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Notícies :: un altre món és aquí : guerra
Crónica de la IV Marxa a Aitana
21 mai 2007
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La IV Marxa per la Desmilitarizatció de la Serra d´Aitana se dedicó al aspecto lúdico, montañero y medioambiental

Ver muchas fotos en Tortuga: http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=5924

Ayer domingo 20 de mayo tuvo lugar la IV edición de la Marxa per la Desmilitarizatció de la Serra d´Aitana en Alacant. Esta actividad, como en años anteriores estuvo convocada por algunos colectivos antimilitaristas, ecologistas y de defensa de la terra. Asistieron a la misma unas 35 personas (no nos gusta inflar las cifras). Realmente es un número pequeño, aunque cercano a la edición del año anterior, para la importancia del objetivo pretendido, que no es otro que sensibilizar a la sociedad alicantina del papel tan importante que la base de radares del ejército en Aitana juega en las comunicaciones de los ejércitos contendientes en las guerras petrolíferas de Oriente Medio, al mismo tiempo que mover ficha en favor de la protección medioambiental de este espacio.

Poca gente para la importancia del asunto que nos traíamos entre manos, efectivamente. Pero eso no nos quitó las ganas de dejar oír nuestra voz y hacer visible nuestro gesto en pro de un mundo sin ejércitos y sin guerras.

Además nos hizo un día fantástico y el campo estaba precioso después de las lluvias de esta primavera. La verdad es que lo reivindicativo no nos quitó en ningún momento la ilusión y el buen humor, y al final todos y todas concluímos que habíamos pasado un maravilloso día de primavera en la montaña más alta de la provincia.

La nota negativa la puso el impresionante despliegue de militares, los cuales fácilmente triplicaban o cuadruplicaban nuestro número. Ni un paso pudo dar ni una sola de las personas asistentes a la Marxa sin que un séquito de policía militar o guardia civil le siguiera adondequiera que fuese. En general la actitud de los militares y guardia civiles fue correcta y se limitaron a guardar las distancias, aunque hubo alguna actitud gratuita de provocación por parte de algún guardia civil. Por suerte fueron anécdotas puntuales de personas concretas que no llegaron a nada, ya que nuestra intención en todo momento era tratarles con cortesía. El despliegue era inusitado, con militares en torres y tejados, en todos los caminos forestales y a lo largo de todo el perímetro de las instalaciones de radares, así como en la base a pie de puerto.

Como años anteriores la acción dio comienzo con un almuerzo en el Port de Tudons, a más de mil metros sobre el nivel del mar. Allí pudimos saborear las riquísimas cocas que trajo Cuti, y que ya se han convertido en un ingrediente imprescindible de estas marchas a Aitana.

En asamblea valoramos las posibles estrategias a seguir y tomamos la decisión de cambiar de guión en esta ocasión y dedicar la Marxa al disfrute de las personas que estábamos. Es decir, que la gente menos âandarinaâ? pudiera pasar el día de forma relajada en un lugar bonito y agradable, y poder realizar tertulias o actividades grupales. Y que al mismo tiempo la gente más âdeportistaâ? pudiera subir a la cumbre de la sierra, tristemente ocupada y destruida por los radares del ejército, y pudiera hacerlo por el itinerario clásico montañero en lugar de transitar por la tórrida carretera militar de los años anteriores. Este itinerario además de acceder a la cumbre por la parte umbría de la sierra hace un recorrido de gran interés botánico y paisajístico superando hitos míticos como el Passet de la Rabosa o las Simas de Partagat.

Fue decisión asamblearia tomarnos un respiro en esta edición no insistiendo en la recuperación lo que consideramos que es nuestro derecho a acceder a la misma cumbre entrando dentro de la zona de la sierra que el ejército usurpa para sí y para sus fines bélicos. Digamos que nos planteamos una marxa âexperimentalâ? sin la presión de saber que va a haber personas detenidas para poder disfrutar de otros aspectos sin renunciar a nuestra denuncia y reivindicación política.

Tras el almuerzo nos dirigimos a la especie de muralla que han construido en estos últimos años a la entrada de la carretera de largos kilómetros que conduce a los radares desde el Port. Allí realizamos nuestro acto reivindicativo. Colgamos nuestras pancartas y leímos el manifiesto de la marxa. Durante la lectura del manifiesto sufrimos la interrupción del mismo porque un par de agentes de la Guardia Civil decidieron que no podíamos tener apoyada nuestra pancarta en esa valla. Imagínense una valla que antes de que hiciéramos estas marchas no existía, una valla que está en medio del campo y que nadie ve. Pues no podíamos apoyar un minuto en ella nuestra pancarta. Caprichos de los agentes del âordenâ?.

Tras este breve acto emprendimos la marcha en manifestación por la carretera y posteriormente nos internamos por la bonita pista de montaña que conduce a la Font del Arbre. Todo el tiempo escoltadísimos por varios coches de la guardia civil y por agentes en motocicletas.

Tras aproximadamente hora y media de marcha detrás de nuestras pancartas llegamos a este coqueto espacio natural en el que dejamos a una parte de la expedición para que pasara allí el día. La Font del Arbre es una chopera con mesitas en el lugar en el que mana un chorro de agua fresquísima. Allí se quedaron algunos compañeros y compañeras pasando un animado a la vez que relajado día de campo en un paraje realmente bonito.

El resto de la gente acometimos la subida a los radares. Tras dos horas de marcha, pasando por la Font Forata, el Passet de la Rabosa (lugar en el que un contingente de la expedición vivió la experiencia de perderse un poquito y algunas personas realizaron la aventura que nunca imaginaban que iban a tener, y que era la escalada de una grieta, por otra parte sin ninguna dificultad) y las míticas Simas de Partagat, llegamos a la vista de la cumbre.

A la vista y no a la cumbre ya que ésta está dentro del vallado militar, justo al lado de una de las enormes esferas que contienen los radares que guían la navegación marítima y aérea del ejército español y las tropas de la OTAN hacia Oriente Medio. Estas esferas protegen los radares e impiden que se sepa hacia donde apuntan, ya que hay quien asegura que otra de sus funciones es vigilar la orilla sur del mediterráneo.

Allí nos refrescamos y aprovechamos para comer ante la mirada de un despliegue impresionante de militares que nos vigilaban y filmaban desde el interior del cercado de sus instalaciones.

Después de comer volvimos a leer el manifiesto como gesto simbólico en la misma valla y a la vista de los radares militares y dimos por concluida la parte reivindicativa de la expedición.

El regreso se hizo en parte por otra ruta y también fue ameno y agradable. Cuando llegamos abajo fuimos muy bien recibidas por las compañeras/os que no habían subido. Tomamos un piscolabis, realizamos una evaluación, y ya bien caída la tarde retornamos a nuestras casas.

A algunas hasta nos dio tiempo a bañarnos en la poza cristalina de un río al bajar hacia Alacant.

Saludos y os esperamos el año que viene en la que será ya la quinta Marxa por la Desmilitarización de la Sierra más emblemática de nuestra terreta.
Mira també:
http://www.nodo50.org/tortuga

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