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¿Qué hacer pues el 9 de marzo próximo? ¿Abstenerse o votar?
16 feb 2008
La abstención y el voto exorcizados
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Tras alertarnos sobre lo que nos espera si la derecha gana las próximas elecciones y en lo poco que se merecen ganarlas los socialistas, Rafael Cid nos dice, en su artículo La abstención exorcizada (o âpreferiría no hacerloâ?) http://www.rojoynegro.info/2004/spip.php?article21035 que: âTan errático en este cara-cruz de la política-poder (¿qué ha de lo mío?) es vocear que quien ejercita su voto con la nariz tapada para conjurar otro aznarato es un pringao, como pretender que el que manda a paseo con cajas destempladas a los impostores del talante es un pirao.â?
Es decir que, en las actuales circunstancias, tan pringao puede ser abstenerse de votar como pirao el votar a los âimpostores del talanteâ?. Pues, efectivamente, tan válidas son las razones para, en esta ocasión, âvotarâ? (âpara conjurar otro aznaratoâ?) como para âno votarâ?: por âlas renuncias de quienes tuvieron la oportunidad de cambiar las cosas y sin embargo se dejaron cambiar por ellasâ?.

No obstante, pese a esta equiparación de actitudes posibles, por el tenor de su artículo, Rafa parece considerar, inclusive ahora, la opción abstencionista como la única válida: âpor encima de todo y antes que nada, hay que tener claro el enorme valor político, subversivo, democrático y culturalmente transformador que tiene la abstención meditada, razonada y proclamada.â? Es más, afirma que es âurgente frenar una dinámica seudodemocrática que ha institucionalizado la servidumbre voluntaria casi como un avance civilizatorioâ?, y que âla mejor y más radical manera de abrir ese horizonte es reivindicar el derecho a la abstenciónâ?.

Se entiende, no la âabstención técnicaâ? o a la del âaburrimiento y la despolitización de la sociedad de consumoâ?, sino âla abstención anarquistaâ? que es âtodo lo contrarioâ?, que es âcognitivaâ? y ânace de la coherencia y significa re-politización en el camino de la auténtica paideia democráticaâ?.

Pus bien, âaunque âcomo él dice- no hay diploma ni título universitario que imparta esa materiaâ?(la anarquía), es verdad que, para estas lides electorales, âlos anarquistas tenemos hecho un masterâ?. Pero eso no impide que los anarquistas no nos planteemos hoy la pregunta: â¿Qué hacer?â? Esa pregunta recurrente que âes la misma de siempre para la gente históricamente engañada por políticos de la izquierda lingual y la derecha realâ?.

Rafa se la plantea también, aunque diga que nuestra respuesta debe ser dada âdesde la ética libertaría, nunca desde la tamborrada sectaria, aunque nos llamen bonzos o compañeros de viajeâ?, puesto que concluye: âEl consejo es que no hay consejos sino actitudesâ?.

Hasta aquí no hay razón de desacuerdo. Rafa tiene el derecho a considerar la abstención como la actitud más consecuente y más radical para hacer frente al peligro de que el PP nos vuelva âa la caverna de las más rancias tradiciones, el macizo de la raza sin naftalina, consagrado en las aguas bautismales de neocons y teoconsâ?. Pero en que medida la âabstención anarquistaâ? tendrá hoy un âvalor político, subversivo, democrático y culturalmente transformadorâ?.

Rafa no nos lo dice, y yo no creo que hoy pueda tenerlo, como tampoco creo que sea âla dinámica seudo democráticaâ? la que âha institucionalizado la servidumbre voluntariaâ¦â? Me parece que otros factores han sido más decisivos para que la actual coyuntura histórica sea la que estamos viviendo. Y tampoco creo que la amenaza que hoy representa el PP sea sólo imputable a Zapatero y a los socialistas. La ausencia de una verdadera izquierda consciente y consecuente y nuestra propia debilidad son también responsables del actual panorama político y social. Por ello ahora el peligro - como bien lo ha explicado Rafa- es el âretorno del Jediâ?, y creo sería irresponsable no intentar evitarloâ¦

Si la abstención (la nuestra y la de todos los desilusionados de estos cuatro años de zapaterismo) fuese el remedio, sería lógico hacer campaña por ella. Pero me parece obvio que, tal como van las cosas, servirá para lo contrario; pues no es a la derecha que mermará votos.

Nuestra abstención, como nuestro voto, no tiene efectivamente nada que ver con la abstención o el voto de los desilusionados por la gestión del gobierno âsocialistaâ?. Nosotros no nos hicimos ilusión alguna, no podíamos hacérnosla: no sólo por principio sino también por experiencia. Si creyéramos que la política y las elecciones pueden cambiar la sociedad no nos proclamaríamos apolíticos ni nos reclamaríamos de la anarquía, militaríamos en cualquiera de esos partidos que se pretenden de izquierda y se proclaman progresistas.

Ahora bien, no creer en ellos y dudar de su voluntad transformadora no quiere decir que prefiramos que gobierne la derecha o que nos sea indiferente quien gobierne. Lo que nos guía (o por lo menos nos debería guiar) en ese terreno no es la âtamborrada sectariaâ?, como dice Rada, sino la evaluación âcognitivaâ? de la relación de fuerzas sociales en presencia; pues lo que de verdad nos interesa (o nos debería interesar) es cómo potenciar el avance del ideal emancipador. En consecuencia, la abstención o el voto no es (o no debería ser) para nosotros un tabú sino una decisión táctica para crear circunstancias favorables a tal avance o, por lo menos, que impidan un retroceso. Teniendo presente, claro está, que ello no dependerá de las promesas de los partidos sino de lo que nosotros y cuantos aspiran a la emancipación seamos capaces de hacer cotidianamente.

Abstenerse o votar debe ser una decisión personal, âdesde la ética libertaríaâ?; pero también desde una visión activa de la historia: la âre-politización en el camino de la auténtica paideia democráticaâ?. Es decir: para crear las mejores condiciones de esta âre-politizaciónâ?, condición sine qua non para la toma de conciencia y la acción autónoma del pueblo.

Que esto no lo provocarán los partidos, lo tenemos bien claro los anarquistas; pero no podemos hacer abstracción de ellos. Están presentes, y su actuación -particularmente si gobiernan- contribuye decisivamente a crear relaciones de fuerza, contextos históricos precisos. Quiérase o no, las consecuencias de esta presencia y esta actuación son importantes y muchas veces decisivas en la evolución política y social de la humanidad.

Ciertamente, esta evolución no es lineal, inclusive ha habido involuciones y hay el riesgo de que vuelvan a producirse. Es un riesgo permanente, y por eso nuestra decisión debe estar motivada por la conciencia de esta fragilidad y situarse en una perspectiva histórica pedagógica. Los contextos históricos pueden ser experiencias pedagógicas para los pueblos y, puesto que no es posible experimentar hoy la anarquía, me parece preferible avanzar que retroceder en ese proceso de experimentación. Y, en ese sentido y por lo que vemos, son las propuestas pretendidamente progresistas las que no han sido aún suficientemente sometidas a la crítica por los pueblos, puesto que aún votan masivamente por ellas y las consideran etapas inevitables en el proceso de su liberación y autonomía. Es pues lógico optar por enfrentarse a las nuevas formas del ejercicio del poder que a las pretéritas, y no sólo para no volver a las âcavernasâ? sino para continuar la crítica de la âdinámica seudodemocráticaâ? de la socialdemocracia y pasar a otra etapa de la pedagogía revolucionaria antiautoritaria.

¿Qué hacer pues el 9 de marzo próximo? ¿Abstenerse o votar?

Se opte por lo uno o por lo otro, vale la pena meditarlo, razonarlo y proclamarlo; pero no creo que, en esta ocasión, los anarquistas y cuantos no se hacen ilusiones con Zapatero y el PSOE, ni tampoco con los otros partidos, deban juzgar las dos opciones equivalentes. No lo son y las consecuencias serán diferentes, y deberemos sumir tal responsabilidad.

Queda pues, una vez la abstención y el voto exorcizados, optar por una u otra actitud; pero sabiendo que abstenerse o votar no significarán nada sino van acompañadas por una movilización permanente y consecuente después. No sólo para hacer frente a lo que se nos vendrá encima si gana el PP o para seguir denunciando las inconsecuencias progresistas del PSOE sino también para demostrar el por qué nuestro discurso y nuestra práctica son diferentes y más válidas para avanzar en el proceso de liberación y autonomía de los pueblos.

Octavio Alberola

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Comentaris

Re: ¿Qué hacer pues el 9 de marzo próximo? ¿Abstenerse o votar?
16 feb 2008
yo el nueve de marzo me haré una liposucción.
Sindicatos como partidos
17 feb 2008
En las próximas elecciones sindicales: Vota CGT
Re: ¿Qué hacer pues el 9 de marzo próximo? ¿Abstenerse o votar?
17 feb 2008
Según la ley electoral del estado español abstenerse favorece a los grandes partidos políticos. Para mostrar el rechazo al circo que tienen montado los "políticos profesionales", hay que <b>votar nulo</b>: ir a votar el 9 de marzo, pero invalidando la papeleta que va dentro del sobre que introducimos en la urna.

¡Muestra tu rechazo votando nulo!
Re: ¿Qué hacer pues el 9 de marzo próximo? ¿Abstenerse o votar?
17 feb 2008
Yo me haré una paja, mental o de las otras
Re: ¿Qué hacer pues el 9 de marzo próximo? ¿Abstenerse o votar?
17 feb 2008
Eso de que no votar favorece a los grandes partidos es simplemente mentira. Lo que favorece a los grandes partidos es precisamente el voto nulo. Un voto en blanco cuenta como voto y por tanto ayuda a disminuir el porcentaje de votos de los partidos pequeños (la proporción votos de un partido entre votos totales disminuye) y hace por tanto más difícil que tengan suficiente porcentaje para optar a un escaño.

A parte de esto, que a mí me importa una mierda ya que desprecio tanto a los partidos grandes como a los pequeños, votar en blanco es legimitar la democracia, es como decir "ninguna de las opciones que me ofrecen me gusta, pero estoy de acuerdo con el juego". A los que van por ahí diciendo "si no votas no te quejes"... más bien es lo contrario. Si votas en blanco luego no te quejes, ya te han preguntado y les has dado carta blanca para hacer lo que quieran.
Re: ¿Qué hacer pues el 9 de marzo próximo? ¿Abstenerse o votar?
18 feb 2008
No participe del joc electoral i no votaré... però ahí va una nova proposta: el que realment desacreditaria la seua democràcia es que un partit com el Cannabis, o algun d'aquests de catxondeo pujara. Com ha passat a Tarragona.

Seria com desnudar les vergonyes del sistema ridiculitzant-los amb les seues pròpies armes.

Entenc que no s'ha preparat res amb cara i ulls i per tant no cride a votar al Cannabis ni res per l'estil... però crec que és una línia per la que se'ls pot fer més mal del que ens pensem.
Re: ¿Qué hacer pues el 9 de marzo próximo? ¿Abstenerse o votar?
18 feb 2008
Realmente lo que favorece a los partidos grandes es el voto en blanco. El voto nulo y la abstencion tienen el mismo efecto respecto a la aritmética electoral. La diferencia es que el voto nulo implica una voluntad de protesta mientras que la abstencion engloba actitudes muy diversas.
Que cada cual decida!
Re: ¿Qué hacer pues el 9 de marzo próximo? ¿Abstenerse o votar?
18 feb 2008
no votes ya que no se presenta la CUP...
Re: ¿Qué hacer pues el 9 de marzo próximo? ¿Abstenerse o votar?
18 feb 2008
Votar, votar, lo que se dice votar, da lo mismo que lo hagas en blanco, en negro, en amarillo o lo hagas por cualquier partido. Todos los votos, sean como sean, van a parar el cómputo de la participación de de aceptación del "juego" democrático. Uno puede votar nulo (que no es lo mismo que en blanco), para protestar, pero su protesta en todo caso será porque no encuentra candidatos u opciones que le representen, o bien para reir un rato, aunque luego, al entrar su voto en el cómputo, se le va a quebrar la risa.
La abstención pone en evidencia la corrupción política y de los políticos, que necesitan apropiarse de los votosw de quienes no han participado, por activa o pasiva. No se puede juzgar la abstención, ya que si se hace, también habría que hacerlo con cualquiera de las opciones posibles, y parece que el que vota a algo concreto, no hay que juzgarlo si lo ha hecho por comodidad, por compromiso, o porque le dan más cupones del ahorro... A la abstención siempre se le juzga y se le mira con lupa y desacredita. ¿Por qué será?.
Otra cuestión muy diferente, es la que plantea el compañero Octavio, pero quisiera decirle, que los abstencionistas activos, siempre hemos sufrido y asumido la responsabilidad de nuestra abstención con el activismo. Lo hemos hecho antes, ahora y lo seguiremos haciendo mientras consideremos la abstención consciente y activa. Cuando salió elegido Aznar, no cogimos las maletas y nos exiliamos, seguimos denunciando en la calle, lo que hemos denunciado también con los gobiernos llamados socialistas, al capitalismo, esté rodeado de algodones, o de espinas... El juego del miedo, es siempre el juego del poder, sólo que los neoliberales moderados utilizan el miedo a la derecha, y los neoliberales más reaccionarios, el miedo a la inseguridad y al desmoronamiento de los valores y pilares de la más rancias instituciones y tradiciones.
Re: ¿Qué hacer pues el 9 de marzo próximo? ¿Abstenerse o votar?
18 feb 2008
El rojo y el negro son los colores de la Falange.
Re: ¿Qué hacer pues el 9 de marzo próximo? ¿Abstenerse o votar?
19 feb 2008
EDU son las siglas de Unidad De España.
El rojo y el negro son colores. La Falange los utilizó imitando la bandera de la CNT y eso está documentado y explicado por los propios "padres" de la Falange, que dicho sea de paso, es una organización que la han parido sólo tíos..., antes de que legalizaran la unión y el matrimonio de homosexuales. Ya se sabe, la Falange ha sido siempre vanguardia política y social.
Sindicat Terrassa