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Notícies :: amèrica llatina
Rebelión en la granja
04 abr 2008
Las gremiales agropecuarias argentinas cortan el abastecimiento a las ciudades.
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Barometro Internacional

Análisis Político y Social Nacional e Internacional De Venezuela y el Resto del Mundo.
Director: Diego Olivera. Redactor: Miguel Guaglianone

Después de 15 días de paro agrario, con la ameneza de un desabastecimiento de productos básicos en la dieta de los argentinos, el gobierno inició conversaciones con los productores agropecuarios. El diálogo duró esa vez apenas unas horas. Las gremiales rurales más fuertes sólo quieren oir hablar de la eliminación del aumento a las retenciones a la soja y el girasol, y el lunes reiniciaron el paro con bloqueo de carreteras. Ese día la presidenta Cristina Fernández, anunciaba medidas para compensar a los pequeños productores y romper el frente agrario.

Argentina conocida como el granero del mundo se produce alimentos para 300 millones de personas, parece haber recobrado esa identidad nuevamente ante el impresionante aumento de la producción y exportación de soja. Un aumento estimulado por anteriores gobiernos, con la autorización de las semillas transgénicas y la eliminación de las agremiaciones progresistas en la época de la dictadura. La rentabilidad del campo, se disparó y provocó una mayor concentración de la tenencia de la tierra y la extensión de las áreas productivas a la vez que fue estableciendo a la soja como monocultivo.

El pasado 11 de marzo el gobierno anunció el aumento de retenciones móviles a la soja, del 35 al 44 por ciento, lo que provocó el paro del sector agropecuario con corte de rutas. El gobierno quería promover otros cultivos, limitar a la soja, y volcar la rentabilidad del campo a otros sectores de la sociedad, aunque para algunos sólo es un problema de âcajaâ?.

Después de más de 15 días de paro, una negociación que no llegó a buen término, el gobierno decidió dar otro paso y anunciar medidas para favorecer a los pequeños productores, y romper así la unidad de los gremialistas, ya que en el paro está la poderosa Asociación Rural de los grandes propietarios.



El gobierno anuncia nuevas medidas.

La medida anunciada este lunes por la presidenta Cristina Fernández abarca a quienes produzcan hasta 500 toneladas, que según el gobierno es el 80% de los productores de soja. Según el gobierno, con esta devolución, los productores beneficiados "vuelven a tener la misma ganancia que antes de la aplicación del nuevo esquema" el 11 de marzo pasado.

Cristina Fernández volvió a reclamar el cese del corte de ruta. "Este juego de retenciones que ha sido tan criticadas nos permite no sólo mantener el equilibrio de los precios internos y al mismo tiempo incentivar determinados cultivos", sostuvo la presidenta en su discurso en la Casa Rosada.

Antes de la intervención de Cristina Fernández, el ministro de Economía Martín Lousteau dio los lineamientos del nuevo paquete. Habló de los efectos "negativos" del boom de la soja, como el encarecimiento de la tierra y la retracción en la producción de otros artículos como leche o maíz.

Además de la devolución del aumento a los pequeños productores, el ministro habló de una compensación a productores por el costo diferencial del flete, la reapertura del registro de exportaciones de trigo y una bonificación de tasas a la línea ya existente de créditos en el banco Nación. También explicó que se creará la Subsecretaría de Desarrollo Rural, orientada "a atender la situación del pequeño productor".

Sigue el paro.

En tanto, poco después del anuncio del gobierno, los dirigentes rurales cuestionaron los anuncios del gobierno, aunque pidieron "racionalidad" en los cortes de ruta y afirmaron que se dejará pasar a camiones con productos lácteos y alimentos perecederos. El líder de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, opinó que las nuevas medidas "no modifican en esencia lo que llevó a este conflicto, aunque sí mejoran el diagnóstico".

El titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) Mario Llambías. "Prima facie, seguimos creyendo, que el Gobierno no entiende cuál es la raíz del problema", consideró. "El conflicto, va mucho más allá de la soja", resumió.

Por su parte, Luciano Miguens, de la Sociedad Rural Argentina (SRA), se quejó por la falta de diálogo. "El campo viene desde hace tiempo, sin posibilidades de contacto", expresó. "El aumento de las retenciones, lo conocimos por los diarios", graficó.

Algunas de estas iniciativas fueron presentadas, en la reunión del pasado fin de semana, pero voceros gremiales ya rechazaron volver a plantar trigo, no quieren abandonar la soja.

Alfredo De Angelis, dirigente de Federación Agraria y productor de la oriental provincia de Entre Ríos, rechazó la posibilidad de suspender la medida de fuerza hasta "ver qué nos ofrecen". La presidenta hizo un discurso "cargado de odio y revanchismo", agregó este dirigente agrario, conocido por ser también uno de los líderes ambientalistas que bloquean desde fines de 2006 un paso fronterizo con Uruguay en rechazo a la instalación de una fábrica de celulosa en ese vecino país.

El productor rechazó la amenaza de la presidenta Cristina Fernández de aplicar la ley de abastecimiento para garantizar el consumo. âSi quieren aplicar la ley de abastecimiento van a ver como se les prende fuego el país porque nosotros no vamos a aflojarâ?, sostuvo.

El domingo, en Buenos Aires, dirigentes de Sociedad Rural y Confederaciones Rurales Argentinas se reunieron para dar una respuesta a los reclamos contra los cortes de ruta.

Allí negociaron el comunicado que luego fueron consensuando telefónicamente con miembros de Coninagro y Federación Agraria. En el texto expresaron su âvocación de diálogoâ?, âagradecieron el masivo apoyo de los productores, la ciudadanía y los pueblos del interiorâ? e instaron a ârespetar el espíritu de la medida de fuerza originalâ?. El único gesto hacia el gobierno, además de la autoproclamada voluntad de diálogo, fue cuando pidieron âla normal circulación de productos lácteos y sus derivados y flexibilizar el tránsito de otros productos perecederos, como frutas y hortalizas en las rutas del paísâ?.

Todavía falta ver como se realizará esta flexibilización y hasta que punto las cuatro organizaciones rurales siguen unidas una vez que el gobierno anuncie su paquete de medidas para compensar a pequeños y medianos productores.

Rechazo al bloqueo de los trabajadores rurales:

El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), remarca que el modelo agropecuario actual, basado en la exportación y la producción intensiva, produce mayor concentración. El último censo agropecuario, señala que el 10 por ciento de las denominadas âexplotaciones agropecuariasâ? más grandes concentran el 78 por ciento de las tierras, mientras que el 60 por ciento de las fincas más pequeñas se reparte apenas el cinco por ciento de la superficie cultivable del país.

âRepudiamos el lockout agropecuario, que expresa la ambición egoísta de los agronegocios, modelo que devastó y saqueó los bienes naturales, que ganaron millones de dólares y ahora quieren más. Y por sobre todo, repudiamos el modelo de agronegocios actual, que es la cuestión de fondo y que atenta contra la vida campesina indígenaâ?, afirman en un comunicado.

Coinciden con las retenciones aplicadas por el gobierno, pero la consideran una medida insuficiente, para frenar el avance sojero. âEl gobierno durante años, ha fomentado los agronegocios. Y casi no existen políticas, destinadas a las comunidades campesinas indígenasâ?, recuerdan.


âEstá claro que no somos parte de ese âcampoâ, con soja, superávit y dirigentes ricachones nucleados en entidades tradicionales que nunca han metido las manos en la tierra y que explotan a nuestros compañeros. Ellos reclaman por sus retenciones, nosotros denunciamos el saqueo, de este modelo agropecuario de monocultivo, donde el peso de sostenerlo recae sobre las comunidades campesinas e indígenas, malvendiendo su producción o siendo mano de obra explotada de estos señoresâ?, denuncian.

Diferencias entre los grupos de izquierda.

El paro agrario promovido fundamentalmente por los terratenientes, pero que convocó también a productores agrarios medianos y pequeños, fue interpretado de diferentes maneras por la izquierda argentina y sectores progresistas.

Para algunos era una justa rebelión de sectores âexplotadosâ? por un gobierno que sólo quiere âhacer cajaâ?, mientras que para otros era la movilización de la vieja oligarquía agroexportadora que se niega a volcar en la sociedad los extraordinarios beneficios que viene recibiendo del boom exportador de la soja.

Caricarutizando la situación, se puede advertir una disputa entre sectores netamente agropecuarios, que quieren mantener en su sector las rentas obtenidas, y otro sector que apuesta al desarrollismo, la industrialización y el mantenimiento de servicios sociales, financiándolos con la renta del agro. Esta es una disputa que ha partido Argentina en casi todo el siglo XX y que ha sostenido gobiernos como los peronistas o las dictaduras militares. Un debate que no cuestiona el modelo capitalista ni el modelo agroexportador del monocultivo de la soja transgénica.

La mayoría coincide en criticar al modelo agroexportador, basado en el mono cultivo de la soja. Un modelo concentrador de la tierra, y que arrancó con la dictadura militar y se impulsó con el gobierno de Carlos Menem.

âEl paro agrario se ha transformado también en una trinchera política de la oposición de derecha que pretende la liberalización de la economía, propugna por el retiro de cualquier regulación sobre los precios y los costos de producción y exige vía libre a los grandes grupos capitalistas del campo. Los Macri, Carrió, López Murphy y compañía son los abogados de una regresión política y social cuyo objetivo es el retorno al período previo al 2001â? sostiene un sector.

Otros ven en cambio que dentro de la movilización existen sectores diversos y que hay que apoyar a los pequeños productores sumados al paro. âConsiderar la lucha agraria, sin tener en cuenta las contradicciones que la surcan, y agrupar a los trabajadores y a los pequeños productores del campo con las grandes entidades oligárquicas, es renunciar a un aspecto central de la crisis en la que se desenvuelve el proceso de rebelión que recorre el campoâ? sostienen otros.

Sin embargo todos coinciden, en que el modelo sojero no sirve.

Por efecto del aumento del 70% de los precios de la soja desde el mes de octubre, incluso los pequeños productores, con la aplicación de las polémicas retenciones móviles, ven incrementar sus ingresos de 231,4 dólares la tonelada en octubre a 282 dólares. Hoy el campo acumula superganancias que no se encuentran en ninguna otra rama de la producción. Esa situación impar es la que permitió batir nuevos record año tras año. En la cosecha 2006-2007 se superaron los 85 millones de toneladas. La última campaña llegó a 95 millones de toneladas y para la actual se esperan 100 millones.

En las empresas agropecuarias trabajan más de 300 mil trabajadores asalariados rurales en blanco con un sueldo miserable de 1200 pesos (400 dólares) promedio y más de 700 mil trabajadores en negro que generan una cuota de ganancia mayor a las empresas agrícolas. Esta situación se ve favorecida por el modelo sojero que elimina puestos de trabajo y la riqueza agrícola de las regiones del interior.

De piquetes y piquetes.

El paro y bloqueo de carreteras, han provocado desabastecimiento en las grandes ciudades donde comienza a faltar carne, leche y otros derivados. En algunas escuelas de Buenos Aires, ya no se sirve carne en los comedores, mientras que toneladas de alimentos, verduras, leche fresca, es volcada en los caminos al no poder pasar por los bloqueos de ruta.

El ministro de Justicia Aníbal Fernández, aseguró que el gobierno tomará todas las medidas necesarias, hasta la detención de personas, para habilitar el tránsito de vehículos en las rutas cortadas. Un operativo de Gendarmería, abrió el paso en el arroyo El Sauce, en la provincia de Entre Ríos, y a escasos kilómetros de donde se encuentra otro piquete que desde hace 16 meses tiene bloqueado el pasaje de vehículos desde y hacia Uruguay, en protesta por la planta de celulosa de Botnia en las orillas del río Uruguay.

Aníbal Fernández aseguró en declaraciones radiales que los camiones internacionales "van a pasar" por Arroyo El Sauce y advirtió que si se impide su circulación harán "todas las detenciones que fueran necesarias". "Queremos ser muy cuidadosos y respetuosos de las expresiones de todos, pero no hay nadie que se pueda arrogar el derecho de cortar una ruta o de decidir qué tiene que hacer con esto", dijo Fernández.

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Comentaris

Re: Rebelión en la granja
05 abr 2008
"hasta la detención de personas", o el asesinato o cualquier medio para mantener el status quo...

Mucho ánimo.
Sindicat Terrassa