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Notícies :: especulació i okupació
Los okupas controlan 300 casas en el área de Barcelona
08 des 2006
· En lo que va de año se han efectuado en la ciudad 113 desalojos de zonas tomadas
· La Guardia Urbana vigila una lista negra con los 20 inmuebles que acumulan más quejas y concentran la mayoría de conflictos con vecinos

Los inmuebles que suscitan más quejas ordenados por mayor número de quejas vecinales recibidas en 2006
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Los problemas de convivencia con la "okupación"
Los okupas controlan 300 casas en el área de Barcelona
08/12/2006 | Actualizada a las 03:35h | Barcelona
Óscar Muñoz | Lluís Sierra | En la lista negra de las casas okupadas de la Guardia Urbana de Barcelona hay 20 inmuebles. Son los que, a tenor de la observación que periódicamente hacen los agentes y de las quejas que se reciben de los vecinos, podrían considerarse como las más molestas, sobre todo por el ruido y por la suciedad que generan, según un informe datado a 30 de noviembre y referido a todo el 2006 al que ha tenido acceso La Vanguardia. Se da la circunstancia de que alguna de estas casas ya no existe. Es el caso, por ejemplo, de una de las que más dolores de cabeza ha causado al vecindario, la conocida como Kasikasa, que estaba en el número 39 del pasaje Flaugier, en el barrio del Guinardó, y que el pasado verano fue derribada.

Fuentes municipales han confirmado que en todas las casas incluidas en la lista hay causas judiciales abiertas, tanto por la vía civil como por la penal, incluso por la del contencioso administrativo, en el caso de propiedades públicas. Pero, añaden, al margen de estos procesos, que deben resolver los tribunales, el Ayuntamiento lleva a cabo una acción de vigilancia para asegurar el cumplimiento de las ordenanzas, tarea que es de su competencia directa. La razón es que habitualmente en estos espacios, además de residir -de ahí que se consideren casas okupadas-, se organicen actos más o menos multitudinarios, como asambleas, conciertos y fiestas, que pueden poner en jaque la convivencia con el entorno. No figura en esta lista negra la antigua fábrica de la calle Tànger donde se había instalado La Makabra, el colectivo desalojado el pasado 20 de noviembre que, con otros, ocupó la semana pasada unas naves de Can Ricart, en el Poblenou.

La Guardia Urbana hace un seguimiento pormenorizado de las actividades que se hacen en los inmuebles okupados más conflictivos de la ciudad. La última cifra estimativa que comparten la policía municipal y los Mossos d´Esquadra es de 300 espacios -entre pisos, casas, locales y viejas naves industriales- vinculados con colectivos okupas, de variada índole, en la capital catalana y su entorno. Unos 200 están en Barcelona ciudad, según los cálculos con que trabajaba este verano la comisión municipal sobre el fenómeno okupa, que volverá a reunirse el próximo 18 de diciembre. El distrito con más okupaciones es Gràcia, que en julio pasado contaba con 60 casas. De todos modos, el número total es muy variable, ya que suele haber altas y bajas de manera constante. En lo que va de año -hasta el 30 de noviembre- se han llevado a cabo 113 desalojos. Es una cifra sin precedentes en la ciudad.

La mayor parte de los desalojos han sido pacíficos y no han trascendido a la opinión pública. No hay datos sobre cuántas nuevas okupaciones se han hecho en cumplimiento del eslogan okupa Un desalojo, otra okupación, pero las fuentes consultadas por este diario aseguran que siendo una cantidad elevada, es inferior al centenar. Así las cosas, estaría bajando el número de casas okupadas, aunque no necesariamente el de activistas.

Del total de casas okupadas de Barcelona, el seguimiento que hace la Guardia Urbana es especial en 30 de ellas. Son las que causan más molestias en el entorno. La mayoría de estos inmuebles está en Gràcia y, en menor medida, en Sant Martí, Horta-Guinardó y Sants-Montjuïc. Uno de ellos, el que se conoce como La Muerte, situado en la calle Congost número 31, en el centro histórico de Gràcia, es el que se lleva la palma, con un total de 35 quejas recibidas a lo largo del año. El abanico es muy amplio, hasta llegar a casas que sólo han motivado una llamada de alerta a la Guardia Urbana, como Vila Vila Kula (Finestrat, 16-18, en el Camp de l´Arpa), Kan Fakin Fakir, en Gustavo Adolfo Bécquer, del número 7 al 23, en Vallcarca) o la muy cercana a ésta situada en la calle Farigola, 2 y en el número 84 de la avenida de Vallcarca -antes Hospital Militar-).

Pero el número de comunicaciones no debe tomarse como la prueba fidedigna de que una casa es más o menos molesta. Por ejemplo, hay casas que tienen un gran número de vecinos y que son motivo reiterado de quejas. En cambio, hay otras que también causan molestias pero, al estar en una zona menos poblada, generan menos llamadas. Hay casos en los que los vecinos alertan una sola vez y no insisten aunque el problema persista. También los hay que, para tranquilidad de los vecinos, no acumularan más quejas. como la ya derribada Kasikasa en el Guinardó.

También en el Guinardó, en la calle Renaixença, 43-45-47 se mantiene el Casal Popular del Guinardó, okupado hace al menos 12 años. En esta casa tienen lugar fiestas muy ruidosas, a veces hasta el amanecer. Está pendiente de expropiación de la finca por parte del Ayuntamiento.

Lo que se hace en cada casa okupada se detalla en los informes de la Guardia Urbana, que suelen estar acompañados por fotografías. En todos los casos incluidos en la lista negra consta que se hacen fiestas, en algunos casos multitudinarias y con entrada de pago. Para ello, la policía municipal suele patrullar en los alrededores de estos locales cuando se sabe que va a haber una celebración extraordinaria, para disuadir de la acumulación de gente. En casos, se ha intervenido la bebida que se va a consumir cuando ésta llega a los recintos. Los agentes también suelen identificar a personas que acuden a estas citas y aportan la información que considera significativa a las causas judiciales que hay abiertas.

Una parte de estas casas funcionan como centros sociales o como ateneos con actividades que sus promotores suelen citar para demostrar el interés cultural de la okupación. La mayor parte no supone, de entrada, que vaya a hacer ruidos o que se vaya a ensuciar el entorno. Desde los distintos grupos de okupas se insiste en que esto es lo habitual y que el Ayuntamiento quiere dar a entender lo contrario para criminalizarlos y para que los vecinos se pongan en su contra.

Entre lo que se puede hacer en las casas okupadas están los kafetas, que suelen incluir, además del café, tertulias informales. Uno de los inmuebles más vigilados, Can Vies, situado en un edificio de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), en Sants, es de los que más actos de este tipo organiza. En estas casas también tienen lugar talleres (de cocina, de autorreparación de bicicletas, de malabares e incluso de soldaduras...), pases de películas y cenas vegetarianas. Otra casa de la lista negra de la Guardia Urbana, Ruina Amalia, en la calle de la Reina Amàlia, 11 bis, en el Raval, ofrece, entre otras cosas, una oficina de okupación -¿de empleo o inmobiliaria?- y un espacio de acceso gratuito a internet. Otro de los espacios con más quejas, la Sala Bahía de Sants, en la calle Olzinelles, 31, muchas tardes organiza bailes, siguiendo la tradición del local que ocupa.

La Karnicería de la calle Freser, en Camp de l´Arpa, también tiene un lugar destacado en la lista de actividades molestas. Okupada desde finales de los 90, al igual que unas vivienda de la finca contigua, acoge a menudo a okupas transeúntes de otras ciudades y paises. Al parecer, le queda poca vida. El mes pasado se iba a ejecutar una orden de desalojo que quedó aplazada.

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Comentaris

Re: Los okupas controlan 300 casas en el área de Barcelona
08 des 2006
a ver a ver: y la makabra no tiene quejas...
de verdad os lo creeis?
esto es lo que esta pasando estos dias: las ganas de periodismo de algunos sirven a justificar la division entre buenos y malos, una tecnica que ja fonciono en distintas ciudades europeas (berlin, ginebra, milan, ...). Lo que esta gente tiene que comprender es que, una ves acabados con los malos, tambien van a ir a por los buenos.
Un poco de solidaridad: los periodistas son peligrosos!
Re: Los okupas controlan 300 casas en el área de Barcelona
08 des 2006
links desde www.lavanguardia.es:
http://www.lavanguardia.es/colaboraciones/index.html
http://www.lavanguardia.es/elhilo/index.html

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Sobre la okupación

Toni Rubies | 08/12/2006 - 09.32 horas

¿Dónde está la línea que distingue y diferencia lo que está "abandonado" de aquello que no lo está? ¿En qué circunstancias se puede llegar a determinar que un bien inmueble se encuentra, ya no desocupado, sino "abandonado"? Okupar, con K, es absolutamente ilegítimo, además de ilegal. Eso, por lo menos, hasta que no se demuestre lo contrario. En cambio, ocupar, y ocuparse, podría entrar dentro de la legalidad, siempre que se cumplan unas normas establecidas con el beneplácito de la autoridad competente, y siempre que no haya ningún perjudicado (propietarios, vecinos, posibles herederos, expropiados...) a la espera de una sentencia mientras se dirime judicialmente y no se resuelve a favor de ninguna de las partes implicadas.

Pero lo fácil es llegar y okupar, ¿verdad?, pues conviene saber que nadie tiene ningún derecho a okupar por okupar. Por eso a los okupas se les puede expulsar sin dificultad de sus locales con la ley en la mano. Lamentablemente, la ciudad de Barcelona se encuentra a la cola de Europa también en este aspecto, que preocupa seriamente a un amplio sector de la ciudadanía, los políticos de turno (el PSC, perpetuado en el Ajuntament desde hace más de 25 años) hacen caso omiso a las demandas de los ciudadanos, miran hacia otro lado con pésimo disimulo hasta que no les queda más remedio que afrontar la situación, y entonces lo hacen precipitadamente, tarde y mal.

Total, que mi querida BCN se está convirtiendo en el culo de Europa y el mundo. Y eso, los vagos, los pijo-crusties y los okupas (con K de Special-K) lo saben bien. Por eso muchos extranjeros vienen para quedarse. Lo tienen todo a su favor para complicar las cosas y dificultar la buena convivencia, contrariamente a lo que dicta uno de los ejes de sus principios filosóficos, si es que los hubieren: "vivir y dejar vivir".

Los ciudadanos que pagan sus impuestos religiosamente no tienen la culpa de que no haya vivienda digna a un precio asequible, por no decir que son éstos los primeros afectados del elevado precio de la vivienda y de lo prohibitivo de algunos alquileres que se encuentran por las nubes. Y esta realidad incómoda no justifica la cultureta del "todo gratis" que abanderan -y pretenden justificar- algunos pseudoprogres maquillados, postrados en la 'just do it' filosophy con tal de no dar palo al agua y escaquearse de pagar lo que pagamos los demás no sin dificultades para llegar a fin de mes...

La verdad es que la cancioncita okupa cansa desde hace tiempo, pero nunca lo ha hecho tanto como ahora, coincidiendo con la presencia muy significativa de inmigrantes y sin techo en la ciudad. Convendría, pues, activar con urgencia un plan que permita establecer los mecanismos para evitar que Barcelona continúe degradándose a este ritmo espectacular. Nadie saldrá ganando de seguir así, y los políticos tienen mucho más que perder.

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La Makabra

Xavier Mas de Xaxàs | 06/12/2006 - 20.34 horas

No existe actualmente en la ciudad de Barcelona un movimiento ciudadano, social y cultural, más interesante que el de cientos de jóvenes decididos a ocupar Can Ricart, un centro industrial único en España, abandonado y amenazado por una reconversión urbanística que, impulsada por el Ayuntamiento, lo sacrificaría para construir torres de oficinas y apartamentos de lujo.

La ocupación sucedió el 2 de diciembre por la noche. Sus protagonistas fueron los miembros de La Makabra, un grupo de artistas callejeros, en su mayoría, payasos, saltimbanquis y malabaristas, gente joven que había sido previamente desalojada por la fuerza de otra fábrica abandonada en el mismo barrio.

Los jueces han desatendido la petición del propietario de una de las naves ocupadas para un desalojo rápido y por la fuerza. Han considerado, como hacen en el 70% de las ocupaciones, que el edificio estaba abandonado, que no amenaza ruina y que los ocupantes desarrollan una función social.

Líderes políticos y también de opinión han lamentado esta tibieza judicial. Consideran que los okupas son peligrosos –hay grupos violentos que han causados daños y molestias a los vecinos en otras zonas de la ciudad- y que la falta de respuesta anima a jóvenes okupas de otras ciudades a venir a Barcelona.

El populismo mediático y político acostumbra a hablar de jóvenes anti sistema y de movimiento okupa, cuando, en realidad, las ocupaciones son espontáneas y responden a intereses muy diversos. La ausencia de líderes y de una estrategia común impide calificar de movimiento a lo que no es más que un fenómeno social, una respuesta de la juventud a la mayor preocupación de los catalanes y de la mayoría de personas en todo el mundo: la vivienda y la pobreza.

España es uno de los países de la UE-15 (los quince países que formaban parte de la Unión Europea antes a la apertura al Este) con las políticas sociales más atrasadas. Casi uno de cada cinco ciudadanos españoles vive en situación de pobreza, una de las tasas más altas de la UE-15. El gasto social en España representa el 19% del PIB, cuando la media de la UE-15 es del 28%.

Los jóvenes parecen condenados a sueldos de mil euros y a pagar más de 400 por una habitación en Barcelona. Los delitos relacionados con el urbanismo aumentan día a día. La corrupción en muchos municipios, sobretodo los turísticos y los próximos a las grandes ciudades, es escandalosa.

De Can Ricart, el Ayuntamiento de Barcelona no tenía intención de salvar casi nada. Su idea era derribar y levantar torres de nueva planta. Se trata de un complejo industrial construido en 1853, en un momento álgido de la industrialización. Un claro ejemplo de la eficacia arquitectónica y urbanística al servicio de la industria y el progreso. No queda otro igual en Barcelona.

La unión de los vecinos, sin embargo, obligó a variar los planes municipales. Los debates públicos en instituciones tan vanguardistas como la Fundación Tàpies, el Museo de Arte Contemporáneo (Macba) y el Fomento de las Artes Decorativas (FAD), demostraron que Can Ricart forma parte de la estructura imprescindible de la ciudad y que es necesario conservarla íntegramente.

El Ayuntamiento accedió a reservar en el recinto espacios diversos para actividades ciudadanas. Los vecinos, sin embargo, consideran que no es suficiente. Temen que las torres de oficinas y apartamentos de lujo transformarán el tejido social de un barrio obrero que requiere atención especial para que el progreso de la era post industrial no se realice a costa de los vecinos.

No sé si los miembros de La Makabra tenían esto en cuenta cuando ocuparon Can Ricart. Es posible que no, pero no importa. Ahora están en una situación de fuerza, y el alcalde, que podría estar de acuerdo con alguna de sus peticiones –quieren un espacio digno para vivir y ensayar-, teme mostrarse débil si cede. Se llama Jordi Hereu. Hace pocos meses que está en el cargo, al que ha accedido sustituyendo a Joan Clos, que fue nombrado ministro de Industria. A Hereu nadie lo ha votado y las elecciones no están previstas hasta la primavera.

Lo más fácil, en estas circunstancias, es exigir ley y orden. No creo que nadie esté en contra del orden y el respeto a la ley.

La ocupación de La Makabra es interesante porque cuestiona el orden sin usar la violencia, se opone a la disciplina, reivindica otra forma de actuar. A diferencia de muchos otros jóvenes, los de La Makabra piensan que sus actos aún pueden tener un resultado, aún pueden cambiar las inercias. Plantan cara al miedo, al orgullo y a las conveniencias.

El desalojo de Can Ricart no solucionará nada. La ocupación, sin embargo, puede servir para que Barcelona recupere un espíritu, una libertad creativa, rendida, de un tiempo a esta parte, bajo el peso del dinero fácil y el sentimentalismo 'Kitsch'.
Re: Los okupas controlan 300 casas en el área de Barcelona
09 des 2006
Barcelona, capital 'okupa'

La capital catalana es una de las ciudades europeas con más presencia de este movimiento, junto a Amsterdam o Milán

JESÃS GARCÃ?A - Barcelona

EL PA�S - España - 09-12-2006
El movimiento okupa en Barcelona y su área metropolitana se encuentra en un gran momento de forma. Ni la presión policial, traducida en un aumento del número de desalojos -150 en lo que va de año- ni el endurecimiento del discurso político han logrado frenar el ímpetu del colectivo, bien asentado en la capital catalana desde principios de los años ochenta. Tanto es así que, junto a Amsterdam o Milán, Barcelona está considerada una de las capitales europeas para los jóvenes squatters.

Hoy se cumple una semana de la ocupación del antiguo recinto fabril de Can Ricart, en el barrio de Poblenou. Esta nueva exhibición de fuerza del colectivo okupa sobre un espacio emblemático de la ciudad ha puesto sobre el tapete dos asuntos: la capacidad de los poderes públicos para poner coto al fenómeno, y las respuestas de la juventud ante la falta de vivienda asequible.

Los datos que manejan Mossos d'Esquadra y Guardia Urbana coinciden: en Barcelona existen unos 200 inmuebles ocupados. La cifra se eleva hasta 300 si se incluye el área metropolitana, sobre todo los populosos municipios de la comarca del Baix Llobregat.

La mayoría de edificios se utilizan como vivienda. Sólo una pequeña parte son centros sociales ocupados (también llamados "autogestionados"), donde los okupas organizan talleres y actividades variopintas. Albert Martínez, miembro de la Asamblea de Okupas de Barcelona, sostiene que las cifras están "infladas" y sitúa en 150 el número de casas que se han usurpado a sus propietarios. Los distritos de Gràcia y Sants, de fuerte raigambre contracultural e izquierdista, son los feudos tradicionales de los okupas. El Ayuntamiento de Barcelona admite, además, que hay una docena de edificios de titularidad pública ocupados.

Cifras aparte, lo cierto es que el trasiego es constante. Y uno de los lemas del colectivo -"por cada desalojo, una nueva ocupación"- parece cumplirse al dedillo, según reivindican los okupas y reconoce la policía. La mayoría de desalojos son pacíficos y apenas trascienden. Pero en ocasiones se han registrado incidentes violentos, que han dañado la imagen de un colectivo en el que se escudan jóvenes violentos de ideologías antisistema.

La carestía de la vivienda, que obstaculiza la emancipación de los jóvenes, explica sólo en parte el éxito del colectivo okupa. Cada metro cuadrado de un piso nuevo cuesta en Barcelona 4.160 euros, según datos del Ministerio de Vivienda. En Madrid, la cifra es ligeramente inferior (3.976 euros). En el caso de los inmuebles de segunda mano, la tendencia se invierte y Madrid resulta un tanto más cara. Las diferencias, en cualquier caso, son mínimas.

Los squatters critican la especulación urbanística -o "violencia inmobiliaria", en su terminología- y, en consecuencia, consideran legítimo ocupar inmuebles abandonados. El padrón municipal indica que en la capital catalana hay entre 70.000 y 80.000 pisos vacíos, aunque otros trabajos de campo señalan que la cifra real oscila entre 20.000 y 25.000.

"La transformación de la ciudad, concebida como un enorme escaparate, está en la base del auge okupa. Y operaciones urbanísticas como la que acompañó al Fórum de las Culturas deberían hacernos reflexionar", explica Antoni Luchetti, abogado de los artistas callejeros del centro social La Makabra, recientemente desalojado por los Mossos d'Esquadra. Estos mismos jóvenes, procedentes del mundo del circo y de las artes escénicas, son los que, la semana pasada, se instalaron en las naves de Can Ricart.

Jaume Funes, psicólogo especializado en movimientos sociales, cree que la Barcelona fabril del siglo XIX "ha dejado más espacios disponibles que en otras grandes ciudades como Madrid", susceptibles por tanto de ser ocupados. Pero el boom de los squatters en Barcelona tiene raíces de signo histórico y político, según Funes: "Aquí, los movimientos alternativos europeos han llegado antes y siempre han sido más potentes". En la misma línea, Martínez ve en la tradición anarquista y libertaria un espejo para los jóvenes radicales de hoy: "En cierto modo, somos herederos de la revolución de la CNT de 1936 y de los ateneos obreros de principios de siglo".

Lejos de una apariencia monolítica, el colectivo okupa es heterogéneo y, como un camaleón, ha ido mutando al son de los tiempos. En 2000 y 2001, apareció ligado a las protestas contra la globalización. En 2003, se apiñó en torno a las manifestaciones contra la guerra de Irak. Y hoy está vinculado más que nunca a la denuncia de la especulación inmobiliaria.

Sin embargo, los okupas han perdido la exclusiva -o al menos, el exceso de protagonismo- que hasta ahora habían ostentado sobre el problema de la vivienda. La Asamblea Popular por una Vivienda Digna, una iniciativa que surgió al margen del colectivo okupa, ha conseguido canalizar la movilización de numerosos sectores sociales para reclamar que se haga efectivo el derecho constitucional a disponer de una vivienda digna.

La meta es la misma. Los medios, distintos. Frente a las manifestaciones organizadas por la Asamblea, los squatters reivindican la acción directa para "poner de manifiesto las contradicciones del sistema", opina Funes. En las naves de Can Ricart, que ahora permanecen ocupadas, alguien ha colocado una casa de cartón y ha pintado con rotulador un lema que deja clara la idea que defienden: "La vivienda no se mendiga; se okupa".

De todas formas, la mayoría de residentes de casas ocupadas de Barcelona no tienen la más mínima intención de transformar la sociedad. En la jerga okupa, "no están reivindicadas". En la fachada de estas viviendas no aparecen el círculo y la flecha, símbolos del colectivo. Y sus "inquilinos" no anuncian a los cuatro vientos que están allí. Más bien intentan pasar inadvertidos. Se trata de familias sin recursos y grupos de inmigrantes que se instalan en recintos abandonados porque no tienen otro sitio a donde ir.

Hasta hace unos días, una decena de inmigrantes subsaharianos y argelinos en situación irregular malvivían en otra nave abandonada de Poblenou. No tenían agua ni electricidad. La Guardia Urbana los desalojó por falta de seguridad del recinto. La policía reconoce que se trata de un fenómeno creciente. Y Martínez asegura que algunos inmigrantes se han dirigido a la Oficina para la Okupación para buscar consejo sobre cómo instalarse, sin que nadie se entere, en un piso vacío.

El nivel de organización de los okupas de Barcelona es bastante alto. Disponen de dos órganos de actuación a escala general (la Asamblea y la Oficina) y han elaborado dos documentos de utilidad para el colectivo: una especie de "manual del buen okupa", con toda clase de consejos para que la ocupación se efectúe con garantías jurídicas; y su Biblia particular, la Carta de medidas contra la violencia inmobiliaria.

Los constantes desalojos -en algún caso, de centros elevados a la categoría de mito- no han logrado frenar a los okupas. "Tienen que darse cuenta de que la solución no es policial", se atreve a decir Martínez. Frente al nuevo pulso que se plantea en Can Ricart, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, ya ha dicho que no negociará con una "política de hechos consumados". Es decir, que no hará concesiones a los okupas-artistas mientras sigan ocupando el recinto fabril. De momento, allí siguen.
Re: Los okupas controlan 300 casas en el área de Barcelona
10 des 2006
y quen controla las mas de 70000 casa sen gente que hay por kcn.
los especuladores con la ajuda del ajunta-fems y los gossos de Saura.
je je je.
okupa tu espacio por la libertat.
(A)(A)
Re: Los okupas controlan 300 casas en el área de Barcelona
10 des 2006
es normal, quien no hace nada no tiene denuncias. Por ejemplo los centro civicos cementerios burocratizados.
La noticia hay que leerla de otra manera En cada distrito de Barcelona Mas de 200.000 personas no denuncian a las casas okupadas. En Barcelona Más de 1.500.000 NO denuncian a las casa okupadas
Re: Los okupas controlan 300 casas en el área de Barcelona
10 des 2006
i qui controla els 400.000 pisos buits que hi ha a Catalunya?

resposta: les màfies inmobiliàries, amb el suport de les entitats financeres i dels poders polítics.
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