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Declaración de movimientos cristianos de base sobre Europa
26 abr 2007
DECLARACIÃN DE LOS MOVIMIENTOS CRISTIANOS DE BASE SOBRE LA EUROPA DEL FUTURO A LOS
CINCUENTA AÃOS DEL TRATADO DE ROMA

En nuestro continente, la colaboración entre los Estados que han puesto en marcha la
Unión Europea ha sido una empresa muy positiva en la historia de los últimos
decenios. Ahora bien, después de la caída del muro de Berlín y con el final del
bipolarismo, Europa se encuentra enfrentada a retos inéditos. Entre ellos cabe
destacar la apertura en curso a los países del Este, y posteriormente a Turquía, su
rol en el mundo, la fuerte inmigración proveniente de terceros países, el
funcionamiento de sus instituciones y los objetivos a alcanzar en lo que respecta a
la propia cohesión interna, a la justicia social y al crecimiento sostenible de la
economía.

Con ocasión del cincuentenario de la firma del Tratado de Roma, los Estados europeos
tratan de indicar valores y estrategias para afrontar las actuales dificultades;
también los obispos de Europa están preparando documentos e iniciativas, aunque con
escasa implicación del pueblo de Dios. Nosotros mismos, como cristianos que viven su
fe en la Iglesia católica sin función oficial alguna, queremos contribuir a la
reflexión sobre Europa en algunas cuestiones de fondo:

1. El papel de Europa en el mundo debe hallarse en el primer plano de todas las
preocupaciones. No basta con proponer la existencia de una común política exterior,
es preciso indicar cuál. Pensamos que Europa puede y debe:

⢠cumplir una función distinta del pasado en sus políticas comunitarias y en
relación con las grandes instituciones internacionales (Naciones Unidas, Fondo
Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial de Comercio) en lo que respecta a las relaciones Norte-Sur a fin de combatir los efectos negativos de la
globalización neoliberal, de promover un desarrollo sostenible y de luchar contra la
pobreza;

⢠establecer en el escenario internacional una neta ruptura con el pasado, afirmando
su independencia de la única potencia global todavía existente, a fin de convertirse
en punto de referencia para una política de mediación y de paz en las áreas de
conflicto (sobre todo en el Medio Oriente y en Ã?frica), como con frecuencia se le
solicita;

⢠activar, por consiguiente, una política de distanciamiento entre las propias
estructuras militares y las de EE.UU., iniciar la reducción de los gastos militares,
interrumpir cualquier clase de exportación de armas y emprender iniciativas propias
o promover y sostener las de los Estados miembros o de organizaciones de la sociedad
civil en materia de acciones no violentas de prevención, de mediación y de gestión
de los conflictos.

2. Los derechos de los ciudadanos y de los trabajadores se hallan afirmados en
algunos documentos de la Unión Europea, pero su tutela debe ser promovida con mayor
determinación. En particular, los derechos sociales fundamentales todavía se hallan
insuficientemente garantizados, pues siguen prevaleciendo la ideología y le sistema
del liberalismo económico. Los problemas planteados por la defensa del estado social
se afrontan con prudencia y equidad para evitar la formación de grandes bolsas
nuevas de pobreza entre las clases más débiles (pensionistas, desempleados, jóvenes,
familias numerosasâ¦). La misma igualdad de género no está todavía suficientemente
tutelada y promovida.

3. En nuestro continente, los âúltimosâ?, de los que habla el Evangelio, son los
trabajadores y sus familias provenientes de los países extracomunitarios. La
política de la Unión Europea y de los países miembros no se hallan todavía a la
altura de las necesidades y legítimas expectativas tanto de quienes ya han llegado a
Europa como de quienes quieren llegar; esta política es además poco consciente de la
aportación a las sociedades europeas de estas nuevas energías.

4. Los poderes criminales de todo tipo van en aumento, facilitados por la
globalización de la economía y de la comunicación, y se extienden por Europa,
mientras es muy precaria en las instituciones la conciencia de su gravedad y no
existen al respecto intervenciones radicales, amplias y continuadas.

Mientras hacemos estas propuesta para una nueva Europa con el espíritu y la mente
animados por el Evangelio, no podemos estar de acuerdo con los pronunciamientos e
iniciativas de los obispos católicos para conseguir que, en los textos
constitucionales de la Unión Europea y en la próxima âDeclaración de Berlínâ?, se
haga referencia a las âraíces cristianasâ? de Europa e incluso, explícitamente, a
âDiosâ?. Somos conscientes de que las culturas importantes en la historia de Europa
no pueden reducirse a una, de que el fuerte sello impreso en ella por el
cristianismo va acompañado de no pocas sombras y de que la clara separación entre
ámbito religioso y ámbito civil es un gran logro humano y cristiano. Existe además
el peligro de que estas reivindicaciones de los obispos muevan a otros a reivindicar
también sus propias âidentidadesâ?, creándose así incomprensiones y divisiones
inútiles a la vez que antihistóricas. Para ser escuchada y acogida, la palabra de
Dios no necesita reconocimientos ni ayudas por parte de la autoridad civil, sino que
debe ser propuesta por una Iglesia pobre y un ministerio gratuito. Nos parece
suficiente la tutela de la libertad religiosa, con toda su manifestación colectiva,
como se prevé en el art. 10 de la Carta de los Derechos Fundamentales (Carta de
Niza), y no consideramos oportuna la presencia institucional de las iglesias en el
funcionamiento de la U.E. (art. 52, punto 3 del Proyecto de Constitución Europea).
Creemos también suficiente que las iglesias y sus organizaciones hagan oír su voz
según las modalidades ordinarias previstas por el art. 47, de acuerdo con las reglas
propias de la democracia participativa.

Consideramos también deseable que los católicos de los países europeos comiencen a
discutir con toda seriedad y libertad sobre la actual situación de las relaciones
Iglesia/Estado, diversas en los diferentes países pero fundadas casi en todos sobre
una condición de privilegio con respecto a al Iglesia católica. Nos gustaría que la
reflexión se inspirara en la Constitución Gaudium et Spes, particularmente en el n.
76, cuando afirma: âLa iglesia⦠no pone sus esperanzas en los privilegios ofrecidos
por la autoridad civil, e incluso está dispuesta a renunciar también a estos
privilegios legítimos cuando su uso pueda poner en duda la sinceridad de su
testimonioâ?. Somos conscientes de que someter a debate estas relaciones lleva
también consigo pensar en una Iglesia cada vez más pueblo de Dios y menos estructura
jerárquica. Eso es lo que propuso e inició el Concilio Vaticano II.

Mientras reflexionamos sobre el futuro de Europa a inicios del milenio, en una fase
crítica de la historia de la humanidad, somos conscientes de las muchas y grandes
responsabilidades directas que pesan también sobre nosotros en el camino ecuménico
de las iglesias cristianas, que va avanzando demasiado lentamente, mientras el
pueblo cristiano camina frecuentemente por delante de quienes lo guían. Pesa
igualmente sobre nosotros las responsabilidades de un diálogo con las religiones,
sobre todo con el islam. La convergencia de las religiones sobre grandes objetivos
de ética social común y de convivencia entre los pueblos supondría una
extraordinaria aportación para nuestro continente y sus instituciones. Alentados por
las palabras del Evangelio, albergamos la esperanza de que una nueva Europa
contribuirá a otro mundo posible.

Roma-Berlín-Madrid, 25 de marzo de 2007

European Network Church on the Move, Redes Cristianas (150 asociaciones), Fédération des Réseaux de Parvis (47 associations), Catholics for Free Choice (CFFC), Pavés, Wir sind Kirche, Germany, Iniziative Christenrechte in den Kirke, German Okumenisches Netzwerk Initiative Kirche von unten, Initiativgruppe âFur eine lebendigere kircheâ? Catholics for a changing Church, Iglesia de Base de Madrid, Dones creientes, Valencia, Catòlicos por el derecho a decidir, Somos Iglesia, David et Jonathan, Observatoire chrétien de la laicité, Nous sommes aussi lâÃglise, Partenia 2000, Demain lâÃglise, Femme et hommes en Ãglise, Esperance 54, Nancy, Chrétiens pour une Ãglise dégagée de lâÃcole confessionelle, Fraternité Agapé, Amis du 68 rue de
Babylone, Paris, SEL 85, Droits et libertés dans les Ãglises, Humanistes et Croyants
35, Chrétiens sans frontières, Gironde, Recherche et Partage, Valence, Equipe
National et dâAnimation des Communautés de Base, Jonas-Vosges, Nos Somos Igreja, We Are Church, Finland, Comunità cristiane di base italiane, Noi Siamo Chiesa.

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Comentaris

Re: Declaración de movimientos cristianos de base sobre Europa
26 abr 2007
visca la teologia de l'alliberament!

botifarra al vaticà, varela i cope!
Sindicat