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Notícies :: ecologia
Greenpeace acusa al Consejo de Seguridad Nuclear de reaccionar tarde ante la pésima seguridad de la Central de Ascó
11 mai 2007
A pesar de la degradación de la seguridad del parque nuclear, el PSOE sigue entorpeciendo la necesaria reforma del Consejo de Seguridad Nuclear y del régimen sancionador
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Madrid, España â El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha reaccionado tarde y mal ante la escandalosa gestión de la central nuclear de Ascó-2 por parte de la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós (ANAV), propiedad de Endesa e Iberdrola. La reiteración por tres veces de un mismo fallo en uno de los generadores de vapor de Ascó-2 que ha llevado a que se produjeran tres paradas forzosas del reactor en tan solo cuatro días, evidencia la degradación de la cultura de seguridad de ANAV y demuestra que ni ésta ni el CSN han aprendido lección alguna del grave escándalo que afectó a la central Vandellós-2 en 2005.

Greenpeace considera que estas tres paradas no programadas consecutivas en tan corto periodo de tiempo se deben a que ANAV sigue anteponiendo su deseo de obtener beneficios económicos a sus obligaciones con la seguridad de la central, como sucedió en el suceso que afectó en 2004-2005 al sistema de refrigeración de aguas esenciales de Vandellós-2, asunto en el que el propio CSN afirmó que los operadores de la central nuclear había antepuesto sus intereses económicos a la seguridad.

âEs de todo punto irresponsable que una central nuclear dé prioridad a la obtención de beneficios por encima de la seguridad cuando ocurre un suceso tan relevante como el que ha ocurrido en Ascó II y repite el mismo error en dos veces consecutivas. Se trata de un clamoroso fallo de cultura de seguridad, que viene a sumarse a los otros muchos ocurridos semanas antes en esta misma centralâ?, ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace. La central nuclear de Ascó-2 ha logrado obtener la cifra record de 14 sucesos notificables de seguridad en poco más de 4 meses, desde el 1 de enero de 2007.

âComo en ocasiones anteriores, a pesar de esta preocupante situación, el CSN se ha mantienido de brazos cruzados hasta que los medios se han hecho eco de la noticiaâ?, ha dicho Carlos Bravo.

En efecto, el pasado día 5 de mayo se produjo una parada automática (lo que se conoce como un disparo en el argot nuclear) del reactor de la unidad 2 de la central de Asco. El disparo se produjo como consecuencia de una disminución real del nivel de agua de uno de los tres generadores de vapor del sistema de refrigeración del núcleo del reactor, que es el corazón de la central. Los generadores de vapor son componentes esenciales para el funcionamiento de una central nuclear, siendo los encargados de extraer el calor que se genera en el núcleo.

Tras el disparo, en lugar de mantener parada la central de manera indefinida hasta conocerse las causas que habían motivado el descenso brusco del nivel de agua en el generador afectado, el titular, en un evidente ánimo de continuar cuanto antes la operación para obtener beneficios por la venta de electricidad, decidió âprobar suerteâ? y arrancar a toda prisa para ver si, tal vez milagrosamente, había desaparecido la deficiencia que había motivado el disparo. Lamentablemente, las deficiencias no suelen arreglarse solas, así que, como hubiera sido de esperar para cualquier persona mínimamente razonable, se produjo un segundo disparo del reactor en menos de 24 horas al alcanzar el 98% de potencia por exactamente la misma causa que el primer disparo.

A pesar de la gravedad de un segundo disparo consecutivo, lo que debería haber hecho saltar todas las alarmas tanto en la central como en el CSN, los operarios de la central se limitaron hacer una revisión por encima de los componentes eléctricos del aparato siniestrado y tras unas reparaciones de carácter menor volvieron a arrancar el reactor en menos de 48 horas. El resultado no se hizo esperar, cuando a penas se había alcanzado el 50% de potencia se produjo un tercer disparo del reactor a las 19:30 de día 8.

Resulta lamentable que sea ahora, cuando los medios ya se habían hecho eco de los dos primeros disparos, que el CSN decida intervenir en el asunto, y mandar a todas prisa a inspectores de Madrid para hacer, como asegura en su nota, un exhaustivo análisis de las causas de los disparo. Greenpeace se pregunta ¿dónde estaba el CSN de la socialista Carmen Martínez Ten el día 6 y el día 7? ¿Por qué el Inspector Residente del CSN en la central no impidió el arranque el día 6 si no había seguridad de que se hubiese resuelto la deficiencia? ¿Por qué tampoco se hizo nada el día 8?

Lo ocurrido en la nuclear de Ascó II no debería sorprender a nadie si se tiene en cuenta que en lo que va de año esta unidad ha alcanzado la cifra récord de 14 sucesos notificables al CSN según la reglamentación nuclear. Curiosamente 8 de ellos se deben a la misma deficiencia, un fallo en el sistema de aislamiento de la sala de control, que ocurrió por primera vez el 8 de marzo y que se ha tardado dos meses en solucionar, si es que las deficiencias se han resuelto ya, lo que es dudoso. En el resto de los sucesos se reiteran los errores humanos y las deficiencias en el diseño de la instalación. La situación no es mejor en la vecina central de Vandellós 2 la cosa no es mejor, ni mucho menos, ya que en lo que va de año lleva nada menos que 10 sucesos notificables al CSN, también por errores y deficiencias de diseño.

Es evidente que lo que está ocurriendo en las centrales nucleares catalanas de Ascó y Vandellós II no es normal, en absoluto, y que se trata de un problema directamente relacionado con el poco compromiso de la organización con la seguridad. Teniendo en cuenta el gravísimo suceso de Vandellós 2 en agosto del 2004, cuyas consecuencias se hicieron públicas sólo después de que Greenpeace lo denunciara a principios del 2005, es absolutamente inadmisible que el CSN mantenga su misma actitud permisiva con estas centrales y demuestra, por enésima vez, que es urgente la aprobación de la reforma de este organismo que el Gobierno y el partido socialista tienen bloqueada en el Congreso de los Diputados desde hace nada menos que dos años.

En opinión de Greenpeace, esto demuestra ni ANAV, ni el CSN ni el Gobierno socialista han aprendido nada de las lecciones del accidente de Vandellós-2, a pesar de los informes críticos que tanto la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE como la Asociación de Reguladores Nucleares de Europa Occidental (WENRA) hicieron de la pésima gestión que de este suceso hicieron el CSN y el operador de la central, críticas que también fueron emitidas por el Congreso de los Diputados, tras la investigación parlamentaria de este escándalo nuclear.

Debido a ello, el grupo parlamentario de Izquierda Verde-Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds (IV-IU-ICV), a instancias de Greenpeace, planteó una proposición de Ley para reformar la Ley de Creación del CSN, con el fin de hacer de este organismo uno verdaderamente independiente de la industria nuclear, totalmente transparente y al servicio de los ciudadanos.

Lamentablemente, transcurridos casi dos años desde la presentación de esta proposición de Ley, el Gobierno y el Grupo parlamentario socialista han tenido prácticamente aparcada esta iniciativa en todo este tiempo, y ahora se corre el riesgo de que la legislatura termine sin que esa Ley haya sido aprobada. Es más, el PSOE ha aprovechado esta coyuntura para tramitar en paralelo otras reformas en materia de energía nuclear que van en dirección contraria al espíritu de transparencia, participación pública y de rigor en la aplicación de la normativa en los que se inspiraba la propuesta.
Mira també:
http://www.greenpeace.org/espana/press/comunicados/greenpeace-acusa-al-consejo-de

Comentaris

El envejecimiento del Parque Nuclear en España ha aumentado el riesgo de accidente
13 mai 2007
El envejecimiento del Parque Nuclear en España ha aumentado el riesgo de accidente

21º Aniversario de la catástrofe nuclear de Chernobyl

25 abril 2007

España â En lo que va de año ha habido más de 20 sucesos de seguridad y al menos 6 paradas forzosas en centrales nucleares. Estos datos demuestran el notable deterioro de las instalaciones y de la cultura de seguridad.

Desde el 1 de enero de 2007, se han producido, al menos, 21 sucesos significativos de seguridad en las centrales nucleares españolas, de los cuales, 6, como mínimo, han provocado la parada forzosa del reactor. Los sucesos podrían ser, incluso, más, ya que el secretismo del Consejo de Seguridad Nuclear no permite conocer con precisión las cifra exactas.

Estos sucesos han sido provocados, en su mayoría por problemas técnicos y fallos de equipos, a los que hay que sumar un número nada despreciable de errores humanos. Todo ello es una demostración palpable del marcado y creciente deterioro de nuestro envejecido parque nuclear y también de la progresiva degradación de la cultura de seguridad de los operadores nucleares, más preocupados por rebajar costes y maximizar beneficios que por priorizar la seguridad de sus instalaciones atómicas.

De los 21 sucesos, como mínimo, registrados en lo que va de año, la central nuclear de Vandellós-2 se lleva la palma, con 8 sucesos, seguida de Ascó-2 con 6, Garoña con 3, Asco-1 con otros 3, y Cofrentes con el resto.

âZapatero debe pasar de las palabras a los hechos y poner en marcha ya el calendario de cierre de las centrales nucleares, empezando de forma inmediata con el de Garoña. Nuestra seguridad está en riesgo por culpa de las centrales nucleares, cada vez más obsoletas y envejecidasâ?, ha declarado Juan López de Uralde, Director Ejecutivo de Greenpeace.

El envejecimiento y agotamiento de la vida útil de las centrales nucleares españolas es ya evidente. En cualquier industria, las instalaciones se deterioran con el tiempo debido a las tensiones y desgaste de componentes que supone su funcionamiento. Los procesos de envejecimiento son difíciles de detectar porque normalmente ocurren a nivel microscópico, afectando a la estructura interna de los materiales. Es frecuente que sólo se pongan en evidencia a raíz del fallo de un componente, por ejemplo la rotura de una tubería.

Como resaltan los expertos en seguridad nuclear, y demuestra la experiencia operativa dentro y fuera de España, las consecuencias del envejecimiento de una central nuclear pueden describirse a grandes rasgos como dobles. En primer lugar, aumentará el número de incidentes y de sucesos reseñables -fugas, grietas, cortacircuitos debidos a daños en los cables, etc. En Alemania, por ejemplo, el 64% del total de incidentes registrados entre 1999 y 2003 estaban relacionados con las 10 centrales más antiguas (de 19 centrales nucleares en funcionamiento) En España, la edad media de todas las centrales es de casi 25 años y todas presentan, en mayor o menos medida problemas de envejecimiento. Garoña, la más antigua en funcionamiento sufre graves problemas de corrosión y agrietamientos.

En segundo lugar, el proceso de envejecimiento está llevando a un debilitamiento gradual de los materiales que puede que -con suerte- no llegue a tener consecuencias hasta la clausura de la central, pero que podría provocar fallos catastróficos de algunos componentes, causando un escape radiactivo de enorme gravedad. El más notorio de estos procesos es el deterioro de la vasija del reactor, que al hacerse más frágil aumenta el riesgo de que explote. La rotura de la vasija de presión de un reactor de agua a presión (PWR, como Ascó) o de un reactor de agua en ebullición (BWR, como Garoña) es un accidente no contemplado en el diseño del reactor. Los sistemas de seguridad no están diseñados para afrontar esta situación emergencia, por lo que no hay posibilidad alguna de que sea controlada. La rotura de la vasija puede provocar además un fallo de contención inmediato, por ejemplo debido a un pico de presión asociado a su rotura, o a la formación de fragmentos de alta energía. La consecuencia sería una liberación de emisiones radiactivas catastrófica.

A medida que envejece el parque de centrales nucleares del mundo, se pretende quitar importancia al peligro que esto supone. Se intenta, por ejemplo, modificar convenientemente la definición de envejecimiento, reduciendo su alcance. Por otra parte, la deficiencia reguladora básica y más grave en todo el mundo es que ningún país ha establecido una serie de criterios técnicos comprensivos que permitan decidir cuando no debe permitirse que una central nuclear continúe en funcionamiento. La consecuencia de esta laguna normativa es que se permite que los reactores sigan funcionando cada vez durante más años.

Es evidente, por tanto, que en el momento que una central ha funcionado durante unas dos décadas, el riesgo de un accidente nuclear aumenta de año en año. No es posible describir cuantitativamente este incremento continuo del riesgo. En una época de liberalización del sector eléctrico, con crecientes presiones económicas para las empresas, la tendencia será al alza, sumándose la disminución de las inversiones en personal y mantenimiento (para maximizar costes) al envejecimiento técnico del parque de centrales.

En cuanto a Garoña, Greenpeace reitera que, debido al peligroso funcionamiento y al evidente agotamiento de la vida útil de esta central, es un error esperar hasta 2009 para proceder a su cierre definitivo, como parece haber decidido el Gobierno. Es necesario cerrar esta central nuclear de forma inmediata.

El pésimo funcionamiento de la central de Garoña se ha reflejado en estos últimos 3 años en, al menos, 14 sucesos de seguridad notificables, de los cuales 7 han provocado la parada automática del reactor y 3 han sido clasificados como de Nivel 1 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES).

Un informe de Greenpeace en el participaron cerca de 60 expertos científicos de todo el mundo refleja que, a pesar de que permanezcan aún muchas incertidumbres sobre las consecuencias completas del desastre de Chernóbil, los datos que ya se conocen demuestran el alto coste para la vida humana de ese accidente nuclear.

Un importante estudio (incluido en el informe), concluye que ya se habrían producido 200.000 víctimas mortales por culpa de Chernóbil en las tres repúblicas ex-soviéticas a causa de Chernóbil. Según el informe, en los últimos 15 años se habrían producido 60.000 muertes en Rusia atribuibles al accidente de Chernóbil y se estima que el total de las pérdidas de vidas para Ucrania y Bielorrusia podría alcanzar otras 140.000

Además, en un informe del Centro Independiente de Evaluación Medio Ambiental de la Academia Rusa de la Ciencia, basado en datos estadísticos del Centro Nacional de Estadística sobre el Cáncer de Bielorrusia y Ucrania, prevé que se producirán próximamente otros 270.000 cánceres, de los cuales 93.000 mortales, causados por Chernóbil en todo el mundo.

â Greenpeace

http://www.greenpeace.org/espana/news/el-envejecimiento-del-parque-n


El CSN reconoce que tuvo noticia inmediata del suceso de contaminación radiactiva de trabajadores en Asco-1
Mª Teresa Estevan Bolea no informó de este suceso en su comparecencia en el Congreso 03 octubre 2005

Madrid, España â El CSN da la espalda a los trabajadores y defiende a la central, ignorando un estudio que demuestra el incremento del riesgo de cáncer en los trabajadores de las centrales nucleares

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha reconocido ahora públicamente a través de su portavoz, Francisco Morales, de que tuvo noticia inmediata, a través de su inspector residente, del suceso de contaminación radiactiva de más de un centenar de trabajadores de la central nuclear Ascó-1 el pasado mes de septiembre de 2004. En este incidente, del que el CSN no informó en su momento, se produjeron graves fallos de Protección Radiológica por parte del titular de la central que el CSN sigue silenciando. Todo ello es una muestra más de la falta de transparencia de este Organismo, de su connivencia con la industria nuclear y de su desprecio por la salud de los trabajadores.

En este contexto, resulta lamentable que la Presidenta del CSN, Mª Teresa Estevan Bolea, no informara de lo ocurrido en el Congreso de los Diputados durante su comparecencia del pasado 1 de diciembre de 2004 ante la Comisión de Industria, Comercio y Turismo. Durante su intervención, Estevan Bolea, de forma voluntaria, ofreció a los Diputados información sobre los sucesos más significativos ocurridos en las centrales nucleares durante 2004, obviando hacerlo sobre la irradiación interna de 114 trabajadores de Ascó-1 ocurrido pocas semanas antes.

Ante la pasividad del CSN en este caso de contaminación por yodo radiactivo, los trabajadores de la central no han tenido otro remedio que ponerse en contacto con Greenpeace para denunciar las graves deficiencias en las medidas de protección radiológica que dieron lugar a lo ocurrido. Según estos trabajadores, el suceso no es un hecho aislado.

La contaminación se produjo cuando los trabajadores realizaban el mantenimiento de equipos dentro del edificio en el que se aloja el reactor de la central, sin que nadie les hubiera informado de que existía una fuerte contaminación ambiental por iodos y gases nobles radiactivos generados en el combustible que se había roto durante la operación. Los principales equipos para medirla no estaban operativos, a pesar de lo cual se siguió trabajando utilizando unos equipos portátiles que eran ineficaces, con lo que medían dosis del orden de un décimo del valor real de contaminación.

A pesar de que era conocido por la central que en el ciclo de operación se habían producido fallos de combustible y que, por ello, era de esperar una contaminación ambiental muy superior a la habitual, no se realizaron medidas radioquímicas precisas del ambiente en el que se desarrollaba la actividad.

El CSN demuestra la misma indiferencia que la central cuando su portavoz mantiene ante los medios de comunicación que valores de contaminación interna por debajo de 1 mSv son despreciables y que no merecen ni medidas correctoras ni estudios adicionales. Esta afirmación no es coherente con el hecho de que el CSN haya forzado a la central nuclear de Cofrentes a notificar una fuga de agua radiactiva, causada por la rotura de una manguera el 21 de septiembre, que tardó en repararse casi dos horas y en la que estaban comprometidas dosis por debajo de 0.06 mSv. Se desconoce si hubo trabajadores afectados, pero este hecho incide en la falta de seguridad de las centrales.

âSon una prueba más de la falta de cultura de seguridad en las centrales nucleares españolas, en las que prima siempre la producción ante la seguridad y la escasa preocupación del CSN por la salud de los trabajadoresâ?, declaró Carlos Bravo, portavoz de Greenpeace en temas nucleares.

Cuando cada vez es más abundante la información científica que alerta de que cualquier contaminación interna, incluso bajas dosis, representa un peligro para la salud, el CSN se limita a decir que cuando son inferiores a 1 mSv no pasa nada.

Sin embargo, el pasado 29 de junio un equipo formado por más de cincuenta especialistas de diversos países publicaba un artículo en la revista British Medical Journal (1) en el que se revelan los resultados de un estudio epidemiológico realizado sobre más de cuatrocientos mil trabajadores, sometidos a las dosis de radiación externa, sin contabilizar sucesos extraordinarios, de centrales en 15 países. Las conclusiones: al menos un 2% de cánceres son atribuibles a la radiación recibida.

Greenpeace se pregunta cuáles serían los resultados si el estudio se hubiese basado en dosis por contaminación interna en vez de radiación externa. Cuando se trata de radiación externa, la ropa y la piel palian en parte los efectos y además, la parte más castigada resulta ser la periferia de los órganos, mientras que cuando se trata de contaminación interna ésta puede permanecer largos períodos de tiempo dentro del cuerpo y afectar a órganos, como es el caso del tiroides cuando se trata de contaminación por yodo radiactivo, el tipo de contaminación habida en el suceso de Ascó.

âLa urgencia por acortar las paradas de recarga para minimizar los períodos improductivos y maximizar los beneficios económicos, hace que se trabaje en condiciones peligrosas, sin tener operables los medios necesarios y con riesgo de contaminación de los trabajadoresâ?, añadió Bravo.

La contaminación interna en los trabajadores de Ascó se descubrió horas después de que estuvieran expuestos a la radiación, cuando uno de ellos hizo que saltara la alarma del pórtico de salida de la zona controlada, diseñado para detectar contaminación externa. Al comprobarse que no existía contaminación externa, se concluyó que la alarma era debida a contaminación por inhalación de gases radiactivos. Y es que más trabajadores que venían de esa zona hicieron saltar también las alarmas. En ese momento la central no tomó medidas inmediatas. Al menos transcurrieron tres horas desde que se detectó por primera vez la contaminación interna hasta que la central por fin dio la orden de que todos los trabajadores en el área afectada se pusieran inmediatamente máscaras con filtros de carbón activo. En ese valioso tiempo los trabajadores, que seguían dentro de contención ignorantes del riesgo que corrían, siguieron recibiendo dosis innecesarias de contaminación interna.

La investigación del suceso ha demostrado que más de un centenar de trabajadores sufrió contaminación interna y que dos de ellos recibieron dosis significativas. Sin embargo, los trabajadores temporales de contrata acusan a la central de haber recibido un trato discriminatorio, puesto que esencialmente sólo el personal fijo de la plantilla de la central fue sometido a una medición precisa de los niveles de radiación interna. Además, algunas de las medidas se hicieron bastante tiempo después de haber sufrido la contaminación, extrapolando los resultados al momento del incidente, lo que hace que éstos sean poco creíbles y fáciles de manipular. No puede descartarse que las dosis reales recibidas por algunos trabajadores pudieran ser superiores a las reportadas.

Los trabajadores van más allá, pues denuncian que estos hechos son habituales. Se ha descubierto, por ejemplo, que el procedimiento de calibración de los detectores portátiles era incorrecto, con lo que es posible que en el pasado muchos trabajadores hayan estado sometidos a contaminación interna sin que nadie lo supieran. Se quejan también de que el CSN ignora la realidad de las condiciones en las que desarrollan sus actividades en recargas y de que no se preocupa por perseguir estos incidentes, a los que considera menores y poco importantes.

Greenpeace reitera su consideración de que las nucleares son instalaciones anticuadas, peligrosas y que emiten radiaciones que producen efectos nocivos para las personas y el medio ambiente. Por ello el Gobierno debe cerrarlas cuanto antes, tal como se comprometió el presidente Zapatero.

â Greenpeace
http://www.greenpeace.org/espana/news/el-csn-reconoce-que-tuvo-notic
Coordinadora en contra del Cementiri Nuclear (ATC) de Catalunya
13 mai 2007
Pàgina oficial de la Coordinadora en contra del Cementiri Nuclear (ATC) de Catalunya. Aquí podràs trobar tota la informació relacionada amb el cementiri nuclear, com també totes les activitats de la coordinadora.
http://www.gepec.org/ftp/antiMTC.html

MANIFEST CONTRA EL CEMENTIRI NUCLEAR CENTRALITZAT
http://www.gepec.org/ftp/antiMTC.html
Sindicat