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Notícies :: amèrica llatina
Pacto entre Fujimori y Alan García
14 feb 2007
Ha tenido que ser un diario de Chile para que los peruanos conozcan en detalle la alianza entre el ex dictador Alberto Fujimori y el actual gobierno de Alan García Pérez. La reacción del gobierno, de fujimoristas y de propagandistas del actual régimen ha sido inmediata y rabiosa. Dicen que sólo es coincidencias. Pero mejor leamos el referido artículo de la prensa chilena.
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El Mercurio de Chile

Domingo 11 de febrero de 2007

La trama tras la silenciosa jugada del
El pacto Fujimori-García que presiona a Chile


Desde Santiago, Fujimori articuló un acuerdo secreto con el Presidente peruano que no sólo contempla el respaldo de sus filas al actual mandato. También, la promesa de que no volverá a Perú hasta 2011. A cambio, García está haciendo valer su peso para convencer a La Moneda de que la extradición de Fujimori "no le conviene a nadie".

ANDREA SIERRA

Apenas Alberto Fujimori supo que Alan García era candidato a la Presidencia de Perú envió a su hija Keiko a una reservada reunión con el líder del APRA en su oficina en Lima.

No fue el único encuentro. Con García instalado en Palacio Pizarro y Keiko como primera mayoría nacional parlamentaria, las negociaciones tomaron un rumbo más certero: el apoyo del fujimorismo a García a cambio de "custodiar y proteger a Fujimori", y evitar su extradición.

También, García se comprometió a revisar los juicios pendientes para que el ex gobernante pueda regresar al país, mientras el "Chino" le aseguró que no cruzará la frontera hasta 2011.

La idea era tentadora. Especialmente, porque el APRA sólo logra mayoría parlamentaria al sumar los 13 escaños del fujimorismo. Por su parte, el ex mandatario saldría "limpio" de este proceso, lo que fortalecería su imagen política en Perú, donde quiere volver a ser Presidente.

Quienes fueran acérrimos enemigos consensuaron así una fórmula en la que ambos ganan, pero cuya viabilidad hoy depende de Chile, pues es la Corte Suprema la que debe decidir si extradita a Fujimori o no.

Por eso, y flanqueado por el fujimorismo, García puso en marcha una maquinaria para convencer a La Moneda de la inconveniencia de enviar al ex Presidente a Perú.

Los contactos fueron varios. Primero, la visita de Alan García a Chile donde habría tratado con la Presidenta Michelle Bachelet los efectos negativos que generaría la presencia de Fujimori en Lima.

"A Chile le conviene que García se fortalezca y pueda gobernar. Además, si Fujimori llega preso a Perú podrían avivarse sentimientos antichilenos, a la vez que está el riesgo de que Santiago se enemiste con la posible futura Presidenta, Keiko Fujimori, que postulará si no lo hace su padre", expresa un destacado fujimorista limeño.

Aunque desde Lima afirman que el PS Ricardo Núñez tuvo varias reuniones reservadas con el Presidente García para conversar el "factor Fujimori", el senador negó haber tratado el tema con el mandatario. Sin embargo, dijo que "a título personal, mi opinión es que la extradición de Fujimori no le conviene a nadie".

Si bien al interior de La Moneda hay coincidencias en que lo mejor para las relaciones con Perú es que Fujimori no sea extraditado, también hay discrepancias sobre la señal a enviar a la Corte Suprema, cuyo fallo definitivo se espera para mayo de 2007.

Ello, porque la propia Bachelet no está convencida. En noviembre de 2005, cuando aún era candidata, lanzó duras declaraciones en contra del ex Presidente. En ese tiempo La Moneda estaba alineada con detener a Fujimori, alimentada por el entonces presidente Alejandro Toledo.

Ahora es distinto, aunque la ministra Paulina Veloso es una de firme opositora de que Fujimori quede libre.

Pero La Moneda está presionada. También Japón está decidido a defender a un ciudadano, a su juicio, "ejemplar", por liberar a 71 rehenes secuestrados por Tupac Amaru en la embajada de ese país en Lima.

De hecho, cuando asumió Bachelet, la delegación japonesa planteó directamente el tema de la extradición a su entonces Ministro del Interior, Andrés Zaldívar.

Las promesas del pacto

"La extradición es el escenario que más fobia le produce al Gobierno actual", dice el analista peruano Jorge Bruce. Si el "Chino" queda detenido en terreno peruano, el fujimorismo se convertirá en opositor de García, pues deberá asumir la defensa de su líder ante el Estado.

Preso en Perú, Fujimori podría pasar a ser una especie de "mártir", generando presión popular contra el actual Presidente.

Los dos procuradores anticorrupción que llevaban en Perú el caso contra Fujimori, Ronald Gamarra y Antonio Maldonado, dejaron su cargo acusando al Gobierno de García de no querer realmente extraditar al ex mandatario.

Pero hay más. García consiguió el quórum para darle al fujimorismo la tercera vicepresidencia del Parlamento, además de la presidencia de la Comisión de RR.EE., que quedó a cargo del ex abogado de Fujimori, Rolando Souza.

Y cuando llamó a las 20 mujeres más representativas de Perú para abordar la discriminación, convocó a dos fujimoristas: Keiko y la congresista Luz María Cuculiza.

A esto se suma que en todos estos meses, García no se ha pronunciado en público sobre el tema Fujimori. Además, la justicia de su país, que tuvo un año para entregar documentos clave para que la Suprema chilena estudie la petición de extradición, presentó los escritos exactamente el día antes de que venciera el plazo.

Otros países en la mira

Este fin de semana, Alberto Fujimori planea quedarse en Santiago. Los últimos días se ha paseado despreocupado por Los Vilos, Cachagua y Zapallar, convencido de que la justicia chilena no lo extraditará.

Sin embargo, al ex Presidente le preocupa que La Moneda le pida, a cambio de que abandone Chile, donde se siente muy cómodo. Ello, porque el gobierno ya habría sugerido a Japón que intervenga para que Fujimori vuelva a ese país.

El punto es que el "Chino" no quiere pisar suelo nipón por ahora, ya que la distancia sería perjudicial para su carrera política en Lima. Por eso, analiza alternativas en Latinoamérica para fijar su residencia. Entre ellas, Argentina, Ecuador e incluso Venezuela, pues el presidente Hugo Chávez se refugió en el Perú gobernado por Fujimori cuando debió abandonar Caracas después del frustrado Golpe de Estado de 1992.

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