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Comentari :: amèrica llatina
Brasil: ¿A quién pertenece el futuro?
17 gen 2007
En los países socialmente maduros, consolidados y realmente soberanos, las prospecciones del futuro son hechas por los grupos de pensadores de la universidad, de las instituciones gubernamentales y de las empresas, así como por los grupos asociados a las ONGs nacionales.
Brasil: ¿A quién pertenece el futuro?

Por algunas décadas, aún tendremos, ciertamente, estados nacionales, algunos con soberanía limitada; el predominio de acciones dirigidas por el mercado; el capital internacional que maximiza sus beneficios en las regiones diversas del globo; el declinar en la degradación del ambiente, nosotros esperamos; además de la más grande parte de la sociedad seguir sin libertad de expresión y sometida a los medios impregnados de desinformación y controlados por agentes de gran alcance, muchas veces de más allá de las fronteras. Por fortuna y en contraste con este cuadro sombrío, la solidaridad de algunos atenúa muchas de las injusticias sociales. El sueño de John Lennon en la canción âImagineâ?, que prometia progresos tecnológicos sin propietarios, para eliminar especialmente enfermedades, los recursos naturales consumidos con moderación, los excedentes agrícolas donados a la lucha contra el hambre, el ambiente preservado y los seres humanos con libertad de expresión y con oportunidades en la vida communitaria, deben ser perseguidos, pero, muy probablemente, no sucederá dentro de este horizonte.

Los brasileños deben sobrepasarse, con victorias, este período y, para tal, en primer lugar, elegir que las grandes modificaciones que se pondrán en ejecución, teniendo en mente una escena de incertidumbres, con el crecimiento demográfico acentuado en países subdesarrollados, aumentando la zanja entre los ricos y los pobres; el incremento de los conflictos localizados, de razones étnicas, religiosas y económicas; el aumento de la degradación del ambiente, debida a la carencia de conciencia de algunos grandes agentes de contaminación, estados y compañías; la escasez de los recursos naturales, principalmente, el aceite; la incidencia de las epidemias situadas en el mundo periférico, pero llevando amenazas de contaminación a los países desarrollados; el aumento de la transferencia de la riqueza entre los países, del más desprovisto para los poderosos; los progresos tecnológicos que tienen como objetivo cada vez una acumulación más grande del capital ; el incremento del trabajo en condiciones no-humanas en los países menos desarrollados; el desempleo generalizado y el crecimiento de la desigualdad social en muchos países.

Teniendo conciencia de los obstáculos a que hacer frente, es urgente rescatar el planeamiento estratégico nacional, que la basura neoliberal, que todavía existe en cuerpos gubernamentales y diversas mentes de la inteligencia nacional, obstaculiza su puesta en práctica eficaz. El concepto de que el país puede crecer solamente con las decisiones de las âfuerzas libres del mercadoâ?, pensamiento rancio del liberalismo económico más distinguido, ha conducido el país a las situaciones de la emergencia peligrosa en el sector de la energía eléctrica, como el âapagónâ? de 2001, en la infraestructura logística, la opción por las soluciones de orientación extranjera, etc.

En los países socialmente maduros, consolidados y realmente soberanos, las prospecciones del futuro son hechas por los grupos de pensadores de la universidad, de las instituciones gubernamentales y de las empresas, así como por los grupos asociados a las ONGs nacionales.

Aparecen de estos trabajos las líneas principales de un planeamiento estratégico, a ser consolidado y a ser ejecutado periódicamente, con los planes de los gobiernos que se alternan en el poder.

Un ejemplo notable de la importancia de los planeamientos indicados de largo período, con visión estratégica, en nuestro país, es la cuestión del aceite, ahora saliente por la certeza muy cerca de la escasez de este producto, propulsor verdadero de la especie humana. Si hasta muy recientemente, su abundancia ilimitada fue proclamada y defendida por el âmercadoâ? y sus muy bien remunerados voceros así como por los países de OPEP, interesados en el mantenimiento de altos contingentes de exportación, casi hay hoy un consenso sobre la crisis inminente, del FMI a The Financial Times, pasando por Alan Greenspan y los bancos famosos de inversiones.

Paradojicamente y en oposición de esta tesis, solamente el gobierno brasileño mantiene las rondas de licitación para la entrega del aceite nacional a las compañías petroliferas mundiales, en perjuício de los intereses nacionales, colocando a perder todo unl un esfuerzo tecnológico e industrial, fruto de luchas y de la movilización apasionada de toda la sociedad.
No hay acuerdo sobre el año en que la producción mundial del aceite pasará por su punto máximo, ya que algunos creen que ya está, mientras que otros estiman que sucederá el pico alarmante en el 2015, el año a apartir del cual el precio del barril tendrá que subir muchísimo.

Cómo se quedará por todo el mundo la economía cuando el precio del aceite cresca mucho sobre el aumento de otros materiales y productos acabados, será una tarea para los planificadores eficientes y autorizados.

Entre las consecuencias previsibles, una contracción mundial se puede presentar, con el aumento del desempleo; existirá una substitución y una conservación naturales de parte de los derivados del aceite; los productos y los servicios, cuyos costes están bajo participación fuerte de estos derivados, tendrán sus precios creciendo arriba del promedio y podrán ser substituidos. Es decir que nuevos precios ocurrirán en la economia mundial, también con cambios de costos y de las costumbres de los consumidores. Sin embargo, en los países en vías de desarrollo, que no tienen su proveer garantizado y de poca condición para pagar el precio creciente, la población sufrirá más con la escasez inevitable.

¿Si el Brasil crece el 6% el año, en los diez años próximos, según lo proclamado y esperado ansiosamente, el aceite de Petrobras será bastante para el provimiento doméstico en esta década? ¿Por qué precios nuestra compañía colocará los derivados en el mercado interior?
Debemos considerar que no podemos contar en el aceite âlicitado" a las compañías extranjeras, que por lo tanto pueden exportarlo en este exacto período, hecho conmemorado y divulgado como "autosuficiencia nacional". Un análisis exento y realista de estas premisas nos lleva a concluir que la âcrisis futuraâ? de combustibles puede ser, determinada ahora, debido a la carencia de planeamiento y visión patriótica de los intereses verdaderos de la sociedad.

Si, debido a la carencia de capacidad o a las presiones de los agentes del mercado, un planeamiento macro dígno de una nación soberana no fue ofrecido a nuestro país, consideramos, por lo menos, una medida profiláctica, donde los rondas de licitaciones llevados a través de la ANP se queden paralizados, para no crear más âpasivo neoliberalâ?, que compromete el futuro, la seguridad y la tranquilidad de la sociedad brasileña.

Como todos los brasileños, deseamos nuestro país como nación grande, justa y soberana. Así, la sociedad brasileña debe exigir garantías para su futuro, con un país dirigido por planes integrados de gobierno, en los cuales las escenas viables de la coyuntura nacional e internacional se consideren seriamente.

No permitamos alineaciones con los que se ubiquen como insensibles y acomodados. Es importante tener en mente que el futuro está bajo nuestra responsabilidad y que nuestros errores, de nosotros, los ciudadanos del momento, estos quedarán para nuestros descendientes jóvenes, los niños y los nietos, a los cuales realmente deseamos un futuro feliz.


Sergio Ferolla, general brigadier de la fuerza aérea brasileña, es un miembro de la academia nacional de ingeniería. Paulo Metri es un miembro del consejo del club de ingeniería. Son autores de âNo todo el aceite es nuestroâ?, publicado por la compañía Paz e Terra.

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Comentaris

Re: Brasil: ¿A quién pertenece el futuro?
17 gen 2007
fuera, muerte al estado viva la anarquía
Sindicat Terrassa