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Notícies :: antifeixisme
dieciocho noventa y ocho
18 jun 2007
Hablamos de democracia

(manifiesto)
Muy enferma está una sociedad en la que personas, organizaciones, partidos e instituciones abordan la realidad mirando únicamente a su propio ombligo.

Se niega la esencia de conceptos como el de libertad, democracia, derechos, paz... si consideramos que la única prueba que exigimos para certificar su existencia está en que junto a ellos figure mi nombre y apellidos, los de mi partido, sindicato u organización.

Quien así se comporta reproduce el esquema que hizo posible la existencia y mantenimiento de la Inquisición con la tortura y sus hogueras. El apartheid político en Sudáfrica con la negación de los derechos civiles y políticos para las personas no blancas. El nazismo en Alemania con sus campos de extermino y cámaras de gas para comunistas, anarquistas, socialistas, homosexuales, personas gitanas, judías... O el franquismo en el Estado español con sus cuneteros, batallones de trabajo, cárceles, democracia orgánica y 40 años de paz.

La universalidad es el principio fundamental y el mínimo exigible para que se pueda afirmar que en un sistema político determinado se respeta la libertad o los derechos de las personas. O se respetan la libertad y derechos de todas las personas independientemente de su origen, sexo, raza, religión... o no se puede decir que la libertad y el respeto a los derechos se dan en ese marco. Cuando se niega la libertad a una persona se está negando la libertad. Cuando se niegan los derechos de una persona se está negando el derecho en sí.

Es el respeto a los derechos humanos, a los derechos civiles y políticos, a las libertades democráticas el termómetro que mide la existencia o no de eso que se llama democracia formal. Democracia no es ir a votar cada X tiempo, menos aún cuando ni siquiera se garantiza ese derecho para todas las opciones políticas. Democracia es libertad, son derechos, es protagonismo social, es derecho libre de reunión, debate, organización y acción. Sin ello no hay democracia.

A los estados, a sus gobiernos y policías, a sus parlamentos y tribunales les corresponde garantizar el libre ejercicio de todos esos derechos. Esa es la esencia de su legitimidad y sin ella los resultados electorales, las mayorías, los pactos, los tribunales, las policías, son realidades vacías de contenido, sin legitimidad para tomar e imponer decisiones que afectan al los ciudadanos.

El Estado de Derecho, el supuesto juego de equilibrios entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, se convierte en una coartada sin sentido si no tiene como razón de ser, guía de comportamiento y objetivo principal el respeto a la libertad y los derechos de todas las personas.

Por eso, cuando nos rebelamos contra la dinámica de macro-sumarios puesta en marcha por el Estado español estamos reivindicando democracia. Porque, independientemente de quiénes sean las personas u organizaciones que se sienten en el banquillo, son la libertad de pensamiento, de organización, de expresión... las que están siendo juzgadas y condenadas. Es la democracia la que está siendo juzgada y condenada.

No hay gobierno, ni pacto, ni mayoría política legitimada para negar derechos y libertades. Los derechos no pueden estar sujetos al juego de mayorías y minorías. Dejarían de ser derechos y se convertirían en privilegios otorgados ya sea por filiación política, religiosa, identitaria, capacidad económica u otras.

Aquí y ahora es el Gobierno del PSOE quien desarrolla esa estrategia. Quien impulsa un entramado jurídico, político y legal que tiene como objetivo enterrar toda posibilidad de un futuro libre y soberano para Euskal Herria. Quiere imponernos por la fuerza que seamos españoles y españolas que nos sometamos a su voluntad, instituciones y símbolos.

Desde nuestro sentimiento de pertenencia a un pueblo reivindicamos el derecho a ser nosotros y nosotras quienes, desde el más absoluto respeto a la pluralidad política e ideológica, decidamos libre y democráticamente las relaciones que queremos mantener en el interior de nuestro propio pueblo y las que queremos mantener con los pueblos que nos rodean.

Ese es a ojos de la justicia española nuestro delito, por ello nos juzgan y condenan. Sin importarles para ello negar los derechos más elementales en democracia y apoyarse en un tribunal especial y político como la Audiencia Nacional española. Un tribunal que, coherente con la historia del TOP franquista, sigue legitimando la tortura haciendo de la misma la base imprescindible para sus condenas, dándole eficacia jurídica y constituyéndose así en el principal apoyo para su perpetuación como arma política contra las y los vascos.

Exigimos al Gobierno del PSOE el cese inmediato de la represión como instrumento para acallar las ansias de libertad de nuestro pueblo.

Exigimos en coherencia la desaparición inmediata de leyes y tribunales de excepción por ser instrumento imprescindible para desarrollar esa política.

Hacemos un llamamiento a la sociedad vasca para que por encima de personas, organizaciones o instituciones se movilice reclamando democracia para Euskal Herria. Su logro será base y garantía para esa paz que todo pueblo necesita en cualquier lugar del mundo. La paz basada en la Justicia, la libertad y la democracia.

DEMOCRACIA PARA EUSKAL HERRIA

SUSPENSION DE LOS JUICIOS, YA

NI UNO MAS. NUNCA MÃ?S, CONTRA NADIE MÃ?S.

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