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Comentari :: laboral
Solidaridad con los trabajadores del naval de Gijón
20 feb 2007
Hemos recibido un correo electrónico en el que se pide solidaridad hacia 2 trabajadores de NAVAL GIJON para los que se piden 6 años y medio de cárcel y unos daños y perjuicios que el Ayuntamiento de Gijón reclama por valor de 5642,83 â¬, todo esto como represalia ante la lucha protagonizada por toda la plantilla de la empresa contra su cierre en 2005. Al mismo tiempo se pone de manifiesto en la carta la sucesión de medidas represivas contra diferentes movimientos sociales y el nombramiento de un antiguo torturador franquista como jefe de policía del gobierno autonómico presidido por Areces del PSOE y apoyado por IU.
Frente a esta comunicación:
Queremos manifestar nuestra total solidaridad con los trabajadores de NAVAL GIJON y especialmente con los dos trabajadores que son tomados como cabeza de turco para dar un escarmiento.
¡Es necesaria una lucha solidaria!. Hay que impedir que los afectados vayan a la cárcel y sufran la multa que se les quiere imponer. Hay que lograrlo a través de los medios de lucha colectiva (Asambleas, manifestaciones, concentraciones), decididos de manera consciente y solidaria por los trabajadores. Recordemos que en Vigo, en el pasado mayo 2006, más de 10.000 trabajadores se concentraron ante la Audiencia para lograr la libertad de 7 compañeros detenidos. La lucha masiva obligó a que fueran inmediatamente liberados.
Denunciamos la hipocresía y el cinismo del Gobierno autonómico y del Gobierno central âambos en manos del PSOE. Esta partido que nada tiene de obrero y de socialista y que lo tiene todo de Español y Capitalista, se presenta en la TV y en los mítines como campeón de los derechos ciudadanos, pero en la práctica arrecia en las medidas represivas y nombra a un servidor del franquismo al frente de la policía âdemocráticaâ?.
Una conclusión se impone: existe una total y perfecta continuidad entre la forma descaradamente dictatorial y la forma cínicamente democrática del Estado Capitalista. Ambas son las dos caras de una misma moneda.
Para ser fuertes, los trabajadores y todos los explotados no podemos confiar en la llamada âdemocraciaâ? y en sus pretendidos cauces de âparticipaciónâ? y âderechosâ?. Solo podemos confiar en nosotros mismos, en nuestra lucha autónoma como clase. Esa lucha únicamente puede desarrollarse fuera y en contra de todos los mecanismos que âgenerosamente nos regalanâ?: elecciones, sindicatos, justicia, derechos, instituciones âciudadanasâ? etc.
En estos episodios se ha puesto de manifiesto la total compenetración entre el Gobierno Central, el Gobierno autonómico, la alcaldía de Gijón y la Jefatura de Policía. Cualquiera que sea la persona, el partido o la coloración política, que las gobierne, esas instituciones responden siempre a los intereses y los designios del Estado Capitalista y nunca a la voluntad o las aspiraciones de los trabajadores o de la población. Los gestos, las âcríticasâ? o incluso las âdenunciasâ? que tal o cual autoridad pueda hacer no son más que meras maniobras para embaucarnos y dividirnos.
Los trabajadores necesitamos desarrollar una lucha lo más unida, masiva y solidaria posible, pues solo así tendremos la fuerza necesaria para pararle los pies a los continuos ataques que nos lanza el Capital. Solo así podremos ir creando una relación de fuerzas favorable que nos permita cambiar de arriba abajo esta sociedad que solo nos depara despidos, desempleo, precariedad, barbarie y guerras.
En este camino muchas preguntas es necesario hacerse. Algunas de ellas: ¿podemos confiar en la llamada âdemocraciaâ? o por el contrario debemos verla como la máscara hipócrita de la dictadura del capital? ¿podemos confiar en los sindicatos que se nos presentan como ânuestros representantesâ? pero que en la práctica nos clavan todo tipo de puñaladas por la espalda o, en cambio, como hicieron en mayo pasado nuestros compañeros del metal de Vigo, debemos representarnos y organizarnos nosotros mismos a través de ASAMBLEAS GENERALES DECISORIAS Y PLENAMENTE SOBERANAS? ¿Hay alguna perspectiva en los eternos planes de la SEPI y demás consortes o, por el contrario, no son sino la organización de una lenta agonía cuya desembocadura final es que todos los trabajadores pierdan su empleo y se refuercen todavía más la eventualidad, la precariedad y el trabajo basura?
Saludos comunistas
Corriente Comunista Internacional 16-2-07

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