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Notícies :: antifeixisme : corrupció i poder : criminalització i repressió
Una de les detingudes ja va ser torturada quan tenia 19 anys
05 oct 2007
Testimoni de Joana Regueiro, detinguda ahir per ordre de Garzón. En gener de 1997 va ser detinguda durant dos dies i després deixada en llibertat.
Vinieron a mi casa en la madrugada del jueves 16 de enero. La detención la practicó la Ertzaintza. A casa vinieron dos agentes uniformados y encapuchados, una chica y un chico, y luego estuvieron la secretaria del Juzgado, el fotógrafo y otros dos agentes de paisano que fueron los que registraron mi habitación. Esto fue sobre las 05.20 h de la madrugada.

Quien abrió la puerta fue mi padre aquien le dió una lipotimia o algo así por lo que tuvo que venir una ambulancia. Finalmente se recuperó en casa y no hizo falta hospitalizarle. Hasta que mi padre no se recuperó, los policías no empezaron a hacer nada. Yo calculo que pasaría como media hora. Después se me dijo que quedaba detenida por un delito de terrorismo y estragos bajo la ley antiterrorista, que se me asignaría un Abogado de oficio y luego ya directamente comenzaron a registrar mi habitación. Previamente me enseñaron la orden de detención y de registro proveniente de la Audiencia Nacional del Juez Garzón. Me dijeron que firmaría la orden de detención y yo me negué. Dijeron que tenían derecho a registrar toda la casa pero que sólo iban a registrar mi habitación. Comenzaron a registrarla y requisaron un pasamontañas fosforito que utilizo para esquiar, material político, fotos y la máquina de escribir. Las otras habitaciones las miraron por encima pero no cogieron nada. La secretaria tomó nota de todo lo que se llevaban y yo firmé ese acta.

Cuando acabaron con el registro que duró como hora y media, me bajaron a la calle y los dos ertzainas que están encapuchados, el chico y la chica, me esposaron con las manos atrás y metieron en un coche en el cual me trasladaron a la comisaría de Lakua.

Al llegar a comisaría me hicieron desnudarme delante de una agente y ésta me registró la ropa y me quitó mis pertenencias. De aquí me metieron en una celda. Al de un rato, pero por la mañana, me llevaron un bocadillo.
Después me llevaron a mi primer interrogatorio en el cual participaron una agente femenina y otro masculino. Yo no les podía ver la cara porque me obligaban a permanecer con la cabeza agachada de pie contra la pared.

Comenzaron a hacer preguntas sobre qué era lo que yo había hecho y por cosas concretas como quema de bancos las cuales yo las negaba. No me dejaron hablar en euskera porque el chico si sabía pero la chica no y decía que si hablábamos en euskera ella no entendia. Había momentos en que la chica se marchaba de la habitación y entonces el agente hombre me decía que podía mirarle a la cara y que era mejor que hablase con él y que lo contase todo porque sino iba a ser peor para mí y que me iba a caer todo el marrón y que me iban a condenar a 12 años de prisión. También me decían que si confiaba en ellos y les contaba lo que yo sabía ellos tenían influencia para interceder por mí y hacer que me condenasen a menos años de prisión. Cuando volvió la chica cambiaron de actitud poniéndose más duros.

Me empezaron a hacer preguntas de tipo de por qué iban tantos chicos a mi casa y a ver si alguno era mi novio, a ver si Alatz era mi novio. Yo les decía que no y entonces ellos me preguntaban a ver que de qué le conocía y les dije que le conocía porque somos del mismo barrio. Luego me dijeron a ver si yo era lesbiana y cosas así. Decían que estaba de moda ser lesbiana.

Luego me dijeron que si yo me decidía por contarles algo me dejarían sentarme y que me traerían comida y una coca-cola o café o lo que yo quisiera. Yo seguía insistiendo en que no tenía nada que contarles y ellos siguieron preguntándome de qué les conocía al resto de los detenidos. Yo les decía que lo que tuviese que contestar lo haría sólo en presencia del juez.

Cuando les decía que sólo iba a declarar ante el Juez, los agentes me decían a ver quién pensaba que era yo, que si pensaba que era la única persona detenida, a ver si pensaba qué el juez estaba para perder el tiempo conmigo y cosas así. Estuvieron riéndose de mí y mis relaciones con el resto de detenidos.

Cuando acabo este interrogatorio me llevaron de nuevo a la celda y a las 14.45 h vino la Secretaria del Juzgado de Guardia y me dijo cúales eran mis derechos y yo le pregunté a ver si tenía derecho a declarar sólo ante el juez a lo cual me contestó que sí. A esta persona le dije que me habían hecho un interrogatorio sin presencia de Abogado. Me dió una hoja que tuve que firmar.

Después vino una médica forense a visitarme al cual le dije que estaba enferma y que tenía fiebre. La médica les dijo que me dieran clamoxil que era el médicamento que estaba tomando hasta que me detuvieron. Los ertzainas no estaban dentro de la habitación en la que yo me encontraba con la médica pero para el caso era lo mismo ya que la puerta de la habitación estaba abierta y los agentes estaban fuera oyendo. La médica me preguntó a ver si quería desnudarme para un reconocimiento y yo le dije que no, que no era necesario ya que no me habían hecho nada físico. Le conté el interrogatorio y como me habían tenido durante un largo espacio de tiempo de pie. Me tomó la fiebre y comprobó que tenía unas décimas. Esta médica no me enseñó la identificación, simplemente me dijo que era forense y después de tomarme la fiebre se fue.

Me volvieron a llevar a calabozos y al de bastante rato me trajeron las pastillas a pesar de que yo se las había solicitado en dos ocasiones. Cada vez que yo llamaba a la puerta de la celda para ir al servicio siempre venía una mujer agente, la misma que había participado en ese primer interrogatorio, que era la que me acompañaba. Cuando llamaba me decía que esperase a que avisasen a la agente femenina, entonces llegaba ella y me acompañaba.

También me sacaron para hacerme fotos y la ficha policial. Primero me sacaron para sacarme las huellas y luego para filmarme. Me sentaron en una silla que se movía y estuvieron filmándome por todos los ángulos.
Al de bastante tiempo me sacaron a un nuevo interrogatorio. En este interrogatorio participaron el mismo agente masculino que me había interrogado en el primero y otro. Los dos sabían euskera y el interrogatorio fue en euskera. Tuve que estar todo el tiempo de pie con la cabeza agachada contra la pared. Empezaron a decirme si ya había pensando lo que le iba a hacer a mi familia si me condenaban a 12 años de prisión en Madrid. Luego se empezaron a reir y a decir que igual estaba los 12 años en la prisión de Salto del Negro en Canarias.

Me estuvieron preguntando por mi hermano y me decían que fijo que mi hermano era mejor que yo. Me preguntaron a ver que estudiaba y les dije que Sociología a lo que me dijeron que con los años de cárcel que me iban a caer podía acabar la carrera y hacer más cosas. Luego empezaron a decirme que si les contaba cosas esos 12 años ellos podían hacer para que sólo fueran 6 años.

Me decían que lo que le había pasado mi aita en casa era culpa mi que vaya desgracía era para una familia tener una hija como yo. También durante el interrogatorio salieron cosas personales mias sobre lo que yo hablaba por teléfono. Me dijeron que dos detenidos habían declarado en mi contra y que me delataban de haber participado en la quema de algún banco. Me decían a ver que estaba esperando y que era mejor que declarara. Me hacían preguntas para que yo inculpara a otros detenidos. De vez en cuando entraba otro agente al interrogatorio pero se quedaba muy poco rato. En un momento comenzaron a temblarme las piernas por el cansancio y me dijeron que me sentase y un tercero entró y trajo un vaso de leche y un bocadillo para que me tomase la pastilla que me tenía que tomar. Luego este tercero se fue. Luego estuvieron diciendo que les daba pena que una chica de 18 años tuviera que pasar por eso pero que a ellos les daba igual porque iban a seguir cobrando lo mismo dijera yo lo que dijera.

También me decían que dependiendo de lo que yo declarara ibana ser ellos los encargados de realizar el traslado a Madrid o si no que en Miranda de Ebro ellos me dejaban en manos de la Guardia Civil para que fuesen éstos los que realizasen el traslado. Entonces me preguntaban aver si quería ser trasladada por la Guardia Civil a lo cual yo contestaba que no y entonces me decían que ya sabía lo que tenía que hacer, que debía comenzar a colaborar con ellos.

También me decían a ver si ellos me habían torturado o me habían hecho la bañera o cosas por el estilo. Entonces me dijeron que ellos no hacían eso pero que la Guardia Civil si tenía fama de utilizar esos métodos. Yo esto lo interpreté como una clara amenaza a que si me dejaban en manos de la Guardia Civil me iban a torturar. Este segundo interrogatorio fue más largo que el primero. Ellos me hicieron muchisímas preguntas sobre mi vida personal y me decían que cómo iban a creer que yo no había hecho nada si no les decía si lo que me decían sobre mi vida personal era verdad o mentira.

Me volvieron a llevar a la celda y yo pedí que me dieran de comer algo. Era ya el viernes a primera hora de la tarde porque ya había vuellto a pasar la forense. Oí como otros detenidos también llamaban para pedir comida. Nos hicieron esperar mucho tiempo. Luego nos sacaron de uno en uno por turnos a una silla que habían colocado al final del pasillo al lado de los servicios. En esa silla nos iban sentando y nos hicieron comer el bocadillo delante de los ertzainas encapuchados. Estos agentes también me hacían preguntas del estilo de cuántos años tenía y cúal era el motivo de mi detención. Acabé el bocadillo y me volvieron a meter en la celda. Durante todo el tiempo que permanecía en la celda la luz estaba encendida. Era un foco muy potente. La celda era de cemento y había una esterilla y una manta. Una de las veces después de pasar la forense pusieron la música muy alta. Casi todo el tiempo había música pero había veces que subían el volumen muchísimo. En el recinto de calabozos había muchísimo ruido y un constante jaleo de abrir y cerrar las puertas.

La siguiente vez que me sacaron fueron para llevarme al servicio con la orden de lavarme las manos y la cara. De ahí me llevaron a una oficina donde una mujer me dijo que quedaba en libertad. Esto era las 20.00 h del viernes. Me devolvieron las pertenencias que llevaba encima cuando me detuvieron. El viernes por la mañana mis padres me habían llevado ropa para cambiarme y también me la dieron. Me dejaron libre y me permitieron hacer una llamada a mis padres para que me vinieran a buscar. Me dejaron esperar en la entrada de la comisaría.

Ahora después de la detención noto que me cuesta concentrarme y que me asusto mucho, en cuanto oigo un ruido me sobresalto. En los interrogatorios me decían que me habían estado haciendo seguimientos y ahora noto que tengo paranoias con ese seguimiento

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Comentaris

Re: Una de les detingudes ja va ser torturada quan tenia 19 anys
05 oct 2007
Puta d'oros... quin horror... i això no és res comparat amb altres putades ke et poden arribar a fer.
Bienvenidos a 1984, kabrones... anti-sistemas del món, a hosties contra ell o ja la hem palmat
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