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Notícies :: amèrica llatina
Las locuras de Alan García
03 nov 2006
A tan solo 100 días del gobierno de Alan García Pérez, el Perú vuelve por la ruta del nepotismo y con roces anticonstitucionales de un gobierno irresponsable y demagógico. El actual gobierno se ha descubierto por malas maniobras absolutistas tan igual como lo hizo el tristemente recordado gobierno de Alberto Fujimori.
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De todas las locuras propuestas por este gobierno las de actualidad son dos irracionales que hoy destacamos ( pero hay más que iremos comentando):

1.- La intervención a las Organizaciones no Gubernamentales ONGs. El gobierno quiere controlar, supervisar, sancionar el trabajo de las ONGs. El pretexto es que manejan mucho dinero.

2.- Pena de muerte para los violadores de menores de edad y lo último es la propuesta de la pena de muerte para los terroristas. El propio presidente habló de pelotón de fusilamiento. Y todo se inicio por unas supuestas pintadas en alguna universidad.

Con estos ejemplos se demuestra que en el Perú se vuelve atentar a la libertad y a la democracia. Volvemos a la ruta de la irracionalidad y estupidez de querer matar, aniquilar y destruir a personas que puedan haber cometido el delito de terrorismo. MATAR ES MATAR y siempre será salvaje e inhumano. No hay ley que pueda justificar.

Este gobierno es un desgobierno. Con locuras y salvajadas no se puede gobernar.
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Raúl Mendoza Cánepa.
ONGs en el tapete

Una democracia se compone de partidos, es cierto; pero también de entidades orgánicas que expresan posiciones disímiles. En general, las instituciones de la sociedad civil son la expresión de esa pluralidad, pero también de la libertad de contratar que la Constitución reconoce. Tienen carácter privado aunque su misión sea social. Buscan consolidar instituciones democráticas, practican el advocacy, propician proyectos y asisten localidades. Las ONGs existen para cubrir los huecos del Estado y el déficit de ciudadanía. Simple, si el Estado y sus instituciones funcionaran bien, las organizaciones de la sociedad civil no tendrían significación. Nacen por default, por ausencia de ciudadanos.

El control severo (percibo que esto va más allá de la transparencia) planteado en la proyectada ley esconde celo político y acaso el rencor de quienes han sido tocados indirectamente por ellas. Obvio, nadie quiere una constelación de críticos organizados y financiados profundizando en los intersticios, desempolvando y descubriendo la entraña del Estado. Incomodan, son "peligrosos", contaminan el pensamiento (el único correcto, claro). Con esa lógica antiliberal, ¿qué distingue al "control" planteado de la cacería de brujas?

Subrayemos. Las agencias de cooperación y las ONGs firman convenios que son contratos privados. El control existe previo al del Estado y es muy riguroso. Las agencias cooperantes no sueltan sus fondos a ciegas. Ellas analizan, fuerzan auditorías, monitorean, supervisan con lupa. No en vano la Coordinadora de Entidades Extranjeras de Cooperación Internacional ya se manifestó contra el proyecto que modifica la norma de APCI, pues, afirman, viola derechos fundamentales, desalienta la cooperación y es innecesario. Sostienen que sus propios sistemas y procedimientos de control interno están diseñados para minimizar el riesgo de un uso indebido de esos fondos. Lo mismo han hecho el Consejo de la Prensa Peruana y el Instituto de Prensa y Sociedad.

Pero es una moda acorralarlas. No somos una isla. En Rusia, Putin las acusa de fomentar actividades contra el Estado y de favorecer el debilitamiento de las posiciones geopolíticas. Con tal pretexto se viene impulsando un control tan severo que el Consejo de Europa recomendó varios cambios. Diversas ONGs fueron clausuradas. Hay más. Precisamente, el resquemor chavista en Venezuela contra todo lo que resista su proyecto bolivariano lo ha llevado a impulsar una ley de Cooperación Internacional, precedida por acusaciones de "traición a la patria" en el uso de fondos internacionales. La ley crea un fondo único de financiamiento, controlado por el gobierno, el cual podrá ser utilizado según las prioridades de la política exterior y la conveniencia nacional (cajón de sastre para pulverizarlas). La pérdida de autonomía de éstas parece no interesarle a nadie por ahora. Chávez ata y desata a su antojo. Pésimos modelos para una democracia indubitable como la peruana. Por lo mismo, tema éste de las ONGs para tratar con pinzas y no con fórceps.
Mira també:
http://www.cnr.org.pe

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