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Andalucia - El Jano Español: PP e IU ante el Estatuto
24 feb 2007
Hemos recuperado cara a la historia citas extraídas de intervenciones hechas en sede parlamentaria del PCE-IU y del PP durante el proceso estatutario que describen su linea y prioridades políticas y sus particulares efectos negativos contra Andalucía
Andalucia contra España.jpg
El Jano Español: PP e IU ante el Estatuto
DOS CARAS DE ESPAÃA A LA HORA DE LA DOMA Y SUJECION DE ANDALUCIA
Andalucia Libre


La campaña del referéndum de reforma del Estatuto para Andalucía ha estado repleta de excesos retoricos. Por esto, a fin documental, hemos recuperado cara a la historia citas extraídas de intervenciones hechas en sede parlamentaria, a las que -en principio- cabe suponerles mayor solemnidad. De entre las posibles opciones, hemos seleccionado hoy las provenientes del PCE-IU y del PP.

De IU, nos ha atraído el descaro demagógico de una organización que parece acreditar con su actuación reciente que lleva desde 1936 en su ADN el gen de la traición férreamente implantado; tal es la desenvoltura con que miente y con que ejerce su papel de salvaguardas español desde la 'izquierda'. Del PP, su coherencia españolista que le permite expresar el discurso español sobre Andalucía sin reservas y provocativamente, haciendo perceptibles los elementos de desprecio y humillación nacional que intrínsecamente encierra, más allá incluso de lo estrictamente institucional. A fin de cuentas, el PSOE aunque sea quien articule hoy la opresión nacional, mama y se nutre ideológicamente de ambos.


PCE-IU: Las miserias del españolismo de âizquierdasâ

Los embustes de IU y el discurso político que los ha amparado a lo largo de todo el proceso estatutario merecen especial recordatorio. No en balde fue su voto el que permitió al PSOE aprobar su Proyecto del 2 de Mayo en Andalucía y aunque cumplida su función tras el pacto tripartito con el PP en Madrid, IU haya quedado relegada al papel secundario que le corresponde, no por ello ha de olvidarse la desfachatez con la que se desempeñó durante sus âcinco minutos de gloriaâ.

Un señor de Logroño que ejerce de diputado por Cádiz y atiende al nombre de Ignacio García, dio el tono españolista para las intervenciones de IU en el debate parlamentario. No pudiéndose resistir al tópico conmemorativo y en medio de un debate sobre el Estatuto de Andalucía en el Parlamento andaluz, quizá para darle empaque a sus palabras, García se engolfó en un recordatorio mitómano: âHoy es 2 de mayo, fecha en la que, hace casi dos siglos, resonaron gritos de libertad del pueblo españolâ?. De ahí saltó a reivindicar la Constitución española de 1812: âConstitución de libertades, plasmación jurídica de aquel grito que había surgido el 2 de mayo de 1808â?.

Este español de nacimiento y convicción, se olvidó de que contra el citado texto y el Régimen que encarnaba -que afirmaba en su Art. 1. âLa Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferiosâ?- se rebelaron justamente todos los patriotas latinoamericanos en lucha por la independencia de sus países (que por cierto el Art. 10 de esa Constitución relacionaba como âespañolesâ?). Siguiendo la más pura tradición decimonónica del liberalismo español también se olvido que ese texto legitimaba la esclavitud -âArt. 5. son españoles todos los hombres libres nacidos y avecindados en los dominios de las Españasâ?-, la discriminación racial -âArt. 22. A los españoles que por cualquier línea son habidos y reputados por originarios del Ã?frica les queda abierta la puerta de la virtud y del merecimiento para ser ciudadanosâ?- o la tiranía clerical: âArt. 12. La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica apostólica romana, única verdaderaâ?.

De vuelta al presente, pero aplicando la misma línea, otro señor de Valladolid que dispone de acta por Granada y que se llama Pedro Vaquero del Pozo, también español de nacimiento y no sólo de convicción -y son ya dos de seis diputados que tiene IU en el Parlamento andaluz* los que tienen esa doble condición- no encontró mejor argumento para avalar el Estatuto que afirmar en un arrebato de españolidad: âNuestro anticipo de modelo de financiación ha servido ya al conjunto de las Comunidades Autónomas del Estado, a eso que llamamos unidad de España ây no nos duelen prendas, con todas las palabras, unidad de Españaâ?.

Este destacado dirigente del PCE, aún concediendo magnánimo que âno es un Estatuto de la izquierda y para la izquierda, sino de todos los andaluces, para Andalucía y de Andalucíaâ?, no tuvo empacho en declarar en la tribuna parlamentaria entre los meritos que le encontraba al Estatuto, que âeste nuevo Estatuto establece, al máximo nivel normativo, la alianza estratégica que significa el reconocimiento del papel del diálogo y la concertación social, es decir, de los sindicatos y las organizaciones empresariales como sujetos sociopolíticos que lo manifiestan expresamente.â? Tras el guiño a las burocracias sindicales españolas, embalado en su apología de la colaboración de clases y para pasmo de cualquier lector de Marx o Lenin que en el mundo hubiere, el mismo diputado diagnosticó que con el Estatuto a la vez âganan los trabajadores, ganan los autónomos, los emprendedores, ganan la economía social y las pymes, ganan las empresas con responsabilidad social (?) con este Estatuto, y pierden los especuladores, los rentistas, los que miran más a sus intereses y menos a los intereses generalesâ? y para darle un toque de irreverencia no se le ocurrió otra cosa que argüir que âquienes desde la derecha económica y política rechacen este nuevo Estatuto deberían ser más sinceros con los andaluces. No es la palabra «Nación» la que más les asusta, sino precisamente el carácter social del Estatuto, la calidad del empleo que exige este Estatutoâ?. Ya se ve como tiembla la gran patronal o las multinacionales con el Estatuto andaluz...

La portavoz Concha Caballero âesta sí andaluza de nacimiento, aunque también española de convicción- abundó en lo mismo, sin cortarse: âHemos llevado al Estatuto todas las preocupaciones sociales de nuestro tiempoâ?. Incluso, cuando el PSOE le dio la oportunidad de defender la tramitación del Estatuto en el Parlamento español el 23 de Mayo, detalló: âHoy venimos del sur para defender en nombre del Parlamento de Andalucía el proyecto de ley de un nuevo Estatuto de Autonomía, un texto que resume nuestra aspiración de máximo autogobierno, máximas competencias y nuevos derechos sociales. Nuestro Estatuto de Autonomía es también una contribución al avance del Estado de las autonomías en el conjunto de España (...) a decir que en nuestro país, en España, democracia y autonomía son parte de la misma moneda. Presentamos un Estatuto autonomista y federal ante el Estado, pero profundamente social ante la ciudadanía. Es, señoras y señores diputados, un Estatuto que contempla un capítulo completo dedicado al empleo, donde se afirma en más de diez ocasiones el término calidad; calidad para que las jóvenes y los jóvenes no estén en la precariedad; calidad y seguridad frente a los accidentes laborales y calidad en el conjunto de las relaciones laboralesâ?. Lo mismo, en definitiva, que vino a decir el coordinador de IU de España, Llamazares, en el Parlamento español a la hora de resumir su respaldo al Estatuto: âVamos a votar un Estatuto progresista y de máximos, un Estatuto desde la izquierda para toda Andalucía porque agota todas las posibilidades constitucionales dentro de la Constituciónâ?. Palabras todas a retener en la memoria y a recordar ante cada despido, cada carencia o cada humillación...

La diputada Caballero ya había reconocido previamente en la sesión parlamentaria de Sevilla que âlas competencias señalan la frontera entre el querer y el poder. Tu puedes fijar una serie de objetivos políticos pero si no le dotas de los suficientes instrumentos para poder cumplirlos nunca podrás hacerlo. (...) Hemos dicho que las leyes de bases tienen que regular sólo principios generales y que el Estado no puede aprovechar su capacidad legislativa para entremeterse en el funcionamiento y en las competencias de la autonomíaâ?. No puede alegar pues la ignorancia como atenuante. Y no por ser consciente de ello y de que la letra estatutaria no cumplía en absoluto los requisitos que ella misma había formulado, cejó en su apoyo al Estatuto. Es verdad que también había dicho que âNuestro estatuto actual nació huérfano de la derecha y sin embargo ha abierto la puerta a un importante autogobierno de Andalucíaâ?, omitiendo el consenso estatutario con la UCD para rescribir la historia y que había adelantado que IU âno aceptaríamos ninguna tramitación hacia las enmiendas que plantea actualmente el PPâ? y a la vista está en que quedó esa amenaza, así que no hay que extrañarse.

La diputada Caballero también afirmó que en relación con la Unión Europea âAndalucía tiene que tener voz propia y vincular la opinión del Gobierno central cuando son materias que afecten especialmente a Andalucíaâ?. Su compañero y co-portavoz Antonio Romero âque tiene inscrito en su abultado currículo su protagonismo durante la Transición para evitar la Reforma Agraria en Andalucía desde la dirección de CCOO del Campo- lo reiteró así entre las razones que les llevaban a sostener al estatuto ây hay que destacar que la postura de Andalucía será determinante si las competencias son exclusivas en la materia de que se trateâ?. Como quiera que tanto para uno como para otro, Agricultura âaunque no lo sea realmente- figura entre estas, habrá que ver como explican la impotencia andaluza ante las sucesivas agresiones de Bruselas, por ejemplo, en la reordenación de las OCMs o en la apertura de su mercado a las producciones extracomunitarias.

Cuando no haya fondos en Andalucía no ya para inversiones de desarrollo productivo sino incluso para hacer frente a los gastos corrientes habrá que recordar la sentencia grandilocuente sobre la financiación que el castellano Vaquero del Pozo dejó caer en el salón de plenos: âEsta todo atado y bien atado para los intereses de Andalucíaâ?.

De momento, cabe recordar, la tramitación en Madrid ya 'desató' âpor secundario que fuera y aunque estuviera inserto dentro del esquema dependentista- todo lo relativo al Fondo de Compensación, la envoltura de la llamada âDeuda históricaâ? o acotó a la baja la promesa sobre el porcentaje de inversiones estatales. Impasible el ademán, IU siguió sosteniendo el estatuto.

Lógica actitud cuando sus prioridades ya eran de principio explícitamente españolas capitalistas y neoliberales, según argumentaba el mismo diputado: âEl modelo de financiación que propone el texto del nuevo estatuto consiste en una mezcla equilibrada entre la máxima capacidad de autonomía fiscal y financiera y la preservación de la capacidad financiera del Estado para armonizar y garantizar la unidad de mercado y para blindar los intereses de Andalucía establece varias cláusulas de concreción y salvaguardia como son el principio de multilateralidad y el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) para servir a esa multilateralidad y servir de receptáculo a la misma.â?. Sabiendo lo que es realmente el CPFF y cuando âcomo es notorio- no existe capacidad de veto andaluz y toda la potestad decisoria está en el lado español, las remisiones a la âmultilateralidadâ ây más en la etérea categoría de âprincipioâ?- como âgarantíaâ? han de anotarse âa escoger- en el capitulo de salidas humorísticas, doctrinarismo español o en el del más cruel cinismo.

Con este nivel de deshonestidad intelectual y desvergüenza política, no sorprende que siguiendo su tónica de prioridades a la hora de valorar la definición de Andalucía, el mismo diputado Romero que en junio de 2005 había declarado que "IULV-CA no está dispuesta a 'renunciar' para Andalucía a la denominación de nación y solicitará incluso la modificación del artículo 2 de la Constitución para que pueda 'tener encaje'", explicitara a qué se refería entonces: âLa expresión de «Realidad Nacional» o «Nación», es hoy nuestro artículo 151 y la garantía de que no nos descolgamos de las nacionalidades históricasâ?, lo que se concretaba en la inevitable reclamación tramposa al agravio comparativo: âNo aceptaremos ni un milímetro menos de autogobierno que Cataluña y el País Vasco. El nuevo estatuto es una garantía de solidaridad de la España Plural, sin asimetrías ni privilegiosâ?. Una nueva muestra de amnesia interesada y selectiva -como resulta evidente si se mira al apartado de financiación y se recuerda que estaban votando que Andalucía no dispusiera de Concierto ni Convenio propio- y un nuevo alegato a favor de la subsidiariedad andaluza en relación a España.

Así es natural que teniendo tal grado de compromiso español, este diputado culminara su parlamento en nombre del grupo de IU con el casposo grito de â¡Viva la España plural!â?.

El ultraespañolismo del PP y el sometimiento andaluz

Durante su paso por el Parlamento andaluz, cuando el PP se oponía al proyecto estatutario, su diputado Salas Machuca no tuvo empacho en declarar que âEn ningún momento, la Constitución establece una clarificación y una definición de competencias exclusivas, compartidas, ejecutivas y mucho menos de competencias en relación con el derecho comunitario. No es función del Estatuto la caracterización de los tipos de competencias." Estaba haciendo lectura política constitucional. Y ya puesto, mentía con alevosía, sin olvidar explicitar su concepción sobre lo autonómico: "El Estatuto se configura como un limite a la capacidad del Estado, para evitar legislación básica, que queda reducida a una mera declaración mínima de principios orientadores y no podemos olvidar, señorías, que en las distintas manifestaciones del Tribunal Constitucional, las contenidas en las leyes, en los reglamentos o incluso en simples actos administrativos constituyen un común denominador que se tiene que respetar y que conforman la unidad fundamental para todo el territorio españolâ?.

Este diputado quería que la dependencia no sólo existiera sino que se notara: âHay una especie de alergia a reconocer y a hacer referencia a competencias exclusivas del estado contenidas en el Art. 149.1 y en otros artículos. ¿Por qué en materia de educación, que es un derecho fundamental, reservado a ley orgánica, no se contempla una cláusula sin perjuicio o en cajas de ahorros o en empleo o en función publica o en seguridad o en comunicaciones, donde el estatuto debe ser respetuoso con la Constitución de todos?. ¿Por qué no se hace referencia a que el Estado tiene esas competencias¿? ¿Qué hay de malo en ello?â?. Es obvio que ahora, tras el recorte en Madrid, no tiene razones para lamentarse ni siquiera en asuntos de imagen.**

El sagaz parlamentario volvía a la carga declarando: âEl estatuto invade competencias estatales, regula material reservadas por la Constitución a las leyes del Estado, a quien impone modificaciones de una serie de leyes generales para dar efectividad al elenco de preceptos del estatuto y condiciona la voluntad soberana de las Cortes Generales a quienes se les endosa el contenido prefijado de futuras modificaciones legales.â? o más adelante en lo tocante a las transferencias: âLa redacción de este proyecto suscita esa relevancia de inconstitucionalidad, toda vez que no se limita a la previsión constitucional de que por ley orgánica de delegación de transferencias la Comunidad pueda ejercer tales facultades sino que ella misma realiza en el Estatuto la transferencia, asumiendo la condición de ley de transferencia o delegación sin serloâ?. La poda estatutaria en Madrid le dio satisfacción plena.

La concepción instrumental y subordinada de Andalucía al servicio de España, que la somete mientras la usa contra otros, es una constante de la derecha ultraespañolista. Así lo expresaba su portavoz Sanz Cabello, el del pelo engominado: âFrente a los nacionalismos emergentes e insolidarios, Andalucía no está para aplaudirlos ni para imitarlos, Andalucía debería ser el contrapeso frente a los que quieren la desigualdad y frente a los que apuestan por la insolidaridadâ?. Y nada mejor para conseguir ambos objetivos que auspiciar en financiación âUn estatuto que garantice que no nos roban la cartera a los andaluces, que no apueste por la bilateralidad. A Andalucía nos interesa la multilateralidadâ?. Y ya se sabe, ¿si la derecha extrema española apuesta por la multilateralidad... que será lo que tiene que defender si no la izquierda andaluza?

En cuanto a desenfreno declaratorio y talante sadomasoquista, el tal Sanz andaba bien despachado. Véase si no lo que decía en relación al sumiso proyecto auspiciado por PSOE-IU: âLo que no dice la Constitución es que la Comunidad Autónoma pueda quitarles las competencias que son de carácter exclusivo al Estado, como se pretende desde este Estatuto. Lo que no dice la Constitución es que pueda planteas la co-soberanía. Lo que no dice la Constitución es que se pueda plantear la co-decisión. Lo que no se dice en la Constitución es el blindaje de competenciasâ?. Ahora bien, también ejercía de augur previsor para seguir facilitando el mando español en Andalucía: âEl estatuto debía hacer referencia a que los españoles también gozarán en Andalucía de los mismos derechos que los andaluces, como garantía de la igualdad de derechosâ?

La querencia por la subordinación andaluza de Sanz Cabello llegaba al extremo de la generación de alucinaciones, de ahí que se inventara directamente que había que actuar en el Estatuto andaluz âen respeto escrupuloso a la doctrina constitucional de que los estatutos no deben abordar cuestiones reservadas a Ley Orgánicaâ?

El asunto lo resumió así Rajoy cuando el PP -en mayo de 2006- voto en contra en Madrid de la toma en consideración del proyecto estatutario andaluz: Que no se consensuo con el PP en Parlamento andaluz (porque el PP no quiso), Que avala y reproduce términos del estatuto catalán, Que no responde a demanda alguna. Desacuerdos con el Preámbulo y Art. 1 definición; con un Titulo especifico de derechos y deberes imponiendo un modelo de sociedad y con planteamientos intervensionistas, Se le quitan al estado competencias exclusivas, Se limita capacidad del estado para dictar legislación básica, Se establece relación bilateral entre el Estado y la Junta de Andalucía, Se establece poder judicial y UE, Se fijan criterios de inversión al estado.

Rajoy -gallego de origen y español de convicción, como Franco y Fraga- se quejaba entonces de que "Se asume ârealidad nacionalâ? que es sinónimo de nación" y âCuando decimos nacionalidad, estamos diciendo autonomíaâ?. Y luego lo aclaraba, en cuanto a sus alcances: âLa única identidad que garantiza los derechos de los andaluces, como la de todo el mundo, es la españolaâ?. La capacidad de embuste para quien como nacionalista español considera incuestionable la entidad teleologica y teológica de España, se pone de manifiesto cuando apostillaba: âLos territorios no tienen derechos. Los derechos corresponden a las personas, a los individuos y no a las hectáreas ni a las hierbas del campo ni a las piedras del monteâ?. ¿Y si las personas reclaman el derecho de no ser españolas?.

Evidentemente Rajoy no conoce a Andalucía Libre. Y si la conociera tampoco lo diría; porque su discurso preventivo español es negar la misma posibilidad de un independentismo andaluz: "¿Algún andaluz le ha pedido a alguien que este presente en esta Cámara que se elimine la referencia a la unidad indisoluble de la nación española?â?. Su lógica antisubversiva es aplastante.

Puesto serio, Rajoy exponía su núcleo estratégico haciendo de paso burla de los emigrantes andaluces expulsados precisamente de su Patria por lo que él representa y defiende: âAndalucía ha llevado con sus gentes el nombre de España por todas las tierras del Mundo y es una triste paradoja que desde esa Andalucía nos pueda llegar semejante exaltación del nacionalismo más ramplón y localista. Esto Andalucía no se lo merece. Si hay alguna región que por su tamaño, por su historia, por su imagen y por su influencia pueda liderar la idea de la nación española, de la España constitucional, de la igualdad de derechos y de la solidaridad, esa región es por derecho Andalucía y esto no se la merece. Andalucía es la región más universal de Españaâ?.

De ese No al Si del 2 de Noviembre, el mismo Rajoy explicaba así en Madrid su cambio de postura: âLas razones de nuestro voto afirmativo se pueden resumir en cuatro puntos: es un buen Estatuto para Andalucía; es inequívocamente constitucional; cierra el paso a cualquier veleidad nacionalista, y, en fin, señorías, es fruto de un consenso entre los dos principales partidos que representan a la sociedad española, consenso básico al que afortunadamente se han sumado otras fuerzas.â?

No se olvidaba ni de coincidir con Pedro Vaquero en su caracterización del estatuto: "Es bueno principalmente porque es para todos; no divide a los ciudadanos ni los enfrenta; no es de derechas ni es de izquierdas, y no tiene apellidosâ?. Y seguía embalado -demostrando tener mucho en común con el diputado de IU- cuando remachaba, utilizando nuevamente la negación como ejercicio de asimilación: "en Andalucía, nunca, ha habido un problema identitario. Nadie en esa tierra discute la nación española ni la autonomía de Andalucía ni nuestra Constitución.â?

Llegaba la hora de otras mentiras y de las justificaciones. âEstábamos ante una reforma inequívocamente constitucional. No lo era cuando salió del Parlamento andaluz, pero lo es ahora. Sobre esto no me cabe ninguna duda, la prueba es que la vamos a apoyar. Nosotros no podríamos respaldar un documento que ofreciera dudas en este aspecto. Todo el debate de la Comisión se ha resumido en suprimir hasta la última sospecha de inconstitucionalidad. Por lo que se refiere al número, se han corregido 150 artículos de un total de 246, es decir, prácticamente se ha redactado un Estatuto nuevo. Por lo que se refiere a la calidad, la mayoría de los cambios han consistido en incluir citas expresas de la Constitución y en remitir al marco de la legislación general. El resultado es un Estatuto ejemplar en su respeto por la Constitución, por el Estado y por la nación de todos los españoles.â?

Su claridad era meridiana a la hora de especificar sus razones y destacar el servilismo de quienes representaban a los andaluces en esta hora histórica, sin ni siquiera detenerse antes embustes de detalle: âMérito de esta reforma que cierra el paso a cualquier veleidad nacionalista o federalista. Ni trae ni lleva ningún atisbo de nacionalismo, tenía que ser así para poder contar con nuestro apoyo. Aquí no se habla de nación andaluza ni de soberanía, ni de derechos históricos, ni de relaciones bilaterales, se sigue definiendo Andalucía como siempre, como nacionalidad en el seno de la unidad indisoluble de la nación española. No cabe mayor transparencia. Es el único Estatuto que se pronuncia tan rotunda y tan constitucionalmente, el único que proclama con franqueza no solo que Andalucía forma parte de España, sino ây esto es muy importante â que a los andaluces les concierne España, que es cosa suya, que no entienden que se pueda vivir de espaldas a ella y mucho menos contra ella. Señorías, no conciben Andalucía sin España y no piensan que ser andaluces sea ni más ni menos que la forma que tienen ellos de ser españoles. Esto es lo que refleja el nuevo Estatutoâ?.

De donde sacaba su convicción le interesaba planterarlo así: âlo que importa en este asunto es que los españoles han señalado en nuestra Constitución que no reconocen más nación que España. Punto. En consecuencia, no cabe definir Andalucía como realidad nacional ni en términos literales ni en sentido figurado".

Regodeándose, desgranaba con parsimonia la victoria española sobre Andalucía: "aparece definida como manda la Constitución, es decir, como nacionalidad dentro de la nación española. La expresión ârealidad nacionalâl ha quedado en el preámbulo como una referencia o una opinión particular en un pasado remoto, es decir, poco más que una cita literaria o un adorno retórico. Esta alambicada fórmula, que sin duda no entusiasma a nadie, constituye el punto de encuentro que ha permitido la aprobación consensuada del Estatuto. Ni el PP podía admitir más ni el PSOE ha querido admitir menos; pero esto es el consenso, señorías. Hay que saber transigir con las cosas que carecen de consecuencias. Este asunto de la ârealidad nacionalâ, que para nosotros comenzó como un problema de constitucionalidad y una indeseable concesión a la doctrina nacionalista, se ha reconvertido en una cuestión meramente estética, es decir, algo que podrá gustar o disgustar, pero que carece de relevancia política porque no significa nada. Lo digo para que conste en el «Diario de Sesiones». Y no es que lo diga yo, lo han dicho muchos, y el único grupo nacionalista andaluz, el Partido Andalucista, rechaza esta redacción del Estatuto precisamente porque no se reconoce en el mismo que Andalucía sea ni nación ni realidad nacional. Por eso, me siento especialmente orgulloso de que mi partido haya contribuido de forma decisiva a esa necesaria rectificación.â?

Tampoco omitió recordar el sentido del acuerdo PSOE-PP, revalidado sobre las espaldas de Andalucía: âTenemos que buscar la manera de que el PSOE y el PP se pongan de acuerdo. ¿Por qué? Porque son los dos partidos que recogen la voluntad mayoritaria de los ciudadanos. Así de sencillo. Son los partidos que conforman el consenso mínimo en España. Es posible y es deseable ampliar este consenso para incluir otras fuerzas, pero no es posible reducirlo o reemplazarlo con pactos minoritarios. Aquí no caben los sucedáneos. Por debajo del consenso mínimo, sencillamente no hay consenso. Con este consenso se ha operado en España desde 1978 y así quiero que se siga haciendo en lo que de mí dependa. Señorías, los dos grandes partidos nacionales hemos votado juntos siempre y hemos votado juntos en cinco de las seis reformas estatutarias que han llegado a esta Cámara en los últimos tiempos: juntos rechazamos el plan Ibarretxe, juntos aprobamos la reforma valenciana, juntos admitimos a trámite las reformas balear y aragonesa, juntos vamos a dar el visto bueno a la andaluza. La única discrepancia se produjo en Cataluña y el resultado de aquel desacierto a la vista de todos está. Es evidente que, cuando existe voluntad de acuerdo, se produce el acuerdo, y es también evidente que, cuando se rechaza el acuerdo, las cosas salen mal.â?

Ni siquiera se privó Rajoy de hacer referencia a elementos centrales de la ideología españolista en Andalucía sin olvidar un punto, demostrando de donde surge y a quien sirve el agravio comparativo, que no es comparación política e intelectualmente legitima sino desvío asimilacionista y alienante para utilizar a Andalucía al servicio de España: "Suelen decir ellos que Andalucía no pretende ser más que ninguna otra comunidad autónoma, pero tampoco menos, y yo aplaudo esa voluntad. Dicen también que quieren ser andaluces allá donde vayan, en cualquier rincón de España donde su gusto, su trabajo o las vueltas de la vida les sitúen, porque ser andaluces es su forma de ser españoles y, vivan donde vivan, no quieren dejar de serlo ni disimularlo. Yo aplaudo esa voluntad porque es legítima y porque no exige nada que los andaluces no den a manos llenas. Ellos, que reciben a todos los españoles por ser españoles con los brazos abiertos; ellos, que no piden a nadie, sea gallego, como yo, mallorquín, asturiano o lo que se quiera, que deje de serlo para vivir en Andalucía, bien pueden pedir en contrapartida que se les aplique el mismo trato generoso, cordial y civilizado que ellos dedican al resto de los españoles.â?

Vista la historia y el presente, no es de extrañar que así nos vaya a los andaluces. Para empezar a recuperar una y cambiar el otro, hay que empezar votando NO.

*La composición por numero de diputados del Parlamento andaluz electo en 2004 es la siguiente: PSOE, 61; PP, 37; IU, 6; Partido Andalucista, 5.
**Para un análisis de la ultima fase del proceso estatutario andaluz, incluyendo los recortes introducidos al Proyecto de Estatuto en Madrid ver El Estatuto de la Dependencia: Ofensa y Humillación de Andalucía, Andalucía Libre nº 315, 12 de Febrero de 2007

Publicado en Andalucía Libre nº 316 - Vota NO - El Jano Español,
sábado, 17 de febrero de 2007 21:53


Análisis General del Proceso de Reforma Estatutaria:
El Estatuto de la Dependencia: Ofensa y Humillación de Andalucía
Andalucía Libre nº 315, 12 de Febrero de 2007
http://www.elistas.net/lista/andalucialibre/archivo/msg/407/

Andalucía, La Segunda Estafa. Un Estatuto para la Dependencia
Andalucía Libre nº 293, 7 de mayo de 2006
http://www.elistas.net/lista/andalucialibre/archivo/msg/369/

Andalucía, a la hora de la reforma estatutaria
Andalucía Libre nº 266, 24 de julio de 2005
http://www.elistas.net/lista/andalucialibre/archivo/indice/241/msg/321/

Andalucía: Un Estatuto para la Dependencia (1)
Andalucía Libre nº 284, 1 de marzo de 2006
http://www.elistas.net/lista/andalucialibre/archivo/msg/358/

Izquierda andaluza y Estatuto de Autonomía para Andalucía
Debate: las características del Estatuto y el posicionamiento de la izquierda
http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=19805

Andalucía, La Propuesta Nacionalista
Andalucía Libre nº 94. 11 de Julio de 2001
http://www.elistas.net/lista/andalucialibre/archivo/indice/61/msg/106/

ya en la red:
ANDALUCIA LIBRE nº 317, sábado, 24 de febrero de 2007
Andalucía, tras el Referéndum del Estatuto
Balance y Perspectivas

ANDALUCÃ?A LIBRE
- http://www.elistas.net/lista/andalucialibre
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* Alta: andalucialibre-alta ARROBA eListas.net
* Baja: andalucialibre-baja ARROBA eListas.net
Independencia - República - Socialismo
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Mira també:
http://www.elistas.net/lista/andalucialibre
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