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Notícies :: un altre món és aquí
Ser republicano: Modo de empleo
12 gen 2007
¿Qué demonios es eso de ¨ser republicano¨?
Pues eso, exactamente, ¿qué quieren expresar las personas que se definen como ¨republicanas¨ hoy en día? Cada vez son más, y cada vez más actos se contagian de este neorrepublicanismo que nadie nos dice muy bien en qué consiste.

Republicano es Bush. Republicano es el estado del Congo. Y por republicano hoy y aquí, entendemos que es una persona que defiende los logros de la II República. Todo esto, en su ambigüedad, en su buena intencionalidad, está muy bien, pero nos falta saber quién era republicano en la añorada e idealizada II República.

La derecha no era republicana. Salvo excepciones, como la del desgraciado Luis Lucía, líder de la Derecha Regional Valenciana que instó a sus seguidores a mantenerse leales a la legalidad cuando el golpe de estado, y fue encarcelado por los republicanos por ¨derechista¨ y posteriormente fusilado por los fascistas por mantenerse leal a la ¨república roja¨. Hay que tener mala suerte.
La derecha no era republicana en la medida que no quería una socialdemocracia burguesa donde tuviesen que competir en las urnas.

¿Era la izquierda republicana? Tampoco. La gran izquierda aglutinada en los socialistas, era de base revolucionaria y de cúpula reformista. Cuando la derecha gana las elecciones, se convierten salvo excepciones, en revolucionarios. Digamos, que la izquierda era republicana mientras el resultado de las urnas fuese de izquierdas. Y si el resultado de las urnas era derecha, ¡se acabó el republicanismo!

La inmensa base social anarquista, huelga decirlo, no era republicana.
Nos queda un PC prácticamente inexistente hasta el estallido de la guerra, una falange en las mismas condiciones, y una amalgama de partidos ¨de centro¨ que en la práctica, son lo único que podemos considerar republicano.

¿Y qué reivindica un republicano de hoy?

Pues que no haya rey, claro. A eso no nos vamos a negar. Quitarse de encima el lastre genético de los borbones nos parece muy bien. Pero ¿ya está? ¿Con eso nos quedamos? ¿La misma alienación vital consumista pero sin rey? Creemos que ha llegado el momento de preguntarles a los republicanos exactamente qué reivindican.

Haremos una pausa para explicar que la República en conjunto fue un desastre. Una primera fase de buenas intenciones que no se cumplieron y crearon desengaño y frustración. Un bienio negro de poder de la derecha bastante retrogrado. Una última fase donde los contendientes afilan cuchillos y cada cual prepara su asalto a una república que no se cree casi nadie. Todo esto salpicado de corrupciones, fallidos golpes de estado, fallidos conatos revolucionarios, huelgas de las que ni soñamos hoy en día, matanzas de obreros, quemas de iglesias, y colonialismo africano nada disimulado. (Los avances sociales de la metrópoli no eran aplicados en Marruecos con el visto bueno de los políticos de izquierdas y derechas). La república pues, no era un estado idílico y a mucha gente tenía descontenta.

Hecha la pausa, preguntamos a los neorrepublicanos, y constantemente nos responden: ¨Cultura¨ ¿? Son ciertas las buenas intenciones de crear escuelas y alfabetizar a la población. Buenas intenciones que no se cumplieron salvo en una ínfima parte, por falta de presupuesto. Al final, el sindicato solía ser quien hacía la labor alfabetizadota, con lo cual, lo que nosotros mismos hacemos, no hay que agradecérselo a ningún gobierno.

¨Libertad¨ nos dicen también. El trasiego de encarcelados durante la república sería para tomárselo a risa si no fuera por la desgracia personal de los presos. Según fuesen ganando unos u otros, se vaciaban cárceles y se llenaban. Las matanzas y encarcelamientos de obreros en las poblaciones donde se proclamaba el comunismo libertario, son impensables en esta farsa de democracia de hoy. Matanzas que se dieron durante mandatos de ¨izquierda¨ sin ningún problema (alguna dimisión y un poco de escándalo)

¨Igualdad¨. Bella palabra que también ronda. El voto femenino se aprobó en las segundas elecciones con la opinión en contra de mujeres (y hombres) del gobierno. Decían, que ¨las mujeres votarán lo que les diga el cura¨. Hubo que esperar a la revolución para conseguir zonalmente una reforma agraria en profundidad, lo que se hizo antes fueron tímidos intentos que a nadie satisfacieron, ni a los ricos que no querían perder ni un ápice de poder, ni a los pobres que veían que seguían siendo igual de pobres pero con un miserable trozo de tierra (a las escasas personas a quien les hubiese tocado)

Y por fin, llegamos al argumento definitivo: ¨Oye, ¿tú qué quieres? ¿Lo que vino después con Franco?¨ Como en un trágico y esperpéntico péndulo, ponemos en un lado toda la oscuridad franquista, y dejamos en el otro la luz, la cultura, la libertad y la igualdad republicana.
Al final de la jugada, los más republicanos fueron los comunistas. Instados a la política de ¨Frentes Populares¨ y avalados por la entrada de armamento soviético (a precio de ¨oro¨) decidieron apoyar la legalidad republicana bajo el lema ¨Primero ganar la guerra¨ (que ya gestionaremos nosotros después la victoria). Los comunistas durante la guerra y con su firme apoyo a la republica burguesa, hicieron y deshicieron a su antojo. Purgaron al POUM y dejaron noqueada a una CNT a la que las circunstancias sobrepasaron. Estalinizaron y captaron todo lo que pudieron del PSOE empezando por las juventudes. Se hicieron de facto con el poder y quitaron y pusieron gobernantes. Estos fueron los que, en última instancia, apoyaron a una república a su medida.

A nivel regional no debemos olvidar a republicanos catalanes independentistas, otros que apoyaban ¨su república¨ y a vascos católicos del PNV, apoyando a la república de la que pretendían independizarse y de hecho lo hicieron durante la guerra. Astutos, pensaron que fuera del ámbito republicano ninguna posibilidad de independencia tenían, como así ocurrió.

Ser, o más bien definirse como republicano hoy, es una amalgama confusa de ideas progresistas, buena voluntad, utopismo socialdemócrata, algo de federalismo, anhelos culturales imprecisos, y pocas ganas de experimentos revolucionarios. Agítese bien y sirvase, pero sin rey, eh. O eso, ¿o tú qué prefieres? ¿Lo de Franco?

¿Otro republicanismo es posible? La alternativa libertaria

Como se ha comentado, estos años vemos un repunte del llamado neorepublicanismo, auspiciados en gran parte por movimientos comunistas extraparlamentarios que intentan reconducirlo como correa de trasmisión de sus propios intereses, y que consideran un modelo válido para hoy, realizando un corta-pega histórico (es decir, de tejido rancio y muerto) la experiencia de gobierno de la II República.

En realidad hoy día es descabellado plantear una idea de defensa y desarrollo del Bien Público (res-pública, para muchos) desde una posición progresista o revolucionaria con teorías y referentes desfasados como la propia idea del gobierno republicano, parlamentarismo, etc. todos ellos pasados por la trituradora y el tribunal de la Historia, con un resultado nada alentador hacia un verdadero progreso y libertad de las personas.

Quienes enarbolan hoy la bandera del neorrepublicanismo cometen un grave atentado contra la historia y las enseñanzas del republicanismo ibérico, sobre todo por obviar de manera descarada sus raíces y la plasmación de la I República, además de otros procesos como el cantonalismo o el federalismo obrero...

Aquella I República, a pesar de terminar en derrota, marcaría para siempre el desarrollo del propio movimiento anarquista, al menos hasta la Guerra Civil. Fue una república fundada con muy buenas intenciones por unos republicanos sin base social ni apoyos en el exterior, como suele pasar en España. La historia de esta I República no es muy conocida por que quizá no interesa darle demasiada publicidad. Hay etapas históricas tapadas por un manto de oscurantismo.

Sin embargo, las ideas que proponían, federalismo, igualdad, reforma agraria, etc. espolearon a media España a aplicar la política de los hechos consumados, es decir, a cumplir por su cuenta los programas de los políticos del Partido Federal. En unos meses España se refundó desde abajo, mediante la creación de Cantones municipales que proclaron a los cuatro vientos su autodeterminación para construir la nación Española (por aquel entonces no se concebía otra) desde abajo de una forma radicalmente igualitaria.

Por todo esto, un republicanismo verdadermente honesto, moderno, pogresista, que haya recogido el saber de las experiencias pasadas sólo puede ser furibundamente antiestatista y por contra apostar por la administración popular y participativa de la gente de sus asunto públicos.

Debe ser anticapitalista pues este sistema es incompatible con la justicia social y la libertad. Debe ser federalista, basado en la plena responsabilidad y decisión de las gentes para reunirse y separarse según sus intereses. Debe ser, en cierta medida, libertario: que aspire una sociedad sin amos ni siervos, de igualdad y libertad y de bienestar social sin carcasas estatales ni porras.

Zero a la izquierda

Recursos:

-Críticas a la II República
-República y anarquía. El pensamiento político de Eduardo Barriobero
-La Federación desde abajo

-La Internacional y la I República en España
-El sexenio democrático (1868-1874)
-El Cantonalismo
-Libros de la FAL

Extraído de www.alasbarricadas.org
Mira també:
http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/4168

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