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Notícies :: amèrica llatina
Continúan las mentiras sobre Oaxaca
02 nov 2006
A nivel nacional e internacional, el cerco informativo sobre lo que está ocurriendo en Oaxaca es enorme. Estos son algunos datos sobre los datos falsos que arrojan el gobierno de México y los medios masivos de comunicación.
Primera mentira. En entrevista a la agencia EFE, Fox declaró que el conflicto en Oaxaca es un problema serio pero que no supone para nada la inestabilidad del país porque es un problema de caracter local. No es cierto. Las movilizaciones que se han estado dando los últimos días tanto en México como en el resto del mundo demuestran que ya no es un problema del estado de Oaxaca. El día de ayer hubo bloqueos de las vías de comunicación en varios estados del país: Yucatán, Querétaro, Veracruz, Chihuahua, Chiapas, Estado de México,...

Segunda mentira. En la misma entrevista, Fox defendiendo la actuación de las fuerzas del (des)orden aseguró que (cito literal) "Fue una intervención no armada, además de anunciada, porque tiene que haber orden y legalidad ante el reclamo de los ciudadanos". No es cierto. Las fuerzas que ocupan la ciudad de Oaxaca portan lanzagranadas de gases lacrimógenos que usan como escopetas (Jorge Alberto López murió a consecuencia del impacto de un gas lacrimógeno en el pecho), armas largas (como AK47, R15 y armas cortas) y toletes.

Tercera mentira. A las 9.30 del día de hoy. el jefe del Estado Mayor de la PFP, Ardelio Vargas, subrayó que la intención del operativo no era entrar a la universidad y que en caso de haber alguna detención, la persona sería devuelta inmediatamente. No es cierto. Reportes de Radio Universidad hablan de la entrada de la PFP en la universidad desde las 8 de la mañana. A las 8.08 hay un reporte de que la PFP estaba disparado al aire contra la radio ( los disparos se escucharon al aire). Además, al menos 20 personas han sido ya detenidas en lo que va de mañana (y no, no las han devuelto). A las 1 de la tarde, cuando ya diferentes medios de comunicación comerciales hablan de la entrada de la PFP en la universidad, Ardelio Vargas sigue insistiendo en lo contrario. Se habla de la entrada de 6 tanquetas de agua que arrojan agua con tinta indeleble dos helicópteroa sobrevuelan la zona a poca altura (uno de ellos lanza gases lacrimógenos).

Cuarta mentira. Los medios hablan de la retirada de las tanquetas, lo que implica una retirada de la PFP. No es cierto. Las tanquetas no se están retirando, solamente van a recargar sus depósitos de agua para poder seguir reprimiendo a las personas que defienden la radio.

Quinta mentira. El movimiento de la APPO está vinculado con la guerrilla (con el EPR). No es cierto. El EPR es una organización armada y la resistencia del pueblo oaxaqueño ha sido civil y pacífica.

Sexta mentira. Fox negó que las fuerzas policiales estuvieran implicadas en las muertes de nuestrxs compañerxs. Afirmó que si había alguna violación a los derechos humanos, de inmediato actuarían para resolverlo. No es cierto. Los dos presuntos responsables de la muerte del camarógrafo de Indymedia Bradley Will, Abel Santiago Zárate (regidor de una comunidad oaxaqueña y miembro del PRI) y Orlando Manuel Aguilar Coello (jefe de escoltas del regidor del PRI) fueron detenidos y presentados ante las autoridades judiciales. Sin embargo, el gobierno y la procuraduría de Oaxaca han negado que estos dos hombres esten involucrados en el tiroteo contra la APPO en el que murió Bradley aunque haya testimonios de vecinos que declara lo contrario. La procuraduría exculpa de antemano a los sospechosos con el argumento de que estos vecinos "presumen la inocencia de sus conciudadanos en virtud de que repelieron una agresión de personas violentas".

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La verdad es peligrosa ...
02 nov 2006
24-10-2006, Rebelión

'El País' alienta la masacre contra el pueblo de Oaxaca


Juan Ignacio Ramos

Si se siguen atentamente las crónicas y editoriales del diario El País sobre los acontecimientos que se desarrollan en México y Oaxaca durante estos últimos tres meses, se tiene constancia meridiana del auténtico pavor que recorre las filas de los explotadores. Toda la bilis y el odio de clase que la burguesía escupe cuando se siente amenazada por la revolución, se destila a chorros en las informaciones periodísticas, en los artículos de opinión o en los análisis de fondo de este periódico, autotitulado el independiente de la mañana.
No nos podemos llevar a engaños. El diario El País es la principal tribuna pública de la clase capitalista española, así como el buque insignia de uno de los mayores monopolios de comunicación del planeta con poderosos intereses económicos en Latinoamérica y México. Es difícil comprender en toda su dimensión la fusión tan sólida que existe entre este diario y la defensa de los intereses estratégicos del gran capital. El País puede camuflarse con un abundante vocabulario de lugares comunes a favor de âcausas justasâ?, con el que tanto gusta de lavar su conciencia la pequeña burguesía, clientela predilecta de este diario. Puede atiborrar con su medicina de información âveraz y contrastadaâ? a los ex comunistas, ex socialistas y ex sindicalistas que comulgan cotidianamente con sus opiniones âprogresistasâ? sobre los asuntos del mundo, en las antípodas de las âviejasâ? ideas revolucionarias que en otros tiempos abrazaron. Puede hacer campaña a favor de los âvalores cívicosâ?, denunciando tramas de corrupción y encabezando su cruzada mediática contra la derecha más carpetovetónica del país y sus plumíferos casposos. Pero, cuando se trata de los intereses que afectan a la clase dominante, El País arroja su careta democrática y se convierte en una maquina de la mentira al servicio de sus amos, los explotadores del mundo.
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Cuando las masas de Latinoamérica han dicho basta, y se movilizan contra un sistema criminal, el capitalismo, que les condena al paro forzoso, la miseria y la marginación, el diario El País replica con su vocabulario usual: âpopulismoâ?, âcaudillismoâ?, âesperpentoâ?, âdesprecio a las reglas democráticasâ?, y un sinfín de términos que han sido desempolvados por el Departamento de Estado norteamericano y que sus fieles lacayos de la pluma no dudan en utilizar, un día si y otro también, pareciendo que han descubierto la pólvora.
Sin embargo, ese mismo día, el editorial dejaba deslizar un programa estratégico que ya ha convertido en la espina dorsal de sus pronunciamientos públicos: âLo que importaâ? señalaba El País, âes que las instituciones mexicanas dispongan de resortes para acabar con este intento ridículo de subvertir la democraciaâ?.
¿A que resortes se refiere El País? No cabe duda: a la represión policial y militar del movimiento. De esta manera El País daba la señal para una campaña de agitación a favor de un baño de sangre contra la revolución mexicana, y esta campaña ha alcanzado un grado de paroxismo obsesivo ante los acontecimientos de Oaxaca.
¿Acaso es una casualidad que El País dedique continuamente sus portadas, sus páginas internacionales y sus editoriales a clamar contra el supuesto âcaosâ? de Oaxaca? Por supuesto que no es una casualidad. Quieren preparar a la opinión pública del estado español, narcotizándola con mentiras cada vez más gruesas, y presentar el movimiento de Oaxaca como la obra de unos perturbados de extrema izquierda que utilizan métodos delictivos y criminales, propios del lúmpen, para subvertir la democracia. De paso, muestran a la clase dominante Mexicana la opinión cualificada de un diario que se jacta de crear opinión. Si el Gobierno de Fox o de Calderón optan por intentar aplastar manu militari la rebelión del pueblo de Oaxaca, sabe que podrá contar incondicionalmente con el apoyo mediático de El País que no economizará esfuerzos en demostrar que esa acción criminal está más que justificada. De esta manera, piensan los editorialistas del diario y, detrás de ellos, la clase dominante española, que se conjurara la amenaza de la revolución y continuaran sus lindos negocios en esa nación âde gran peso económico y políticoâ? que es México.
Oaxaca es uno de los Estados mexicanos más castigados por las âbonanzasâ? de la economía libre de mercado, que tanto gusta defender al diario El País. En Oaxaca la mitad de la población la constituyen trabajadores y campesinos zapotecos, mixtecos, mazatecos... Según las cifras oficiales una de cada cuatro personas es analfabeta, el 36 por ciento no terminó la primaria y el 60 por ciento de sus casas carece de servicios elementales. Más de 100 campesinos abandonan diariamente la región en dirección a los EEUU. De los cientos de mexicanos que mueren en la frontera norte todos los años, un porcentaje elevado es oriundo de Oaxaca. El conjunto de la Región está hundida en el desempleo y el analfabetismo, mientras las enfermedades y la desnutrición infantil son la norma habitual para decenas de miles de familias pobres. De toda esta calamidad ¿Quién es el responsable? ¿La Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), o la oligarquía mexicana y sus representantes políticos del PAN y del PRI? Difícil pregunta para El País.
(â¦)
¡Alto a la represión contra el pueblo de Oaxaca!
¡Todo el poder a los trabajadores y campesinos mexicanos!
Sindicat