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Notícies :: antifeixisme
Leninismo, ideología fascista [Miguel Amoros]
10 des 2006
â¡Liberar a la Humanidad del yugo bienhechor del Estado! Es extraordinario hasta qué punto los instintos criminales anidan en el hombre. Lo digo claramente: criminales. La libertad y el crimen van tan íntimamente liados, si usted prefiere, como el movimiento de un avión y su velocidad. Si la velocidad del avión es nula, permanece inmóvil, y si la libertad del hombre es nula, no comete crímenes. Está claro. El único medio de librar al hombre del crimen es librarlo de la libertad.â?
Evgeni Zamiatin, Nosotros, 1920.

La existencia de sectas inmovilistas más o menos virtuales que se reclaman de Lenin es hoy un asunto más relacionado con las neurosis que acechan a los individuos inmersos en las condiciones modernas del capitalismo que con la lucha por las ideas que sostienen los rebeldes contra los ideólogos de la clase dominante. El tiempo no perdona y el fracaso final del leninismo ocurrido entre 1976 y 1980 ha llevado a los creyentes que sobrevivieron a una supervivencia esquizoide. Como ya estudió Gabel, el precio a pagar por su fe es una conciencia escindida, una especie de doble personalidad. Por un lado la realidad desmiente el dogma hasta en el menor detalle, y por el otro, la interpretación militante ha de retorcerla, encorsetarla y manipularla hasta el delirio para amoldarla al dogma y fabricar un relato maniqueo sin contradicciones. Como si de una Biblia se tratase, en dicho relato están todas las respuestas. El cuento leninista suprime la angustia que en el creyente engendran las contradicciones de la práctica, lo que constituye una poderosa arma para escapar a la realidad. El resultado sería patético para el resto de los seres vivos si los debates abundaran en el seno de un proletariado combativo como el de los años setenta, pero dado el estado actual de la conciencia de clase, o lo que es lo mismo, dada la inversión espectacular de la realidad, donde âlo verdadero es sólo un momento de lo falsoâ?, la presencia de sectarios leninistas en las escasas discusiones de base no contribuye sino a la confusión reinante. El papel objetivo de las sectas consiste en falsificar la historia, ocultar la realidad, desviar la atención de los verdaderos problemas, sabotear la reflexión sobre las causas del triunfo capitalista, bloquear la formulación de tácticas de lucha adecuadas, impedir en fin el rearme teórico de los oprimidos. Los leninistas fosilizados de hoy ya no son (porque no pueden) la vanguardia de la contrarrevolución de hace treinta años o de hace sesenta, pero su función sigue siendo la misma: trabajar para la dominación como agentes provocadores.
Dada la descomposición actual de la ideología quizás conviniese hablar de leninismos, pero lejos de perdernos en los matices que separan las distintas sectas intentaremos agrupar las características afines, que son las que mejor las definen, a saber, la negación rotunda de que en 1936 hubiera una revolución obrera, la afirmación igual de rotunda de la existencia de una clase obrera en constante avance y la creencia en el advenimiento del partido dirigente, guía de los trabajadores en la marcha hacia la revolución. Lo primero les viene, bien de los análisis derrotistas y capituladores de la revista belga âBilanâ?, bien de los dictados triunfalistas del Komintern y del PCE. Si en un caso era cuestión de una guerra imperialista, en el otro, se trataba de una guerra de la independencia; en ambos, el proletariado debía dejarse machacar. En el universo leninista Lenin es la Virgen María; la clase obrera de la que hablan es como la cristiandad. Un chiíta del leninismo, es decir, un bordiguista, se lamentaba en la web: â¿Si nos quitan la clase obrera, qué nos queda?â? En efecto, para los leninistas la clase obrera tiene una función ritual, terapéutica si se quiere, psicológica. Es un ente ideal, una abstracción, en nombre de la cual ha de tomarse el poder. No es que no exista, es que nunca ha existido. Inventada por Lenin a partir del modelo ruso de 1917, una clase obrera minoritaria en un país feudal de población eminentemente campesina asequible a una dirección exterior compuesta por intelectuales organizados como partido, no es precisamente algo que veamos todos los días. Pertenece a un pasado caduco. Es un ideal utópico, antihistórico. Sin bromas, la secta trotsquista posadista creyó haberla encontrado entre los extraterrestres de una galaxia lejana desde donde enviaban a La Tierra platillos volantes con mensajes socialistas. Los mensajes de los ovnis debieron cundir porque el proletariado leninista aparece en toda sopa planetaria; según la prensa leninista su epifanía puede suceder en cualquier acontecimiento, por ejemplo, en la guerra civil de Irak, en las movilizaciones de estudiantes franceses, o en la constitución de una âizquierdaâ? sindical, aunque lo más frecuente sea en los conflictos laborales. Como no hay historia para el leninismo después de la toma del Palacio de Invierno, desde la Revolución Rusa parece que no hayan habido ni derrotas ni victorias significativas, a lo sumo algún traspiés dentro de una línea evolutiva invariable que conduce a una clase obrera impoluta, esperando a los curas de la iglesia, sus líderes, miembros por derecho del âpartidoâ?. Porque el verdadero sujeto histórico para los leninistas no es la clase sino el partido. El partido es el criterio absoluto de la verdad, que no existe por sí misma sino dentro de él, en las sagradas escrituras correctamente interpretadas. Dentro de el partido, la salvación; fuera, la condenación eterna. Ese vanguardismo alucinado es el rasgo más antiproletario del leninismo puesto que la idea de partido único mesiánico es ajena a Marx; proviene de la burguesía masona y carbonaria. Marx llamaba partido al conjunto de fuerzas que luchaban por la autoorganización de la clase obrera, no a una organización autoritaria, luminada, exclusiva y jerarquizada. Es revelador que los leninistas vean hoy los intereses económicos particulares como intereses de clase, cuando ya no lo son, y que, en los setenta, cuando lo eran, los trataban como asuntos sindicales, âtradeunionistasâ?. La diferencia radica en que entonces el proletariado luchaba a su modo, con sus propias armas, las asambleas. Eso es lo que transformaba la reivindicación parcial en exigencia de clase. Pero los leninistas desprecian las formas realmente proletarias de organización y de lucha: las asambleas, los comités elegidos y revocables, el mandato imperativo, la autodefensa, las coordinadoras, los consejos... Y las desprecian porque en tanto que formas de poder obrero ignoran los partidos y disuelven al Estado, incluido al Estado âproletarioâ?. Por eso han ocultado tanto como los medios de comunicación la existencia del Movimiento Asambleario durante los setenta, porque son enemigos de una clase obrera real que no se parece en nada a la suya y odian por razones evidentes sus formas organizativas específicas. Al contrario de Marx, para los leninistas el ser no determina la conciencia, por lo que hay que inculcarla mediante el apostolado de los líderes. Los obreros no pueden alcanzar, según Lenin, más que una conciencia sindicalera y deben plegarse al papel de simples ejecutantes; los sindicatos que los encuadran y controlan son por lo tanto la correa de transmisión del partido. Eso no es óbice para que los leninistas alaben las asambleas y los consejos si ello les permite ejercer alguna influencia y reclutar adeptos. Durante los setenta llegaron a apoyarlas pero tan pronto como se sintieron fuertes las traicionaron, tal como, salvando las diferencias, hizo Lenin con los Soviets.

La revista âLiving Marxismâ?, animada por Paul Mattick, lanzaba la consigna de que âla lucha contra el fascismo comienza por la lucha contra el bolchevismoâ?. Durante la década de los cincuenta el capitalismo de los ejecutivos evolucionaba hacia los modos totalitarios del capitalismo de Estado soviético. Hoy, cuando la clase burocrática comunista se ha convertido al capitalismo y el mundo es arrastrado hacia la dominación fascista por la vía tecnológica, la ideología leninista es residual, polvorienta y museográfica. No estudia al capitalismo porque éste no es su enemigo, y por supuesto no quiere luchar contra él. Simplemente hace como el ajo, se repite. La labor principal de sus sectas consiste en competir unas con otras señalando âun punto particular que las distingue del movimiento de la claseâ? (Marx). La batalla teórica contra los leninistas es pues un combate menor, algo así como dar puntapiés a los muertos vivientes, pero en tanto que armazón primario de nuevas ideologías de la contrarrevolución como el hardt-negrismo no conviene descuidarla, y con este objetivo recordamos algunas banalidades de base acerca del leninismo que cualquiera podrá encontrar en las obras de Rosa Luxemburgo, Karl Korsch, los consejistas (Pannekoek, Gorter, Rülhe) o los anarquistas (Rocker, Volin, Archinoff). El leninismo a través de Negri y sus acólitos, como antes a través del estalinismo, su forma extremada, efectúa un retorno completo al pensamiento y a los modos de la burguesía, concretamente en la fase globalizadora totalitaria, manifiesto en su defensa del parlamentarismo, de los compromisos políticos, de la telefonía móvil y del espectáculo movimentista. El negrismo sostiene ideológicamente las fracciones débiles, perdedoras, de la dominación, la burocracia político administrativa, el aparato sindicalista y las clases medias, interesadas en un capitalismo intervenido por el Estado. Pero el leninismo no es diferente. Siempre defendió intereses contrarios al proletariado.

En la Rusia de 1905 no existía una burguesía capaz de lanzarse a la lucha contra el zarismo y la iglesia como futura clase dominante. Esa misión correspondió a los intelectuales rusos, que buscaron el esclarecimiento de sus impulsos nacionalistas en el marxismo y hallaron sus mejores aliados en el campo obrero. El marxismo ruso tomó un aspecto completamente diferente del ortodoxo, puesto que en Rusia el trabajo histórico a cumplir era el de una burguesía demasiado débil: la abolición del absolutismo y la construcción de un capitalismo nacional. La teoría de Marx, adaptada por Kautsky y Bernstein, identificaba la revolución con el desarrollo de las fuerzas productivas y del Estado democrático correspondiente, lo que favorecía una praxis reformista que aunque podía funcionar en Alemania, no podía en Rusia. Si bien Lenin aceptaba íntegramente el revisionismo socialdemócrata de Marx, sabía que la tarea de los socialdemócratas bolcheviques de derrocar al zarismo no podía llevarse a cabo sin una revolución, para la que se necesitaban mejores fuerzas que las de los liberales rusos. Una revolución burguesa sin burgueses, y aún en su contra. La revuelta obrera de 1905 dejó al régimen absoluto malherido y la revolución de febrero de 1917 acabó con él. Aunque fue una insurrección obrera y campesina no tenía programa revolucionario ni consignas particulares, por lo que los representantes de la burguesía ocuparon su lugar. La burguesía no supo estar a la altura, mientras el proletariado se instruía políticamente y tomaba conciencia de sus objetivos; en poco tiempo la revolución perdía su carácter burgués y adoptaba un aire decididamente proletario. Durante julio-agosto Lenin aún defendía un régimen burgués con presencia obrera pero viendo el avance de los Soviets o consejos obreros cambió de orientación y lanzó la consigna del poder a los soviets, e incluso llegó a teorizar sobre la extinción del Estado. Pero la idea de poder horizontal era ajena a Lenin, que había organizado un partido sobre el modelo militar burgués, vertical, centralizado, decidiendo siempre desde arriba, con la dirección y la base fuertemente separadas. Si estaba a favor de los soviets era para intrumentalizarlos y tomar el poder. Su principal función no fue el desarrollo de los soviets, que no tenían cabida en su sistema; fue la conversión del partido bolchevique en aparato burocrático estatal, la introducción del autoritarismo burgués en el ejercicio y la representación del poder. A los soviets, los protagonistas de la revolución de octubre, en poco tiempo les fue escamoteado su poder por un Estado âproletarioâ? que no supieron destruir. Los bolcheviques combatieron en nombre de âla dictadura del proletariadoâ? el control obrero y la implantación de la revolución en los talleres y las fábricas, y, en general, la manifestación soberana de la voluntad obrera en organismos de democracia directa. En 1920 habían acabado con la revolución proletaria y los soviets ya no eran más que organismos castrados, decorativos. Los últimos bastiones de la revolución, los marinos de Kronstadt y el ejército makhnovista fueron aniquilados más tarde. Al tiempo que destruían los soviets, los emisarios bolcheviques desembarcaban en Alemania, donde el consejismo había despertado en las masas obreras y los consejos estaban a punto de convertirse en órganos efectivos de poder proletario, para asestar una puñalada por la espalda a la revolución. Por todas partes desacreditaron la consigna de Consejos Obreros y propugnaron la vuelta a los sindicatos corruptos y al partido socialdemócrata. La revolución consejista alemana cayó bajo el peso de la calumnia, la intriga y el aislamiento provocado por los bolcheviques. Sobre sus cenizas pudo reconstituirse, con la bendición de Lenin, la vieja socialdemocracia y el Estado alemán de posguerra. Lenin no dejó de combatir a los defensores del sistema de consejos cubriéndoles de improperios en el folleto preferido de todos sus seguidores, âEl izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo.â? Ahí se quitó la máscara. Abrumando con falsedades a los comunistas de izquierda y a los Consejos, Lenin defendía su seudosocialismo panruso, que llevado a la práctica por Stalin se revelaría un nuevo tipo de fascismo. Ni de lejos concebía que la liberación de los oprimidos sólo pudiera efectuarse mediante la destrucción del poder, del terror, del miedo, de la amenaza, de la constricción. Todo aquél que desee entronizar un orden burgués encontrará las mejores condiciones de hacerlo en la separación absoluta entre masas y dirigentes, vanguardia y clase, partido y sindicatos. Lenin quería una revolución burguesa en Rusia y había formado un partido perfectamente adaptado a la tarea, pero la revolución rusa adquirió carácter obrero y estropeó sus planes. Lenin tuvo que vencer con los soviets para después vencer contra ellos. El comunismo más la electrificación cedió el paso a la NEP y a los planes quinquenales de Stalin, dando lugar a una nueva forma de capitalismo donde una nueva clase, la burocracia, desempeñaba el papel de la burguesía. Era el capitalismo de Estado. En Europa, las masas obreras fueron frenadas, desanimadas y empujadas a la derrota hasta desmoralizarse y perder la confianza consigo mismas, camino que condujo a la sumisión y al nazismo. Hitler llegó fácilmente al poder porque los dirigentes socialdemócratas y estalinistas habían corrompido tanto al proletariado alemán que éste no reparó en entregarse sin queja. âFascismo pardo, fascismo rojoâ? fue el título de un memorable folleto donde Otto Rülhe mostraba que el fascismo estalinista de ayer era simplemente el leninismo de anteayer. En él nos hemos inspirado para titular nuestro artículo.

Los paralelismos con la situación española de 1970-78 son obvios. Por un lado, el partido comunista oficial, estalinista, defendía una alianza con los sectores de la clase dominante que forzara una conversión democrática del régimen franquista. Su fuerza provenía principalmente de la manipulación de movimiento obrero, al que pretendía encuadrar dentro del aparato sindical fascista. Todos los procedimientos leninistas para impedir la autoorganización obrera fueron utilizados fielmente por el PCE. Los partidos izquierdistas, nacidos principalmente de la explosión del FLP, de escisiones del PCE y del Frente Obrero de ETA, no actuaron de otro modo. Todos atacaban al PCE por no ser suficientemente leninista y no perseguir, como Lenin, una revolución burguesa en nombre de la clase obrera. Le disputaban la dirección de Comisiones Obreras, trabajo inútil porque en 1970 Comisiones ya no era ningún movimiento social, sino la organización de los estalinistas y simpatizantes en las fábricas. Para conquistar posiciones hicieron concesiones a las genuinas formas obreras de lucha, las asambleas, pero nunca las fomentaron. Tras los sucesos de Vitoria del 3 de marzo de 1976 las diferencias con el PCE se desvanecieron y le siguieron en su política de compromisos. Se presentaron a elecciones, cosechando el más rotundo de los fracasos. Desaparecieron dejando un rastro de pequeñas sectas, pero su suicidio político fue también el del PCE, que a partir de 1980 se transformó en un partido testimonial, de ideología variable, sostenido sólo por algunos fragmentos proletarizados de la mediana y pequeña burguesía.

Unas cuantas verdades podemos aprender de la crítica clásica del leninismo en la que nos hemos basado. Que los fundamentos de la acción que incline la balanza social del lado contrario al capitalismo no se encontrarán con los métodos de organización del tipo sindicatos o partidos, ni en los parlamentos, ni en las instituciones estatales, ni en los centros comprometidos con cualquier aspecto de la dominación. Que las masas oprimidas se hallan aisladas y dispersas, sin amigos. Que los activistas han de poner por encima de todo la capacidad de asociación, el fortalecimiento de la voluntad de acción y el desarrollo de la conciencia crítica, incluso por encima de los intereses inmediatos. Que las masas han de escoger entre tener miedo o darlo.

Miguel Amorós
3 de diciembre de 2006.

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Comentaris

serios problemas
10 des 2006
Este MA tiene que tener serios problemas.

Lenin, un gran revolucionario, ha cometido muchos errores, y enseñado muchos limites, como algunas de sus teorías y posturas políticas, pero, llamarle fascista, no puede que servir a los enemigos de las clases proletarias y de los pueblos oprimidos.

Claro, la URSS se ha bastante pronto transformado en una dictadura de Partido, en un estado burocratico social-capitalista. Pero, la revolución de 1917, ha sido el primer gran golpe mundial al capitalismo. Y Lenin era uno de los luchadores importantes de esa lucha, señor anarcoide.
Re: Leninismo, ideología fascista [Miguel Amoros]
11 des 2006
MIGUEL vete al sicologo...o mejor al siquiatrico.
Re: Leninismo, ideología fascista [Miguel Amoros]
11 des 2006
miguel= fernando savater
Re: Leninismo, ideología fascista [Miguel Amoros]
11 des 2006
hay hay sobretodo esos maravillosos comentarios que lounicamente que demuestran que debajo de vuestros kilos de parches no hay nada, en fin, como siempre es mas facil desacreditar que argumentar no? pero bueno...
refernte al texto un diez para Amorós ya que encuentro que lo ha bordado con el texto, y si alguno no está de acuerdo pues que al menos lo argumento ya que para decir jilipolleces ya disponemos de la telebasura entre los diferentes medios de comunicación oficial
muerte al dogmatismo, ni lideres, ni nostálgicos ni mausoleos de momias!!
Re: Leninismo, ideología fascista [Miguel Amoros]
11 des 2006
Aquet paio no argumenta unicament fa afirmacions categoriques i difamatories totalment subjectives i no fonamentades

Al meu entendre jutjar la historia segons aquets punts de vista demagogics (assimilar leninisme i feixisme es totalment demagogic i aixo no es un punt de vista personal sino un fet) acaba conduint a la consigna sense fonament que d'alre banda tant es critica aqui dalt.

El dogmatisme i el sectarisme es dels pitjors enemics de la revolucio totalment d'acord i soc dels primers a dir-ho, pero abans de criticar caldria coneixer una mica el que es critica, el leninisme originariament era dialectic i per tant antidogmatic i aixo es aixi estiguem o no d'acord amb el leninisme, una altre cosa son les tergiversacions posteriors que va patir que no son fruit de personalitats mes bones o mes dolentes sino d'un proces historic que cal coneixer i estudiar per tal d'extreure conclusions estiguem o no d'acord amb el leninisme, pero oferir visions reduccionistes i demagogiques de la historia nomes pot portar a malentesos i nous errors.

Altres punts de vista i el debat son totalment imprescindibles al meu entendre pero el que considero nociu es la demagogia i la difamacio facil que es el que fa aquet text, mes que teoritzar sobre res.
En defensa de Lenin
11 des 2006
"Nosotros nos proponemos como meta final la destrucción del estado, es decir, de toda violencia organizada y sistemática, de toda violencia contra los hombres en general ... aspirando al socialismo, estamos persuadidos que este se convertira gradualmente en comunismo, y en relación con esto desaparecerá toda necesidad de violencia sobre los hombres en general..."
"... la dictadura del proletariado, es decir, la organización de la vanguardia de los oprimidos [nota: la classe obrera, no cap grup ideologico-politic] en clase dominante para aplastar a los opresores, no puede conducir tan sólo a la simple ampliación de la democracia. "A la par" con la enorme ampliación del democratismo que "por vez primera"onvierte en un democratismo para los pobres, en un democratismo para el pueblo, y u no en un democratismo para los ricos, la dictadura del proletariado implica una serie de restricciones puestas la la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas.."
"Solo en la sociedad comunista, cuando se haya roto ya definitivamente la resistencia de los capitalistas, cuando hayan desaparecido los capitalistas, cuando no haya clases (es decir cuando no haya diferencias entre los miembros de la sociedad por su relación hacia los medios sociales de producción) solo entonces "desparacerá el estado y 'podrá hablarse de libertad'"
"el estado [infra: producto del caracter irreconciliable de las contradicciones de clase] podrá extinguirse por completo cuando la sociedad ponga en práctica la regla: "de cada uno, segun sus capacidades; a cada uno, según sus necesidades"
"[la transición] no debe llevarse a cabo por un estado de burocratas, sino por el estado de los 'obreros armados'
"Democracia significa igualdad. ... Pero democracia significa solamente 'igualdad formal' ... pasar de la igualdad formal a la igualdad de hecho, es decir, a la aplicación de la regla: "de cada uno, segun sus capacidades, a cada uno, segun sus necesidades"
"Cuando más democratico sea el 'estado' formado por obreros armados y que "no sera ya un estado en el sentido estrico de la palabra", más rapidamente comenzará a extinguirse 'todo estado'.
(de l'Estat i la Revolució)

[no trobo les cites:]"l'estat obrer es quan una cuinera firma tractats internacionals"

"el comunisme es la societat sense classes i sense estat"

Sobre avantguarda, blanquisme i organització: s'acusa sovint des de posicions llibertàries amb poca formació com si l'avantguardisme fos patrimoni del leninisme obviant, crec, que: 1) l'avantguardisme prové d'un concepció decimononica unidireccional de la història com a progrés, concepció que no es ni tan sols patrimoni no ja de Lenin sinó ni de qualsevol corrent socialista 2) hom pot comprovar com la mateixa FAI -veieu sino un famos flin de propaganda de l'any 36- es presentava com AVANTGUARDA DEL PROLETARIAT

sobre el blanquisme organitzatiu, el grup minoritari d'il·luminats revolucionaris que per purisme sectari -bakuninistes- o cientifisme caduc -socialisme 'cientific' leninista- té la drecera cap a la Revolució, no s'ha d'oblidar doncs que ha estat un fenomen present en totes les corrents socialistes. Així el marxista llibertari Daniel Guerin assenyala com el bakuninisme juga aquesta carta per més que acusi el marxisme de potenciar-la.

Les millors critiques al sistema organitzatiu de Lenin continuant sent les de la Rosa Luxemburg i les del Trotsky de 1905.

Es com a mínim interessant de pensar quina hagues estat la posiciò d'aquest individuu mort un cop feta la Revolució davant la contrarrevolució estaliniana i la possible implicació en aixó de la concepció organitzativa hiperactivista, supereficaç i hiperestressant que ell va crear -i segurament el va acabar-. Una ullada al Testament politic d'aquest revolucionari rus és interessant.
http://www.marxists.org/espanol/lenin/1920s/testamento.htm

veure tot plegat a http://www.marxists.org/catala/lenin/index.htm
en la llengua del pais veí
http://www.marxists.org/espanol/lenin/index.htm
http://www.marxists.org/francais/lenin/index.htm

confondre l'estalinisme amb els continuadors -amb més o menys encert i estant-hi d'acord o no- d'un sistema ideologic-organitzatiu -els qui en més o menys mesura expliciten la denúncia de la deformació contrarrevolucionaria estalinista del leninisme- és quelcom penos en algu que es preten objectiu
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per acabar i davant l'utilització tan erronia, ahistorica, manipuladora, liberalitzant (i per tant antillibertària) del concepte "feixista" -a banda d'insultant pels milers de continuadors d'una manera de fer, el mort no se n'entera- (i sorprenent vinguent d'algú com l'Amorós, pel que conec; deu ser obra d'una gastroenteritis o uns al·lucinogens en mal estat) val la pena recordar el que diuen sobre la col·lectivització revolucionària del 36 uns insignes anarquistes com Agustín Souchy y Paul Folgare (Colectivizaciones : la obra constructiva de la revolución española - Barcelona, "Tierra y Libertad" , 1937; existeix edició de Fontamara de 197?) ... en un paragraf que no trobo ara: com s'esta demostrant la necessitat de la democràcia laboral com una més tal com corraboren l'evolucio que esta seguint Alemanya i Italia (la dels nazis i dels feixistes, te a veure amb el concepte de sindicalisme vertical del feixisme, el nacionalsindicalismo de la Falange)

seria anacronic, manipulador i amb poca vista acusar-los de filonazis o feixistitzants, seria no entendre res de res d'una determinada epoca i cojuntura històrica... allunyar-nos del cami del coneixement cap a l'alliberament per portar-nos a la verborrea pedant i intelectualizant que no serveix per res, a banda de poc honest.
Re: Leninismo, ideología fascista [Miguel Amoros]
11 des 2006
només volia recordar que no està clara la posició de marx respecte la democràcia (en parla més en contra en els textos de joventut i més a favor en els de maduresa) i que el preferit de lenin era clarament trotsky. per alguna cosa sería.

en tot cas la revolució va ser necessària i va alliberar molts pobres de la misèria. no fem demagògia per favor. és veritat, que la llibertat polític amor en el moment que moren els soviets, però no és tant fácil.

salut!
Re: Leninismo, ideología fascista [Miguel Amoros]
11 des 2006
Iros a mamarla leninistas y comunistillas en general. Si leyerais más al amorós a lo mejor dejariais de una vez ya de ser la izquierda del capital. Vosotros sí que sois peores que savater.
Re: Leninismo, ideología fascista [Miguel Amoros]
11 des 2006
lenin no tenia cap preferit.... no creia ni en stalin ni en trotsky
Re: Leninismo, ideología fascista [Miguel Amoros]
11 des 2006
(va per "Leon Tronki")

Racisme?
"Por su naturaleza misma los eslavos son , en el fondo, una raza categoricamente no politica, es decir no estatista"
"nunca fueron una raza de invasores" "Solo la razas invasoras crean un Estado"
"los eslavos eran sobretodo una raza apacible y agricola. Extraño a todo espirirtu guerreo que animaba a las razas germánicas" p. 99-100
"los alemanes estan de tal modo habituados a la sumision" p87

Militarisme?
"El soldado ruso es valeroso. es verdad: pero los soldados alemanes no son cobardes tampoco" p 146
"nuestros ejercitos [rusos], derrotados por completo..."

Geopolitica i nazisme?
"La historia entera, y principalmente la mayor parte del progreso en historia, es debida a los pueblos ribereños" "porque Alemania quedo tan lejos de Francia e Inglaterra ... una razón es la ausencia de un gran litoral"

Racisme antigermànic?
"la sumision del imperio romano por las barbaras tribus germanicas" 173

Fobia antitartara i antixinesa? Patriotisme gran rus?
[Siberia té] seis millones de habitantes, de los cuales 2.600.000 son rusos, estando todo el resto compuesto por aborígenes de origen tártaro,... ¿Será posible detener la invasión de las masas chinas que no sólo inundaran la Siberia, incluso nuestras posesiones en Asia Central...? Tal es el peligro que nos amenaza casi inevitablemente de parte del este. Es un error despreciar a las masas chinas. Se vuelven amenazantes por la proporción misma de su numero, amenazantes a causa de su crecimiento excesivo... p. 173

Mes racisme?
¿como se podria unir, en el pueblo aleman, la tendencia revolucionaria con la obediencia hereditaria y la aspiración hacia la dominación que constituye, como hemos repetido más de una vez, la caracteristica fundamental de su esencia?

El "Mein Kampf" granrus? No! cites escollides a l'atzar (el llibre n'està farcit) de "Estatismo y Anarquia" obra fonamental de Bakunin (Ed. Jucar, Madrid 1976)

És l'anarquisme bakuninista un precedent del nazisme o del racisme?
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"la cultura us fara lliures"
màxima llibertària molt difosa els anys 20 i 30

sembla ser que alguns no se l'apliquen i encara han d'aprendre a entendre, situar, raonar. Si es que han apres a llegir.
Re: Leninismo, ideología fascista [Miguel Amoros]
13 des 2006
Veamos, veamos que nos dice Amorós ....
¿Cuál es su problema?: que âla presencia de sectarios leninistas en las escasas discusiones de base no contribuye sino a la confusión reinanteâ?. Seguramente sí callaran .....

¿Tan importantes son los leninistas? Parece que no, pues âLa batalla teórica contra los leninistas es pues un combate menor, algo así como dar puntapiés a los muertos vivientesâ?.
¿Entonces? Es que son el âarmazón primario de nuevas ideologías de la contrarrevolución como el hardt-negrismoâ?.

Acabáramos. Veamos que nos dice entonces de este hardt-negrismo: âEl negrismo sostiene ideológicamente las fracciones débiles, perdedoras, de la dominación, la burocracia político administrativa, el aparato sindicalista y las clases medias, interesadas en un capitalismo intervenido por el Estadoâ?.
Pero ésta es la crítica genérica del ciudadanismo. ¿Dice algo más? Vaya, pues nada; sólo habla ampliamente del leninismo, al que equipara al hardt-negrismo: âPero el leninismo no es diferente. Siempre defendió intereses contrarios al proletariadoâ?. La única idea novedosa es que todas las sectas leninistas o leninoides no quieren luchar contra el capitalismo, porqué no estudian el capitalismo para ver (y denunciar) como âel mundo es arrastrado hacia la dominación fascista por la vía tecnológicaâ?.

En resumen: el enemigo es el hardt-negrismo, ideología cuyo âarmazón primarioâ? es el leninismo. Por lo tanto, comencemos por atacar el leninismo.

Sin embargo ....
Las ideas de Negri y, en general, del operaísmo italiano son compartidas por una amplia base militante europea (y allende los mares), que más bien parecen defender la autoorganización y la autonomía de las luchas. Por otra parte la asimilación entre hardt-negrismo y leninismo es extremadamente simplificadora, puesto que se hace en base a los teóricos de izquierda del período revolucionario de entreguerras. Así mismo, equipara dicho período al post-68 (en España), reduciendo su fracaso a una única causa: la manipulación leninista. Finalmente, parece que el argumento capital es la acusación de no ser anti-industrialistas.
El digno colofón de este panfleto es una moraleja no menos genérica: âQue los activistas han de poner por encima de todo la capacidad de asociación, el fortalecimiento de la voluntad de acción y el desarrollo de la conciencia crítica, incluso por encima de los intereses inmediatosâ?.

En conclusión: A un planteamiento esquemático le corresponden unos comentarios aún más simplificadores: leninistas indignados y fervorosos discípulos de MA.

¿Es útil esta propuesta de debate?
purisme anarquista i neopurisme autonom
13 des 2006
a més de la resposta simplificadora (?) de leninistes indignats hi ha les meves, suposo que simplificadores per a tu- no arribo a més-. La resposta no és al text que gairebe ni m'he llegit doncs comença amb un titol insultant, practica habitual en tota mena de sectaris, neos o no neos. Per aixó les cites de Bakunin -quan vegis les barbes del veí a remullar...-
Sectarisme i avantguardisme van de la ma sempre. La diferencia és que el leninisme es reconexia explicitament avanguardista. Tant un tipus d'anarquisme com el "negrisme" (?) fan el mateix.

El que no es pot és començar un debat acusant al leninisme de feixisme -sense diferenciar Lenin de l'estalinisme, la qual cosa és com a minim anacronica-: és una collonada d'allo més cutre, per més que s'adorni amb cultismes, sobretot pels milers de presos i morts que lluitaren amb aquest pensament contra el nazi-feixisme ... O Bakunin de nazi. Amb aquests presuposits no hi ha debat.
¿No existe la clase obrera?
22 des 2006
Amorós dixit: "para los leninistas la clase obrera tiene una función ritual, terapéutica si se quiere, psicológica. Es un ente ideal, una abstracción, en nombre de la cual ha de tomarse el poder. No es que no exista, es que nunca ha existido. Inventada por Lenin a partir del modelo ruso de 1917..."
Estamos ante un pensamiento político, expresado con una sobresaliente capacidad literaria, pero con un contenido profundamente reaccionario, según el cual la clase obrera no existe ni ha existido nunca.
Las críticas al partido leninista son justas. Pero afirmar que el proletariado es "un invento de Lenin" me parece no sólo infantil, sino ridículo.
Algo falla.
Se puede y se debe criticar el leninismo, y sus consecuencias históricas: la instauración de un capitalismo de estado. Pero vender,junto a la crítica del leninismo, y del estalinismo, esa teoría negacionista del proletariado, es además de manipulador y deshonesto, tan reaccionario o más que esas ideologías que se critican.
¡Cuidado con lo que Amorós nos pasa de tapadillo por debajo de lo que critica!
Re: Leninismo, ideología fascista [Miguel Amoros]
05 gen 2007
He leído muchos libros/textos de amorós y aun reconociendo que éste es probablemente el peor que he leído suyo, dice cosas me parece que bastante obvias. Además de que muchos izquierdosillos os enfadéis y no argumentéis, aki el último piltrafilla hace honor a su nick soltando perogrulladas. Amorós jamás ha negado la existencia de la clase obrera (por favor!!), niega su existencia en la rusia del 1917 (para él casi inexistente, siendo sobre todo un país campesino.Es como si te suelta alguien que en la españa de las primeras tres décadas existía de modo general "clase obrera", cosa que sería faltar a la verdad). Amorós si dice q el proletariado es un invento de lenin, lo dice por un lado por lo que acabo de explicar, y por otro porque imagino q amorós se opone al mesianismo lenino de la clase obrera como la redentora y la elegida para instaurar la justicia en el mundo. Me parece acertado el análisis de considerar la revolución rusa como una revolución con un carácter más burgués-intelectual que obrero.
Y por cierto q pongo una cita de amorós de otro texto q viene pal pelo: "La transformación del proletariado en una gran masa de asalariados sin ningún lazo ni solidaridad de clase no ha eliminado las luchas sociales, pero sí la lucha de clases".
bueno leninos y demás calaña, a tener un poco más de dos dedos de frente
Sindicat