Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Calendari
«Juliol»
Dll Dm Dc Dj Dv Ds Dg
01 02 03 04 05 06 07
08 09 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31        

No hi ha accions per a avui

afegeix una acció


Media Centers
This site
made manifest by
dadaIMC software

Veure comentaris | Envia per correu-e aquest* Article
Notícies :: amèrica llatina
CUBA, preservaremos la libertad del pueblo
02 des 2006
Preservaremos al precio que sea necesario la libertad del pueblo cubano y la independencia y soberanía de la Patria
fidel_de_la_victoria.jpg
CUBA: Preservaremos al precio que sea necesario la libertad del pueblo cubano y la independencia y soberanía de la Patria


DISCURSO PRONUNCIADO POR EL SEGUNDO SECRETARIO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO, PRIMER VICEPRESIDENTE DE LOS CONSEJOS DE ESTADO Y DE MINISTROS, MINISTRO DE LAS FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS, GENERAL DE EJÉRCITO RAÚL CASTRO RUZ, EN EL ACTO POLÃ?TICO, LA REVISTA MILITAR Y LA MARCHA DEL PUEBLO COMBATIENTE, EN OCASIÓN DEL ANIVERSARIO 50 DEL DESEMBARCO DE LOS EXPEDICIONARIOS DEL YATE GRANMA, DEL DIA DE LAS FAR Y DE LA CELEBRACIÓN DEL 80 CUMPLEAÑOS DEL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ, REALIZADOS EL 2 DE DICIEMBRE DE 2006 "AÑO DE LA REVOLUCIÓN ENERGÉTICA EN CUBA".

Compañeras y compañeros,

Combatientes de ayer, hoy y siempre:

Saludamos la presencia de entrañables amigos de la Revolución Cubana, que nos han brindado su apoyo y solidaridad indispensables a lo largo de los últimos 50 años de esta larga lucha por la soberanía y la libertad. Deseo mencionar entre ellos a los representantes de la Fundación Guayasamín y a los familiares de ese gran amigo y pintor ecuatoriano, que concibieron el noble gesto de homenajear al compañero Fidel en su cumpleaños 80, ocasión que ha congregado en La Habana a Jefes de Estado o de Gobierno, así como otros altos dignatarios y personalidades de la vida política y cultural de diversos países a quienes agradecemos a nombre de nuestro pueblo el honor de acompañamos en esta tribuna.
Nos reúne hoy aquí, además, la celebración de un acontecimiento trascendental de nuestra historia. Conmemoramos el quincuagésimo aniversario del desembarco del Granma el dos de diciembre de 1956, fecha que marca el nacimiento del Ejército Rebelde y de sus genuinas sucesoras: las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Al pueblo combatiente, protagonista heroico y sustento legítimo de las Fuerzas Armadas y a su fundador y Comandante en Jefe está dedicada la Revista Militar, que simboliza en los bloques que desfilarán la secuencia de la hermosa historia de 138 años de lucha del pueblo cubano por su definitiva independencia, primero: el ejército mambí contra el yugo colonial, después: el ejército rebelde contra la tiranía neocolonial y ahora: las Fuerzas Armadas Revolucionarias en defensa de la Patria, la Revolución y el Socialismo. El mismo ejército del pueblo en tres etapas históricas diferentes.
La ocasión es propicia para reafirmar la plena vigencia de las palabras del compañero Fidel en el Informe Central al Primer Congreso del Partido, hace ya 31 años, cuando expresó:
"El Ejército Rebelde fue el alma de la Revolución. De sus armas victoriosas emergió libre, hermosa, pujante e invencible la patria nueva. Sus soldados reivindicaron la sangre generosa vertida en todas las contiendas por la independencia y con la suya propia cimentaron el presente socialista de Cuba. Las armas arrebatadas a los opresores en épica lucha las entregaron al pueblo y con el pueblo se fundieron, para ser desde entonces y para siempre el pueblo armado".
Cuando"... no existía todavía (...) el Partido que nacería después, el Ejército fue factor de cohesión y unidad de todo el pueblo y garantizó el poder de los trabajadores y la existencia de la Revolución..."
Y "... Cuando se fundó el Partido, vanguardia de nuestra clase obrera, símbolo y síntesis de los ideales, las aspiraciones y la historia de la Revolución cubana desde los días gloriosos de La Demajagua hasta hoy, continuador de la obra del Partido Revolucionario de Martí y de los intrépidos fundadores del primer Partido marxista leninista" de Cuba, nuestro Ejército, heredero a su vez del heroísmo y la pureza patriótica del Ejército Libertador y continuador victorioso de sus luchas, depositó en sus manos las banderas de la Revolución y fue a partir de ese instante y para siempre su más fiel, disciplinado, humilde e inconmovible seguidor". Hasta aquí las palabras de Fidel.
También en el marco del 50 Aniversario de las FAR es pertinente ratificar la unidad monolítica de Pueblo, Ejército y Partido; esa unidad que echó raíces muy profundas a lo largo de los años transcurridos desde el triunfo revolucionario el 1ro de enero de 1959; esa unidad que es nuestra principal arma estratégica, que ha permitido a esta pequeña isla resistir y vencer tantas agresiones del imperialismo y sus aliados; esa unidad que sustenta la vocación internacionalista del pueblo cubano y que explica la proeza de sus hijos en otras tierras del mundo, siguiendo la máxima martiana de que Patria es Humanidad.
Vivimos un momento excepcional de la historia. A muchos les pareció que la caída del campo socialista y la desintegración de la Unión Soviética representaba la derrota definitiva del movimiento revolucionario internacional, algunos se aventuraron a sugerirnos el abandono de los ideales a los que generaciones enteras de cubanos habían dedicado sus vidas, mientras que el gobierno norteamericano, con el oportunismo que lo caracteriza, iniciaba en los últimos años una escalada sin precedentes de hostilidad y agresividad contra Cuba en la esperanza de asfixiar económicamente al país y derrocar a la Revolución mediante la intensificación de la labor subversiva. En tal sentido, grande ha sido la sorpresa y la frustración para nuestros enemigos y mucho más grande la admiración de las mayorías oprimidas al presenciar el ejemplo de firmeza, ecuanimidad, madurez y confianza en sí mismo que ha dado nuestro pueblo en los últimos cuatro meses.
A pesar de las maniobras y presiones de Estados Unidos y sus aliados, el prestigio internacional de Cuba se ha fortalecido, prueba de ello fue la realización exitosa en esta capital de la décimo cuarta Conferencia Cumbre del Movimiento de Países No Alineados el pasado mes de septiembre y más recientemente, el récord de apoyo alcanzado en la Asamblea General de Naciones Unidas a la resolución de condena al bloqueo norteamericano contra nuestro país.
En América Latina, la aplicación de las recetas neoliberales impuestas por Estados Unidos y sus socios europeos ha conducido al continente a la triste condición de ser la región del planeta donde resulta más insultante y oprobiosa la opulencia de la oligarquía estrechamente vinculada con el capital extranjero frente a la pobreza, insalubridad e ignorancia en que vive la mayoría de la población. Los pueblos latinoamericanos, de manera progresiva en los últimos tiempos, han expresado su indignación y repudio ante las políticas entreguistas y de subordinación al imperio de los gobiernos y partidos tradicionales. Los movimientos populares y revolucionarios se robustecen y a pesar de las multimillonarias campañas de desinformación, el chantaje y la injerencia descarada de Washington; nuevos y experimentados líderes asumen la conducción de sus naciones.
La anexión económica de América Latina por parte de Estados Unidos a través del ALCA fue derrotada, en su lugar surge para beneficio de las masas desposeídas el proyecto integrador de la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA, propuesta por el Presidente y hermano, Hugo Chávez.
Recientes acontecimientos en la arena internacional atestiguan el fracaso de las políticas aventureras de la actual administración norteamericana. El pueblo de ese país demostró en las urnas el pasado 7 de noviembre su rechazo al concepto estratégico de la guerra preventiva, el uso de la mentira para justificar intervenciones militares, la utilización del secuestro y las prisiones clandestinas, así como la despreciable legalización del empleo de métodos de tortura en la llamada guerra contra el terrorismo.
A tres años y siete meses de la eufórica y precipitada declaración de "misión cumplida" en Irak por parte del Presidente Bush a bordo de un portaaviones, continúan llegando a Estados Unidos los cadáveres de jóvenes soldados norteamericanos, caídos en una guerra motivada por el dominio de los recursos energéticos de la región. Nadie se atreve ya a pronosticar su fin. El gobierno de Estados Unidos se encuentra ante una encrucijada sin salida: por una parte comprende que no puede prolongar la ocupación del país y al propio tiempo, admite que no tiene creadas las condiciones mínimas para abandonarlo dejando sus intereses asegurados, a la vez que crece indetenible la cifra de muertos y mutilados entre la población, sumida en una guerra civil como consecuencia de la anarquía y el desgobierno que generó la invasión norteamericana.
Algunos en los Estados Unidos plantean ahora simplemente retirarse del caos creado por ellos mismos. Desconocemos qué harán en ese caso con la OTAN, embarcada por sus socios norteamericanos en el conflicto afgano, que también se torna cada vez más inmanejable y peligroso.
A los ojos de todo el mundo, la llamada "cruzada contra el terrorismo" se encamina inexorablemente a una derrota humillante.
El pueblo norteamericano, al igual que hizo en Vietnam, pondrá fin a estas guerras injustas y criminales. Esperamos que las autoridades de los Estados Unidos aprendan la lección de que la guerra no es la solución a los crecientes problemas del planeta; que proclamar el derecho de atacar irresponsablemente a "sesenta o más oscuros rincones" del mundo, aún cuando ya están empantanados en dos de ellos, hace más complejas y profundas las diferencias con el resto de los países; que el poder basado en la intimidación y el terror no pasará nunca de ser una ilusión efímera y sus terribles consecuencias para los pueblos, incluyendo el norteamericano, están a la vista.
Estamos convencidos de que la salida a los acuciantes conflictos que enfrenta la Humanidad no está en las guerras, sino en las soluciones políticas. Sirva la oportunidad para nuevamente declarar nuestra disposición de resolver en la mesa de negociaciones el prolongado diferendo entre Estados Unidos y Cuba, claro está, siempre que acepten, como ya dijimos en otra ocasión, nuestra condición de país que no tolera sombras a su independencia y sobre la base de los principios de igualdad, reciprocidad, no injerencia y respeto mutuo.
Mientras tanto, después de casi medio siglo, estamos dispuestos a esperar pacientemente el momento en que se imponga el sentido común en la conducta de los círculos del poder en Washington.
Con independencia de ello, proseguiremos consolidando la invulnerabilidad militar de la nación sobre la base de la concepción estratégica de la Guerra de Todo el Pueblo, cuya planificación e introducción iniciamos hace 25 años. Este tipo de guerra popular, como ya se ha demostrado de modo reiterado en la historia contemporánea, es sencillamente imbatible.
Continuaremos elevando la preparación y cohesión combativa de las tropas regulares y sus reservas, de las Milicias de Tropas Territoriales, las Brigadas de Producción y Defensa y los demás elementos del dispositivo defensivo territorial, incluyendo las estructuras partidistas, estatales y gubernamentales en todos los niveles. Seguiremos acondicionando el Teatro de Operaciones Militares a la vez que desarrollamos las comunicaciones y la modernización de los medios de combate como vía para elevar sus cualidades combativas y hacerlas corresponder con el empleo previsto en caso de una agresión.
De la misma forma, continuaremos fortaleciendo en todos los frentes la importante labor que realizan los abnegados combatientes del Ministerio del Interior.
Preservaremos al precio que sea necesario la libertad del pueblo cubano y la independencia y soberanía de la Patria.
Con la fuerza que emana de sus centenarias luchas y con el vigor patriótico que caracteriza a nuestro pueblo, noble y heroico, unamos nuestras voces al exclamar:

¡Viva Fidel!

¡Viva Cuba libre!

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Discurso de Carlos Lage miembro del Buró Político del Partido, en el Acto de Clausura de los Homenajes de la Fundación Guayasamín a Fidel por su 80 cumpleaños, efectuado el 1ro. de diciembre de 2006, en el teatro Karl Marx

2 de diciembre de 2006

Compañero Raúl

Fidel que estás allí y estás aquí

Compatriotas

Queridos amigos

En nombre del compañero Fidel queremos agradecerles a todos su presencia, y la solidaridad que siempre han brindado a nuestro pueblo y a nuestra Revolución, a pesar de las enormes presiones del imperio.
Ustedes nos comprometen a continuar la obra de la Revolución, a defender y profundizar el socialismo, y a mantener la lucha por toda la justicia.
Este excepcional encuentro lo debemos a la iniciativa de la Fundación Guayasamín, a la extraordinaria familia depositaria del abrazo entrañable que Oswaldo hubiera dado a Fidel en este cumpleaños. La Fundación nos reunió para protagonizar el merecido homenaje, gesto que apreciamos hoy en toda su dimensión y nobleza.
Te agradecemos, Evo, que inmerso en la más colosal batalla que se haya librado jamás en Bolivia contra la opresión y por la dignidad, hayas podido venir. Sentimos que contigo están aquí los mineros bolivianos, luchadores y aguerridos, solidarios siempre con la Revolución Cubana; sentimos que contigo están aquí los indios de la América Nuestra, admirables defensores de sus culturas y sus derechos.
Te agradecemos, Daniel, que estés hoy con nosotros para celebrar este cumpleaños de todos. Sabemos de tu entrañable relación con Cuba, de tu afecto invariable por Fidel. Nunca renunciaste a su amistad y proclamaste siempre esa especial relación que los une desde los días gloriosos de la Revolución Sandinista. Contigo sentimos aquí al hermano pueblo de Sandino, que derrotó la tiranía y que por sembrar salud, educación, justicia, desató todo el odio y la perfidia del imperio.
Te agradecemos, Preval que estés aquí representando al sufrido pueblo haitiano donde laboran hoy cientos de médicos cubanos, y más, mucho más quisiéramos hacer y haremos no por lucro y ni siquiera por reconocimiento alguno, sino por el sagrado deber de la solidaridad.
Te agradecemos, Gonsálves, que en nombre de tu pueblo y los pueblos del Caribe, unidos a Cuba por un mismo mar, estés aquí, para celebrar el cumpleaños de un caribeño que ha vivido siempre orgulloso de serlo.
Quiero agradecerles a todos los que físicamente nos han acompañado en estos días; nos alienta que hayan venido a celebrar junto a once millones de cubanos el cumpleaños de Fidel.
Hemos escuchado la palabra o el canto comprometido, desde lo profundo de la amazónica selva sudamericana, desde los pueblos irredentos del �frica, donde nuestra sangre ha sido derramada, desde Asia y Europa y desde la propia Norteamérica en la que crece la oposición a la irracional política de su gobierno contra Cuba y el rechazo a las genocidas aventuras imperiales.
En cada mensaje ha estado el gesto solidario, la valoración profunda, el acercamiento cariñoso, a Fidel, la expresión de los mejores deseos para su recuperación y la confianza en la fortaleza de la obra construida en estos 48 años revolucionarios.
Me dirijo también, en nombre de nuestro Gobierno y de nuestro pueblo, a todos los hombres y mujeres del mundo, que en estos meses han estado pendientes de la salud de Fidel, deseando su recuperación, a todos los amigos de Fidel, a los que lo conocen, y a los que no, a los que lo han escuchado o leído, a los que saben de él, de su grandeza moral, a los que han sabido apartar mentiras y calumnias, a los que han podido verlo tal como es por entre la bruma vertida sobre la Revolución Cubana.
Me dirijo a los pueblos, a los hombres y mujeres humildes de este mundo, a los sencillos, a los limpios, que son los que están y estarán siempre con Cuba, con la Revolución y con Fidel.
Y me dirijo para decirles: Fidel vivirá, la Revolución Cubana no les fallará.
Las inolvidables y emocionantes jornadas que hoy concluimos han sido momentos de reflexión y compromiso, de inmensa alegría y esperanza. A los cubanos nos llega hondo el reconocimiento que ustedes han realizado al Comandante en Jefe y a nuestra Patria. No lo olvidaremos.
Obligado será por su contenido y belleza que se publique y pueda conocerse todo lo expuesto aquí por ustedes.
Nos une la lucha por un futuro de paz y justicia para toda la humanidad. Las jornadas de estos días no han sido para elaborar planes de guerras preventivas ni organizar invasiones militares, no nos hemos pronunciado por nuevas y más destructivas armas, no hemos refrendado la tortura ni las prisiones ilegales.
No discutimos sobre cómo aumentar la riqueza de pocos sobre las espaldas y la pobreza de muchos.
Las palabras que aquí se han pronunciado no han sido de odio ni de intolerancia.
Por el contrario, hemos escuchado testimonios de solidaridad humana, de entrega y sacrificio en la lucha contra la opresión, las enfermedades, y la ignorancia.
Se ha defendido la necesidad de la información, las posibilidades ilimitadas de la educación cuando se convierte realmente en un derecho de todos, se ha sostenido que sin cultura no hay libertad posible.
Se ha argumentado la urgente necesidad de ahorrar y usar de forma más racional y eficiente los recursos energéticos.
Se ha respetado la diversidad ideológica, política y religiosa de los asistentes, y fomentado la amistad, la comprensión y la solidaridad que son las más eficaces armas ante los urgentes problemas de nuestro mundo.
Esas justas y nobles ideas representan el pensamiento de Fidel, convertido en realidades en nuestra Patria y en ambiciosos planes en muchas naciones hermanas.
Los cubanos de hoy no alcanzamos a comprender que en Cuba antes y en muchas partes del mundo aún ahora, se pueda ser ciego por una enfermedad curable, se pueda necesitar una operación del corazón o incluso un tratamiento médico mucho más simple, o lo que es aun más grave, lo pueda necesitar una madre o un hijo y que resulte imposible porque el dinero no es suficiente.
Los cubanos de hoy no alcanzamos a comprender que en Cuba antes y en muchas partes del mundo, aún ahora, alguien pueda vivir y hasta morir sin haber leído un libro, una página, una palabra, alguien desee estudiar, superarse, hacerse técnico o profesional y no pueda hacerlo porque las puertas de las aulas se abren para unos y se cierran para otros.
Los cubanos de hoy no alcanzamos a comprender que en Cuba antes y en muchas partes del mundo, aún ahora, pueda existir un niño olvidado en las calles y que la sociedad que lo rodea no sea suficientemente humana y sensible para asistirlo; pueda existir un anciano, un discapacitado, que abandonado a su suerte no reciba el trato diferenciado y justo que merece.
Y no alcanzamos a comprender nada de eso y mucho más porque un 13 de agosto, hace 80 años, nació Fidel, naciste tú, Fidel, y has dedicado más de 60 años de tu vida a las luchas revolucionarias. No alcanzamos a comprender nada de eso y mucho más porque el pueblo cubano ha tenido el privilegio de contar con tu voluntad, tu coraje, tu sed insaciable de justicia, tu talento, tu honradez, tu paciencia, tu impaciencia, tu suerte, que han dibujado con el decursar de los años esa existencia irrepetible que es tu vida.
Un amigo me dijo una vez, hace mucho tiempo, Fidel no es solo un hombre, Fidel es una fuerza de la naturaleza. Me pareció entonces una broma. Hoy puedo decir que no exageraba.
El Moncada, el Granma, la Sierra, Girón, la Crisis de Octubre, la resistencia frente al imperio, las misiones internacionalistas, el período especial, son pruebas más que suficientes de la fuerza de un pueblo y su líder cuando se identifican, se unen, se funden, cuando un pueblo es Fidel y Fidel es el pueblo.
Compañeras y compañeros:
La Revolución Cubana vivió los momentos más difíciles de su historia en la pasada década cuando la escasez de electricidad, alimentos, y medicamentos llevó nuestras vidas a niveles de subsistencia. Lo que faltó, nos faltó a todos, por esa razón, entre otras muchas, pudimos resistir. Estamos lejos de haber superado completamente esas carencias, conocemos bien la austera vida de nuestros compatriotas, los obstáculos inevitables y evitables que cada día hay que vencer, pero avanzamos pese a bloqueos y amenazas y podemos afirmar que vivimos hoy el momento más prometedor y esperanzador de nuestra historia. Fidel lo ha forjado junto a nuestro pueblo, no es una casualidad ni un milagro, es el fruto del estoicismo de los cubanos, de lo que no faltó ni en el momento más crítico: la fe en la Revolución y la confianza en Fidel.
Siento, que el socialismo en Cuba es irreversible no por definición, sino porque con nuestro esfuerzo de ayer y de hoy lo hacemos irreversible; porque luchamos por una sociedad justa y humana como solo pudo ser soñada, antes que Fidel se empeñara en hacerla realidad.
Porque cuando no esté Fidel estará su obra, estarán sus ideas, estará su ejemplo, y nosotros sabemos que ese compromiso es el mejor regalo de cumpleaños que podemos hacerle hoy todos los que lo admiramos y queremos.
En Cuba no habrá sucesión, habrá continuidad. No sería posible otro Fidel. Nadie lo imitará, muchos lo seguiremos. No habrá división entre los revolucionarios cubanos. Ya la hubo en nuestras luchas por la independencia y aprendimos la lección. No habrá ambiciones, egoísmos, vanidades, no lo permitiremos, tenemos un Partido.
Pero no hablo de hoy, hablo del futuro. Fidel se recupera, lo tendremos entre nosotros. Seguirá conduciéndonos, le pediremos que lo haga por unos cuantos años más.
He sido testigo junto a Raúl, y otros compañeros de la serenidad infinita de Fidel frente a la adversidad. Jamás, aún en los momentos de mayor peligro se ha quebrado su voz, jamás una frase de temor, jamás un desaliento; ni un solo minuto deja de pensar en su pueblo, en su Revolución, con esa fe excepcional que le ha acompañado toda su vida. Mientras colabora activa y disciplinadamente con su recuperación, se mantiene atento a todo, pregunta, se informa, ayuda, aprueba. En estos meses duros para nuestro pueblo y para tantos amigos en el mundo, Fidel nos ha seguido entregando su ejemplo.
Como el Granma surcando los mares, así transita Fidel por la historia, impetuoso, indetenible, victorioso.

Viva Fidel

Patria o Muerte

Venceremos

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------

La Plaza se viste de verde olivo

El yate Granma, embarcación insignia del Ejército Rebelde, navegó una vez más por los aguas de la dignidad. En esta ocasión, entre un mar de niños cubanos que lo escoltaron agitando sus pañoletas azules. La Lupe —canción compuesta por el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque antes de la partida de los expedicionarios en 1956— acompañó el paso del navío frente a la presidencia de la Revista Militar.
El yate estuvo seguido por una representación de la caballería mambisa, en alusión al Ejército Libertador, germen del Ejército Rebelde y las actuales Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Seguidamente desfilaron las compañías de infantería de las diferentes divisiones militares de las FAR. En compactos bloques marcharon los uniformados representantes de las tropas regulares y de la reserva, de los batallones de destino especial, la Marina de Guerra Revolucionaria, estudiantes de las escuelas militares Camilo Cienfuegos y las milicias de tropas territoriales (MTT).
El paso armónico de los soldados hizo retumbar una vez más la explanada de la Plaza de la Revolución José Martí. Portaban armamentos de infantería. Entre ellos los fusiles de francotirador Alejandro, de producción nacional y los automáticos AKM de factura rusa con mira telescópica acoplada.
Tras el pase de los batallones hicieron su entrada en la avenida, los equipos de transporte de efectivos, carros blindados, puestos de mando, tanques de guerra cuyo funcionamiento ha sido perfeccionado con innovaciones tecnológicas que permiten una mayor disponibilidad combativa.
Asimismo, conformaron una representación del armamento de artillería antiaérea y reactiva con que cuentan las Fuerzas Armadas Revolucionarias, los famosos BM-21, plataformas autopropulsadas para el lanzamiento de cohetes de diversos tipos y cañones antiaéreos en óptimo estado combativo, entre otros equipos.
Cerraron el desfile por la parte militar, una escuadrilla de aeronaves de la Fuerza Aérea conformado por aviones caza-interceptores tipo Mig-21, MIg-23 y Mig-29, así como helicópteros Mi-35 y Mi-17.
Como colofón del desfile que también sirvió de conmemoración por el 80 cumpleaños de Fidel, inundaron la Plaza de la Revolución unos 300 mil compatriotas de los municipios aledaños, en representación del todo el pueblo combatiente cubano.


http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/50_granma-80_fidel/index.html

http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/generales/index.html
4logo.gif
0910d.jpg
004d.jpg
far9-g.jpg
far4-g.jpg
desfile35.jpg

This work is in the public domain

Comentaris

Re: CUBA, preservaremos la libertad del pueblo
03 des 2006
Quina dignitat !
A veure qui pot xafar a un Poble unit amb la Revolució?
Venceremoooos!
Re: CUBA, preservaremos la libertad del pueblo
03 des 2006
Diran vds,la libertad de la dictadura del capitalismo de estado mixto(con el gran poder de las empresas extranjeras,explotando hasta la sociedad a los trabajadores cubanos,con el beneplacito del Gobierno).Todo el PODER YA para los obreros!!!
Re: CUBA, preservaremos la libertad del pueblo
03 des 2006
Para los orientales pobres de "espíritu", que aprovechen de aprender a ver si se deciden a luchar por sus pueblos como Cuba y Fidel lo han hecho.



Quince cualidades de
Fidel enraizadas en su pueblo

• Con la visión de quien ha pasado largas jornadas a su lado, el canciller Felipe Pérez Roque desgrana una personalidad impresa en la Revolución

POR MARINA MENENDEZ QUINTERO

Correo: mmenendez ARROBA jrebelde.cip.cu

«No solo seguiremos luchando por las ideas y los sueños a los que Fidel ha dedicado su vida, sino que lo haremos con él al frente de nuestro pueblo», aseguró el canciller Felipe Pérez Roque ante quienes, durante el Coloquio Internacional Memoria y Futuro: Cuba y Fidel, habían dicho «las palabras que yo no podría» y en muchas ocasiones —confesó— «nos han hecho un nudo en la garganta».
Dejando fluir «el torrente, los sentimientos» —y sin pretender un ensayo académico, advirtió—, Pérez Roque habló como lo habría hecho cualquier cubano y enumeró 15 cualidades de Fidel que su actuación ha sembrado en nuestro pueblo y en la Revolución. Ideas que, «cuando él y los hombres de su generación no estén, nosotros tenemos la convicción de que nuestro pueblo habrá hecho para siempre suyas».
«Ese es nuestro regalo mayor a Fidel: defender y combatir cada día de nuestra existencia por esas ideas».
Mencionó, en primer lugar, el concepto de Fidel de la unidad, aporte que Felipe identificó como centro y brújula de la acción de nuestro pueblo, y condición básica para la defensa y la sobrevivencia de una revolución; incluso, señaló, «para el triunfo de una idea».
La Revolución Cubana, abundó el Ministro del Exterior, se ha mantenido victoriosa porque supo defender la unidad, y solo podrá defenderse en el futuro si la conserva. Recordó que otras revoluciones se perdieron, precisamente, porque faltó la unidad en el momento culminante.
La unidad en Cuba es aporte, especialmente, de las ideas de Fidel; resultado de un proceso íntimamente vinculado a su personalidad. Dondequiera que haya uno de nosotros, señaló refiriéndose a los cubanos, estará propugnando siempre la unidad.
En segundo lugar citó la ética, que tiene raíces en el pensamiento de Martí. Pero es la práctica de Fidel, aseveró, lo que la convierte en cualidad imprescindible de la Revolución Cubana. No se asume jamás la idea de que el fin justifica los medios: no se puede lograr el objetivo o la victoria a cualquier precio.
Por eso, explicó, no se ha torturado nunca en Cuba a un prisionero, aun cuando su información hubiera podido evitar otros crímenes. Nadie recuerda nunca que se permitiera, se estimulara o tolerara la idea de la tortura o el asesinato como método de lucha.
La ética hizo a los revolucionarios hacerse querer, contó Pérez Roque, al evocar que los combatientes de la Sierra no confiscaron bienes a los campesinos, y aun siendo un ejército hambriento, les pagaban lo que les pedían para su sustento.
Otro aporte de Fidel a la Revolución es la idea de que se pierde la autoridad moral si falta la ética en la actuación, apuntó Felipe. Se le pueden llevar a Fidel propuestas de cómo actuar, pero se sabe que si se le propone salirse un milímetro de los principios se tendrá una negativa.
El desprendimiento de Fidel por las cosas materiales, los homenajes y las vanidades de los que todos, se dice, llevamos algo dentro, fue la tercera cualidad identificada por Pérez Roque como postulado sembrado por el líder cubano en nuestro pueblo.
Ello alcanza en Fidel categoría de cualidad esencial: no solo es su conducta casi espartana y total ausencia de vanidad. Es cualidad esencial de la Revolución Cubana materializada en una solidaridad internacionalista que no se basa en dar lo que sobra sino en compartir lo que se tiene sin pedir nada a cambio, dijo Felipe.
Eso, comentó, explica la presencia aquí de muchos de los asistentes. Por eso hemos defendido como pueblo la idea de que vale más la dignidad e independencia que las cosas materiales, y no hemos negociado el derecho a ser libres para que nos levanten el bloqueo. Es el resultado esencial del magisterio y el aporte de Fidel.
Citó luego una coherencia que no se observa solo en el mantenimiento de sus ideas a lo largo de los años, sino en la coherencia de los principios. Nunca un diplomático cubano ha tenido que defender una causa en la que no cree o un principio con el que no esté de acuerdo; nunca ha tenido que pasar la amarga experiencia que vemos a diario en otros diplomáticos de tener que decir: «Perdóname, no estoy de acuerdo con lo que me mandaron decir».
Los principios por encima de los intereses y la coherencia, anotó Felipe, han sido en Cuba «razón de Estado».
PREDICAR CON EL EJEMPLO
El ejemplo personal fue el quinto atributo de Fidel mencionado por el Canciller. «No se puede pedir a la gente lo que uno no está dispuesto a hacer antes».
No hay un dirigente cubano que no esté cortado con esas tijeras, señaló, y no entienda que los jefes han de ir delante y solo tienen derecho a más sacrificio. El único derecho que puede dar un cargo o una militancia, es el derecho a más sacrificio.
Por eso, recordó, no ha habido en Cuba un combate, un huracán, o un trabajo donde Fidel no estuviera, salvo las misiones internacionalistas, pues no tuvo el privilegio del Che de poder salir del país.
La autoridad que emana de ir delante y dar el ejemplo, señaló, es un aporte de Fidel.
Esa cualidad llevada a todos los actos de la vida ha sido una de las razones de la autoridad de Fidel en Cuba y del cariño del pueblo por él, aseveró Pérez Roque.
En sexto lugar citó la verdad, que identificó como el arma, la condición para ser respetado. No aceptó Fidel, en cierta ocasión, la propuesta de que se dijera parte de ella. Cuando no se dice toda la verdad es una media verdad, alegó el Comandante en Jefe.
Por eso, afirmó Felipe, nunca el enemigo ha podido decirnos: usted miente. Nunca la Revolución ha tenido que reconocer una mentira.
También es cualidad personal de Fidel trasladada a la política y la práctica revolucionaria, la sensibilidad. Recordó Felipe la medianoche en que, siendo entonces su joven e inexperto ayudante y abrumado por la hora y porque no menos de 30 visitantes querían reunirse con Fidel — quien no había ingerido alimento en todo el día por el mucho trabajo—, le propuso posponer las citas y descansar. Solo le quedaba el ex primer ministro canadiense Pierre Trudeau. Cuando Fidel supo de su presencia en la Isla defendió reunirse con él; su ayudante le dijo que se trataba de un «ex primer ministro». La respuesta fue aleccionadora: No me interesan los cargos, sino los hombres. Es más: me interesan más los hombres cuando no están en los cargos.
SIN ESPACIO PARA LA DERROTA
La modestia y ausencia total de vanidades fue el otro atributo mencionado. Es la causa de que Fidel use, en lo esencial, el mismo uniforme. Por eso, señaló, no hay una condecoración en su pecho. Fidel ha hecho de esa modestia y falta de vanidad, una aspiración para nosotros, confesó Pérez Roque.
Por eso también su grado es el que tenía en la Sierra y el pueblo le dice Fidel, que es como más cómodo él se siente: no cuando le citan los cargos. Se ha enfrascado en una discusión profunda sobre medio ambiente, por ejemplo, con el chofer de un auto o con el camarero de un hotel. Nunca ha creído en los «niveles», ni en los protocolos.
Aprender, como deber de un político revolucionario, es la otra enseñanza; una práctica que se observa en su curiosidad infinita y el afán de leer, causa de que siempre haya un libro en su auto y una pequeña lámpara, reveló. En Fidel, saber y estudiar es deber y no afición. Dondequiera que él esté, hay libros.
Identificó luego Felipe el rigor personal del líder de la Revolución Cubana y su aspiración a la perfección como deber y no como vanidad personal, pues muchas veces ha sido éxito anónimo del trabajo de otros compañeros. A veces lo que él hizo, no se sabe. Muchos de nosotros hemos sido testigos de esa aspiración a la perfección que no es ni será reconocida, dijo el Canciller. Rigor ejemplar de hacerlo bien porque es la manera de ayudar a la causa, lo que nos toca hacer.
En undécimo lugar mencionó el concepto de que la derrota no es tal mientras no es aceptada y se está en plena lucha para revertirla. Por eso, la idea de la derrota solo como capítulo temporal es cualidad que trasciende a Fidel. Si no creyéramos que la victoria es probable mientras se luche por ella, no estaríamos aquí, aseveró. Fidel nos ha enseñado que siempre existe la posibilidad de revertir una derrota temporal.
La aspiración a la justicia para todos, que para Fidel no tiene fronteras y la ha convertido en causa universal; la fuerza de las ideas con la convicción martiana de que «una idea justa desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército», fueron las otras cualidades desgranadas por Felipe con la sencillez y la admiración emocionada de quien conoce de cerca de un hombre que, como se ha afirmado en este cónclave, hace tiempo entró en la Historia.
Clave en su vida y ejecutoria ha sido también el sentirse siempre un ser humano. Ni el reconocimiento, ni el mito en que terminó siendo convertido por el acoso enemigo, ni su autoridad que emana del ejemplo; ni su experiencia, ni su conocimiento superior a los que le rodean, le han hecho dejar de sentirse un ser humano capaz de ponerse en el lugar del otro, señaló Pérez Roque.
Ese es el Fidel ser humano, dijo, que se impone la perfección para sí pero no es capaz de exigirla a los otros al grado de cometer una injusticia.
Por último, citó la ausencia total de odio hacia cualquier persona. Fidel solo tiene odio profundo hacia la injusticia, el hambre o la discriminación racial; pero no hacia las personas, aun si son sus enemigos: nunca se ha actuado en la Revolución Cubana llevados por el odio, ni siquiera para los traidores.
No quiero que esto se vea como un ensayo o una pieza académica, alertó Pérez Roque. Si tiene una virtud, es su honestidad total.
Los enemigos de la Revolución Cubana —que es decir los enemigos de la justicia, la verdad, la dignidad—, cuentan los minutos esperando y deseando la muerte de Fidel, sin comprender que Fidel ya no es solo Fidel; que Fidel es su pueblo y, a fin de cuentas, todo hombre y mujer que en el mundo esté dispuesto a luchar y luche porque un mundo mejor sea posible.

--------------------------------------------------

Palabras con hechos

Presentación en La Habana del libro "Cien Horas con Fidel", de Ignacio Ramonet


Belén Gopegui

http://www.rebelion.org

He presentado el libro que hoy nos ocupa en una ocasión en Madrid. Presentar un libro se parece a esperar a alguien que viene de lejos y darle la bienvenida. En aquel momento, en Madrid, me correspondió sobre todo la tarea de decir a quienes nos acompañaban lo que el libro no era, quién no venía, qué no debían esperar. Porque procedo de un país en donde la falsedad y la incultura se alían para producir puntos de vista que sólo interesan a los privilegiados. “No es lo mismoâ€?, dice Fidel en este libro, “una mentira que un reflejo condicionado. La mentira afecta al conocimiento, el reflejo condicionado afecta a la capacidad de pensarâ€?. Procuré, en aquella ocasión, alterar el reflejo condicionado creado por los medios de divulgación masiva.
Hoy me encuentro en la situación opuesta. Por un lado, las personas que me escuchan ya conocen las dos ediciones anteriores del libro o han oído hablar de ellas. Por otro, estoy en la tierra que es una con el libro y su protagonista. Y pienso que acaso pueda ser útil contar aquí lo que este libro significa para quienes vivimos fuera, lo que tiene de verdaderamente único y no sólo necesario sino vital. Contarles por qué este libro es para la izquierda mundial, como se dice de algunos problemas y cuestiones, un libro de vida o muerte.
Entre las figuras fundamentales en la historia de la humanidad se cuenta Sócrates. La vida de este filósofo estuvo dedicada a argumentar que es preciso vivir de acuerdo con el bien, y que de ningún modo se debe cometer injusticia. Aunque durante dos mil cuatrocientos años sus razones han sido estudiadas, muy pocas veces se han puesto en práctica. Las decisiones que han marcado la evolución de la humanidad casi siempre se han tomado en atención a criterios como el beneficio del capital o el miedo. Hubo momentos, así la revolución francesa o la rusa, en los que parecía que iba a ser posible escapar de esos criterios, pero al final esos momentos fueron devorados por los enemigos de Sócrates, los sofistas, aquellos que sólo buscaban el beneficio privado a costa del bien común.
Voy a comparar el libro que hoy nos ocupa con los diálogos socráticos. El científico se ocupa de las leyes de la naturaleza, y el intelectual de las leyes de la conducta humana. Es lo que hizo Sócrates, y lo que hace Fidel en este libro. Con una diferencia. Sócrates, en los albores del pensamiento, se vio obligado a actuar en solitario. “Es precisoâ€?, dijo, “de toda necesidad, que el que quiere combatir por la justicia, por poco que quiera vivir, sea sólo simple particular y no hombre públicoâ€?. Esto era así porque Sócrates, como tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia, vivía en una ciudad llena de intereses mezquinos, esclavista, injusta. Sócrates no cedió nunca, de un modo individual, ante la injusticia. Pero tampoco pudo poner en práctica la acción intelectual de todo un pueblo.
Lo que tiene de inédito este libro, de único, es que nos permite dialogar con quien puede dar cuenta de un fenómeno para el cual han hecho falta dos mil cuatrocientos años. Sócrates quiso ser justo, pero la organización social en la que estaba inmerso le condenó. Dos mil cuatrocientos años más tarde, en lo que Bush ha definido como “un oscuro rincón del mundoâ€?, y hoy llamamos el lugar más luminoso de la tierra, aquí, precisamente aquí, un colectivo de seres humanos puso en práctica lo que Sócrates apenas había sugerido: para que todas las personas pudieran ser justas debían vivir en una comunidad organizada de acuerdo con ese propósito. A esto se le ha llamado revolución. Y es como si Fidel le dijera a Sócrates: tú has hablado de cómo deben vivir los hombres, ahora yo te hablo de qué pasos hemos dado para que tu modelo de conducta sea posible.
La revolución cubana no ha sido la primera revolución y no sólo es fruto de la acción de cubanos y cubanas, sino también de numerosas luchas que han tenido lugar en distintos lugares a lo largo de la historia. Ahora bien, ¿qué es lo que la hace distinta de otras, y más necesaria y aún de vida o muerte?
Muchos son sus rasgos, hasta quince expuso ayer Felipe Pérez Roque, todos ellos encarnados en la figura de Fidel. Voy a citar sólo uno, que de algún modo incluye a los otros. “Jamásâ€?, afirma Fidel en este libro, “dentro de los medios de lucha, nosotros contemplamos lo inmoralâ€?. Vengo, como la mayoría de ustedes, de tradiciones de izquierda y, antes de leer este libro, alguna vez la indignación, la rabia, me llevaron a explicar decisiones estratégicas como el pacto germano-soviético en aras de la necesidad de defenderse de los sucios ataques de los poderosos. Ahora creo haber aprendido para siempre, pues este libro lo argumenta de modo ineludible, que la rabia no debe ser más fuerte que los principios.
“Una cosaâ€?, como señala Fidel, “es la astucia, la inteligencia, la psicologíaâ€?, y otra pensar que el medio puede separarse del fin. No se trata siquiera de que el fin pueda o no justificar los medios, se trata de que ambos son una sola cosa. Esta verdad es expuesta en el libro fundamentalmente con hechos, con el relato de actos, elecciones y comportamientos que han tenido lugar, que no son la expresión de un deseo o de una teoría, sino tiempo vivido. Los cinco héroes saben muy bien lo que esta verdad significa, en cambio el gobierno que les tiene presos lo ignora por completo. Los Cinco saben que una cosa es usar la astucia para proteger a su país y otra, que nunca harían, traicionar los valores que defienden. Lo saben por ser los hombres excepcionales que son, pero también por ser los hombres comunes crecidos en una sociedad organizada para que saberlo sea posible. La rabia no debe ser más fuerte que los principios: esta verdad, como el libro en su conjunto, está llamada a constituirse en el referente universal de la izquierda. Por eso no es de extrañar que haya sido preciso revisar y ampliar sucesivamente el libro: para que nada se olvide.
En 1966 un premio Nobel de física escribía en una carta: “Respecto a palabras y hechos, yo no me opongo a las palabras, sino sólo a palabras sin hechos. ¿No cree usted que deberían ir algunos hechos con las palabras de modo que se aprenda algo sobre las palabras de los matemáticos y no sólo las palabras que usan los matemáticos?â€?. Muchos años antes, como saben, en el Cid había aparecido la misma preocupación expresada de este modo: “¡Lengua sin manos, cómo osas hablar!â€?. Hemos de hacer esta pregunta siempre a los políticos capitalistas; cada vez que osen hablar de valores, de ecología, de respeto, de solidaridad, les diremos: “¿No creen ustedes que deberían ir algunos hechos con las palabras?â€?. El libro que hoy presentamos demuestra con hechos y con palabras que el mantenimiento de una conducta justa en cualquier situación es el único modo que tiene la izquierda de avanzar, y el único modo que tiene la especie humana de no morir destruida por su ignorancia.
“Yo le estoy contando nuestra historiaâ€?, le dice en un momento Fidel a Ramonet. Quienes no hemos hecho la revolución ni la hemos sostenido sino que apenas la hemos visto crecer día tras día, escuchamos la historia de lo que ha pasado porque es también la historia de nuestro futuro. Y a Fidel, le decimos: Lengua con manos, tú sí que puedes hablar.
Re: CUBA, preservaremos la libertad del pueblo
06 des 2006
Videos:

Acerca del 2 de Diciembre 2006:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=42580

"Looking for Fidel", de Oliver stone:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=42621

"Misión contra el terror", acerca de los Cinco:

http://es.arcoiris.tv/modules.php?name=Unique&id=824

Ja no es poden afegir comentaris en aquest article.
Ya no se pueden añadir comentarios a este artículo.
Comments can not be added to this article any more

CNT Girona