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Notícies :: @rtivisme
Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
14 jul 2007
A todos aquellos que nos dieron su apoyo y mostraron interés en discutir con nosotros algunos desacuerdos que tenían con la octavilla: "Mayo de 1937 – Mayo de 2007. Seguimos luchando contra el capitalismo, sus defensores y sus falsos críticos".
¿Quiénes somos?
"Amigos de los insurrectos de mayo de 1937" fue la forma improvisada con la que un puñado de compañeros firmamos una octavilla que reivindicaba la lucha revolucionaria durante la denominada Guerra Civil española.

Un par de reuniones fueron suficientes para redactar una octavilla que recordara el papel contrarrevolucionario del Frente Popular, de los gobiernos de unidad antifascista de la Generalitat y de la República, así como las tendencias revolucionarias que surgieron en aquel contexto.

En esos encuentros surgieron diferencias políticas importantes, de análisis del pasado, conceptuales... algo lógico, teniendo en cuenta que ese puñado de compañeros no formamos ninguna organización, que no militamos nunca juntos aunque, muchos de nosotros, sí coincidimos en diferentes luchas y debates en el pasado, lo que permitió actuar con una gran confianza.

Como las divergencias no eran determinantes y las ganas de que se hiciera algo sobre el tema eran muchas, nos pusimos de acuerdo y redactamos la octavilla titulada: "Mayo de 1937 – Mayo de 2007: Seguimos luchando contra el capitalismo, sus defensores y sus falsos críticos".

Repartimos la octavilla en todas los debates organizados con motivo de los 70 años de mayo de 1937 (Universitat de Barcelona, Fundació Andreu Nin, La Torna...) y también en la manifestación libertaria del Primero de Mayo. En aquella ocasión, al llegar al edificio de la Telefónica, la mani se detuvo, leímos nuestro manifiesto y colgamos dos pancartas en un andamio, uno con el título de la octavilla y la otra con la histórica frase de "A por el todo".

No sabemos si volveremos a usar esa firma otra vez, ni si haremos alguna acción de este tipo en el futuro, lo que es innegable es que esa práctica estrechó lazos de camadarería indispensables para sobrevivir en este mundo mercantil e individualizado e intentar combatirlo.


Respuesta a algunas de las críticas que se han hecho sobre nuestra octavilla

De los comentarios recibidos al mail de Los Amigos de los insurrectos... observamos que la frase que trajo más polémicas fue la última, la que afirma: "Estamos por la revolución social mundial, por eso nos reconocemos en las luchas de los explotados en Oaxaca, Kabilia y donde sea".

Referirse a la lucha de los explotados en general de estos dos lugares quizá haya sido poco concreto y confuso. Hubiese sido más acertado reconocernos únicamente con aquellos que allí llevan una práctica contra el Capital y el Estado. Es decir, no con los miembros de los sindicatos, no con los que únicamente buscan un recambio para los mandatarios deshonestos y tiranos o una salida de liberación nacional a sus conflictos, sino con aquellos que, a contra corriente, denuncian a los reformistas y nacionalistas, boicotean las elecciones e intentan estructurarse fuera y contra de las organizaciones que sirven para canalizar la rabia proletaria hacia cambios superficiales.

En la octavilla se puede entender que comparamos las luchas de los explotados en Oaxaca o Kabilia con la que llevó a cabo el proletariado en 1937, pero no es así, la importancia y la fuerza de la resistencia en mayo fue mucho mayor. Esto no significa que la lucha desarrollada en Oaxaca o en la Kabilia (podríamos haber puesto muchas otras) no sea contra este orden social y por lo tanto digna de nuestro reconocimiento y solidaridad.

Discusiones internas en el seno de Los Amigos de los insurrectos...
Sobre las consignas y las acciones en Oaxaca y Kabilia:
Si bien es verdad que en dichos lugares apenas encontramos manifiestos que hablen de la necesidad de la revolución proletaria (algo predominante en la mayoría de explosiones sociales de los últimos años), para algunos [ver nota 1] de nosotros acciones como los cierres de juzgados, el bloqueo de carreteras y las tomas de alcaldías, protagonizadas en México, forman parte de la lucha revolucionaria; si se dan en el marco que se produjeron. Aclaramos, sin embargo, que estas mismas acciones realizadas por grupos autodenominados fascistas o nacionalistas no las veríamos de la misma manera. Por lo tanto, no pensamos que una acción por sí sola marque el terreno de clase, pero tampoco que una acción tenga que ser reivindicada de forma revolucionaria para que sea clasista. Muchas veces en la historia, la práctica del proletariado fue mucho más lejos que su teoría, que sus consignas. Lo realizado por el proletariado durante la denominada "Guerra civil española" es un ejemplo.

De lo que se trata, si somos revolucionarios e internacionalistas, es rechazar todo aquello que apunte hacia el sostenimiento del sistema capitalista. En el caso de Oaxaca, por ejemplo, sería: la "democratización del estado", presentarse como "masas nacionalistas" y proclamar como uno de los ejes fundamentales la "dimisión" del actual gobernador. Pero por otra parte, también se trata de reivindicar las rupturas con el reformismo y las expresiones revolucionarias que se producen en cualquier rincón del mundo, con el fin de romper con los localismos y nacionalismos, fuente de tanta contrarrevolución.

En resumen, vemos la necesidad (ya que el proletariado no es puro ni perfecto en su lucha) de poder valorar la extensión y fuerza de un movimiento sin ceñirnos directamente por las consignas que lanza.

En el caso de las luchas producidas en Argelia en el 2001 y 2002, lo que más destacamos es la fuerza de las acciones producidas en las poblaciones de la Kabilia, como el cerco a las comisarías durante varios días pero, sobre todo, la claridad y radicalidad que muestran las siguientes acciones. Por ejemplo, cuando el gobierno pide que se confíe en la justicia para juzgar al policía que mató al manifestante, los proletarios queman los juzgados; cuando los partidos beréberes nacionalistas y "socialistas" quieren llevar a su terreno la rabia proletaria, los proletarios queman las sedes de dichas agrupaciones; cuando la prensa nacional e internacional dicen que se trata de una lucha por la autonomía de los beréberes de la Kabilia, los proletarios convocan una manifestación hacia Argel y dicen que la lucha contra el régimen debe extenderse a todo el país; cuando el gobierno y la izquierda parlamentaria organizan unas elecciones para pacificar el país, los proletarios rodean los colegios electorales para que nadie vaya a votar y queman el edificio central electoral. Son pues, acciones que reflejan una crítica al parlamentarismo, al nacionalismo, al localismo, al pacifismo del proletariado en Argelia.

Cabe destacarse también la forma en la que intentan organizarse los proletarios para dar continuidad y coordinación a su lucha, al recuperar los “aarch�: antiguas estructuras de las aldeas beréberes, con toda una carga tradicionalista (quizá conservadora) pero que en esos meses fueron, al mismo tiempo, una especie de "shoras" o consejos en la que se prohibía la intromisión de cualquier partido político.

--Sobre la importancia de la presencia indígena en la lucha de Oaxaca.
Uno de nosotros escribía: "Habría que explicar un poco más lo de Huajaca (me siento unido a ello) incorporando algo del cambio profundo que significa la visión indígena a la lucha contra el capitalismo. Las relaciones que ellos tienen y la manera de entender la comunidad es algo que tenemos que aprender para cambiar el modo de relacionarse que el capitalismo impone. Me parece imprescindible conocer las profundidades de la lucha indígena de Méjico porque hay elementos que desde nuestra visión occidental se nos escapan".

Sin duda este compañero, como otro que insistía en la importancia de discutir sobre este tema, inicia un debate fundamental en el seno de Los Amigos... Otros compas, pensamos que si bien muchos indígenas, como en su día sociedades del comunismo primitivo, le daban un sentido a la vida y a la comunidad que reivindicamos, no los vemos separados del resto de desposeídos, de explotados que luchan por dejar de serlo, es decir, del resto del proletariado. No negamos que se puedan aprender cosas fundamentales de comunidades indígenas, como de otras comunidades autodenominadas socialistas o anarquistas, pero sabemos que la nueva sociedad no se fundará en base a la recuperación de experiencias pasadas ni reducidas en un espacio geográfico, sino en la negación mundial y radical (de raíz) de esta sociedad capitalista.

En este sentido una compañera afirmaba: "cuando hablamos de luchas en Oaxaca hacemos referencia al proletariado en su conjunto, sin diferenciar al obrero del estudiante y el indígena sino que todos forman parte y son expresión de la misma clase que solo dejará de ser explotada y vivir miserablemente, en lo afectivo y lo material, si acaba con este sistema dividido en clases. Diferenciar las formas, consignas y acciones de cada uno de ellos, como si tuvieran intereses opuestos, como si no fuesen una misma clase explotada que necesita emanciparse es el objetivo de la política burguesa, justamente para aislar y sectorizar las diferentes luchas".

[nota 1] Si hemos puesto, algunos de nosotros, es porque al menos uno de los participantes de Los Amigos de los insurrectos... se mostró contrario a esta tesis, afirmando que: "las acciones, por muy fuerte que sean, para ser revolucionarias o proletarias deben tener detrás un programa que les de coherencia. Por muy fuerte que esa un acto no significa que sea revolucionario, no se debe tener ninguna mística de la acción violenta, sea individual o colectiva. De qué sirve quemar un juzgado, o cortar una carretera, si no plantea claramente la cuestión del poder. Sin programa los actos mueren por si solos (recordar Mayo del 37)".
Por supuesto que esta no es la única contradicción surgida en el seno de nuestro núcleo, otro compa, por ejemplo, discrepa incluso con el uso que le damos en esta respuesta y en la octavilla a conceptos como proletariado, si no la incluimos aquí sus críticas es porque está en franca minoría y porque él mismo no ve imprescindible que aparezca.


Barcelona, 9 de julio de 2007

Amigos de los insurrectos de Mayo de 1937

E-mail: amigosinsurrectosmayo37 ARROBA yahoo.es






Texto de la octavilla leída el Primero de Mayo (2007) delante del Edifico de Telefónica en Barcelona:


BARCELONA: MAYO 1937 - MAYO 2007
Seguimos luchando contra el capitalismo, sus defensores y sus falsos críticos
En 1937, el proletariado levantó barricadas en Barcelona contra la política contrarrevolucionaria del gobierno republicano y la prepotencia policial que ocupó la Telefónica. En 2007, miles de explotados se siguen enfrentando a la burguesía y su estado, luchan contra la patronal, ocupan propiedades y ponen en evidencia a la represora izquierda gubernamental.

Hoy hace setenta años, el gobierno de la Generalitat, formado por PSUC, ERC, CNT-FAI..., suspendió la manifestación del Primero de mayo por miedo a que estallaran las contradicciones entre las fuerzas revolucionarias y la alianza antifascista, ya que no podía asegurar que no se quebrara la unidad que había propiciado la reorganización del estado capitalista.

Sin embargo, los enfrentamientos armados, que se venían sucediendo entre las tendencias revolucionarias y las fuerzas represivas, se reprodujeron en Barcelona tras la toma de la Telefónica por parte de los guardias de asalto. Ante este hecho, muchos proletarios comenzaron a resistir con las armas en la mano y levantaron barricadas en todos los barrios.

En mayo de 1937, una parte importante de la clase explotada expresó su rabia ante el frenazo del proceso revolucionario. De hecho ya se venían oponiendo a medidas tomadas por la Generalitat, como la militarización de las milicias y la disolución de los comités.

Quedaban lejos las expropiaciones a los capitalistas, las colectivizaciones, la transformación de las relaciones humanas, la voluntad de supresión del dinero, el armamento del proletariado para defender sus intereses... Se impuso la política antifascista de renuncia a la transformación social, "Primero ganar la guerra, después la revolución", cuando las tendencias revolucionarias apostaban por hacer la revolución como única manera de ganar la guerra, tanto contra los militares sublevados como contra el gobierno republicano.

La respuesta obrera no triunfó. Mayo de 1937 fue la derrota del proletariado que la contrarrevolución necesitaba para sellar definitivamente toda amenaza revolucionaria. A diferencia del 36, sus represores directos no fueron los militares sublevados, sino la policía y los militantes estalinistas y nacionalistas, republicanos..., pero lo crucial para terminar con la insurrección proletaria fue el papel jugado por los dirigentes de la CNT-FAI y también del POUM, al llamar al abandono de las barricadas, la vuelta al trabajo...

Durante los sucesos de mayo se pusieron de manifiesto la debilidad de los grupos más radicales, la falta de claridad de objetivos políticos, de ruptura con el antifascismo... Hubo muy pocos que llamaran a continuar la lucha insurreccional, a coordinar las fuerzas fuera de las organizaciones que sostenían el estado. Los Amigos de Durruti y la Sección Bolchevique-Leninista lanzaron octavillas por la continuación de la lucha; militantes de las Juventudes Libertarias y de los llamados "incontrolados" permanecieron en las barricadas hasta el final.

A fines de 1937, el orden capitalista ya reinaba en toda España, tanto en la franquista como en la republicana. La revolución en Barcelona no fue aplastada por Franco en enero de 1939, ya lo había hecho el Frente Popular mucho antes.

Setenta años después, los herederos del estalinismo, con Joan Saura al frente del Departament d’Interior, y los nietos del Frente Popular (Tripartito-Zapatero) continúan sirviendo al estado burgués y montan cazas de brujas contra quienes rechazamos este sistema social. Ayer echaban a nuestros compañeros de las tierras y fábricas colectivizadas, hoy, de las empresas en conflicto y casas ocupadas; ayer los interrogaban y torturaban en las checas; hoy, en las comisarías de los mossos; ayer encerraron a miles de compañeros en las cárceles antifascistas, como hoy hacen con Juan, Núria y tantos otros.

Por eso continuaremos con las protestas ante las sedes de Iniciativa y el resto de partidos que gobiernen, haremos lo posible por extender y unificar las diferentes luchas. Estamos por la revolución social mundial, por esos nos reconocemos en las luchas de los explotados en Oaxaca, Kabilia o donde sea.

Los amigos de los insurrectos de mayo de 1937

insurrectosmayo37 ARROBA yahoo.es

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Comentaris

Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
14 jul 2007
zumbaos!
gobiernos contrarevolucionario del frente popular?? se os olvida que habia un señor pekeñito q mas tarde tb seria calvo llamado franco dando un golpe de estado???
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
14 jul 2007
Amigos de los contrarevolucionarios del 37, esos que lucharon antes por una Barcelona "libertaria" y caótica antes que aplastar el fascismo que avanzaba y avanzó por todo el territorio republicano. Mucha Telefonica, pero claro, ¿acaso no cortaban las comunicaciones con el frente? Y el glorioso Frente Popular, contrarevolucionarios ¿no? O tal vez conspiradores judeomasónicos, como nos llamaba el fascismo (¡¡¡que coincidencia!!!). Y claro, desde las posturas tan individualistas y egoistas de esta gente (y tan super rebels y malotas-antisistemas), los importantes solo eramos nosotros, los barceloneses, y no, por poner un ejemplo, los galegos que ya sufrían por aquellas fechas el fascismo (que les jodan a los galegos, o a los extremeños, yo salvo mi culo y punto). Pues así me gusta, "Amigos del 37", eso si que es la revolución popular y social. Claro, ¿era más importante crear una insurreción contra la república, cuando todos estábamos unidos, simplemente para hacerse notar o algo? ¿Alzarse contra la legitimidad republicana, rechazar y renegar la lucha antifascista no era suficiente? Por culpa de esta gente, y su manera de trabajar, se perdió la guerra y se volverá a perder.

Antirevolucionarios y antisolidarios erias y seréis, y los "estalinistas", los contrarevolucionarios, los nacionalistas... Esos, como siempre, si que lucharemos por la libertad y no por el desorden.

¡Comunismo o caos! (y entiéndase como caos fascismo, anarquía o demás forma no revolucionaria).
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
14 jul 2007
stalos fora d'indymedia, gracies
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
14 jul 2007
pel company de dalt, que es te cregut el tipic discurset de "todos unidos":


qui va estar fins l'ultim moment negant-se a reaccionar davant de l'imminencia del sublevament, fins a tal punt que hores despres del aixecament encara cridaven a la calma i es negaven a repartir armes entre la classe treballadora?

qui va estar sabotejant constantment l'enviament d'armes al front d'aragó ( decisiu en la guerra)
mentre mantenia a tota una inmensa rereguarda armada a Barcelona?

qui es va negar a donar l'independència al Marroc (solicitat reiteradement pels liders nacionalistes d'aquest pais) per por a que diguessin les "democracies" de França i Anglaterra?
(recordar que una sublevació al Marroc hauria destruit la rereguarda franquista)

qui es va dedicar a fer els ulls grossos a tots els assasinats que els agents de Moscu realitzaven impunenement contra els liders de la classe treballadora?

qui va desmuntar totes les conquistes obreres?, aconseguint desmoralitzar a tota una classe treballadora, unic agent social que havia pogut parar el cop d'estat arreu del territori

qui va retirar les brigades internacionals? esperant un gest per part del altre bandol, pq es retiressin els alemanys i els italians. Podien anar esperant....

a totes aquestes preguntes sempre trobem una resposta "El front popular", un conglomerat de partits burgesos, que temien tant al feixisme com a la revolució obrera, una petita burgesia que espantada per la revolució es va reagrupar en el PCE, un curiós partit comunista que es va dedicar a defensar els drets dels propietaris i a desmuntar una per una les conquestes del proletariat.

Tot plegat una política desastrosa de derrotar la classe treballadora armada, una classe que havia impedit al juliol que triomfes el cop de facto a tot el territori.
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
14 jul 2007
ja, ja, ja. Quina vergonya. Encara comunistes que defensen la tesi stalinista de revolucio a un sol pais, i satelits a les nostres ordres. Afortunadament la majoria de comunistes avui en dia, (fins i tot del Psuc)reconeixen que deixar-se enganyar per Stalin aplaçant la revolucio per despres de ganar la guerra, per aixi poder aturar el feixisme, va ser un error. Tots ho reconeixen?? No,tots no. Encara hi ha un petit grup residual d´ignorants, que no obren un llibre d'historia ni que els matin, que es resisteix ara i sempre a la informacio. Doncs deixem-los, son marxistes-leninistes pensament Pol-pot, i deuen creure que llegir es contrarevolucionari.
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
¿por que a algunos fascistas les gusta auto-denominarse comunistas?
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Y ademas decir k luxaban contra el fascismo,k esquizofrenia,¿no?
Opción entre democracia y fascismo:no. Faltó una alternativa revolucionaria.
15 jul 2007
Una guerra en defensa de un Estado democrático, por la victoria de éste frente a un Estado fascista, no podía ser una guerra civil revolucionaria, era una guerra entre dos fracciones de la burguesía: la fascista y la republicano-democrática, en la que el proletariado YA había sido derrotado. No se trata de que la insurrección de Julio hubiese sido aplastada militarmente en la zona republicana (como lo había sido en la zona fascista), sino que la naturaleza de la guerra AL SERVICIO DE UN ESTADO BURGUÉS DEMOCR�TICO había cambiado la naturaleza de clase de la insurrección revolucionaria de Julio. Los métodos, objetivos y programa de clase del proletariado habían sido sustituidos por los métodos, objetivos y el programa de la burguesía. Es decir, el proletariado cuando combate con los métodos y por el programa de la burguesía, aunque sea a favor de la fracción democrática y en contra de la fracción fascista, YA HA SIDO DERROTADO. El proletariado o es revolucionario o no es nada. El proletariado combate con sus propios métodos de clase (huelga, insurrección, solidaridad internacional, milicias revolucionarias, destrucción del Estado etc...) y por su propia programa (supresión del trabajo asalariado, disolución de ejércitos y policía, supresión de fronteras, dictadura del proletariado organizado en consejos obreros, etc...), o colabora con la burguesía, renunciando a sus métodos de clase y a su programa, y entonces YA ha sido derrotado.
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
senyors/senyores "x" i "revolucion socialista", aneu a cagar a la via! per la que passa el metro que porta a alguna biblioteca publica, a veure si aixi ens enterem de quatre cossetes que ens mancan. Salut i revolucio.
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Quant historiador vivint de la guerra civil... Menys parlar sempre de la guerra civil i més lluitar units contra el capitalisme, que ens donen pel cul per tot arreu i hi ha que només saben parlar per internet.
"un contra revolucionari"
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Hi ha quien defensa la tesis:
"En los foros de internet de las organizaciones que se consideran comunistas es frecuente observar que a pesar de plantearse interesantes discusiones, finalmente todo acabe en el mismo punto, a saber, en Stalin, sus errores, la burocracia, etc. Es consecuencia de la manera burguesa de debatir. En uno de esos foros alguien apunta que no se puede criticar a Trotski sin haberle leído y que entre todos los documentos del sitio no se puede consultar La revolución permanente. El moderador tercia para decir que, efectivamente, tiene razón y que (aunque no está de acuerdo con Trotski) para poder debatir antes hay que estar bien informado y, por tanto, propone incluir los textos de Trotski para luego poder criticarlos. Siguiendo ese criterio, junto a la Revolución proletaria y el renegado Kautsky de Lenin tendrán que incluir también los textos de Kautsky para poder debatir con conocimiento de causa; y junto al Anti-Dühring de Engels, los del propio Dühring, y junto a la Miseria de la filosofía de Marx, la Filosofía de la miseria de Proudhon, y así sucesivamente pueden ir llenando el servidor.

La consecuencia es que por esa vía, lejos de aclarar nada, incrementan la confusión. Algunos marxistas cuando adoptan la pose estúpida de la burguesía multiplican su ridículo exponencialmente. La manera de debatir impuesta por la burguesía les conduce a decir: no nos hacemos responsables de los contenidos de nuestro foro, o bien: sólo asumimos los artículos firmados, o finalmente: que publiquemos ésto no quiere decir que estemos de acuerdo con ello. Es como si su medio fuera neutral respecto a los contenidos que difunden. Por esa vía los que se llaman marxistas están llenando su propaganda de contenidos antimarxistas con los que -según aseguran- no están de acuerdo. No los suscriben pero tampoco los combaten; es más, los promocionan. Para demostrar que no son dogmáticos están abriendo las puertas a la ideología burguesa, a verdaderos mequetrefes abiertamente contrarrevolucionarios. No son, efectivamente, dogmáticos pero tampoco son marxistas y difunden contenidos antimarxistas porque ni siquiera saben lo que es el marxismo y, por tanto, carecen de criterio propio, incluso sobre aspectos cruciales de la lucha de clases. Ellos, como la burguesía, presentan las ideas como si fueran inofensivas y, por tanto, que no hace ningún daño, sino todo lo contrario, el promoverlas de manera indiscriminada. Los marxistas, por el contrario, creemos que las ideas son ofensivas, creemos en su su fuerza cuando arraigan en las masas y nos vemos en la obligación de difundir las nuestras y combatir de manera implacable las contrarrevolucionarias.

En esos foros aparece un absurdo: se pelean con la burguesía en la calle pero conviven con ella en internet. En la calle hacen barricadas y tiran piedras, pero al sentarse delante del ordenador se vuelven burgueses educados y tragan con todo lo que les echen sin pestañear. Su lema es: no comparto lo que dices pero respeto tus ideas. No entienden que la lucha de clases es política, pero también económica e ideológica. Las luchas ideológicas son luchas de clases que en lugar de en las calles se desenvuelven en los tinteros, en los papeles y en los medios de propaganda.

Lo peor de todo esto es que algunos despistados se consuelan a sí mismos: quizá no sean marxistas pero son progresistas en cualquier caso, dicen. También esa gente aporta cosas interesantes, viene a ser su excusa. Es bueno difundir sus ideas como una mera de difundir las de Marx. Hablan así de gentuza del estilo de Antonio Negri, un personajillo vendido desde siempre a la reacción imperialista, como si por un momento fuera imaginable pensar que sus tonterías tuvieran el parecido más remoto con las ideas revolucionarias de Marx. Los embaucadores más sutiles parecen moverse dentro de nuestro propio terreno. Son refinados; casi parecen marxistas: utilizan nuestras expresiones y critican al capitalismo. Por ejemplo, Trotski dijo de sí mismo en su autobiografía:

Para Lenin, cuando pasaba revista a la evolución del partido en su conjunto, el trotskismo no era ninguna cosa extraña u hostil; por el contrario, era la corriente de pensamiento socialista más próxima al bolchevismo (1).

Se trata de eso justamente, de los que no son pero están próximos. Algunos de ellos incluso pretenden mejorar a Marx, a quien ven un poco apolillado por el implacable paso del tiempo, como si quisieran recuperarle para la rabiosa actualidad. Otros dicen que Marx tiene cosas positivas pero que hay otras equivocadas...

Como bien ha escrito Patrick Rossineri, y es lo único que ha escrito bien (2), hoy las obras de Marx, Engels y Lenin no se editan ni se distribuyen ni, en consecuencia, se pueden obtener en las librerías. Ni en la sección de economía, ni en la de filosofía, ni en la de sociología. Ha vuelto la censura. Si preguntas en una librería por la obra La ideología alemana, por ejemplo, te dirán que tras la caída de la URSS eso está anticuado; Marx murió hace 130 años. Pero seguro que el librero tiene a la venta las obras de Platón, que murió hace 2.300 años. ¿No está anticuado Platón? ¿Por qué se venden unas obras tan antiguas? ¿Por qué Platón sí interesa y Marx no?

No podemos comprar las obras de Marx pero podemos (¿afortunadamente?) leer a los que casi se parecen (y a veces se parecen mucho) a él. Alguno puede incurrir en la ingenuidad de tratar de saber algo acerca del pensamiento de Marx a través de Negri, quien se presenta como marxista, o casi. El problema es que desde ese casi hasta Marx casi hay un abismo.

Cuando no podemos leer a Marx directamente es cuando llegan los casi marxistas para explicarnos el verdadero pensamiento de Marx, ya pulido de impurezas. No necesitamos a Marx. Por ejemplo, para superar los errores de El Capital y aprender economía política, lo mejor es leer La producción de mercancías por medio de mercancías de Piero Sraffa, que es casi marxista. Conclusión: mejor que marxista es ser casi marxista porque si lo eres al cien por cien entonces eres un dogmático, no piensas por tí mismo, no aportas nada nuevo, no haces más que repetir de memoria lo que Marx ya dijo."
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I despres volen que estem al seu costat.
Ames de la figura de Stalin:

El 21 de diciembre de 1879, en Gori, una ciudad que entonces habitaban unas 5.000 personas cerca de Tiflis, Georgia, a sólo cuarenta kilómetros de la capital de Osetia del sur, con un costado en el Mar Negro y otro en las montañas del Cáucaso, Vissarion Dzhugashvili y Ekaterina Geladze tuvieron un hijo al que llamaron José.

Mientras en Moscú Alejandro II ejercía de zar sobre toda la inmensa geografía de Rusia, en la esquina georgiana aquel invierno fue muy duro: la nieve descendió de las cumbres de la montañas y en la primavera el deshielo inundó de barro los caminos, que quedaron impracticables. El rio Aragva que recorría la aldea se desbordó, anegando los campos, arruinando las cosechas y ahogando el ganado. No hubo feria y, en un pueblo tan aislado, el desabastecimiento vació las despensas. No hacía mucho que una epidemia de peste había sembrado el luto entre los vecinos de Gori y el año anterior le correspondió el turno a la disentería.

El padre era un artesano zapatero muy pobre que curtía el cuero y las pieles, analfabeto e hijo de esclavos que labraban los campos en la aldea de Didi-Lilo. Antes de José el matrimonio había perdido ya a dos hijos a causa de la miseria en que el zarismo había sumido a todas las inmensas poblaciones de su imperio.

Aquí aparece una de esas falsificaciones que se ha convertido en una constante en las múltiples biografías del bolchevique georgiano: su padre sería un alcohólico que golpeaba con frecuencia a su hijo, lo que explicaba la especial sicología bárbara de Stalin y sus brutales métodos de gobierno. En efecto, el padre de Stalin era alcohólico y murió de una puñalada en una pelea de borrachos, pero la leyenda de las palizas no tiene un ápice de verdad. En una entrevista Stalin desmintió este extremo de forma expresa, pero sus palabras nunca tuvieron demasiado eco. En su vida privada Stalin solía contar con admiración que su madre era una mujer severa y enérgica y que, cuando era pequeño, era ella quien le zurraba y zurraba también al padre por sus borracheras. Nada fuera de lo común.

Su madre, sirvienta, también hija de siervos, aportaba los escasos recursos económicos con la esperanza de que el joven José se instruyera. Stalin comentaba de ella que era una mujer inteligente. Se refería a las cualidades de su espíritu, no a su instrucción, pues apenas sabía estampar su firma y nunca aprendió a hablar el ruso. Quedó viuda pronto, y se hizo más severa aún. Había tenido muchos , pero todos los demás hijos murieron de pequeños. Únicamente sobrevívió José. Se trataba de una mujer mUy devota y soñaba con que su hijo se hiciera sacerdote. Mantuvo su fe hasta el final de sus días. Poco antes de morir, cuando Stalin la visitó, aún insistía en que era una pena que no se hubiera ordenado sacerdote. Siempre demostró desdén por el cargo político que su hijo había alcanzado y eso a Stalin le gustaba. Nunca abandonó Georgia para trasladarse a Moscú, aunque Stalin se lo pidió expresamente. Siguió llevando su vida apacible, modesta, de sencilla y devota viejecita. Murió en 1936, cerca de los ochenta años de edad; su hijo quedó muy afectado por su muerte y, desde entonces, hablaba con frecuencia sobre ella con sus más allegados (1).

Por el contrario, el padre se opuso a que su hijo estudiara, ya que ello le privaba de unos ingresos que hubieran mejorado la precaria situación económica de la familia. La infancia del georgiano se desenvolvió en medio del hambre y las privaciones. La casa familiar era de madera y, frente a la puerta de entrada, podía verse la de una cueva que ampliaba aquella reducida estancia. En un libro de viajes, Gorki había descrito a Gori como una ciudad de cavernas, por la abundancia de este tipo de construcciones. Delante de la casa, una calle empedrada atravesaba la aldea, la mayor parte del tiempo como cauce de una corriente de agua. En el pueblo no había médico y, con cinco años de edad, José perdió a su tío y la familia abandonó la aldea para desplazarse a Tiflis, una capital de apenas 150.000 habitantes, donde Vissarion trabajó como obrero en un taller de calzado. No era la primera vez que fracasaba en su intento de establecerse por su cuenta como artesano independiente.

En 1888 comenzó a estudiar en la escuela parroquial de Gori, donde obtuvo un premio por su aplicación y, además, el Ayuntamiento le proporcionó una beca para que continuara su formación.

En aquella escuela comenzó a conocer la represión zarista. El primer curso fue en georgiano, pero en el segundo llegaron funcionarios rusos que prohibieron la enseñanza en el idioma vernáculo, imponiendo duros castigos y humillaciones a los niños que lo hablaban. Empezó a cundir entre ellos el espíritu de rebeldía, a través de la difusión de libros patrióticos de relatos. Aunque materialmente pobre, Georgia era un pueblo más formado que el ruso y tenía una rica tradición cultural que el zarismo transformó en rebeldía nacional.

Tras terminar sus estudios básicos, cuando cumplió los catorce años, su madre pudo matricularle en el seminario de Tiflis, que era la única institución de enseñanza superior que había en Georgia. La gestión del seminario de Tiflis estaba encomendada a la Orden de San Andrés, fundada por Pedro I. Allí estudiaban 260 alumnos en régimen de internado, la mayoría de ellos hijos de terratenientes y de altos oficiales del Ejército zarista. Pero en aquella época aquel seminario de Tiflis era también la única posibilidad de estudiar para los hijos de los pobres que acudían allí con más conciencia de clase que vocación religiosa. Ya antes de la llegada de José Dzhugashvili, el seminario era un hervidero de propaganda marxista que circulaba clandestinamente con más profusión que la cristiana. La enseñanza religiosa era ritual y limitada, e inferior en mucho a la enseñanza revolucionaria que corría de boca en boca, por elemental que fuese ésta. Cuando Stalin ingresó en el Seminario, hacía 20 años que los estudiantes promovían motines y revueltas. Por sus galerías habían desfilado varios hombres llamados a desempeñar un papel relevante en la historia de Georgia. Quince años antes había pasado por allí el menchevique Nicolás Chjeidze, aquel viejo zorro hipócrita, como lo llamaba Lenin. También Noé Jordania, el fundador de la socialdemocracia caucásica e impulsor de su corriente reformista, estudió allí diez años antes de llegar José Dzhugashvili. En sus aulas se sentaron los hermanos Lado y Vano Ketshoveli que están también entre los primeros organizadores bolcheviques de Georgia. En 1893, antes de la llegada de Stalin al seminario, Lado Ketshoveli ya había organizado un plante de los estudiantes contra algunos profesores exigiendo la enseñanza en georgiano. Pero fue expulsado con otros 86 alumnos, y no era la primera vez que eso sucedía. En 1885 Silvester Dzibladze abofeteó a un arzobispo, un ruso que había calificado al georgiano como un idioma para perros y, para desesperación de los clérigos, la mayoría de los estudiantes habían aplaudido el gesto de su compañero; dos años después otro estudiante ejecutaría al rector.

Junto con Armenia y Azerbaián, Georgia integra la Transcaucasia, entonces en la periferia del Imperio zarista, un rompecabezas de naciones y religiones donde habitaban en conflictiva convivencia, además de los tres pueblos citados, abjasios, turcos, judíos, kurdos, osetinos, chechenos y otros del más variado origen, todos ellos brutalmente enfrentados entre sí por el zarismo como forma de preservar su dominación. En su propia capital, Tiflis, los georgianos eran una minoría.

En su peculiar biografía de Stalin afirma Trotski -al más puro estilo racista- un supuesto origen oriental o, lo que es aún peor, asiático, e incluso mongol, del niño, para justificar sus posteriores crímenes y su despótica dictadura personal: El difunto Leónidas Krasin -comienza escribiendo Trotski- fue el primero que llamó a Stalin ‘asiático’. Al decir esto no pensaba en atributos raciales problemáticos, sino más bien en esa aleación de entereza, sagacidad, astucia, crueldad, que se ha considerado característica de los hombres de Estado de Asia. Las imputaciones racistas de Trotski no se acaban aquí: Los emigrados de Georgia en París aseguraron a Suvarin [...] que la madre de José Dzhugashvili no era georgiana sino osetina y que hay mezcla de sangre mongola en sus venas (2). La falacia de Trotski consistía en poner siempre en boca de terceros las afirmaciones propias que quería deslizar como un rumor notorio y compartido por todo el mundo, como cuando apunta que se ha considerado que los asiáticos son personas crueles, o cuando se ampara en unas supuestas afirmaciones de Krasin, o en las de los emigrados georgianos en París. En efecto, en la versión biográfica que Suvarin nos hizo llegar, no descuidó poner de manifiesto la fuerte dosis de sangre mongola transmitida por un turco o un tártaro (3). Esa misma preocupación por el origen étnico de Stalin manifiesta el biógrafo Emil Ludwig (4) y, naturalmente, los primeros biógrafos contrarrevolucionarios, que encuentran la sangre osetina en el padre y, por tanto, se trataría de una familia de genes persas, gente belicosa que luchó contra los turcos al lado de Pedro el Grande (5).Las referencias a una circunstancia étnica irrelevante, son propias de la época de entreguerras y de la guerra fría, desde el discurso de Churchill sobre el telón de cero, el mundo quedó dividido entre oriente y occidente, blancos y amarillos. Hoy día nadie reprocha el origen asiático de Sun Yat-Sen, Mao Zedong, Ho Chi-Minh o Kim Il-Sung. En todo caso, se trata de un tipo de afirmaciones por completo ajenas la marxismo y, por tanto, sirven para destacar el tipo de argumentos con los que se manipula sistemáticamente los acontecimientos vividos en la URSS en la época de Stalin. Evidencia también cómo se viene tomando por fuente historiográfica lo que no constituye más que una de tantas mixtificaciones de Trotski, que ha sido, junto con el Informe Secreto de Jruschov, el venero inspirador de todas esa colección de infundios. Por lo demás, la etnia blanca y europea se califica antropológicamente como caucásica precisamente, y Georgia fue considerada siempre por los colonialistas como el último baluarte de la cristiandad frente al otomano musulmán. No obstante, la manipulación de las coordenadas históricas es una constante que permite a las clases explotadoras justificar cualesquiera de sus mezquinos propósitos, por cambiantes que sean en cada momento.

Georgia es un país de altas montañas y valles estrechos que sólo se podía atravesar en trineo en invierno y en caballo en verano. Apenas tenía entonces dos millones y medio de habitantes; era un país pobre que se había incorporado el Imperio zarista en 1801. Sufría varios yugos sobrepuestos. La servidumbre no se había abolido hasta 1865 pero los campesinos aún era tratados como ganado. La administración rusa trataba a los georgianos como un pueblo conquistado. Entre privaciones materiales y sumido en una opresión feroz, el pueblo georgiano se alzaba con revueltas periódicas que alimentaban el alma colectiva con relatos de la resistencia al invasor ruso del norte. Además del hambre y las epidemias, los georgianos tenían una tercera plaga: los recaudadores de impuestos enviados por el zar. Circulaban octavilas y explotaban bombas; como en todo el gran Imperio, Georgia también comenzaba a alzarse contra la autocracia; se formaban círculos de lectura, se discutían los acontecimientos y se conspiraba.

En 1867 había comenzado la construcción del ferrocarril entre Bakú y Tiflis, con 2.000 obreros trabajando a lo largo de las vías férreas; en torno a las primeras industrias mecanizadas nacía un proletariado miserable al que los estudiantes del seminario, fuertemente influidos por los escritos de Marx y Engels, aportaban con ardor un objetivo socialista. Los obreros y estudiantes georgianos vieron pronto en el Manifiesto Comunista un reflejo exacto de su propia situación.

José Dzhugashvili, conocido por Sosso entre sus compañeros del seminario, sin ninguna clase de ingresos, llevará allí una vida austera, dedicada por entero al estudio, revelándose como un alumno brillante. Ya era ateo antes de ingresar en sus aulas, pero allí tuvo ocasión de reforzar sus convicciones al estudiar a Darwin y leer el Manifiesto Comunista. Su afición a la lectura era realmente sorprendente, hasta el punto de que su expediente académico está lleno de referencias a actos de indisciplina consistentes en leer libros o en disponer de ellos, que eran sancionados con el encierro en celdas de castigo.

La rebeldía natural que incubaba su generación tomó en él una forma consciente. Con ser muy importante, no bastaba con leer y saber. Sosso comprendió que había que organizarse y luchar por los de su clase pero, Georgia era un hervidero de grupos revolucionarios, a cada cuál más confuso, lo que no favorecía la elección. El problema era cómo luchar, cuáles eran los objetivos.

En 1895, con apenas 16 años, entró en contacto con los grupos de militantes desterrados en el Cáucaso, que le acercan al marxismo. Posiblemente entre ellos estuvieran Miguel Kalinin y Sergio Aliluiev, un obrero de Petersburgo -de origen gitano por cierto- que luego sería su suegro. Noé Jordania había fundado en 1892 Messamé-Dassi (La Tercera Vía), el partido socialdemócrata georgiano, llamadado de esa forma para diferenciarse tanto de la burguesía liberal como de los populistas. Con sólo 19 años de edad, en agosto de 1898 Sosso Dzhugashvili y una decena de alumnos del seminario entran en Messamé-Dassi.

Messamé-Dassi estaba dirigido por Jordania, que había impuesto en la organización el estilo de los marxistas legales, es decir, más bien un círculo de estudio que un partido combatiente. No había un línea estratégica definida ni vínculos sólidos con los demás grupos socialdemócratas de Rusia. Al ingresar en Messamé-Dassi, Dzhugashvili se entrevista con Jordania y le manifiesta su deseo de abandonar el el Seminario para dedicarse por entero a la lucha política. Jordania le aconsejó seguir preparándose dentro del Seminario. Tres meses después Jordania se entera por terceros que Dzhugashvili está actuando por su cuenta entre los trabajadores ferroviarios de Tiflis y que distribuye propaganda contra el zarismo y contra ellos: Dzhugashvili ya estaba enfrentado a la tendencia conciliadora y reformista de la organización socialdemócrata georgiana. Dentro de ella se encarga de la redacción del programa de estudios de los círculos obreros, poniendo de manifiesto una buena preparación teórica e intelectual, un dominio muy amplio de las obras de los clásicos marxistas y, sobre todo, una claridad expositiva capaz de hacer comprensible el materialismo dialéctico a los obreros que pocos revolucionarios han sido capaces de desarrollar. Comienza a impartir cursos de marxismo a los obreros avanzados, explicándoles El Capital, el Manifiesto Comunista y demás obras básicas de Marx y Engels que él había estudiado a escondidas en el seminario.
A la clandestinidad con 21 años
El 29 de mayo de 1899 por la tarde fue sorprendido por los clérigos cuando saltó los muros del seminario para apoyar a los obreros en huelga. Es expulsado del seminario antes de finalizar sus estudios y se gana la vida dando clases particulares. Pero su verdadera atención la tiene puesta en el círculo de obreros ferroviarios de Tiflis, al que pretende sacar del estrecho campo de la lectura y la discusión. Esto le aleja definitivamente de Jordania y el reformismo. En torno a los hermanos Ketshoveli, Miguel Tshakaja y otros, se va formando un núcleo que va bastante más allá de la literatura. Kvali el periódico que editaba legalmente Messamé-Dassi, no les parece suficiente. La censura impedía tratar los asuntos políticos más candentes, lastrando la evolución del movimiento obrero.

Pero Ketshoveli y Dzhugashvili, por más que lo intentan, no logran editar un periódico propio clandestino. Sólo alcanzan a distribuir octavilas en las fábricas con un contenido abiertamente político, algo inusual hasta entonces. El Primero de Mayo de 1900 obtienen un clamoroso éxito cuando organizan la primera manifestación de masas, consistente en unos 500 obreros que se reúnen en los alrededores de Tiflis con baderas rojas y retratos de Marx y Engels. Ante ellos Sosso pronuncia su primer discurso público. Algo empieza entonces a cambiar: el estudiante georgiano no se dirige ya a un pequeño círculo de intelectuales sino a las masas de obreros, y eso exige aprender algo que los libros no pueden enseñar. Dzhugashvili tiene que fundirse con los trabajadores, conocer sus problemas, hablar su mismo lenguaje.

A causa de la extensa actividad política desplegada, Dzhugashvili comienza también a ser muy conocido por la reacción; la policía ya le vigila y hasta sus oidos llega el nombre de guerra de un agitador que llegará a ser temible: Koba. Es aún muy joven pero empiezan entonces a forjarse algunas cualidades que le destacarán como revolucionario profesional. Sabe moverse en la clandestinidad; tiene constancia y manifiesta una voluntad inquebranbtable; reúne a los luchadores más avanzados de cada fábrica; es un organizador concienzudo y su sencillez le acerca a los obreros, que le consideran uno de los suyos.

Lo que aún le falta no tarda mucho en llegar. En agosto de 1900, al tiempo que Lenin salía para Suiza, entra en contacto con Víctor Kurnativski, uno de los iskristas que envía a Tiflis para impulsar la difusión del periódico que debía conducir a la reorganización del Partido y a la lucha contra las tendencias economicistas y conciliadoras. Kurnativski llegaba a Tiflis para exponer el proyecto de Iskra y se encontró con aquellos jóvenes que no habían logrado sacar adelante un periódico ilegal. Las charlas de Kurnativski encajaron en un marco más general todo aquel descontento que los hermanos Ketshoveli, Dzhugashvili y otros experimentaban de una manera confusa. Koba descubre entonces que no era un problema personal con Jordania, ni un problema georgiano exclusivamente, sino toda una tendencia dentro de la socialdemocracia internacional con la que había que romper de forma resuelta. Era la concepción misma del partido la que estaba en juego; había que acabar con los reducidos círculos de discusión y pasar a la acción de masas, a la agitación y a las manifestaciones en las calles.

A Koba se le abre entonces una nueva perspectiva, mucho más amplia. Lo que hasta entonces no era más que una intuición confusa, adquiere todo el peso de la concepción marxista del partido, de la vanguardia dirigente, de la estrategia, de la lucha de clases. Había que reagrupar a los círculos dispersos, salir del localismo, encarar la lucha política contra la autocracia.

Kurnativski les enseñó a aquellos jóvenes georgianos cómo montar una imprenta clandestina y les propuso que lo hicieran en Bakú, un fuerte centro proletario, mejor que en Tiflis. Allí podían contar, además, con el apoyo de Leónidas Krasin, el ingeniero de la central térmica, hermano de un militante bolchevique muy próximo a Lenin. Acordaron que Lado Ketshoveli partiera para Bakú para encargarse de esa tarea y que Koba se quedara en Tiflis para aportar los fondos económicos necesarios para instalar la imprenta.

El objetivo era claro: había que ganarse a las masas con el periódico y convocar manifestaciones contra la autocracia, rompiendo el estrecho marco de las reivindicaciones sindicales. Había que desfilar por el centro de la ciudad, ante todo el mundo, no por la periferia, como habían hecho en el Primero de Mayo anterior. En base a los núcleos obreros existentes, había que sentar las bases del movimiento socialdemócrata georgiano y tejer lazos entre la teoría revolucionaria de vanguardia y el movimiento obrero. Lo mismo que Lenin en Rusia, los jóvenes del Cáucaso comienzan a salir del reducido marco de los intelectuales y teóricos, por un lado, y de los economistas y practicistas estrechos por el otro, fundiendo la teoría con la práctica.

En marzo de 1901 Kurnativski es detenido junto con otros militantes, pero Koba Dzhugashvili se libra de la redada, aunque su vivienda y su lugar de trabajo en el Observatorio Metereológico fue registrada por la Ojrana, la sección especial de la policía zarista dedicada a la represión política. Tiene que pasar a la clandestinidad, de la que ya no saldrá hasta la Revolución de 1917. No había cumplido aún los 22 años y, al igual que él, todos los revolucionarios se habían lanzado a la lucha contra la autocracia muy jóvenes, como jóvenes han sido siempre todos los comunistas. Sin embargo, ya sabían de la clandestinidad, de burlar las pesquisas policiacas, de reunirse, organizarse y salir a la calle a enfrentarse con las tropas. Revolucionario profesional, la juventud de Dzhugashvili no conoce domicilio fijo; transcurre bajo nombre supuesto y documentación falsa, eludiendo siempre las persecuciones policiales y a expensas de los recursos de las organizaciones revolucionarias locales, primero en Georgia, luego en el Cáucaso y finalmente en toda Rusia.

Ni la clandestinidad ni la detención de Kurnativski paralizan el trabajo político emprendido. Otros militantes como Dzhugashvili transmiten las consignas leninistas y se ponen inmediatamente a la tarea. En agosto una huelga masiva en los talleres ferroviarios de Tiflis señala otra vez el tránsito desde los círculos de estudio hacia la agitación y el trabajo político de masas.

A mediados de año Lado Ketshoveli ya tiene dispuesta la imprenta en Bakú, a la que se le dió el nombre clandestino de Nina; por su parte, Lado Ketshoveli, que tenía correspondencia directa y secreta con Lenin, fue conocido como el padre de Nina. Después de la revolución de 1917, un anciano musulmán llamado Jachim contó cómo funcionaban en aquella época las imprentas bolcheviques. Había conocido a Dzhugashvili después de que éste desmantelara la imprenta del cementerio en el que la tenía instalada y se la llevara consigo. La tarea no era nada sencilla; en aquella época una imprenta era el tesoro más preciado para una organización revolucionaria, pero se trataba de una máquina grande y pesada que había que desmontar para traladarla por piezas. La vigilancia de la policía hacía ese transporte aún más complicado para los revolucionarios. Por si no fuera suficiente, junto con la rotativa había que desplazar a los obreros tipógrafos que conocían su funcionamiento. La sede de la imprenta debía ser completamente segura y a la mínima sospecha había que desmontarla deprisa; los tipógrafos eran militantes bolcheviques a toda prueba: disciplinados, discretos y capaces de trabajar día y noche, semanas enteras sin descanso. La rotativa y el tipógrafo bolcheviques eran las arterias por las que corría el huracán revolucionario hasta la conciencia de los más explotados y oprimidos. Nada podía fallar pero había que encontrar a militantes seguros y capaces. Normalmente la imprenta se albergaba en las viviendas de personas que, como el viejo Jachim, no estaban fichadas por la policía. Este humilde campesino se dirigió a Koba después de escucharle en un discurso y le llamó afirjatza, que significa dirigente y héroe popular en abjás: Pareces nacido del trueno y el relámpago. Eres ágil y posees un gran espíritu y un corazón inmenso, le dijo. Y es que Stalin hablaba directamente al corazón de las masas obreras y campesinas con un lenguaje extremadamente sencillo que desentrañaba sus problemas y les ofrecía soluciones precisas. El viejo se prestó a albergar a Koba Dzhugashvili y a instalar la imprenta en su misma casa. Un numeroso grupo de obreros tipógrafos acudía allí todos los días disfrazados de mujeres, cubiertos por el fulard musulmán. Pero los vecinos no tardaron en alarmarse por el ruido espantoso de la rotativa y no dejaban tampoco de resultar sospechosas esas idas y venidas de Jachim a las puertas de la fábrica con una pesada cesta por los caminos, en la que bajo las hortalizas se escondía el papel tintado de las octavillas, folletos, periódicos y libros convocando a la lucha contra el opresor. Pensaron que el anciano Jachim, su misterioso amigo Koba y aquellos tipógrafos disfrazados de mujer fabricaban moneda falsa. Se fueron a hablar con ellos porque comprendían que la miseria empujara al anciano hacia el delito. Fue Koba quien les explicó que efectivamente era la miseria la que había empujado a Jachim hacia una actividad distinta del arado, pero que no se trataba de moneda falsa sino de propaganda contra la autocracia. La charla del georgiano se prolongó varias horas y su persuación logró que aquellos humildes campesinos colaboraran en la elaboración y la distribución de la propaganda. Muchos años después, el anciano Jachim fue descubierto y tuvo que huir de su pueblo. Cuando tras la Revolución pudo regresar a su hogar, la pesada rotativa y todas sus piezas estaban dispersas entre las zarzas que habían invadido su huerto. Reunió las piezas y le dijo a su hijo: Mira, con esto hemos hecho la Revolución (6).

Una vez instalada, la imprenta de Bakú no descansó. La tirada de algunas octavillas alcanzó los cien mil ejemplares y desde ella se surtía de proclamas, folletos, libros y periódicos a los comités revolucionarios de otras regiones fuera del Cáucaso. La importancia de aquella primera imprenta de Bakú fue tan grande que fue allí donde se imprimieron algunos números de Iskra que luego se distribuían por todo el extenso territorio de Rusia. Al detectar la instalación de la imprenta, la Ojrana la situó en Petersburgo y eso permitió que pudiera seguir funcionando durante mucho tiempo, por más que las detenciones y asesinatos cambiaran a sus integrantes. El 31 de diciembre de 1901 los aduaneros detectaron en Bakú una caja de doble fondo con los clichés del Iskra procedentes de un buque francés que había arribado a Batum. Fue detenido Ketshoveli y aunque ferozmente torturado durante meses, no delató el sitio que albergaba la imprenta. El 30 de agosto de 1903 fue asesinado de un tiro en la cabeza. Gracias a su extraordinario sacrificio, su obra siguió funcionando durante años, llevando al proletariado la savia ideológica revolucionaria que debía guiar sus pasos.

Fruto de la nueva línea leninista, Koba Dzhugashvili organiza otro Primero de Mayo, para lo que despliega una impresionante campaña de agitación distribuyendo octavillas por todas las fábricas. El dia señalado cerca de 2.000 personas se concentran en el Soldatski Bazar, en el centro de Tiflis, produciéndose violentos choques con las tropas cosacas que blandían sus nagaikas, con un saldo de catorce obreros heridos y otros cincuenta detenidos.

Esto marcó toda una etapa dentro del movimiento obrero georgiano: la revolución no era una camino alegre. Son cosas que no se aprenden en los manuales, que requieren un aprendizaje en la propia carne pero que, una vez experimentadas, permiten prepararse mejor, dar una salto en el compromiso político. Habría que sufrir, prepararse para los más duros sacrificios, crear una verdadera organización de combatientes. Al día siguiente se decretó la ley marcial en Tiflis y dos semanas después desembarcó un equipo especial de la Ojrana para perseguir a los socialdemócratas locales. Desde el número 6 de Iskra Lenin se hizo eco de la importancia de esta movilización: Los sucesos que se han producido el domingo 22 de abril [calendario antiguo] en Tiflis, marcan una fecha histórica para todo el Cáucaso: a partir de ese día, un movimiento revolucionario declarado ha comenzado en el Cáucaso.

La imprenta de Bakú permite que en setiembre de 1901 aparezca Brdzola (La Lucha), el primer periódico marxista en lengua georgiana o, como decía él mismo en el editorial del primer número, el primer diario libre de Georgia, imprescindible para superar las concepciones economicistas estrechas y pasar a la batalla política contra la autocracia. Koba Dzhugashvili, demostrando su sólida formación marxista, redactaba los artículos de fondo más importantes del periódico. A Georgia llegaba el Iskra leninista, pero al estar redactada en ruso, los obreros no podían comprenderla, por lo que la aparición de Brdzola tuvo una extraordinaria importancia para el desarrollo del movimiento obrero caucásico. A diferencia de otros órganos del Partido, no se trataba sólo de un complemento local del Iskra con noticias de interés sectorial, sino un verdadero órgano central, en el que Dzhugashvili abordaba trascendentes cuestiones ideológicas y políticas de actualidad. Sólo se publicaron cuatro números de Brdzola, los dos últimos cuando Ketshoveli y Dzhugashvili estaban ya en prisión. Pero no se dejó de publicar porque fuera desmantelada la imprenta de Bakú, sino porque la detención de Ketshoveli y Dzhugashvili y otros dejó al periódico sin redactores. Sin lugar a dudas fue, con el Iskra leninista, el mejor periódico socialdemócrata. Lenin saludó efusivamente la iniciativa de sus camaradas georgianos, en cuya lucha contra el liquidacionismo coincidían totalmente.

El 11 de noviembre de 1901 se celebra la Conferencia de la organización socialdemócrata de Tiflis, resultando elegido Dzhugashvili como miembro del comité de dirección de la ciudad. Pero Jordania maniobró para deshacerse de él enviadolo a Batum, donde la organización estaba dominada por Chjeidze. Cerca de la frontera de Turquía, Batum era una pequeña ciudad portuaria de 35.000 habitantes que disponía sin embargo de un núcleo de obreros de las refinerías de petróleo muy importante. La organización socialdemócrata era allí totalmente legal y nunca se habían convocado manifestaciones. Ante esta situación Koba Dzhugashvili tuvo que actuar por su cuenta, trabando contacto con los obreros más avanzados y poniéndolos en relación con el Partido. En muy poco tiempo, la organización se extiende a los principales centros de trabajo e incluso entre los campesinos. Chjeidze reaccionó escribiendo cartas contra Dzhugashvili al comité de Tiflis.

Koba no se detiene por eso: redacta y difunde entre el proletariado numerosas octavillas, comunicados y manifiestos de agitación que le permiten organizar las primeras huelgas en aquella localidad. El despido de 389 obreros en la fábrica de Rothschild el 8 de marzo de 1902, tuvo una respuesta eficaz por parte de los obreros de Batum, que se movilizaron organizadamente por vez primera. Se convocó una huelga y 32 obreros fueron detenidos. A consecuencia de ello unos 600 de sus compañeros marcharon exigiendo la liberación de los represaliados. Todos ellos fueron detenidos y encarcelados. Pero la policía no logró detener el movimiento: una nueva manifestación obrera recorre de nuevo las calles de Batum y las consignas sindicales se mezclan con las proclamas dirigidas directamente contra el zarismo. La policía dispara, asesina a 15 de ellos y hiere a 54.

Era el bautismo de sangre del movimiento obrero georgiano, que de nuevo volvía a experimentar en sus carnes que no habría revolución sin lágrimas y que, a su vez, deberían golpear con más fuerza, devolver sangre con sangre, si querían lograr sus objetivos. Por medio de la dura prueba de las manifestaciones, los obreros van comprendiendo la necesidad de pasar de la lucha sindical a la lucha política contra la barbarie zarista, de la lucha contra el patrono a la lucha contra la burguesía como clase y contra su Estado.

Pero las pesquisas de la policía se dirigen contra la cabeza, contra los organizadores socialdemócratas. Koba Dzhugashvili estaba considerado como un revolucionario extraordinariamente peligroso, el más perseguido por la Ojrana. Fue el militante bolchevique más veces encarcelado y el que más veces se fugó de las mazmorras zaristas, convirtiéndose en la auténtica columna vertebral del Partido en el interior de Rusia, en el ejecutor material de la política revolucionaria leninista en el corazón del imperio zarista.

El 5 de abril de 1902 Koba Dzhugashvili, con 23 años de edad, fue detenido por primera vez durante una reunión del Comité del Partido de Batum a causa de la delación de Okladski. Le encarcelaron durante ocho meses, primero en Batum, luego en Kutais y finalmente le deportaron a Siberia durante tres años. Le esperan largas jornadas de privaciones en Novaia Uda, distrito de Balaganski, en la región siberiana de Irkutsk. Es allí donde en diciembre de ese mismo año recibe una carta de Lenin.

La reunión tenía como objetivo preparar la Conferencia caucásica. Estando en prisión, en marzo de 1903 se celebra una Conferencia en Tiflis para agrupar y coordinar a las diversas organizaciones socialdemócratas del Cáucaso que venían funcionando de manera aislada. Los diversos Comités se fusionan y adoptan el nombre de Unión Caucasiana del POSDR, adoptan el programa propuesto por Lenin en Iskra y crean un centro dirigente para el que eligen, entre otros, a Koba. También aprueban los Estatutos de la organización que, en una región tan conflictiva, adopta un marcado carácter internacionalista. Por encima de cualquier origen nacional, constituyen una dirección única para agrupar a los obreros de todas las nacionalidades oprimidas y dirigir la lucha contra la opresión zarista.

Poco después, en abril de 1903, apareció Proletariatis Brdzola (Lucha Proletaria), portavoz de la Unión Caucasiana, una revista clandestina que fusiona el Brdzola georgiano con el Proletariat armenio, y que se difundía en tres lenguas con tres cabeceras diferentes: Proletariatis Brdzola en georgiano, Proletariati Kriv en armenio y Borba Proletariata en ruso.

En julio de aquel mismo año el POSDR convoca una huelga general en Bakú que se extiende inicialmente a Tiflis y luego se propaga como un alud por todo el sur de Rusia: Odessa, Kiev, Ekaterinoslav...

Muy lejos de allí, en Bruselas, se celebró a finales del mes de julio de aquel año el histórico II Congreso del POSDR, que marca la escisión entre bolcheviques y mencheviques. En este Congreso Lenin y los bolcheviques rechazaron las tesis de los delegados oportunistas sobre la naturaleza del partido, de la vanguardia de la clase obrera. El plan había sido diseñado por Lenin en el periódico Iskra y se basaba, por un lado, en la cohesión interna de la organización; por el otro, en deslindar posiciones respecto a los demás partidos: Antes de unificarse y para unificarse es necesario empezar por deslindar los campos de un modo resuelto y definido, era el lema del periódico (7). Estos dos sencillos principios leninistas son desde entonces los puntos de choque con los reformistas -desde entonces llamados mencheviques- y lo que diferencia a un partido comunista de cualquier otra forma de organización. Un partido comunista, decía Lenin, es una organización formada por revolucionarios profesionales y dirigida por verdaderos dirigentes de todo el pueblo, lo que necesariamente desemboca en una organización no muy amplia y lo más clandestina posible. Nuestrea tarea consiste, dijo Lenin en este Congreso, en mantener en la clandestinidad a un grupo más o menos reducido de dirigentes e incorporar al movimiento a una masa lo más amplia posible.

Los mencheviques defendían otra concepción organizativa; hablaban de un partido de masas basado en la unión de fuerzas diversas, con tendencias incluso opuestas y, por supuesto, abierta y legal. Trotski, que participó en el Congreso, apoyó activamente a los mencheviques, acusando a Lenin de prenteder crear un grupo de conspiradores en lugar de una partido. Esa posición del trotskismo como una variedad del menchevismo, apareció reforzada por las propias tesis de Trotski que, al igual que todos los revisionistas, no sólo ignora las tesis leninistas acerca de la unidad del Partido, sino que alienta y promueve toda clase de facciones en su seno.

Después del Congreso, Trotski combatió sus resoluciones. Lenin decía el 14 de octubre de 1904 en una carta a E. Stasova, F. Lengnik y otros: Hace poco se ha publicado un nuevo folleto de Trotski [...] El folleto constituye la más insolente mentira, un falseamiento de los hechos [...] El II Congreso ha sido, según él, un intento reaccionario de afianzar los métodos de organización propios de los círculos, etc. Este folleto es una bofetada tanto a la Redacción actual del Órgano Central como a todos los militantes del partido (8).

Gráficamente puede decirse que en su crítica a los populistas (que por estas fechas se habían transformado en socialistas revolucionarios o eseristas) los mencheviques se habían deslizado por el otro extremo: mientras los populistas concedían el papel protagonista de la revolución democrática a los campesinos, los mencheviques se la concedían a la burguesía. Estos últimos, lo mismo que Trotski, no tenían en cuenta para nada a los campesinos, a los que consideraban una masa amorfa y reaccionaria que necesariamente estaba enfrentada al proletariado. Esta será una cuestión decisiva, no solamente para dirigir la revolución, sino incluso después durante la construcción del socialismo, hasta el punto de que Trotski acusará a Stalin de desviación campesina por defender esta tesis. Para los bolcheviques el proletariado era la fuerza dirigente, tanto durante revolución democrática como durante la revolución socialista; pero el campesinado era una fuerza de reserva enorme con la que había que contar necesariamente para llevar adelante ambos procesos. La clase obrera, decía Lenin, no puede subordinarse al campesinado, pero debe contar con él si quiere llevar adelante la revolución.

El 5 de enero de 1904 Koba huye del destierro. Era la primera de una larga cadena de fugas, casi tan larga como sus detenciones. Tras un largo recorrido que dura un mes, regresa a Tiflis y se casa con Ekaterina Svanidze y, aunque al año siguiente nace su hijo Jacobo, la alegría dura muy poco porque dos años después, en 1907, muere su mujer.

Se reintegra en la organización socialdemócrata y en la redacción de Proletariatis Brdzola. Pero la situación que se encontró dentro del Partido a su llegada no era fácil. Al regresar Jordania del II Congreso, había logrado que la mayoría de la organización de Tiflis se posicionara a favor de los mencheviques, consumando en el Cáucaso la escisión producida dentro del Partido. Pero Dzhugashvili no duda en ponerse del lado leninista, aunque la escisión le obliga a multiplicar su trabajo político: a la batalla contra el zarismo se une otra batalla, esta vez interna, por lo que se ve obligado a poner en tensión todas sus energías.

La situación era distinta en Bakú porque allí la organización se había alineado con los bolcheviques. Por eso Dzhugashvili se trasladó allí en junio, disolvió la organización existente y la reorganizó de nuevo sobre principios leninistas. Aunque se mueve ya por todo el Cáucaso, es en Bakú donde fija su residencia para luchar contra los mencheviques, consiguiendo convertir en una fortaleza proletaria a esta ciudad del Mar Caspio.

Al perder el control sobre los órganos de dirección del Partido, los bolcheviques preparan el III Congreso, para lo cual en agosto de 1904 organizaron una conferencia en Suiza a la que asisitieron 22 delegados. En cumplimiento de estos acuerdos, en noviembre de 1904 Dzhugashvili agrupa a los bolcheviques caucasianos en una Conferencia de todas las organizaciones regionales con la perspectiva puesta en el nuevo Congreso.

El combate contra los mencheviques se desata también en el ámbito de la teoría y de la prensa. En el segundo número de Proletariatis Brdzola, publicado en enero de 1905, aparece un artículo contra las tesis reformistas acerca del Partido. En abril de 1905 publica Vistazo rápido a las divergencias en el Partido, un ataque a la línea de flotación de los mencheviques que se tradujo al ruso y al armenio. Se trata de un estudio de gran calado que mereció el elegio de Lenin. Estos escritos contribuyeron a desmantelar las posiciones mencheviques en el Cáucaso, constituyendo el más sólido baluarte de las tesis leninistas en la región.

En setiembre de 1904 aparece su primer artículo en Proletariatis Brdzola, titulado Cómo entiende la socialdemocracia la cuestión nacional. Analiza las diversas posturas de las clases sociales en Georgia sobre la cuestión nacional, un tema que, como integrante de la organización caucásica, le preocupará siempre de manera especial.

En los confines de su imperio, el zarismo había ideado como método de dominación, el estímulo del odio y las matanzas entre las múltiples nacionalidades: armenios, judíos, georgianos, azeríes, tártaros, etc. Frente a esta situación, en todos sus escritos José Dzhugashvili defendió siempre de manera intransigente el internacionalismo proletario, la unidad de la clase obrera por encima de todo, así como el más escrupuloso respeto por la igualdad de todos los pueblos oprimidos y la reconquista de sus plenos derechos nacionales, incluido el derecho a la autodeterminación. Así, cuando el 13 de febrero de 1905 se produjo un sangriento incidente entre tártaros y armenios provocado por la policía de Bakú, redactó un llamamiento: ¡Viva la fraternidad universal!

El artículo es su primera gran aportación a este tema, del que será el gran experto de los bolcheviques. En especial analiza cómo la burguesía nacionalista, ante la escasez de sus fuerzas, trata de arrastrar tras de sí al proletariado adoptando apariencias socialistas. De ese modo la burguesía logra, además, dividir a la clase obrera según su origen nacional, que es la misma política que persigue el zarismo: La autocracia persigue de una manera bandidesca la cultura nacional, la lengua, las costumbres y las instituciones de las nacionalidades 'extrañas' de Rusia. Las priva de los derechos cívicos indispensables, las oprime en todos los sentidos, siembra entre ellas de una manera farisaica la desconfianza y el encono, las instiga a choques sangrientos, demostrando con ello que la única finalidad de la autocracia rusa es enemistar a las naciones que pueblan Rusia, exacerbar entre ellas las discordias nacionales, reforzar las barreras nacionales y desunir así con más éxito a los proletarios, atomizar con más éxito a todo el proletariado de Rusia, dividiéndolo en pequeños grupos nacionales, y cavar de este modo una tumba para la conciencia de clase de los obreros, para su unión de clase. Por el contrario, la posición de la clase obrera debe ser bien distinta: La destrucción de las barreras nacionales y la unión estrecha de los proletarios rusos, georgianos, armenios, polacos, judíos, etc., es condición indispensable para la victoria del proletariado de Rusia. El Partido -afirma Stalin- es la organización proletaria de vanguardia de Rusia; no es un partido ruso; agrupa a los obreros por su clase social, no por su nacionalidad.

Luego pasa a examinar un punto extraordinariamente interesante para la táctica revolucionaria: es imposible la liberación de las nacionalidades oprimidas mientras el dominio político se encuentre en manos de la burguesía; pero esto -añade- es sólo un concepto general que no excluye que puedan darse condiciones económicas y políticas en que los círculos avanzados de la burguesía de las nacionalidades 'extrañas' deseen la liberación nacional. Para ello el Programa del Partido tenía previsto el reconocimiento de la plena independencia de las nacionalidades oprimidas. Por eso la vanguardia proletaria no puede defender ninguna opción concreta, ni la unión ni la separación, al margen de las condiciones en las que se se deba ofrecer una solución taxativa a ese dilema: Lo que a nosotros nos incumbe -finaliza Stalin- es conquistar para ellas el derecho de resolver esta cuestión, esto es, lo que luego se llamó el derecho de autodeterminación, que es un principio abstracto que deja abiertas todas las posibilidades sin pronunciarse por ninguna de las opciones, ni por la unión ni por la separación.

El 13 de diciembre Dzhugashvili organiza otra huelga general en Bakú con la consigna de la jornada de ocho horas y aumentos salariales, entre otras. Fue un éxito total ya que obligó a la patronal, por primera vez en la historia de Rusia, a firmar un convenio laboral con los obreros. Este trabajo sindical inclina definitivamente al proletariado de Bakú del lado de los bolcheviques, donde tendrán siempre una de sus más firmes fortalezas. Fue el comienzo del auge revolucionario en el Cáucaso, que porteriormente se transmitiría a toda Rusia hasta desatar la Revolución al año siguiente.

Notas:

Diez años mayor que Stalin, Noé Jordania tenía un enorme prestigio entre la socialdemocracia rusa. Había regresado del exilio, donde conoció a Plejanov y Kautski. En 1903 participó en el II Congreso del POSDR con voz pero sin voto. En 1906 fue diputado de la Duma (Parlamento) y a partir de 1907, miembro del Comité Central menchevique. En febrero de 1917 encabezó el soviet de Tiflis y tras la Revolución de Octubre, en 1918, y hasta 1921, el gobierno independiente contrarrevolucionario en el Cáucaso, a las órdenes de los imperialistas alemanes. Al año siguiente, tras el desalojo de los alemanes y su sustitución por los ingleses, se puso al servicio de éstos para dirigir una Federación Transcaucásica controlada por ellos. Tras ser derrotado por los bolcheviques, en 1924 estableció su cuartel general en París con una subvención del gobierno francés de cuatro millones de francos. Dos estrechos colaboradores georgianos de Jordania, Karumdzé y Sadatierachvili, fueron juzgados en Alemania en 1930 por fabricar billetes soviéticos (chervonetz) falsos, destinados a ser distribuidos en el Cáucaso para sembrar el caos y justificar así una intervención extranjera. Tras ellos dirigían los hilos los imperialistas alemanes, capitaneados por el general Hoffmann. Noé Jordania falleció en 1953 al mismo tiempo que Stalin.

Nicolás Chjeidze había nacido en 1864. Destacado dirigente menchevique, ocupó cargos políticos importantes en la Rusia zarista. Fue presidente del grupo parlamentario menchevique en la Duma y tras la revolución de febrero de 1917 presidente el soviet de Petrogrado. En tal condición acudió a la estación de tren de Petrogrado para recibir a Lenin. Luego, en mayo, fue ministro con Kerenski y después de la Revolución de Octubre se exilió.

El populismo ruso fue una corriente pequeñoburguesa que surgió en los años setenta del siglo XIX. Se consideraban socialistas, pero su socialismo era utópico y tenía más parecido al anaquismo; de hecho, fue conocido en Europa occidental como nihilismo. Su objetivo era derrocar la autocracia y entregar la tierra de los latifundistas a los campesinos. No confiaban en la clase obrera como motor de la revolución, sino en los campesinos. Tampoco confiaban en las masas, sino en la acción de los héroes y en el atentado individual espectacular, al más puro estilo blanquista. A finales del siglo fueron perdiendo su carácter revolucionario y los que mantuvieron la bandera de lucha contra el zarismo se denominaron socialistas revolucionarios, más conocidos por sus siglas como eseristas.

Ivan Okladski era un antiguo militante populista que se prestó a colaborar con los verdugos zaristas cuando iba a ser ahorcado en la cárcel de Petersburgo. Tras la Revolución siguió colaborando con los zaristas, hasta que fue capturado por la Cheka en 1925 y fusilado.

(1) Svetlana Stalin: Rusia, mi padre y yo, Planeta, Barcelona, 1967, pgs.221 y 222.

(2) León Trotski: Stalin, Plaza y Janés, Barcelona, 1967.

(3) Staline. Aperçu historique du bolchevisme, Éditions Gérard Lebovici, Paris, 1985, pg.33.

(4) Staline, Éditions de Deux-Rives, París, 1945.

(5) G.Bessedovski y M.Laporte: Staline. L'Homme d'acier, Alexis Redier Éditeur, Paris, 1932, pg.21.

(6) Henri Barbusse: Stalin, un mundo nuevo visto a través de un hombre, Editorial Cénit, Madrid, 1935, pgs.31 y 32.

(7) V.I.Lenin: «¿Qué hacer?», en Obras Escogidas en doce tomos, tomo II, pg.20.

(8) V.I.Lenin: Obras Completas, tomo 46, pg.450

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Sicerament,cuanta vida malgastada ara a "l,altra
trinchera"
Pobres amics.

salut
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Las cosas interesantes que escriben los que son ‘casi’ marxistas

En los foros de internet de las organizaciones que se consideran comunistas es frecuente observar que a pesar de plantearse interesantes discusiones, finalmente todo acabe en el mismo punto, a saber, en Stalin, sus errores, la burocracia, etc. Es consecuencia de la manera burguesa de debatir. En uno de esos foros alguien apunta que no se puede criticar a Trotski sin haberle leído y que entre todos los documentos del sitio no se puede consultar La revolución permanente. El moderador tercia para decir que, efectivamente, tiene razón y que (aunque no está de acuerdo con Trotski) para poder debatir antes hay que estar bien informado y, por tanto, propone incluir los textos de Trotski para luego poder criticarlos. Siguiendo ese criterio, junto a la Revolución proletaria y el renegado Kautsky de Lenin tendrán que incluir también los textos de Kautsky para poder debatir con conocimiento de causa; y junto al Anti-Dühring de Engels, los del propio Dühring, y junto a la Miseria de la filosofía de Marx, la Filosofía de la miseria de Proudhon, y así sucesivamente pueden ir llenando el servidor.

La consecuencia es que por esa vía, lejos de aclarar nada, incrementan la confusión. Algunos marxistas cuando adoptan la pose estúpida de la burguesía multiplican su ridículo exponencialmente. La manera de debatir impuesta por la burguesía les conduce a decir: no nos hacemos responsables de los contenidos de nuestro foro, o bien: sólo asumimos los artículos firmados, o finalmente: que publiquemos ésto no quiere decir que estemos de acuerdo con ello. Es como si su medio fuera neutral respecto a los contenidos que difunden. Por esa vía los que se llaman marxistas están llenando su propaganda de contenidos antimarxistas con los que -según aseguran- no están de acuerdo. No los suscriben pero tampoco los combaten; es más, los promocionan. Para demostrar que no son dogmáticos están abriendo las puertas a la ideología burguesa, a verdaderos mequetrefes abiertamente contrarrevolucionarios. No son, efectivamente, dogmáticos pero tampoco son marxistas y difunden contenidos antimarxistas porque ni siquiera saben lo que es el marxismo y, por tanto, carecen de criterio propio, incluso sobre aspectos cruciales de la lucha de clases. Ellos, como la burguesía, presentan las ideas como si fueran inofensivas y, por tanto, que no hace ningún daño, sino todo lo contrario, el promoverlas de manera indiscriminada. Los marxistas, por el contrario, creemos que las ideas son ofensivas, creemos en su su fuerza cuando arraigan en las masas y nos vemos en la obligación de difundir las nuestras y combatir de manera implacable las contrarrevolucionarias.

En esos foros aparece un absurdo: se pelean con la burguesía en la calle pero conviven con ella en internet. En la calle hacen barricadas y tiran piedras, pero al sentarse delante del ordenador se vuelven burgueses educados y tragan con todo lo que les echen sin pestañear. Su lema es: no comparto lo que dices pero respeto tus ideas. No entienden que la lucha de clases es política, pero también económica e ideológica. Las luchas ideológicas son luchas de clases que en lugar de en las calles se desenvuelven en los tinteros, en los papeles y en los medios de propaganda.

Lo peor de todo esto es que algunos despistados se consuelan a sí mismos: quizá no sean marxistas pero son progresistas en cualquier caso, dicen. También esa gente aporta cosas interesantes, viene a ser su excusa. Es bueno difundir sus ideas como una mera de difundir las de Marx. Hablan así de gentuza del estilo de Antonio Negri, un personajillo vendido desde siempre a la reacción imperialista, como si por un momento fuera imaginable pensar que sus tonterías tuvieran el parecido más remoto con las ideas revolucionarias de Marx. Los embaucadores más sutiles parecen moverse dentro de nuestro propio terreno. Son refinados; casi parecen marxistas: utilizan nuestras expresiones y critican al capitalismo. Por ejemplo, Trotski dijo de sí mismo en su autobiografía:

Para Lenin, cuando pasaba revista a la evolución del partido en su conjunto, el trotskismo no era ninguna cosa extraña u hostil; por el contrario, era la corriente de pensamiento socialista más próxima al bolchevismo (1).

Se trata de eso justamente, de los que no son pero están próximos. Algunos de ellos incluso pretenden mejorar a Marx, a quien ven un poco apolillado por el implacable paso del tiempo, como si quisieran recuperarle para la rabiosa actualidad. Otros dicen que Marx tiene cosas positivas pero que hay otras equivocadas...

Como bien ha escrito Patrick Rossineri, y es lo único que ha escrito bien (2), hoy las obras de Marx, Engels y Lenin no se editan ni se distribuyen ni, en consecuencia, se pueden obtener en las librerías. Ni en la sección de economía, ni en la de filosofía, ni en la de sociología. Ha vuelto la censura. Si preguntas en una librería por la obra La ideología alemana, por ejemplo, te dirán que tras la caída de la URSS eso está anticuado; Marx murió hace 130 años. Pero seguro que el librero tiene a la venta las obras de Platón, que murió hace 2.300 años. ¿No está anticuado Platón? ¿Por qué se venden unas obras tan antiguas? ¿Por qué Platón sí interesa y Marx no?

No podemos comprar las obras de Marx pero podemos (¿afortunadamente?) leer a los que casi se parecen (y a veces se parecen mucho) a él. Alguno puede incurrir en la ingenuidad de tratar de saber algo acerca del pensamiento de Marx a través de Negri, quien se presenta como marxista, o casi. El problema es que desde ese casi hasta Marx casi hay un abismo.

Cuando no podemos leer a Marx directamente es cuando llegan los casi marxistas para explicarnos el verdadero pensamiento de Marx, ya pulido de impurezas. No necesitamos a Marx. Por ejemplo, para superar los errores de El Capital y aprender economía política, lo mejor es leer La producción de mercancías por medio de mercancías de Piero Sraffa, que es casi marxista. Conclusión: mejor que marxista es ser casi marxista porque si lo eres al cien por cien entonces eres un dogmático, no piensas por tí mismo, no aportas nada nuevo, no haces más que repetir de memoria lo que Marx ya dijo.
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José Vissarionovich Dzhugashvili
‘Stalin’ (1879-1953)


El 21 de diciembre de 1879, en Gori, una ciudad que entonces habitaban unas 5.000 personas cerca de Tiflis, Georgia, a sólo cuarenta kilómetros de la capital de Osetia del sur, con un costado en el Mar Negro y otro en las montañas del Cáucaso, Vissarion Dzhugashvili y Ekaterina Geladze tuvieron un hijo al que llamaron José.

Mientras en Moscú Alejandro II ejercía de zar sobre toda la inmensa geografía de Rusia, en la esquina georgiana aquel invierno fue muy duro: la nieve descendió de las cumbres de la montañas y en la primavera el deshielo inundó de barro los caminos, que quedaron impracticables. El rio Aragva que recorría la aldea se desbordó, anegando los campos, arruinando las cosechas y ahogando el ganado. No hubo feria y, en un pueblo tan aislado, el desabastecimiento vació las despensas. No hacía mucho que una epidemia de peste había sembrado el luto entre los vecinos de Gori y el año anterior le correspondió el turno a la disentería.

El padre era un artesano zapatero muy pobre que curtía el cuero y las pieles, analfabeto e hijo de esclavos que labraban los campos en la aldea de Didi-Lilo. Antes de José el matrimonio había perdido ya a dos hijos a causa de la miseria en que el zarismo había sumido a todas las inmensas poblaciones de su imperio.

Aquí aparece una de esas falsificaciones que se ha convertido en una constante en las múltiples biografías del bolchevique georgiano: su padre sería un alcohólico que golpeaba con frecuencia a su hijo, lo que explicaba la especial sicología bárbara de Stalin y sus brutales métodos de gobierno. En efecto, el padre de Stalin era alcohólico y murió de una puñalada en una pelea de borrachos, pero la leyenda de las palizas no tiene un ápice de verdad. En una entrevista Stalin desmintió este extremo de forma expresa, pero sus palabras nunca tuvieron demasiado eco. En su vida privada Stalin solía contar con admiración que su madre era una mujer severa y enérgica y que, cuando era pequeño, era ella quien le zurraba y zurraba también al padre por sus borracheras. Nada fuera de lo común.

Su madre, sirvienta, también hija de siervos, aportaba los escasos recursos económicos con la esperanza de que el joven José se instruyera. Stalin comentaba de ella que era una mujer inteligente. Se refería a las cualidades de su espíritu, no a su instrucción, pues apenas sabía estampar su firma y nunca aprendió a hablar el ruso. Quedó viuda pronto, y se hizo más severa aún. Había tenido muchos , pero todos los demás hijos murieron de pequeños. Únicamente sobrevívió José. Se trataba de una mujer mUy devota y soñaba con que su hijo se hiciera sacerdote. Mantuvo su fe hasta el final de sus días. Poco antes de morir, cuando Stalin la visitó, aún insistía en que era una pena que no se hubiera ordenado sacerdote. Siempre demostró desdén por el cargo político que su hijo había alcanzado y eso a Stalin le gustaba. Nunca abandonó Georgia para trasladarse a Moscú, aunque Stalin se lo pidió expresamente. Siguió llevando su vida apacible, modesta, de sencilla y devota viejecita. Murió en 1936, cerca de los ochenta años de edad; su hijo quedó muy afectado por su muerte y, desde entonces, hablaba con frecuencia sobre ella con sus más allegados (1).

Por el contrario, el padre se opuso a que su hijo estudiara, ya que ello le privaba de unos ingresos que hubieran mejorado la precaria situación económica de la familia. La infancia del georgiano se desenvolvió en medio del hambre y las privaciones. La casa familiar era de madera y, frente a la puerta de entrada, podía verse la de una cueva que ampliaba aquella reducida estancia. En un libro de viajes, Gorki había descrito a Gori como una ciudad de cavernas, por la abundancia de este tipo de construcciones. Delante de la casa, una calle empedrada atravesaba la aldea, la mayor parte del tiempo como cauce de una corriente de agua. En el pueblo no había médico y, con cinco años de edad, José perdió a su tío y la familia abandonó la aldea para desplazarse a Tiflis, una capital de apenas 150.000 habitantes, donde Vissarion trabajó como obrero en un taller de calzado. No era la primera vez que fracasaba en su intento de establecerse por su cuenta como artesano independiente.

En 1888 comenzó a estudiar en la escuela parroquial de Gori, donde obtuvo un premio por su aplicación y, además, el Ayuntamiento le proporcionó una beca para que continuara su formación.

En aquella escuela comenzó a conocer la represión zarista. El primer curso fue en georgiano, pero en el segundo llegaron funcionarios rusos que prohibieron la enseñanza en el idioma vernáculo, imponiendo duros castigos y humillaciones a los niños que lo hablaban. Empezó a cundir entre ellos el espíritu de rebeldía, a través de la difusión de libros patrióticos de relatos. Aunque materialmente pobre, Georgia era un pueblo más formado que el ruso y tenía una rica tradición cultural que el zarismo transformó en rebeldía nacional.

Tras terminar sus estudios básicos, cuando cumplió los catorce años, su madre pudo matricularle en el seminario de Tiflis, que era la única institución de enseñanza superior que había en Georgia. La gestión del seminario de Tiflis estaba encomendada a la Orden de San Andrés, fundada por Pedro I. Allí estudiaban 260 alumnos en régimen de internado, la mayoría de ellos hijos de terratenientes y de altos oficiales del Ejército zarista. Pero en aquella época aquel seminario de Tiflis era también la única posibilidad de estudiar para los hijos de los pobres que acudían allí con más conciencia de clase que vocación religiosa. Ya antes de la llegada de José Dzhugashvili, el seminario era un hervidero de propaganda marxista que circulaba clandestinamente con más profusión que la cristiana. La enseñanza religiosa era ritual y limitada, e inferior en mucho a la enseñanza revolucionaria que corría de boca en boca, por elemental que fuese ésta. Cuando Stalin ingresó en el Seminario, hacía 20 años que los estudiantes promovían motines y revueltas. Por sus galerías habían desfilado varios hombres llamados a desempeñar un papel relevante en la historia de Georgia. Quince años antes había pasado por allí el menchevique Nicolás Chjeidze, aquel viejo zorro hipócrita, como lo llamaba Lenin. También Noé Jordania, el fundador de la socialdemocracia caucásica e impulsor de su corriente reformista, estudió allí diez años antes de llegar José Dzhugashvili. En sus aulas se sentaron los hermanos Lado y Vano Ketshoveli que están también entre los primeros organizadores bolcheviques de Georgia. En 1893, antes de la llegada de Stalin al seminario, Lado Ketshoveli ya había organizado un plante de los estudiantes contra algunos profesores exigiendo la enseñanza en georgiano. Pero fue expulsado con otros 86 alumnos, y no era la primera vez que eso sucedía. En 1885 Silvester Dzibladze abofeteó a un arzobispo, un ruso que había calificado al georgiano como un idioma para perros y, para desesperación de los clérigos, la mayoría de los estudiantes habían aplaudido el gesto de su compañero; dos años después otro estudiante ejecutaría al rector.

Junto con Armenia y Azerbaián, Georgia integra la Transcaucasia, entonces en la periferia del Imperio zarista, un rompecabezas de naciones y religiones donde habitaban en conflictiva convivencia, además de los tres pueblos citados, abjasios, turcos, judíos, kurdos, osetinos, chechenos y otros del más variado origen, todos ellos brutalmente enfrentados entre sí por el zarismo como forma de preservar su dominación. En su propia capital, Tiflis, los georgianos eran una minoría.

En su peculiar biografía de Stalin afirma Trotski -al más puro estilo racista- un supuesto origen oriental o, lo que es aún peor, asiático, e incluso mongol, del niño, para justificar sus posteriores crímenes y su despótica dictadura personal: El difunto Leónidas Krasin -comienza escribiendo Trotski- fue el primero que llamó a Stalin ‘asiático’. Al decir esto no pensaba en atributos raciales problemáticos, sino más bien en esa aleación de entereza, sagacidad, astucia, crueldad, que se ha considerado característica de los hombres de Estado de Asia. Las imputaciones racistas de Trotski no se acaban aquí: Los emigrados de Georgia en París aseguraron a Suvarin [...] que la madre de José Dzhugashvili no era georgiana sino osetina y que hay mezcla de sangre mongola en sus venas (2). La falacia de Trotski consistía en poner siempre en boca de terceros las afirmaciones propias que quería deslizar como un rumor notorio y compartido por todo el mundo, como cuando apunta que se ha considerado que los asiáticos son personas crueles, o cuando se ampara en unas supuestas afirmaciones de Krasin, o en las de los emigrados georgianos en París. En efecto, en la versión biográfica que Suvarin nos hizo llegar, no descuidó poner de manifiesto la fuerte dosis de sangre mongola transmitida por un turco o un tártaro (3). Esa misma preocupación por el origen étnico de Stalin manifiesta el biógrafo Emil Ludwig (4) y, naturalmente, los primeros biógrafos contrarrevolucionarios, que encuentran la sangre osetina en el padre y, por tanto, se trataría de una familia de genes persas, gente belicosa que luchó contra los turcos al lado de Pedro el Grande (5).Las referencias a una circunstancia étnica irrelevante, son propias de la época de entreguerras y de la guerra fría, desde el discurso de Churchill sobre el telón de cero, el mundo quedó dividido entre oriente y occidente, blancos y amarillos. Hoy día nadie reprocha el origen asiático de Sun Yat-Sen, Mao Zedong, Ho Chi-Minh o Kim Il-Sung. En todo caso, se trata de un tipo de afirmaciones por completo ajenas la marxismo y, por tanto, sirven para destacar el tipo de argumentos con los que se manipula sistemáticamente los acontecimientos vividos en la URSS en la época de Stalin. Evidencia también cómo se viene tomando por fuente historiográfica lo que no constituye más que una de tantas mixtificaciones de Trotski, que ha sido, junto con el Informe Secreto de Jruschov, el venero inspirador de todas esa colección de infundios. Por lo demás, la etnia blanca y europea se califica antropológicamente como caucásica precisamente, y Georgia fue considerada siempre por los colonialistas como el último baluarte de la cristiandad frente al otomano musulmán. No obstante, la manipulación de las coordenadas históricas es una constante que permite a las clases explotadoras justificar cualesquiera de sus mezquinos propósitos, por cambiantes que sean en cada momento.

Georgia es un país de altas montañas y valles estrechos que sólo se podía atravesar en trineo en invierno y en caballo en verano. Apenas tenía entonces dos millones y medio de habitantes; era un país pobre que se había incorporado el Imperio zarista en 1801. Sufría varios yugos sobrepuestos. La servidumbre no se había abolido hasta 1865 pero los campesinos aún era tratados como ganado. La administración rusa trataba a los georgianos como un pueblo conquistado. Entre privaciones materiales y sumido en una opresión feroz, el pueblo georgiano se alzaba con revueltas periódicas que alimentaban el alma colectiva con relatos de la resistencia al invasor ruso del norte. Además del hambre y las epidemias, los georgianos tenían una tercera plaga: los recaudadores de impuestos enviados por el zar. Circulaban octavilas y explotaban bombas; como en todo el gran Imperio, Georgia también comenzaba a alzarse contra la autocracia; se formaban círculos de lectura, se discutían los acontecimientos y se conspiraba.

En 1867 había comenzado la construcción del ferrocarril entre Bakú y Tiflis, con 2.000 obreros trabajando a lo largo de las vías férreas; en torno a las primeras industrias mecanizadas nacía un proletariado miserable al que los estudiantes del seminario, fuertemente influidos por los escritos de Marx y Engels, aportaban con ardor un objetivo socialista. Los obreros y estudiantes georgianos vieron pronto en el Manifiesto Comunista un reflejo exacto de su propia situación.

José Dzhugashvili, conocido por Sosso entre sus compañeros del seminario, sin ninguna clase de ingresos, llevará allí una vida austera, dedicada por entero al estudio, revelándose como un alumno brillante. Ya era ateo antes de ingresar en sus aulas, pero allí tuvo ocasión de reforzar sus convicciones al estudiar a Darwin y leer el Manifiesto Comunista. Su afición a la lectura era realmente sorprendente, hasta el punto de que su expediente académico está lleno de referencias a actos de indisciplina consistentes en leer libros o en disponer de ellos, que eran sancionados con el encierro en celdas de castigo.

La rebeldía natural que incubaba su generación tomó en él una forma consciente. Con ser muy importante, no bastaba con leer y saber. Sosso comprendió que había que organizarse y luchar por los de su clase pero, Georgia era un hervidero de grupos revolucionarios, a cada cuál más confuso, lo que no favorecía la elección. El problema era cómo luchar, cuáles eran los objetivos.

En 1895, con apenas 16 años, entró en contacto con los grupos de militantes desterrados en el Cáucaso, que le acercan al marxismo. Posiblemente entre ellos estuvieran Miguel Kalinin y Sergio Aliluiev, un obrero de Petersburgo -de origen gitano por cierto- que luego sería su suegro. Noé Jordania había fundado en 1892 Messamé-Dassi (La Tercera Vía), el partido socialdemócrata georgiano, llamadado de esa forma para diferenciarse tanto de la burguesía liberal como de los populistas. Con sólo 19 años de edad, en agosto de 1898 Sosso Dzhugashvili y una decena de alumnos del seminario entran en Messamé-Dassi.

Messamé-Dassi estaba dirigido por Jordania, que había impuesto en la organización el estilo de los marxistas legales, es decir, más bien un círculo de estudio que un partido combatiente. No había un línea estratégica definida ni vínculos sólidos con los demás grupos socialdemócratas de Rusia. Al ingresar en Messamé-Dassi, Dzhugashvili se entrevista con Jordania y le manifiesta su deseo de abandonar el el Seminario para dedicarse por entero a la lucha política. Jordania le aconsejó seguir preparándose dentro del Seminario. Tres meses después Jordania se entera por terceros que Dzhugashvili está actuando por su cuenta entre los trabajadores ferroviarios de Tiflis y que distribuye propaganda contra el zarismo y contra ellos: Dzhugashvili ya estaba enfrentado a la tendencia conciliadora y reformista de la organización socialdemócrata georgiana. Dentro de ella se encarga de la redacción del programa de estudios de los círculos obreros, poniendo de manifiesto una buena preparación teórica e intelectual, un dominio muy amplio de las obras de los clásicos marxistas y, sobre todo, una claridad expositiva capaz de hacer comprensible el materialismo dialéctico a los obreros que pocos revolucionarios han sido capaces de desarrollar. Comienza a impartir cursos de marxismo a los obreros avanzados, explicándoles El Capital, el Manifiesto Comunista y demás obras básicas de Marx y Engels que él había estudiado a escondidas en el seminario.
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A la clandestinidad con 21 años
El 29 de mayo de 1899 por la tarde fue sorprendido por los clérigos cuando saltó los muros del seminario para apoyar a los obreros en huelga. Es expulsado del seminario antes de finalizar sus estudios y se gana la vida dando clases particulares. Pero su verdadera atención la tiene puesta en el círculo de obreros ferroviarios de Tiflis, al que pretende sacar del estrecho campo de la lectura y la discusión. Esto le aleja definitivamente de Jordania y el reformismo. En torno a los hermanos Ketshoveli, Miguel Tshakaja y otros, se va formando un núcleo que va bastante más allá de la literatura. Kvali el periódico que editaba legalmente Messamé-Dassi, no les parece suficiente. La censura impedía tratar los asuntos políticos más candentes, lastrando la evolución del movimiento obrero.

Pero Ketshoveli y Dzhugashvili, por más que lo intentan, no logran editar un periódico propio clandestino. Sólo alcanzan a distribuir octavilas en las fábricas con un contenido abiertamente político, algo inusual hasta entonces. El Primero de Mayo de 1900 obtienen un clamoroso éxito cuando organizan la primera manifestación de masas, consistente en unos 500 obreros que se reúnen en los alrededores de Tiflis con baderas rojas y retratos de Marx y Engels. Ante ellos Sosso pronuncia su primer discurso público. Algo empieza entonces a cambiar: el estudiante georgiano no se dirige ya a un pequeño círculo de intelectuales sino a las masas de obreros, y eso exige aprender algo que los libros no pueden enseñar. Dzhugashvili tiene que fundirse con los trabajadores, conocer sus problemas, hablar su mismo lenguaje.

A causa de la extensa actividad política desplegada, Dzhugashvili comienza también a ser muy conocido por la reacción; la policía ya le vigila y hasta sus oidos llega el nombre de guerra de un agitador que llegará a ser temible: Koba. Es aún muy joven pero empiezan entonces a forjarse algunas cualidades que le destacarán como revolucionario profesional. Sabe moverse en la clandestinidad; tiene constancia y manifiesta una voluntad inquebranbtable; reúne a los luchadores más avanzados de cada fábrica; es un organizador concienzudo y su sencillez le acerca a los obreros, que le consideran uno de los suyos.

Lo que aún le falta no tarda mucho en llegar. En agosto de 1900, al tiempo que Lenin salía para Suiza, entra en contacto con Víctor Kurnativski, uno de los iskristas que envía a Tiflis para impulsar la difusión del periódico que debía conducir a la reorganización del Partido y a la lucha contra las tendencias economicistas y conciliadoras. Kurnativski llegaba a Tiflis para exponer el proyecto de Iskra y se encontró con aquellos jóvenes que no habían logrado sacar adelante un periódico ilegal. Las charlas de Kurnativski encajaron en un marco más general todo aquel descontento que los hermanos Ketshoveli, Dzhugashvili y otros experimentaban de una manera confusa. Koba descubre entonces que no era un problema personal con Jordania, ni un problema georgiano exclusivamente, sino toda una tendencia dentro de la socialdemocracia internacional con la que había que romper de forma resuelta. Era la concepción misma del partido la que estaba en juego; había que acabar con los reducidos círculos de discusión y pasar a la acción de masas, a la agitación y a las manifestaciones en las calles.

A Koba se le abre entonces una nueva perspectiva, mucho más amplia. Lo que hasta entonces no era más que una intuición confusa, adquiere todo el peso de la concepción marxista del partido, de la vanguardia dirigente, de la estrategia, de la lucha de clases. Había que reagrupar a los círculos dispersos, salir del localismo, encarar la lucha política contra la autocracia.

Kurnativski les enseñó a aquellos jóvenes georgianos cómo montar una imprenta clandestina y les propuso que lo hicieran en Bakú, un fuerte centro proletario, mejor que en Tiflis. Allí podían contar, además, con el apoyo de Leónidas Krasin, el ingeniero de la central térmica, hermano de un militante bolchevique muy próximo a Lenin. Acordaron que Lado Ketshoveli partiera para Bakú para encargarse de esa tarea y que Koba se quedara en Tiflis para aportar los fondos económicos necesarios para instalar la imprenta.

El objetivo era claro: había que ganarse a las masas con el periódico y convocar manifestaciones contra la autocracia, rompiendo el estrecho marco de las reivindicaciones sindicales. Había que desfilar por el centro de la ciudad, ante todo el mundo, no por la periferia, como habían hecho en el Primero de Mayo anterior. En base a los núcleos obreros existentes, había que sentar las bases del movimiento socialdemócrata georgiano y tejer lazos entre la teoría revolucionaria de vanguardia y el movimiento obrero. Lo mismo que Lenin en Rusia, los jóvenes del Cáucaso comienzan a salir del reducido marco de los intelectuales y teóricos, por un lado, y de los economistas y practicistas estrechos por el otro, fundiendo la teoría con la práctica.

En marzo de 1901 Kurnativski es detenido junto con otros militantes, pero Koba Dzhugashvili se libra de la redada, aunque su vivienda y su lugar de trabajo en el Observatorio Metereológico fue registrada por la Ojrana, la sección especial de la policía zarista dedicada a la represión política. Tiene que pasar a la clandestinidad, de la que ya no saldrá hasta la Revolución de 1917. No había cumplido aún los 22 años y, al igual que él, todos los revolucionarios se habían lanzado a la lucha contra la autocracia muy jóvenes, como jóvenes han sido siempre todos los comunistas. Sin embargo, ya sabían de la clandestinidad, de burlar las pesquisas policiacas, de reunirse, organizarse y salir a la calle a enfrentarse con las tropas. Revolucionario profesional, la juventud de Dzhugashvili no conoce domicilio fijo; transcurre bajo nombre supuesto y documentación falsa, eludiendo siempre las persecuciones policiales y a expensas de los recursos de las organizaciones revolucionarias locales, primero en Georgia, luego en el Cáucaso y finalmente en toda Rusia.

Ni la clandestinidad ni la detención de Kurnativski paralizan el trabajo político emprendido. Otros militantes como Dzhugashvili transmiten las consignas leninistas y se ponen inmediatamente a la tarea. En agosto una huelga masiva en los talleres ferroviarios de Tiflis señala otra vez el tránsito desde los círculos de estudio hacia la agitación y el trabajo político de masas.

A mediados de año Lado Ketshoveli ya tiene dispuesta la imprenta en Bakú, a la que se le dió el nombre clandestino de Nina; por su parte, Lado Ketshoveli, que tenía correspondencia directa y secreta con Lenin, fue conocido como el padre de Nina. Después de la revolución de 1917, un anciano musulmán llamado Jachim contó cómo funcionaban en aquella época las imprentas bolcheviques. Había conocido a Dzhugashvili después de que éste desmantelara la imprenta del cementerio en el que la tenía instalada y se la llevara consigo. La tarea no era nada sencilla; en aquella época una imprenta era el tesoro más preciado para una organización revolucionaria, pero se trataba de una máquina grande y pesada que había que desmontar para traladarla por piezas. La vigilancia de la policía hacía ese transporte aún más complicado para los revolucionarios. Por si no fuera suficiente, junto con la rotativa había que desplazar a los obreros tipógrafos que conocían su funcionamiento. La sede de la imprenta debía ser completamente segura y a la mínima sospecha había que desmontarla deprisa; los tipógrafos eran militantes bolcheviques a toda prueba: disciplinados, discretos y capaces de trabajar día y noche, semanas enteras sin descanso. La rotativa y el tipógrafo bolcheviques eran las arterias por las que corría el huracán revolucionario hasta la conciencia de los más explotados y oprimidos. Nada podía fallar pero había que encontrar a militantes seguros y capaces. Normalmente la imprenta se albergaba en las viviendas de personas que, como el viejo Jachim, no estaban fichadas por la policía. Este humilde campesino se dirigió a Koba después de escucharle en un discurso y le llamó afirjatza, que significa dirigente y héroe popular en abjás: Pareces nacido del trueno y el relámpago. Eres ágil y posees un gran espíritu y un corazón inmenso, le dijo. Y es que Stalin hablaba directamente al corazón de las masas obreras y campesinas con un lenguaje extremadamente sencillo que desentrañaba sus problemas y les ofrecía soluciones precisas. El viejo se prestó a albergar a Koba Dzhugashvili y a instalar la imprenta en su misma casa. Un numeroso grupo de obreros tipógrafos acudía allí todos los días disfrazados de mujeres, cubiertos por el fulard musulmán. Pero los vecinos no tardaron en alarmarse por el ruido espantoso de la rotativa y no dejaban tampoco de resultar sospechosas esas idas y venidas de Jachim a las puertas de la fábrica con una pesada cesta por los caminos, en la que bajo las hortalizas se escondía el papel tintado de las octavillas, folletos, periódicos y libros convocando a la lucha contra el opresor. Pensaron que el anciano Jachim, su misterioso amigo Koba y aquellos tipógrafos disfrazados de mujer fabricaban moneda falsa. Se fueron a hablar con ellos porque comprendían que la miseria empujara al anciano hacia el delito. Fue Koba quien les explicó que efectivamente era la miseria la que había empujado a Jachim hacia una actividad distinta del arado, pero que no se trataba de moneda falsa sino de propaganda contra la autocracia. La charla del georgiano se prolongó varias horas y su persuación logró que aquellos humildes campesinos colaboraran en la elaboración y la distribución de la propaganda. Muchos años después, el anciano Jachim fue descubierto y tuvo que huir de su pueblo. Cuando tras la Revolución pudo regresar a su hogar, la pesada rotativa y todas sus piezas estaban dispersas entre las zarzas que habían invadido su huerto. Reunió las piezas y le dijo a su hijo: Mira, con esto hemos hecho la Revolución (6).

Una vez instalada, la imprenta de Bakú no descansó. La tirada de algunas octavillas alcanzó los cien mil ejemplares y desde ella se surtía de proclamas, folletos, libros y periódicos a los comités revolucionarios de otras regiones fuera del Cáucaso. La importancia de aquella primera imprenta de Bakú fue tan grande que fue allí donde se imprimieron algunos números de Iskra que luego se distribuían por todo el extenso territorio de Rusia. Al detectar la instalación de la imprenta, la Ojrana la situó en Petersburgo y eso permitió que pudiera seguir funcionando durante mucho tiempo, por más que las detenciones y asesinatos cambiaran a sus integrantes. El 31 de diciembre de 1901 los aduaneros detectaron en Bakú una caja de doble fondo con los clichés del Iskra procedentes de un buque francés que había arribado a Batum. Fue detenido Ketshoveli y aunque ferozmente torturado durante meses, no delató el sitio que albergaba la imprenta. El 30 de agosto de 1903 fue asesinado de un tiro en la cabeza. Gracias a su extraordinario sacrificio, su obra siguió funcionando durante años, llevando al proletariado la savia ideológica revolucionaria que debía guiar sus pasos.

Fruto de la nueva línea leninista, Koba Dzhugashvili organiza otro Primero de Mayo, para lo que despliega una impresionante campaña de agitación distribuyendo octavillas por todas las fábricas. El dia señalado cerca de 2.000 personas se concentran en el Soldatski Bazar, en el centro de Tiflis, produciéndose violentos choques con las tropas cosacas que blandían sus nagaikas, con un saldo de catorce obreros heridos y otros cincuenta detenidos.

Esto marcó toda una etapa dentro del movimiento obrero georgiano: la revolución no era una camino alegre. Son cosas que no se aprenden en los manuales, que requieren un aprendizaje en la propia carne pero que, una vez experimentadas, permiten prepararse mejor, dar una salto en el compromiso político. Habría que sufrir, prepararse para los más duros sacrificios, crear una verdadera organización de combatientes. Al día siguiente se decretó la ley marcial en Tiflis y dos semanas después desembarcó un equipo especial de la Ojrana para perseguir a los socialdemócratas locales. Desde el número 6 de Iskra Lenin se hizo eco de la importancia de esta movilización: Los sucesos que se han producido el domingo 22 de abril [calendario antiguo] en Tiflis, marcan una fecha histórica para todo el Cáucaso: a partir de ese día, un movimiento revolucionario declarado ha comenzado en el Cáucaso.

La imprenta de Bakú permite que en setiembre de 1901 aparezca Brdzola (La Lucha), el primer periódico marxista en lengua georgiana o, como decía él mismo en el editorial del primer número, el primer diario libre de Georgia, imprescindible para superar las concepciones economicistas estrechas y pasar a la batalla política contra la autocracia. Koba Dzhugashvili, demostrando su sólida formación marxista, redactaba los artículos de fondo más importantes del periódico. A Georgia llegaba el Iskra leninista, pero al estar redactada en ruso, los obreros no podían comprenderla, por lo que la aparición de Brdzola tuvo una extraordinaria importancia para el desarrollo del movimiento obrero caucásico. A diferencia de otros órganos del Partido, no se trataba sólo de un complemento local del Iskra con noticias de interés sectorial, sino un verdadero órgano central, en el que Dzhugashvili abordaba trascendentes cuestiones ideológicas y políticas de actualidad. Sólo se publicaron cuatro números de Brdzola, los dos últimos cuando Ketshoveli y Dzhugashvili estaban ya en prisión. Pero no se dejó de publicar porque fuera desmantelada la imprenta de Bakú, sino porque la detención de Ketshoveli y Dzhugashvili y otros dejó al periódico sin redactores. Sin lugar a dudas fue, con el Iskra leninista, el mejor periódico socialdemócrata. Lenin saludó efusivamente la iniciativa de sus camaradas georgianos, en cuya lucha contra el liquidacionismo coincidían totalmente.

El 11 de noviembre de 1901 se celebra la Conferencia de la organización socialdemócrata de Tiflis, resultando elegido Dzhugashvili como miembro del comité de dirección de la ciudad. Pero Jordania maniobró para deshacerse de él enviadolo a Batum, donde la organización estaba dominada por Chjeidze. Cerca de la frontera de Turquía, Batum era una pequeña ciudad portuaria de 35.000 habitantes que disponía sin embargo de un núcleo de obreros de las refinerías de petróleo muy importante. La organización socialdemócrata era allí totalmente legal y nunca se habían convocado manifestaciones. Ante esta situación Koba Dzhugashvili tuvo que actuar por su cuenta, trabando contacto con los obreros más avanzados y poniéndolos en relación con el Partido. En muy poco tiempo, la organización se extiende a los principales centros de trabajo e incluso entre los campesinos. Chjeidze reaccionó escribiendo cartas contra Dzhugashvili al comité de Tiflis.

Koba no se detiene por eso: redacta y difunde entre el proletariado numerosas octavillas, comunicados y manifiestos de agitación que le permiten organizar las primeras huelgas en aquella localidad. El despido de 389 obreros en la fábrica de Rothschild el 8 de marzo de 1902, tuvo una respuesta eficaz por parte de los obreros de Batum, que se movilizaron organizadamente por vez primera. Se convocó una huelga y 32 obreros fueron detenidos. A consecuencia de ello unos 600 de sus compañeros marcharon exigiendo la liberación de los represaliados. Todos ellos fueron detenidos y encarcelados. Pero la policía no logró detener el movimiento: una nueva manifestación obrera recorre de nuevo las calles de Batum y las consignas sindicales se mezclan con las proclamas dirigidas directamente contra el zarismo. La policía dispara, asesina a 15 de ellos y hiere a 54.

Era el bautismo de sangre del movimiento obrero georgiano, que de nuevo volvía a experimentar en sus carnes que no habría revolución sin lágrimas y que, a su vez, deberían golpear con más fuerza, devolver sangre con sangre, si querían lograr sus objetivos. Por medio de la dura prueba de las manifestaciones, los obreros van comprendiendo la necesidad de pasar de la lucha sindical a la lucha política contra la barbarie zarista, de la lucha contra el patrono a la lucha contra la burguesía como clase y contra su Estado.

Pero las pesquisas de la policía se dirigen contra la cabeza, contra los organizadores socialdemócratas. Koba Dzhugashvili estaba considerado como un revolucionario extraordinariamente peligroso, el más perseguido por la Ojrana. Fue el militante bolchevique más veces encarcelado y el que más veces se fugó de las mazmorras zaristas, convirtiéndose en la auténtica columna vertebral del Partido en el interior de Rusia, en el ejecutor material de la política revolucionaria leninista en el corazón del imperio zarista.

El 5 de abril de 1902 Koba Dzhugashvili, con 23 años de edad, fue detenido por primera vez durante una reunión del Comité del Partido de Batum a causa de la delación de Okladski. Le encarcelaron durante ocho meses, primero en Batum, luego en Kutais y finalmente le deportaron a Siberia durante tres años. Le esperan largas jornadas de privaciones en Novaia Uda, distrito de Balaganski, en la región siberiana de Irkutsk. Es allí donde en diciembre de ese mismo año recibe una carta de Lenin.

La reunión tenía como objetivo preparar la Conferencia caucásica. Estando en prisión, en marzo de 1903 se celebra una Conferencia en Tiflis para agrupar y coordinar a las diversas organizaciones socialdemócratas del Cáucaso que venían funcionando de manera aislada. Los diversos Comités se fusionan y adoptan el nombre de Unión Caucasiana del POSDR, adoptan el programa propuesto por Lenin en Iskra y crean un centro dirigente para el que eligen, entre otros, a Koba. También aprueban los Estatutos de la organización que, en una región tan conflictiva, adopta un marcado carácter internacionalista. Por encima de cualquier origen nacional, constituyen una dirección única para agrupar a los obreros de todas las nacionalidades oprimidas y dirigir la lucha contra la opresión zarista.

Poco después, en abril de 1903, apareció Proletariatis Brdzola (Lucha Proletaria), portavoz de la Unión Caucasiana, una revista clandestina que fusiona el Brdzola georgiano con el Proletariat armenio, y que se difundía en tres lenguas con tres cabeceras diferentes: Proletariatis Brdzola en georgiano, Proletariati Kriv en armenio y Borba Proletariata en ruso.

En julio de aquel mismo año el POSDR convoca una huelga general en Bakú que se extiende inicialmente a Tiflis y luego se propaga como un alud por todo el sur de Rusia: Odessa, Kiev, Ekaterinoslav...

Muy lejos de allí, en Bruselas, se celebró a finales del mes de julio de aquel año el histórico II Congreso del POSDR, que marca la escisión entre bolcheviques y mencheviques. En este Congreso Lenin y los bolcheviques rechazaron las tesis de los delegados oportunistas sobre la naturaleza del partido, de la vanguardia de la clase obrera. El plan había sido diseñado por Lenin en el periódico Iskra y se basaba, por un lado, en la cohesión interna de la organización; por el otro, en deslindar posiciones respecto a los demás partidos: Antes de unificarse y para unificarse es necesario empezar por deslindar los campos de un modo resuelto y definido, era el lema del periódico (7). Estos dos sencillos principios leninistas son desde entonces los puntos de choque con los reformistas -desde entonces llamados mencheviques- y lo que diferencia a un partido comunista de cualquier otra forma de organización. Un partido comunista, decía Lenin, es una organización formada por revolucionarios profesionales y dirigida por verdaderos dirigentes de todo el pueblo, lo que necesariamente desemboca en una organización no muy amplia y lo más clandestina posible. Nuestrea tarea consiste, dijo Lenin en este Congreso, en mantener en la clandestinidad a un grupo más o menos reducido de dirigentes e incorporar al movimiento a una masa lo más amplia posible.

Los mencheviques defendían otra concepción organizativa; hablaban de un partido de masas basado en la unión de fuerzas diversas, con tendencias incluso opuestas y, por supuesto, abierta y legal. Trotski, que participó en el Congreso, apoyó activamente a los mencheviques, acusando a Lenin de prenteder crear un grupo de conspiradores en lugar de una partido. Esa posición del trotskismo como una variedad del menchevismo, apareció reforzada por las propias tesis de Trotski que, al igual que todos los revisionistas, no sólo ignora las tesis leninistas acerca de la unidad del Partido, sino que alienta y promueve toda clase de facciones en su seno.

Después del Congreso, Trotski combatió sus resoluciones. Lenin decía el 14 de octubre de 1904 en una carta a E. Stasova, F. Lengnik y otros: Hace poco se ha publicado un nuevo folleto de Trotski [...] El folleto constituye la más insolente mentira, un falseamiento de los hechos [...] El II Congreso ha sido, según él, un intento reaccionario de afianzar los métodos de organización propios de los círculos, etc. Este folleto es una bofetada tanto a la Redacción actual del Órgano Central como a todos los militantes del partido (8).

Gráficamente puede decirse que en su crítica a los populistas (que por estas fechas se habían transformado en socialistas revolucionarios o eseristas) los mencheviques se habían deslizado por el otro extremo: mientras los populistas concedían el papel protagonista de la revolución democrática a los campesinos, los mencheviques se la concedían a la burguesía. Estos últimos, lo mismo que Trotski, no tenían en cuenta para nada a los campesinos, a los que consideraban una masa amorfa y reaccionaria que necesariamente estaba enfrentada al proletariado. Esta será una cuestión decisiva, no solamente para dirigir la revolución, sino incluso después durante la construcción del socialismo, hasta el punto de que Trotski acusará a Stalin de desviación campesina por defender esta tesis. Para los bolcheviques el proletariado era la fuerza dirigente, tanto durante revolución democrática como durante la revolución socialista; pero el campesinado era una fuerza de reserva enorme con la que había que contar necesariamente para llevar adelante ambos procesos. La clase obrera, decía Lenin, no puede subordinarse al campesinado, pero debe contar con él si quiere llevar adelante la revolución.

El 5 de enero de 1904 Koba huye del destierro. Era la primera de una larga cadena de fugas, casi tan larga como sus detenciones. Tras un largo recorrido que dura un mes, regresa a Tiflis y se casa con Ekaterina Svanidze y, aunque al año siguiente nace su hijo Jacobo, la alegría dura muy poco porque dos años después, en 1907, muere su mujer.

Se reintegra en la organización socialdemócrata y en la redacción de Proletariatis Brdzola. Pero la situación que se encontró dentro del Partido a su llegada no era fácil. Al regresar Jordania del II Congreso, había logrado que la mayoría de la organización de Tiflis se posicionara a favor de los mencheviques, consumando en el Cáucaso la escisión producida dentro del Partido. Pero Dzhugashvili no duda en ponerse del lado leninista, aunque la escisión le obliga a multiplicar su trabajo político: a la batalla contra el zarismo se une otra batalla, esta vez interna, por lo que se ve obligado a poner en tensión todas sus energías.

La situación era distinta en Bakú porque allí la organización se había alineado con los bolcheviques. Por eso Dzhugashvili se trasladó allí en junio, disolvió la organización existente y la reorganizó de nuevo sobre principios leninistas. Aunque se mueve ya por todo el Cáucaso, es en Bakú donde fija su residencia para luchar contra los mencheviques, consiguiendo convertir en una fortaleza proletaria a esta ciudad del Mar Caspio.

Al perder el control sobre los órganos de dirección del Partido, los bolcheviques preparan el III Congreso, para lo cual en agosto de 1904 organizaron una conferencia en Suiza a la que asisitieron 22 delegados. En cumplimiento de estos acuerdos, en noviembre de 1904 Dzhugashvili agrupa a los bolcheviques caucasianos en una Conferencia de todas las organizaciones regionales con la perspectiva puesta en el nuevo Congreso.

El combate contra los mencheviques se desata también en el ámbito de la teoría y de la prensa. En el segundo número de Proletariatis Brdzola, publicado en enero de 1905, aparece un artículo contra las tesis reformistas acerca del Partido. En abril de 1905 publica Vistazo rápido a las divergencias en el Partido, un ataque a la línea de flotación de los mencheviques que se tradujo al ruso y al armenio. Se trata de un estudio de gran calado que mereció el elegio de Lenin. Estos escritos contribuyeron a desmantelar las posiciones mencheviques en el Cáucaso, constituyendo el más sólido baluarte de las tesis leninistas en la región.

En setiembre de 1904 aparece su primer artículo en Proletariatis Brdzola, titulado Cómo entiende la socialdemocracia la cuestión nacional. Analiza las diversas posturas de las clases sociales en Georgia sobre la cuestión nacional, un tema que, como integrante de la organización caucásica, le preocupará siempre de manera especial.

En los confines de su imperio, el zarismo había ideado como método de dominación, el estímulo del odio y las matanzas entre las múltiples nacionalidades: armenios, judíos, georgianos, azeríes, tártaros, etc. Frente a esta situación, en todos sus escritos José Dzhugashvili defendió siempre de manera intransigente el internacionalismo proletario, la unidad de la clase obrera por encima de todo, así como el más escrupuloso respeto por la igualdad de todos los pueblos oprimidos y la reconquista de sus plenos derechos nacionales, incluido el derecho a la autodeterminación. Así, cuando el 13 de febrero de 1905 se produjo un sangriento incidente entre tártaros y armenios provocado por la policía de Bakú, redactó un llamamiento: ¡Viva la fraternidad universal!

El artículo es su primera gran aportación a este tema, del que será el gran experto de los bolcheviques. En especial analiza cómo la burguesía nacionalista, ante la escasez de sus fuerzas, trata de arrastrar tras de sí al proletariado adoptando apariencias socialistas. De ese modo la burguesía logra, además, dividir a la clase obrera según su origen nacional, que es la misma política que persigue el zarismo: La autocracia persigue de una manera bandidesca la cultura nacional, la lengua, las costumbres y las instituciones de las nacionalidades 'extrañas' de Rusia. Las priva de los derechos cívicos indispensables, las oprime en todos los sentidos, siembra entre ellas de una manera farisaica la desconfianza y el encono, las instiga a choques sangrientos, demostrando con ello que la única finalidad de la autocracia rusa es enemistar a las naciones que pueblan Rusia, exacerbar entre ellas las discordias nacionales, reforzar las barreras nacionales y desunir así con más éxito a los proletarios, atomizar con más éxito a todo el proletariado de Rusia, dividiéndolo en pequeños grupos nacionales, y cavar de este modo una tumba para la conciencia de clase de los obreros, para su unión de clase. Por el contrario, la posición de la clase obrera debe ser bien distinta: La destrucción de las barreras nacionales y la unión estrecha de los proletarios rusos, georgianos, armenios, polacos, judíos, etc., es condición indispensable para la victoria del proletariado de Rusia. El Partido -afirma Stalin- es la organización proletaria de vanguardia de Rusia; no es un partido ruso; agrupa a los obreros por su clase social, no por su nacionalidad.

Luego pasa a examinar un punto extraordinariamente interesante para la táctica revolucionaria: es imposible la liberación de las nacionalidades oprimidas mientras el dominio político se encuentre en manos de la burguesía; pero esto -añade- es sólo un concepto general que no excluye que puedan darse condiciones económicas y políticas en que los círculos avanzados de la burguesía de las nacionalidades 'extrañas' deseen la liberación nacional. Para ello el Programa del Partido tenía previsto el reconocimiento de la plena independencia de las nacionalidades oprimidas. Por eso la vanguardia proletaria no puede defender ninguna opción concreta, ni la unión ni la separación, al margen de las condiciones en las que se se deba ofrecer una solución taxativa a ese dilema: Lo que a nosotros nos incumbe -finaliza Stalin- es conquistar para ellas el derecho de resolver esta cuestión, esto es, lo que luego se llamó el derecho de autodeterminación, que es un principio abstracto que deja abiertas todas las posibilidades sin pronunciarse por ninguna de las opciones, ni por la unión ni por la separación.

El 13 de diciembre Dzhugashvili organiza otra huelga general en Bakú con la consigna de la jornada de ocho horas y aumentos salariales, entre otras. Fue un éxito total ya que obligó a la patronal, por primera vez en la historia de Rusia, a firmar un convenio laboral con los obreros. Este trabajo sindical inclina definitivamente al proletariado de Bakú del lado de los bolcheviques, donde tendrán siempre una de sus más firmes fortalezas. Fue el comienzo del auge revolucionario en el Cáucaso, que porteriormente se transmitiría a toda Rusia hasta desatar la Revolución al año siguiente.
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Aixo("aixo" i molt mes no fa falta llegir tota aquesta chapa) a portat a "l,latra banda de la barricada"(com ells denominen)a molta gent una consciente i un altra molt incoscient.
Amb aixo no vulc dir res.
A soles, pobreS amics.
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Amb contrarevolucionaris,burguesos,sociatas, stalinistes, etc no anirem enlloc units. Mai de la vida. I que sabras tu, redwarrior, del que fem o no fem els que condemnem la traicio a la revolucio durant la guerra civil, per internet o alla on surgeixi el tema. La gent que lluitem contra el capitalisme desde diferents ambits dels moviments socials, tambe tenim temps per conectar-nos a internet com fas tu, bocamoll. Si t'acostesis als sindicats, ateneus, c.s.o's, a on a part de treballar activament contra el sistema que ens volen imposar,es fan de tant en tant xerrades sobre experiencies revolucionaries arreu del mon, en diferents epoques: Catalunya Arago al 36-37, Ucraina, Rusia,etc, etc sabries que aquestes experiencies porten ensenyançes que s'han aplicat a moments mes o menys comparables en epoques mes recents Cuba, Nicaragüa, Chiapas, Oaxaca, etc,etc. Fins i tot a Seattel, Praga, Genova, etc... etc...Cada lluita social ,es diferent, ja ho se, pero totes tenen punts en comu que sense repasar-les entre tots/totes i veure que podem aprendre d'elles,estarem abocats a repetir els errors del pasat.Teoria i practica, pensament i accio, debat i lluita. Pero es clar, als estalinistes tot aixo els-hi sona a xino, ells prefereixen actuar sense pensar, rebent ordres i prou. Aixo quan actuen...
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Per posar aixo, millor seria linkar el text per el que sel vulgui llegir i no monopolitzar l'espai, dic jo.
Salut.
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Una edulcorada biografia de Stalin, que omite grandes y decisivos momentos de su vida, como su estrategia imperialista por ejemplo frente a la revolucion del 36, no creo que baste, por mucho espacio que llene, para limpiar el ignominioso paso por la Historia del carnicero que tanto daño hizo a las ideas marxistas.
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Que consti que m'interessen escriptors com Marx i Trotsky, però com ja s'ha dit per qui si els anarquistes haguessin defensat als republicans contra els feixistes la lluita era democracia burgesa contra dictadura. La democracia burgesa és el que tenim ara, una merda, és una llastima que molta gent es pensi que anar a vota a quatre desgraciats que viuen de nosaltres és llibertat. No oblidem que païssos com França i Anglaterra, païssos amb democracies burgeses no van fer RES per els seus vëins, RES per la ¨democràcia¨ i van ser els primers en pactar amb Alemanya i Italia, i ves per on, pocs anys després va començar la segona guerra. A ells els hi haurieu de demanar compromís! i no als anarquistes que volien i una democracia directa, i que van ser perseguits durant tant de temps (¨Casas Viejas¨ n'és només un exemple) sense burocracia ni polítics.
Visca el comunisme llibertari i l'orgull de classe!
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Per què els anomeneu "insurrectes de maig del 37"? No van ser més aviat "resistents"? De fet, són gent que va resistir a l'ofensiva i el cop d'esat "sui generis" del PSUC, Estat Català, Esquerra...

Per cert, sabíeu que Lluís Companys havia planejat bombardejar les posicions que ocupaven a Barcelona els revolucionaris en el cas que aquests continuessin durant molt temps amb la seva resistència?
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
oaxaca i kabilia están bien...pero..
¿qué pasa en el telemarketing?¿y en la hostelería? ¿y en el comercio?
¿no podemos ser "insurrectos" en el trabajo?
¿de que sirve apostar por las "vias revolucionarias", en el discurso, pero que no haya un reflejo real en los puestos de trabajo(que son los lugares desde los que el cappitalismo evoluciona y se mueve)?
salud!
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Es compatible donar suport a gent de Oaxaca, i al mateix temps potenciar l'autogestio a la vida laboral, organitzan-te amb sindicats no grocs, assamblees, cooperatives o autonomisme. de fet molts ja ho fem. salut
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Gran text anarco-trotskista... (ironia)

Sempre a la red mola molt veure tota la resistencia contra l'anomenat "stalinisme" formada per anarkoides, trotskistes i demés jerkis. És penós, sincerament, veure gent que firma amb el nom de l'Andreu Nin i acaba amb un "comunime llibertari" i demés, o quan es glorifica a Trotsky, gran traidor a la revolució roja mundial, davant de Stalin, dirigent de la URSS, un fet històric i punt, que no cal glorificar tant.

Es agradable la fusió entre l'individualisme dèspota anarquista i el trotskisme (antianarquista, recordo pels més perduts), contra uns anticapitalistes més, els marxistes-leninistes, però clar, per expulsar-los sempre, en la realitat o a la red, l'excusa perfecte és que són "stalos", perdent així l'esperit de la unitat antifa i rebutjant la ajuda d'uns lluitadors tant vàlids com els demés.

Però clar, el trotskisme, financiat pel capitalisme, ha fet un gran treball absorbin la ment de molts anarquistes que podien ser respetables... eh!

Fent tot aquest poti poti pseudo-revolucionari, es junten en aquest foro els anarkos, els trotskos i algún que altre indepe, només per tocar els collons. Doncs d'acord, els comunistes seguirem resistint a les envestides antirevolucioanaries.

ML O MORT

PD: Una puta pasada el tiu aquest de "remenber Nin" amb els seus comentaris de "Afortunadament la majoria de comunistes avui en dia, (fins i tot del Psuc)"... El PSUC i el PCC, els partits que han trait la revolució, organitzacions EUROcomunistes, antirevolucionàries!! QUANT REVOLUCIONARI HI HA PER AQU�! A algun de vosaltres sol us falta acabar amb un super-radical "vota saura".
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Estimat pallasso stalinista.Posar remember Nin, no vol dir que sigui Trotskista, ni que sigui anarko simpatitzant del trotskysme. Es mes aviat un recordatori del que varen fer els del Psuc i PCE, durant la revolucio del 36, sota les ordres de Moscou.Quan he inclos al Psuc d'ara entre els comunistes d'avui en dia, ho he fet perque ha estat un dels ultims partits comunistes amb numero mes o menys important d'afiliats (per mi no es gaire important el numero de afiliats i molt menys a un partit comunista, jo no faig servir "el manifest del partit comunista" de marx com a llibre de capçelera)en acceptar que va ser un error, i no tots els seus militants t'ho reconeixen encara. Per lo demes, no pensis que estic en desacord amb considerarlos €comunistes,antirevolucionaris i traidors, pero crec que encara que siguin uns traidors a la classe treballadora, no deixa de ser un pas endevant que abandonin el stalinisme. tu com stalinista d'internet, avui en dia deus estar una mica trist amb la teva soledat, perque com no sigui algun grupuscle de nostalgics, mes lluny que cap altre "ideologia" de imposar el seu punt de vista i portar-lo a la practica, no deus tenir ni idea de el que es la militancia colectiva, no virtual, es clar.Pero be, segueix fent la revolucio ML, versio Staliniana per internet, que aixi no faras gaira nosa.
Pd: ens hem pasat una bona temporada manifestantnos contra saura per haver tornat als vicis autoritaris (es l'unic que li queda del stalinisme)dels que ultimament ha tornat a fer gala. Aixi que deixa d'imaginarte com son les organitzacions d'avui en dia, i trepitja una mica el carrer.
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
Nen/a si m'he posat aquest nom, és perque el vau matar vosaltres no?, era per tocar una mica la moral i veig que ho he aconseguit. I per últim i el més important, has perdut tot el temps en parlar sobre el nom que m'he posat i no has mencionat res del meu text...
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
No parla ni del teu text, ni del nom que has posat. Es refereix a un altre comentari. I dubto que ell hagi matat a ningú.
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
15 jul 2007
¿Qué es para un "anarcosindicalista" la militancia colectiva, la lucha en la calle y dichas acciones? Tanto stalinismo por ahí y por allá y a la hora de la verdad vas a una asamblea anarquista y es una situación muy peculiar: unos fumando hash, otros motándose sus asambleas propias, otros enfadados porque no han llegado a un acuerdo... Un anarquista como tu no es quien para dar lecciones a un marxista-leninista, ya que nosotros trabajamos con el método del centralismo democrático leninista (dudo que sepas lo que es y dudo mucho también que te intereses por ello).

Como segunda cuestión muy interesante que se puede sacar de tu respuesta, es que o votas a IC-PSUC o les tienes mucho cariño. Decir que un partido de IU-IC defiende la clase trabajadora es caer muy pero que muy muy bajo y demuestra que tu eres el que no sale a la calle y el que no ve los problemas sociales reales y quien se implica y quien no a la hora de la verdad.

Bueno y que decir del señor Nin y del tio que se pone su nombre... No has tocado la moral tio, has recordado un gran momento para la historia de Catalunya.
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
16 jul 2007
mira reboluzion marxista leninista, el centralismo democratico es bien facil de entender como metodo, es el aki mando yo y se hace lo quwe yo kiero, es el culto a la personalidad, es el que yo este bien porke tu lo dices, es el metodo que impide al individuo emanziparse y le convierte en un numero estadistico que vosotros los que os pensais que teneis un metodo cientifico infalible y que solo falla porke nosotros somos debiles mentales a encerrar en psikistrikos no hazemos lo sufierciente para que a vosotros os salga el triunfo de vuestro metodo, o sea y en palabras de bernieri soys sozialistas askerosos que anteponeis el metodo a la humanidad y sois capazes de pactar con los nazionalsocialistas y stalin y hitler, vaya que el centralismo democratico vendria a ser que todo es de todos peor vosotros repartis, osea que donde la anarkia hace la abundanzia vosotros venis poneis un gobierno "sozialista" y creais la escasez y la miseria, si realmente fueras capaz de mirarte dentro y ver el humano que tienes, dejarias de adorar metodos, y entenderias que es preferible el kaos a cualquier gobierno, pues este al final siempre es dictadura y por mucho que sea proletaria la dictadura siempre es escasez y miseria para los humanos.ni metodo, ni centralismo democratico, kaos y anarkia siempre, y el fascismo es lo vuestro askerosos, pues sino qen que se diferenzia el fascismo izda. al de derecha, los dos por un estado tatalizador. matemos alos jefes y viva la anarkia.
Re: Respuesta a quienes se interesaron por la octavilla del Primero de Mayo
16 jul 2007
Pasaba por aqui de nuevo y despues de leer las tonterias habituales, defendiendo todo tipo de tendencias, te respondere solamente señor Revolucion Socialista, que no tienes ni idea de nada, que no se a que tipo de asambleas anarquistas has ido tu, pero te has hecho una idea equivocada de lo que es.
Y te contesto en castellano, porque veo que el catalan lo entiendes con dificultad.

"crec que encara que siguin uns traidors a la classe treballadora, no deixa de ser un pas endevant que abandonin el stalinisme."

traduccion:
creo que aunque sean unos traidores a la clase trabajadora, no deja de ser un paso adelante que abandonen el stalinismo.(referente a Psuc)

Osea que simpatias hacia ICV, PSUC; PCE, IU o su putamadre ninguna, y votarles menos.
No se si has leido en la postdata que hemos dedicado muchas energias a manifestarnos contra el perro de saura y su politica represora...Pues eso, que no entiendo lo de que les tengo cariño.
En fin, sigo recomendando lectura y criterio, que el hash sin ser ni bueno ni malo,en exceso puede embotar un poco la cabeza, y eso del embotamiento se da mucho en todos los ambitos ideologicos, como queda patente en este foro.

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