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Comentari :: sanitat : laboral : dones
El antídoto al sindicalismo amarillo y colaboracionista no es el sindicalismo corporativo
02 oct 2007
POR UN SINDICALISMO ANTICAPITALISTA. Segunda Entrega
basta de invocar que la gente no quiere hacer nada. Empecemos por hacer nosotr@s las cosas nuevas y diferentes que necesitamos hacer. Nuestra experiencia, legitimidad y vínculo con las plantillas deben ser actualizadas a través de cambios en nuestras formas de trabajo diario, organización, estudio, debate e incorporación de otras personas a las tareas, más allá de pertenecer o no al comité.
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EL PROBLEMA DE LA HUELGA CORPORATIVA:

Debemos reflexionar sobre el hecho de que la mecánica sindical de huelga en limpiezas de hospitales, nos enfrenta con quienes deberían ayudarnos frente al enemigo común, otr@s trabajador@s más vulnerables por estar enfermos y sus atribuladas familias. Con este comportamiento irreflexivo, estamos contribuyendo a poner a nuestros iguales contra nosotros y al lado de nuestros enemigos. Sí actuamos así, somos destruidas por el mismo mecanismo que contribuimos a construir con nuestros propios actos. Es muy difícil, pero imprescindible, superar la identificación mecánica con ciertas formas de lucha que hemos practicado duramente muchos años. Esa mecánica acrítica nos quita legitimidad y conduce a la destrucción actual.
Al intentar evitar la suciedad en los hospitales, nos volvemos débiles porque no creamos problemas las contratas privadas de limpieza que incumplen sus obligaciones frente a trabajador@s y pacientes ni a los políticas privatizadoras que las protegen. Pero en esa debilidad, tan aparente como real, está la base de la comprensión de los enfermos y de otros estamentos del hospital, agobiados por los mismos problemas que padecemos como trabajador@s de la limpieza. Es decir, en nuestra debilidad está la base de nuestra fuerza, tanto moral como política. Sin ensuciar no existimos políticamente. Pero ensuciando de forma indiscriminada, morimos política y éticamente.

Los médicos y las médicas deben cooperar con los enfermos y enfermas y con los limpiadores y limpiadoras. El personal médico debe cooperar con el de limpiezas y ambos servir a las personas enfermas, pero no solo como médicos, limpiadoras o pacientes, sino también como ciudadanos y ciudadanas.

Ha llegado el momento de tener en cuenta no solo la superficie de los problemas, sino toda la dimensión de los mismos. No podemos continuar separando las reivindicaciones de cada cual, por justas que sean, de las reivindicaciones justas de otros estamentos, de los derechos humanos y sociales de los enfermos y de la defensa de la salud pública. De nuestra estrechez de miras se nutre el enemigo común: por un lado, las grandes empresas, que conspiran para apoderarse del sistema sanitario público y convertirlo en una fuente de inmensos beneficios económicos, por otro, los políticos que les facilitan la tarea y el reducido número de profesionales oportunistas que colaboran con estas maquinaciones contra la salud de tod@s.

Ha llegado el momento de hacer POL?TICA con mayúsculas en la defensa de los intereses legítimos. Esto exige romper con el corporativismo y quienes lo sostienen. Los daños de las políticas privatizadoras y precarizadoras son patentes, pero el corporativismo actual esteriliza las luchas de resistencia, daña a los enfermos y enfrenta a unos estamentos con otros, lo cual hace más fuerte al enemigo. De esta manera, el causante de todos los problemas aparece, en los conflictos laborales, como el depositario de los intereses generales y el defensor de los enfermos.

La fuerza de la POL?TICA con mayúsculas, consiste en salirse de la lógica de todos contra todos. Aunque dicha salida te haga débil a corto plazo, es esencial intentar la reconciliación entre los de abajo. Dejar de pensar sólo en las agresiones que sufrimos para pensar, además, en las agresiones que podamos realizar sobre otras personas, aún más vulnerables que nosotr@s. Dejar de reproducir la lógica y los comportamientos egoístas de los de arriba, como formula para unir a los de abajo contra los de arriba. La lucha por los intereses particulares a costa de lo que sea: - “Negociación o Infección? - es la forma de actuar de los de arriba.

Paradójicamente, hace aparecer a los verdaderos culpables de los problemas, las empresas y los políticos, como defensores de unos enfermos, víctimas de los excesos de unos huelguistas despiadados. Este mecanismo, que se repite una y otra vez en los conflictos, debe ser analizado y modificado para encontrar nuevas formas de participación, de comunicación social y de lucha.

Es necesario un acto fundacional de generosidad e inteligencia. Aunque, momentánea y aparentemente, nos debilite. Aunque a corto plazo ganemos, sin ganar la comprensión de nuestros iguales estamos condenados. No es lícito ni racional que un colectivo en lucha, por muy legítima que ésta sea, se olvide de las consecuencias de sus acciones. Pero tampoco es lícito ni racional que se sitúe en la impotencia y no sea capaz de castigar a las empresas privadas y los políticos que las defienden, que vulneran los derechos y las libertades de tod@s nosotr@s. La fuerza de nuestros enemigos proviene, paradójicamente, de nuestra división y nuestra estrechez de miras.

Es posible que haya que acabar con el hospital sucio como única forma de obligar a empresarios y políticos neoliberales a moverse. Pero antes de llegar a ese punto, es necesario pensar y hacer muchas cosas que hoy, no se piensan ni se hacen. Por ejemplo: Organizar la comunicación escrita y oral de la plantilla de limpiezas con enfermos, familiares y otros estamentos. Antes de que la suciedad amenace realmente a la gente, sobre todo a las personas enfermas, debe haber un conocimiento amplio del problema por un alto porcentaje de la población hospitalaria. Esto no es fácil, pero es imprescindible. Cuando el conflicto se ponga duro, debe existir un sector de pacientes y de otros estamentos que apoyen las razones de l@s trabajador@s, denuncien los riesgos sanitarios a las autoridades y a la opinión pública y denuncien junto con l@s trabajador@s de la limpieza, los desmanes de las contratas y la complicidad de la Gerencia del Hospital, dentro de éste, en el resto de hospitales y en amplios sectores de la sociedad.

La situación se hace más compleja y la perplejidad de las militantes aumenta. Cada vez es necesario más esfuerzo, dedicación y seguimiento ante los cambios en las formas de explotación de las contratas, la violencia de los procesos de privatización, la agresividad empresarial en el incumplimiento de los acuerdos, convenios y leyes, el retroceso en la participación de l@s trabajador@s y el colaboracionismo de la línea política dominante en CCOO y UGT cuyas acciones y omisiones se explican, no por las necesidades de la gente sino por sus propias necesidades corporativas y electorales.

La mayor exigencia a l@s representantes sindicales, se produce en un contexto de menor participación de la gente. El esfuerzo sindical en la gestión diaria de la avalancha de problemas e incumplimientos patronales, crea una gran sobrecarga en las personas más activas. Esta tensión dificulta el necesario diálogo sobre la táctica a seguir, la resolución de los conflictos internos y la mejora en las formas de trabajo del colectivo organizado. A veces, estallan las contradicciones internas en secciones sindicales y comités de empresa y se entra en un proceso de autodestrucción.

Por lo tanto, basta de invocar que la gente no quiere hacer nada. Empecemos por hacer nosotr@s las cosas nuevas y diferentes que necesitamos hacer. Nuestra experiencia, legitimidad y vínculo con las plantillas deben ser actualizadas a través de cambios en nuestras formas de trabajo diario, organización, estudio, debate e incorporación de otras personas a las tareas, más allá de pertenecer o no al comité.

No se puede estar pensando en una “huelga mítica? como única arma de la plantilla contra los abusos de las contratas que, a través de la gerencia de los hospitales, cuentan con el apoyo de la autoridad política del gobierno del PP en la CAM. La huelga supone dar una patada a la contrata en el cuerpo de enfermos y familiares. A la contrata le da igual el daño que hagamos a la gente siempre que la Consejería de Sanidad del gobierno del PP de Madrid no se lo haga pagar.

Cautivo y desarmado, el sindicalismo de los trabajador@s varones, blancos, estables, heterosexuales, consumistas y creyentes del desarrollo tecnológico se ha incorporado a la izquierda alterglobalizadora. ¡Viva el Movimiento Obrero contra la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra!
Mira també:
http://www.nodo50.org/caes/todos.php?cat=4

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