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Comentari :: dones
Y hablaron las paredes
02 abr 2007
Mi cuerpo es mió, siguió razonando la buena de Clara, y yo con el hago todo lo que me viene en gana. Nadie dirá de mí que soy una prostituta. Al final, sin duda, comentarán que fui una mujer que no tuvo suerte al concertar mis casamientos...( ... )
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Artículo de opinión
Y hablaron las paredes

¡Si hablaran las paredes... de cuántas cosas nos enteraríamos! Y hablaron las paredes y me relataron:

1. Cenando en la habitación veinticinco del hotel de la âAlegríaâ? se encontraban Clara y Miguel: ambos estaban casados. Clara había alquilado âcomo de costumbreâ, su hermoso y joven cuerpo que naturaleza le quiso dar. A éste le sometía a operaciones estéticas muy a menudo. En fin, que ella vivía de y para su cuerpo. Clara ahora pertenecía a la alta jet, vivía en una lujosa mansión ubicada en el campo. Con muchas habitaciones, con muchos criados a su servicio, con una piscina...Su guardarropa aparecía atiborrado de modelos de todos los grandes modistosâBalmain, Chanel, Dior, Valentino..., y como no, también poseía modelos de Versace. Incluía además muchos pares de zapatos, e infinidad de ropa interior de esa que quita el hipo al más pintado. Como vemos, Clara era un dechado de virtudes...

El afán de Clara consistía en coleccionar vestidos, a la manera de quien colecciona obras de arte, y decidió, más tarde que no sería mala cosa empezar a coleccionar hombres de carne y hueso.

Me casaré varias veces, se dijo a si misma. Haré mi agosto. Seré clara por fuera, y clara por dentro. Por las mañanas daré a besar mi mano a quien la noche anterior, con cuidado, me durmió, y entre gritos y alegrías: primero, me desnudo, y, más tarde, me gozó. Se que mi hermosura el seso desequilibrará a potentados, letrados, grandes cruces, capitanes de milicia y... hasta curas camuflados. Mi cuerpo es mió, siguió razonando la buena de Clara, y yo con el hago todo lo que me viene en gana. Nadie dirá de mí que soy una prostituta. Al final, sin duda, comentarán que fui una mujer que no tuvo suerte al concertar mis casamientos...

Esta clase de buenas mujeres están adornando todos los días la mal llamada âprensa del corazónâ?, puesto que el motor que impulsa este ultimo lo tienen lleno pobreza de espíritu, y venden, al mejor postorâpor miles de eurosâ,sus vergüenzas, exhiben sus obscenidades y cuentan miles de mentiras, una tras otra. Estamos creando una sociedad erotizada. El sexo se vende y se compra como cualquier producto de consumo, e incluso, sexo y erotismo son piezas fundamentales para hacer propaganda de artículos para comer y de prendas para vestir. Desnudo femenino, belleza de mujer. Pero en nuestra intimidad, en nuestro matrimonio, en nuestra vida de pareja...donde figure el amor de por vida. (La mujer capricho es, / por eso vive de él; / y el hombre que de ella vive, / capricho de ella es.)

2. Era algo tarde. Me encontraba solo, y pensé en tomarme el último café del día. Mis oídos son finos, y escuché un hermoso dialogo entre dos mujeres:

SÃ? EXISTE amor pasional entre mujeres: no lo negaré. Nosotras somos casadas, y hubo cómplices en nuestras relaciones sexuales: el otoño, las hojas que son secretos caídos que lleva el viento, la noche con la fuerza que da el amor... Somos almas ardientes, y buscamos lo siempre deseado. Después âquizás... con un ¡hasta luego!â merecerá la pena haber roto el roble amoroso que nos separaba. âEs hora, nuestra hora de los sueños âme dice mi antigua alumna cuando acude a la cita concertada â, de las relaciones carnales anheladas. Todo está escrito. Despojémonos de nuestras ropas, y busquemos sábanas â sin sogas indiscretas â donde yacer cuerpo contra cuerpoâ?. Su cuerpo de carne viva âcabellos bronceados y ojos con mirada desnuda â me había hecho su cautiva. Veintitrés años sin rumbo, sin límites humanos...

SÃ? EXISTE amor pasional entre mujeres: no lo negaré. Allí âen las afueras de la gran ciudad â acaeció nuestro bacanal de mohines y carantoñas. La guarida de nuestro encuentro se encontraba al lado de una salvaje playa, tan salvaje como el ánimo voluptuoso ârío profundo â que recorría nuestras venas. Desnudos los cuerpos combatieron sin medida âsobre la arena â, vientre contra vientre, pezones contra pezones... Nuestra sangre fue una y abundante sangre de placer. Mis cincuenta años no me perdonaron tanto exceso amoroso, pero las almas se tranquilizan, precisamente, con lo desconocido... con lo que estaba prohibido y hoy es llamado âopción sexual amorosaâ?, aunque el sexo sea el mismo. Belleza, armonía, besos ardientes, besos robados, lenguas insaciables, manos temblorosas y húmedas: he aquí el compendio de tantos y tantos orgasmos habidos. Nuestras manos, nuestras bocas cumplieron su misión.

¡Qué lejos quedaban los caprichos! ¡Qué fríos âhelados â nuestros cuerpos! Ambas ânuestras voces â exclamaron: â¡Ay deleites perdidos y encontrados! Qué lejos de nosotras estuvisteis. Qué próximo el cielo: ¡lo abrazamos! Qué esclavas de los hombres pernoctamosâ?. Cerca, muy cerca pulularon testigos las estrellas, y la Luna caprichosa esperaba: humillarnos, inculparnos, violentarnos... Allí, y sobre la playa negra de arena, dos mujeres âmadura y joven â sin barreras, valientes, con luz de noche primavera âcuerpo a cuerpo â se entregaron, se amaron, se salvaron..., y llegaron a esculpir sobre una piedra: âAyer, en tiempo muerto, quizás un instante âsin siniestras intenciones â fuimos más mujeres, en la noche del Dios de las estrellasâ?.

3. Había casi nadie. Corrían las siete de la tarde cuando me encontraba tomando un cafetín, y ojeando revistas âmatacorazonesâ?. Entró en el establecimiento la hija de un buen amigo mío -por el que siento gran afecto-, que me dijo: â¿Dispones de cinco minutos?â?. âY de cinco milâ?, le contesté. Clavó su mirada sobre mis ojos, y exclamó: â¡Deseo ser madre, lo necesito...!â?. En mi sesera pululaban mil y una preguntas, y le inquirí-tratándole de ayudar-: â¿Estás embarazada, quizá...?â?. Al pronto, respondió: â ¡Ni mucho menos!...â?. Me comentó que salía con chicos, tiposâcasados y solteros, solteros y casados-, y que âmás valía no hablar de sus...â?. También me explicó que su vida pasionalâley del deseo sexual-así la resolvía, mas su corazón aparecía frío, con color de muerto. Esta semejante nuestra ha sido y es una competente mujer siglo XXI: tiene talento, escribe libros, es maestra del Estado...formando parte del organigrama social por méritos propios. Mi buena amigaâsalvando edadesâes atea, no cree en los hombres y menos aún en el amor. Así me lo confesó, y anuencia me dio para comentarlo.

Sin embargo, mi contertulia es una criatura valienteâhermosa, guapa e inteligente--, que escogió su voluntaria soltería. Es decir, el afrontar la vida lejos de sus progenitores, siendo responsable de sus propias decisiones. Esta solitaria y amorosa mujerâsabe que âel amor es una flor demasiado preciosa para cortarlaâ? (proverbio chino) âprosiguió con sus confesiones amigables. Así, desalojó de su interior miedos y temores con soledad. Y me dijo más: âNecesito dar (entregar) cariño a alguien, necesito un âhombreâ para fabricar un bebéâel de mis sueñosâ, pero ¡maldito sida!: tropiezo con él a la vuelta de cualquier esquinaâ?. Es evidente, hoy por hoy, que existen niños/as educados, y bien, por sus madres solteras.

Ante sus temores-que son los nuestros- aconsejé: âBusca un hombre-¡qué los hay!-, que respete tu cuerpo y temple tu almaâ?. Explícale tu proyecto amorosoâle dijeâ, pues hallarás ese hombre x. Ãl te transmitirá sus sentimientos de admiración, aprecio y agradecimiento..., que dejarán huellas perpetuas en el interior de tu vientre .Ãsta es nuestra soledad de amor que estamos creando. Paradojas de los comienzos de nuestro siglo XXI: un solo niño, una sola madre también. Erikson mantuvo que âlas mujeres están destinadas a tener hijosâ?. Se equivocó, como seres humanos que somos. En verdad esta muchacha estaba mendigando maternidad. Si mi hija, de su edad, me hubiese pedido consejo, quizás, mi corazón lloraría lágrimas de invierno, y mi laringe articularía palabra alguna.


La Coruña, 2 de abril de 2007
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* Mariano Cabrero Bárcena es escritor
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Comentaris

Re: Y hablaron las paredes
04 abr 2007
La senyora que es prostitueix x poder continuar mantenint el tren de vida a que està acostumada(modelets,cirurgia estètica,viatges a n.y...) fa ús de la seva llibertat de la mateixa manera que un ionqui es xuta heroïna,coca,ketamina per la vena,és lliure perqué cada escú te dret a fer el que li dóna la gana amb el seu cos,faltaria més,però no ho és perque no ho fa ni per dessig, ni per caprici, ni per vici, si no per poder continuar essent una pija revenia, mantenir hipòcritament un estatus transnochau, i si es pensa que així s´allibera, que posi un anunci que digui, follo gratis amb pobres i inmigrants, i que s´alliberi de veritat, que ja està bé,home.
i en quant les rel.lacions lèsbiques menys morbo i "romanticisme" per part de qui no les enten, que el sexe és preciós però és tan natural com menjar i anar a cagar a sota un pi, aviam si madurem tots i totes,joder,que tanta repressió sexual ja cansa.
Sindicat