, a todas luces atentatoria contra los derechos de los familiares de las víctimas allí enterradas. Cómo por "un error judicial" se condenaba en costas a la Asociación Foro por la Memoria, cuando se había conseguido una sentencia favorable. Y por último cómo se pudo ganar el recurso contra ese error, a pesar de las protestas de los ediles y consejeros del Ayuntamiento de Rita Barberá. La situación legal se encuentra ahora en un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, para impedir las últimas maniobras de acabar con los vestigios de la Memoria del País Valenciá.

Podríamos resumir la intervención de Amparo como de "Romper el Silencio", que es cómo títula un capítulo del libro presentado. No ha sido sólo valioso descubrir más de 26.300 personas en varias fosas comunes, sino también documentarse sobre la causa de su muerte, los lugares de procedencia, la edad y la fecha de enterramiento (todas posteriores al año de 1939). Esto en cuanto a lo documentado, porque según estimaciones del Foro podría haber otras tantas personas repartidas en otras fosas que podrían llegar hasta 50.000 víctimas en total.

El muro de silencio, se ha roto. Los jóvenes se acercan a documentarse, quieren saber dónde están sus abuelos y sus tíos abuelos. Cómo acabaron sus días. Por qué si no habían intervenido en actos de guerra, pillaje o venganza fueron maltratados, fusilados, o simplemente dejados morir. Por qué no se daba trabajo a los que podían subsistir fuera de las cárceles. Por qué se hacía trabajar gratis para los vencedores en campos de trabajo y exterminio, si la guerra había acabado. Todas estas preguntas hay que contestarlas, por humanidad y contra la impunidad.

El acto sirvió para iniciar, al final del mismo, un debate sobre los puntos oscuros que los asistentes tenían, desde cómo estaba el procedimiento jurídico y sí había posibilidades de resolverse favorablemente, hasta por qué si había una Ley de Memoria se seguía sin resolver nada. Aquí el debate se endureció, porque para algunos con la Ley se abre un camino, mientras otros preguntaban qué de bueno tiene la Ley y qué de malo. En el primer apartado se contestó que lo mejor de la Ley han sido las intenciones, es decir el Preámbulo o Exposición de Motivos, y lo peor la resolución en el articulado escaso, insuficiente, y sin poder de coacción. Todo de una forma ligth, igualando delincuentes golpistas con víctimas de un gobierno legítimo, no queriendo tratar el principal problema de los juicios sumarísimos del Franquismo, que hay que declararlos NULOS mediante Ley y no se han querido mencionar. Siguen sin resolverse los problemas de los maquis, de los monumentos y nombres de calles y pueblos franquistas, y por supuesto arbitrar un procedimiento legal suficiente para el desenterramiento de las víctimas de la guerra civil en fosas comunes, que sin ninguna duda no se puede hacer a base de subvenciones privadas y sin juez interviniente. En algunos puntos, Garcés estableció en su argumento que lo importante era ir abriendo puertas, pero se está demostrando que no sólo vale con esto, también hay que escuchar a las víctimas y no favorecer la impunidad de los que fueron golpistas y hoy pasan por demócratas.

Al final, un acto muy interesante, en el que se repartió entre los asistentes el libro objeto de la presentación, que recoge pormenorizadamente las estadísticas de las víctimas enterradas en las fosas comunes, con los números de referencia de cómo se organizaban las fosas, para que no quede ninguna duda, que si es fácil masacrar a una población, más difícil es deshacerse de sus restos, que es lo que han estado intentando hacer las fuerzas vivas, que no han respondido al llamamiento democrático en Valencia de esclarecer los hechos y levantar un monumento funerario digno, como correspondería a quienes jamás fueron delincuentes.


* Antonio Cruz González, DESPAGE. 17 Junio de 2008

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