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Apelación urgente por Bolivia
08 gen 2008
Inició el año con la desagradable sensación de que la dramática apelación de Danielle Mitterrand en carta abierta a los dirigentes europeos, instándolos a salvar la democracia en Bolivia cayó en saco roto o fue abducida por las frivolidades que acompañan a las celebraciones navideñas.
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Apelación urgente por Bolivia

por Jorge Gómez Barata (Bolpress*)


MIÃRCOLES, 02 DE ENERO DE 2008


Inició el año con la desagradable sensación de que la dramática apelación de Danielle Mitterrand en carta abierta a los dirigentes europeos, instándolos a salvar la democracia en Bolivia cayó en saco roto o fue abducida por las frivolidades que acompañan a las celebraciones navideñas.
El hecho de que los gobernantes y los líderes de instituciones no gubernamentales europeas e internacionales no se hayan dado por aludidos es de extrema gravedad, aunque no tan penoso como la indiferencia de una parte de la izquierda internacional, para no hablar de los pseudo demócratas latinoamericanos.
Parece como si alguna fuerza desconocida, con capacidad paralizante, hubiera decretado una tregua unilateral que pone moratoria a la solidaridad y desmoviliza los apoyos, sin preocuparle que los enemigos de la democracia y el progreso que en Bolivia y fuera de ella trabajan para âjoder al indioâ? estuvieran alertas, aprovechando cada oportunidad en que sus aliados bajen la guardia.
La verdad es que no hay manera de deponer la beligerancia ni oportunidad para hacer un alto en la lucha de clases y en los esfuerzos de liberación nacional para celebrar; lamentablemente los retos y los desafíos no dan tregua; el diablo no duerme. En cierta ocasión le escuché decir a Fidel Castro: âNo se puede estar a la vez, en guerra y de fiestaâ? Ahora lo entiendo mejor.
Tal vez madame Mitterrand, educada a la europea y heredera de las mejores tradiciones liberales que, en el estilo de Rousseau, Montesquieu y otros asumieron como artículo de fe la convicción de que el poder reside en el pueblo quien, en elecciones libres, mediante el sufragio universal, secreto y directo, elige a sus representantes, confiriéndoles una legitimidad que ninguna fuerza, puede desconocer, esperaba otra reacción.
Una elección limpia y legítima es exactamente lo que ocurrió en Bolivia cuando, medio milenio después de la conquista, en la única oportunidad que se les ha presentado, la indiada humillada y preterida, excluida y discriminada, votó por uno de los suyos. El primer presidente indígena de Bolivia es también el más legítimo, no sólo en términos revolucionarios, sino también en los cánones de la más ortodoxa democracia occidental.
Europa y los Estados Unidos adalides de la idea de la representatividad, y que se llaman defensores del sufragio y la transparencia, no debieran desmentirse ahora cuando por una vez, en Bolivia, los más, expresaron inequívocamente su voluntad.
Es probable también que enterada de la inveterada tendencia de la oligarquía boliviana a resolver a la tremenda los conflictos políticos y, sin mayores miramientos, acudir al Golpe de Estado, la señora Mitterrand alerte ante el peligro de que, una vez más, se acuda a ese expediente.
De todos modos, nunca será tarde para una buena causa y el mensaje de la ilustre ex Primera Dama, no puede ser más preciso: âNinguna democracia es una isla. Las democracias se deben asistencia mutua...â? La sugerencia es antológica: El mundo globalizado lo es en todos los sentidos o no lo es en ninguno. La democracia ha dicho ella: âTiene valor para todos o no lo tiene para nadieâ?. Lo saben muy bien los franceses que una generación atrás sintieron sobre su patria la pesada bota de la ocupación fascista.
No se trata sólo de colocar a los timoratos ante sus inconsecuencias, sino de una apelación urgente. Ningún militante de izquierda, ningún demócrata y ningún combatiente o persona honrada sobre la tierra debiera permitir que sobre su conciencia caiga un átomo de responsabilidad por lo que pueda ocurrir en Bolivia.: âQué vamos a esperar, ha dicho Danielle Mitterrand: que Evo Morales se inmole en el palacio de gobierno como ocurrió con Salvador Allende para ir a llorar sobre su tumba por la democraciaâ?
El primer día del año y todos los días debieran ser de alerta y de combate. Evo Morales no es un presidente cualquiera, es un símbolo, un grito que viene desde allá, desde el âhondón americanoâ? para hacer ahora lo que los ancestros quinientos años atrás no pudieron hacer. Al querer matar al indio, la oligarquía actúa contra todos. Indios somos todos. A mucha honra.


* Fuente: http://www.bolpress.com









Carta abierta de Danielle Mitterrand a los dirigentes europeos: la democracia boliviana corre un peligro mortal

Tal como Europa lo ha aprendido y cruelmente pagado, la democracia necesita ser vivida sin cesar, reinventada, defendida tanto en el interior de nuestros países democráticos como en el resto del mundo. Ninguna democracia es una isla. Las democracias se deben asistencia mutua. Hoy hago, por eso, un llamado a nuestros dirigentes y a nuestros grandes órganos de prensa: sí, lo afirmo, la joven democracia boliviana corre un peligro mortal.
En 2005, un presidente y su gobierno son ampliamente elegidos por más de 60 por ciento de los electores, a pesar de que una gran parte de sus electores potenciales, indígenas, no están inscritos en las listas electorales, puesto que ni siquiera poseen estado civil. Las grandes orientaciones políticas de este gobierno fueron masivamente aprobadas por referéndum antes incluso de esta elección, y, en especial, la nacionalización de las riquezas naturales en vistas de una mejor redistribución, así como la convocatoria a una Asamblea Constituyente.
¿Por qué es indispensable una nueva Consitución? Por la razón muy simple de que la antigua data de 1967, cuando, en América Latina, las poblaciones indígenas (representaban en Bolivia 75 por ciento de la población) se hallaban totalmente excluidas de cualquier ciudadanía.
Los trabajos de la Asamblea Constituyente boliviana han sido, desde sus orígenes, constantemente trabados por las maniobras y el boicot de las antiguas oligarquías, las cuales no soportan perder sus privilegios económicos y políticos. La oposición minoritaria extrema el cinismo hasta disfrazar su rechazo a la sanción de las urnas bajo la máscara de la defensa de la democracia. Reacciona con el boicot, las agresiones en la calle, la intimidación de los responsables electos, en la estricta continuidad de las matanzas perpetradas a civiles desarmados por el ex presidente Sánchez de Lozada en 2003, quien, por otro lado, sigue perseguido por sus crímenes y refugiado en Estados Unidos.
En favor de un caos cuidadosamente instrumentado, renacen las amenazas separatistas de las regiones más ricas, que rechazan el juego democrático y no quieren âpagar por las regiones más pobresâ?.
Grupos activistas neofascistas y bandas paramilitares, subvencionadas por la gran burguesía boliviana y ciertos intereses extranjeros, instalan un clima de miedo en las comunidades indígenas. Recordemos en qué terminaron Colombia y Guatemala, recordemos sobre todo la democracia chilena, asesinada el 11 de septiembre de 1973 después de un proceso idéntico de desestabilización.
Se puede matar una democracia también por medio de la desinformación. No, Evo Morales no es un dictador. No, no es la cabeza de un cártel de traficantes de cocaína. Estas imágenes caricaturescas se hacen circular en nuestros países sin la menor objetividad, como si la intrusión de un presidente indígena y la potencia creciente de ciudadanos electores indígenas fuesen insoportables, no sólo a las oligarquías latinoamericanas sino también a la prensa bienpensante occidental. Como para desmentir aún más la mentira organizada, Evo Morales hace un llamado al diálogo, rehúsa hacer uso del ejército y pone incluso su mandato en la balanza.
Solemnemente llamo a los defensores de la democracia, a nuestros dirigentes, a nuestros intelectuales, a nuestros medios de comunicación. ¿Vamos a esperar que Evo Morales conozca la suerte de Salvador Allende para llorar sobre la suerte de la democracia boliviana?
La democracia tiene valor para todos o para nadie. Si la amamos en nuestra patria, debemos defenderla por todos los lugares donde esté amenazada. No nos toca, como algunos lo pretenden con arrogancia, ir a instalarla en otras naciones mediante la fuerza de las armas; en cambio, nos toca protegerla en nuestro país con toda la fuerza de nuestra convicción y estar al lado de aquéllos que la han instalado en su nación.


Danielle Mitterrand





Bolivia en la mira de Washington

Por Néstor Núñez

Servicio Especial de la AIN


Si contra Venezuela se ensayan proyectos subversivos de toda suerte, Bolivia, dirigida por el primer presidente indígena de su historia, no queda atrás en los manejos desestabilizadores de Washington y sus servidores locales.
Contra el proceso encabezado por Evo Morales se está ensayando, sin embargo, una nueva modalidad agresiva que tiene sus raíces en prácticas caudillistas y racistas muy propias de los sectores reaccionarios nacionales.
El país, parte del grandioso imperio incaico, y repartido a trozos entre los conquistadores europeos, ha sido la cuna de segmentos de poder acostumbrados a administrar sus predios como feudos, y donde la palabra "indio" fue siempre de los peores y más insultantes calificativos.
La derecha boliviana segmenta la tierra y ciertas mentes, desprecia a los pueblos originarios, y pretende enfrentar esa dañina carga a los cambios revolucionarios, democráticos y patrióticos que impulsa el nuevo gobierno.
De ahí que la secesión y la fragmentación nacionales se constituyan en su bandera. Incitan los bajos sentimientos y las falsas percepciones alegando que sus respectivas regiones, con mayor desarrollo económico, no tienen que cargar con las miserias de otras áreas, sencillamente para esconder la verdadera intención de proclamarse señores en sus predios y dueños de cuanta riqueza existe en ellos.
Al decir del vicepresidente boliviano, Alvaro García, no son más de cinco o 10 grandes familias que se marginan intencionalmente de la bolivianidad y pretenden segmentar la patria para apoderarse de su pedazo, cual verdaderos gamonales.
Desde luego que la desmembración del país, una idea bien cocinada por los Estados Unidos, no será permitida por las nuevas autoridades ni por el pueblo.
Si bien la democracia boliviana respeta los espacios para la disensión política, el gobierno de Evo Morales ha dicho que no habrá tregua contra la violencia reaccionaria y sus intentos por cercenar la patria en feudos particulares.
El futuro de Bolivia pasa por la recia defensa de su integridad, ha insistido su Presidente, y no habrá flaquezas con quienes intenten desconocer y borrar ese sagrado principio.


http://www.ain.cu/2007/diciembre/20edbolivia.htm






Hace dos años: la historia



Antonio Peredo Leigue


Rebelión



21 de enero de 2006. Tiwanaku. La ceremonia preparada para honrar a los ancestros inundó de solemnidad a los miles de personas congregadas allí, repercutió en los televisores de todo el país y llegó hasta lugares alejados. Para Evo Morales, Presidente de la República de Bolivia, ésta era la real toma de mando; al día siguiente cumpliría las formalidades del ritual republicano. De hecho, la ceremonia en Tiwanaku le confería el poder que ningún presidente de este país había tenido: el poder de un pueblo que le entregaba su porvenir.

Cada cierto tiempo, Evo rinde cuentas de esa tarea que recibió hace dos años. Lo ha hecho recientemente, en Cochabamba, a donde siempre retorna para tomar fuerzas. Lo hizo ante las organizaciones sociales que le dieron el mandato. Un mandato que le permite, y a la vez le obliga, a buscar y encontrar los medios para transformar la sociedad en que vivimos.


La vieja resistencia


La república que, teóricamente, liberó a esta tierra del sometimiento a la corona española y, como dice el himno patrio, âcesó su servil condiciónâ?, de hecho sólo cambió de amo: en vez de tomarse en Madrid, las decisiones se tomaron en Londres y, luego, en Washington. Para tal estructura, sólo debía sustituirse a los capataces: los criollos tomaron el papel de los peninsulares. Por tanto, asumieron todos los derechos, incluso los de seguir controlando la explotación de los grandes sectores sociales, para continuar produciendo lo que exigía la metrópolis de turno.

Pocas cosas conquistaron las clases explotadas a lo largo de 180 años; cada una era alcanzada con grandes sacrificios y una cuota ineludible de víctimas de la represión. Una revolución, a mediados del siglo pasado, le dio derechos políticos pero, en cuanto a economía, siguió siendo explotado. Por los patronos privados o por el Estado, su condición varió muy poco.

18 de diciembre de 2005, el triunfo; 22 de enero de 2006, el comienzo de la tarea. La vieja estructura quedó a la expectativa, anhelando que, en corto tiempo, todo volviera a la normalidad de su mando sobre las mayorías. Las primeras sorpresas fueron ministras y ministros. ¿Cómo?, era un atrevimiento designar a una chola para Justicia y a un indiecito en la Cancillería. Evo Morales se sobrepasaba: ¡no los llamaba a ellos, que sabían gobernar!, ¡estaba nombrando gente que nada sabía sobre la administración del Estado! Pero sonrieron esperando que, en pocas semanas, el presidente indígena les rogara que volviesen a ocupar los sitiales que les correspondía.

No obstante, con ese gabinete de ministros, Evo proclamó el decreto del 1º de mayo sobre aplicación de la ley de hidrocarburos y las toses de los frustrados se oyeron en todo el país: Evo había hecho algo que nunca se atrevieron ellos, enfrentar a las poderosas petroleras. Y cuando estas, seis meses después, firmaron los nuevos contratos, la vieja clase dirigente guardó un día de luto.

La Asamblea Constituyente fue otro duro golpe. Para entonces, se debatían en la desesperación. Acudieron a todas las artimañas imaginables: representación en comisiones, dos tercios para cualquier aprobación, reconocimiento de su exclusiva y excluyente condición opositora (la oposición progresista era ilegítima), definición autonómica antes que cualquier otra, capitalía o capitalidad o traslado de sede. En fin, llevaron a la Constituyente hasta el punto de colapso; sólo una intervención de emergencia pudo salvar esa tarea que representa la formulación de nuevas reglas de convivencia que se aplicarán en esta sociedad.

El repunte de la economía fue algo para lo que no estaba preparada la decadente clase dirigente. Fue en el segundo año que se dedicó, en forma organizada, a sabotear los logros del gobierno. Intensificó el contrabando de combustibles subvencionados, exigió reducción de aranceles y aumento de granjerías, ocultó artículos de consumo popular y subió los precios de los productos que podía controlar.

El bono Juancito Pinto llegó a las clases más necesitadas y los municipios sintieron el impacto de la presencia efectiva del Estado. La protesta fue hasta ingenua: Evo Morales no está respetando las normas burocráticas. Con la pensión vitalicia o Renta Dignidad, las cosas alcanzaron la intensidad de un incendio. Es que, de verdad, se queman etapas en este proceso de cambio.

A todo esto se oponen, porque no quieren mencionar el verdadero motivo de su rechazo: la tierra. Las nuevas disposiciones sobre distribución de tierras, agrede su prebenda. Durante años, burlaron todas las normas para hacerse de grandes extensiones que mantenían ociosas, a la espera de que, la expansión urbana, les permitiese obtener pingües ganancias, sin esfuerzo alguno. Cuando se dictaron reglas aplicando multas a la obtención de grandes concesiones, sacaron a toda su familia. De ese modo esposa, hijos, nietos, padres, hermanos, sobrinos, primos y cónyuges de todos ellos, son dueños de parcelas que, en realidad, constituyen posesión del jefe de esa familia.

Pero la hilacha aparece en donde no pueden ocultarla: los textos de sus estatutos autonómicos, redactados entre empresarios y coreados por sus seguidores en las reuniones públicas que organizan para mostrarlas como cabildos. Allí dictaminan que, la distribución de la tierra será atribución exclusiva del prefecto (a quien le dan ya el título de âgobernadorâ?) y, por las dudas, le añaden otra atribución: fijar cuotas de migración interna. Demás está decir que, su âprefecto-gobernadorâ? obedece los mandatos del empresariado.


La nueva impaciencia


Evo Morales ha debido reconocer, en el balance de su segundo año de gobierno, los errores cometidos. Nos falta comunicación, pues los medios masivos se hallan en manos de esa vieja resistencia que da coletazos de agonía, fuertes coletazos que destruyen vidas y hogares, violentos coletazos que mantienen la inseguridad allí por donde azotan.

Esa falta de comunicación permitió que Sucre, la capital de la república, la ciudad que albergó a la Asamblea Constituyente, se sometiese a la violencia de esa clase que se resiste a abandonar el poder. Nuestra incomunicación con Santa Cruz hace posible que una exigua minoría convenza a la mayoría de una propuesta de enfrentamiento con el proceso de cambio.

Los pasos que se han dado hasta hoy son un gran adelanto. Los resultados se verán a mediano plazo. Pero falta mucho por hacer. Y este año 2008, será el año de las definiciones políticas, será la etapa de la batalla de las ideas, pero también será el tiempo de consolidar lo que se alcanzó y avanzar a ritmo más acelerado.

Necesitamos, para esto, contar con nuestros propios medios de comunicación. No podemos depender de aquellos que manejan nuestros enemigos. Pero tampoco podemos pretender contrarrestarlos con medios artesanales. Debemos convocar a nuestros profesionales y poner a su disposición las herramientas necesarias en la medida suficiente.

La comunicación no sólo es información, no sólo es debate político, no sólo es confrontación ideológica. Es, más aún, consolidación cultural. Hemos declarado que, la nuestra, es una revolución cultural en democracia. Hagámosla en concreto. Recuperemos los valores culturales de nuestros pueblos. De los pueblos mayoritarios del altiplano y los valles, de los pueblos menores de los llanos. Hagámoslo ahora. Es parte de la batalla de ideas que debemos enfrentar. 22 de enero de 2008. Al hacer el balance, el presidente Evo Morales está mirando hacia adelante. Hagamos posible que ese futuro se concrete privilegiando las tareas que deben cumplirse: recuperación de la cultura de nuestros pueblos, oficialización de las nuevas reglas de convivencia, lucha contra la corrupción, restitución de la seguridad social, confirmación de los derechos populares para legislar y gobernar con quienes fueron elegidos pero, sobre todo, fiscalizarlos y censurarlos. Esa es la consolidación que debemos alcanzar este año.



http://www.rebelion.org/noticia.php?id=61529








Ver además:

http://abi.bo/

http://abi.bo/index.php?i=news (en inglés)

http://www.constituyente.bo/

http://www.presidencia.gov.bo/

http://www.bolpress.com

http://abi.bo/index.php?i=patria-nueva&j=patria-nueva/indice.html (radio)

http://www.visionesalternativas.com/NewsSection.asp?Section=boli&start=&

http://www.rebelion.org/seccion.php?id=10
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