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Aneu a veure El Laberinto del Fauno
30 oct 2006
D'una forma molt perspiçac, Guillermo del Toro ha trabat una història la mar d'antifranquista.
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"Nunca dejará de asombrarme la incapacidad de aceptar nuestras diferencias"

GUILLERMO DEL TORO

âLAS FRACTURAS QUE TIENE ESPAñA POR DENTRO SóLO LA DEBILITANâ?

El cineasta mexicano vuelve a poner los ojos en los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil española. Tras El espinazo del diablo, el director, guionista y productor firma ahora esta película, una combinación de cine fantástico, cuento de hadas e historia con el que denuncia la brutalidad de la guerra y apuesta por la inocencia. Con la niña Ivanna Baquero en el papel principal, el filme cuenta también con Sergi López, Maribel Verdú, Ã?lex Angulo y Doug Jones, el mismo actor que participó en Hellboy. El laberinto del Fauno, que recibió una larguísima ovación en el Festival de Cine de Cannes, es un relato sin concesiones, donde Guillermo del Toro demuestra absoluta coherencia al no dejarse tentar por soluciones suaves en una historia de guerra, âel quehacer humano más abominableâ?.
LA GRAN ILUSIÃN.- ¿Qué idea le llevó a imaginar esta historia?
GUILLERMO DEL TORO.- Principalmente nació como una historia melliza a El espinazo del diablo y de la inquietud de fabular un poco más sobre la inocencia y la brutalidad.
LGI.- Esta historia se podría contar con cualquier guerra, sin embargo, los hechos suceden tras la Guerra Civil española, ¿por qué?
GT.- Creo que en 1944 se vivía una vaga esperanza en España. Se esperaba que los aliados, una vez vencido Hitler, ayudasen a acabar con el régimen franquista. De este momento se puede hablar muchas veces y de muchas formas: del wolfram que se estaba extrayendo en el norte para enviar a la Alemania nazi, del papel que juega la resistencia española en favor de los aliados, etc. Yo opté por esta parábola o fábula que respondía a mis inquietudes personales.
LGI.- En España se ha radicalizado bastante el ambiente político y quedan heridas abiertas de aquella guerra, ¿cómo cree que va a reaccionar el público?
GT.-Yo creo que la película busca emocionar a través de una fábula. No pretende sostener una verdad soberana o única a nivel político. España tiene divisiones muy anteriores a la guerra civil y creo que, por lo menos desde fuera, son visibles aún ahora. La incapacidad de aceptar las diferencias entre nosotros nunca dejará de asombrarme. Para el mundo, España es un país de enorme importancia política y artística. Las fracturas que tiene por dentro sólo la debilitan.
LGI.- ¿Ha trabajado con alguien la documentación del conflicto y de los aspectos de aquellos años antes del guión?
GT.- Sí. Los hechos exactos que se narran en la película no sucedieron, pero podrían haber tenido lugar. Utilizamos a un asesor histórico que nos ayudó a hacer la situación verosímil. Las incursiones del cuerpo al que pertenece el Capitán Vidal (Sergi López) fueron diferentes a las narradas en la película, pero lo que estamos buscando es una coartada para crear el entorno de la película.
LGI.- La película es muy valiente, usted no hace concesiones, ¿no le tentó suavizar algunos momentos para no asustar al público?
GT.- Creo que el choque entre brutalidad e inocencia requiere de un idea clara. Yo leí testimonios sobre la guerra âinvolucrando ambos bandosâ que me helaban la sangre. Algunos de los incidentes narrados en la película están adaptados de estos testimonios orales. Hoy estamos acostumbrados a la guerra, a oír de ella, a verla en los telediarios con imágenes muy limpitas. Pero la guerra es el quehacer humano más abominable. Es una carnicería hecha en nombre de valores intangibles y perversos. Es imposible suavizar esa parte de la historia.
LGI.- El laberinto del Fauno cuenta muchas cosas, de todas ellas: la libertad, el miedo, la necesidad de otras realidades, el compromiso... ¿qué le interesaba más a usted?
GT.- Yo no creo que la niña huya a otra realidad. El estilo de esta realidad (si es que fuera un escape) sería entonces mucho más idealizado, más âdisneyanoâ. Pero la niña sí utiliza su imaginación para reinterpretar la realidad, para codificarla. En casi todas las instancias de su imaginación podemos ver ecos de su vida cotidiana⦠El comedor del Hombre Pálido, por ejemplo, tiene la misma geometría que el del Capitán Vidal. Idéntica casi en todo.
LGI.- Usted mezcla cine fantástico, de terror e histórico. Es fácil relacionar los dos últimos con la realidad de los franquistas acosando a los âmaquisâ, pero no tanto el primero. ¿Así es como quería contar la historia desde el principio o alguno de estos elementos llegó después?
GT.- No. Desde el inicio sabía que uno de los temas primigenios del cuento de hadas es el tema de la voluntad, de la posibilidad de elegir. Frecuentemente el protagonista encara tres puertas, tres opciones, tres salidas, etc. y la fábula principal en El laberinto del Fauno es una fábula de elección.
LGI.-El elemento de fábula, narrar el relato como un cuento, ¿le convenía para introducir el elemento fantástico o existe una intención más de contenido y metafórica?
GT.- La fábula y la parábola son una de las formas más antiguas y, creo yo, más efectivas para hablar de temas difíciles. Creo que el cuento de hadas que plantea la película va mano a mano con las historias que se van tranzando en la película. El guión plantea una estructura que entrelaza, de manera inexorable las historias. Empiezan en paralelo y poco a poco van ligándose hasta llegar al final.
LGI.- ¿Cómo fue la creación del fauno, del Hombre Pálido, de las hadas...?
GT.- El fauno bebe directamente de los diseños de un ilustrador inglés, Arthur Rackham. DDT en Barcelona lo diseñó sobre esta base. Al hablar con William Stout o Carlos Giménez (componentes del equipo de diseño) citaba también la influencia céltica (en las marcas del cuerpo) o de pintores simbolistas como Bocklin, Schwabe, Rops, etc. El Hombre Pálido evolucionó sobre la idea original de esculpir un hombre viejo y lleno de colgajos de piel. Al ver la escultura que DDT había realizado (muy buena, por cierto) sentí que era demasiado realista, demasiado común. Les llamé inmediatamente e hice un bosquejo de la misma escultura pero con la cara borrada. Como el vientre de un pez raya. Primero pensaron que alucinaba, pero al mencionarles la idea de que los ojos estuviesen en las palmas de las manos ya me vieron con mayor complacencia. Las Hadas son como pequeños micos: sucias y carnívoras. La idea era que el universo mágico se sintiera viejo y sucio, como abandonado e insano. Hubiese sido un grave error hacerlo más limpio y alegre.
LGI.- Ha vuelto a contar con Doug Jones, ¿qué tiene este actor para que usted siempre le quiera esconder tras alguna criatura?
GT.- Hay actores que saben trabajar bajo el maquillaje. Es un don. Ron Perlman lo tiene, Luppi, curiosamente, también, el más dotado de todos es Doug Jones. Ãl tiene un sentido de la elegancia que dota a todas las criaturas que interpreta de una potencia muy especial.
LGI.- Parece que no se lo puso fácil a Sergi López, que le hizo adelgazar, quitarse el acento catalán... ¿siempre pensó en él?
GT.- Hubo algunos productores y directores en España que amablemente me advertían de que no utilizase a Sergi: que si era actor de comedia, que si su voz era aguda, que no iba a parecer un tipo duro, etc. Pero, como todo director, siempre he sido un necio y me empeñaba en ver a Sergi como el actor perfecto para Vidal. Además de ser tan bueno como intérprete, Sergi es uno de los tíos más cojonudos del mundo y se toma muy en serio su trabajo. Trabajaba todos los días en su acento y todos los días le preguntaba yo a Miguel Polo (el técnico de sonido) si en la toma que habíamos hecho le había salido el âfuetâ a Sergi, o sea el acento catalán. Sergi hizo dieta rigurosa, trabajó su voz, hizo ejercicios muy brutales y creo que lo borda como Lobo Feroz de la fábula. España tiene grandes actores que admiro mucho: Sergi, Maribel, Ã?lex, Ariadna...
LGI.- ¿De dónde salió Ivana Baquero?
GT.- Vimos a cerca de 100 niñas para encontrarla. Fue en el proceso usual de âcastingâ, pero Ivana hizo una lectura fenomenal de la escena. Físicamente la torturamos un pelín: le sacamos las cejas, le alteramos la forma y el color del pelo... pero creo que tendrá un futuro brillante en el cine español y mundial.
LGI.- Para el resto del reparto ¿hizo usted muchas pruebas, fueron sugerencias de los coproductores, decisión suya...?
GT.- Una vez más, los bienintencionados consejeros no veían a Maribel Verdú en este rol. Mercedes es un poco Lola Gaos y muchos veían a Maribel como actriz sexy o de comedia. Yo la recordaba en Amantes y en La buena estrella, en donde se le daban genialmente los momentos más oscuros y de peso. Se podría pensar que a Maribel la sugirió Alfonso Cuarón, pero es muy delicado utilizar los actores de otro director. Fue idea mía y hablé con Cuarón como si fuera a pedirle prestada su casa. Recuerdo los pudores que pasaba al mostrarle imágenes de Marisa Paredes a Pedro Almodóvar en El espinazo del diablo. En Maribel, como en Sergi, espero haber encontrado un cómplice para toda la vida. Asimismo, �lex Angulo era visto como actor de vis cómica, pero yo le he admirado siempre. ¡Qué rostro tiene ese tío! ¡Qué nobleza! Y es actor fetiche de �lex de La Iglesia, al que admiro y quiero.
LGI.- Usted no sólo es director y guionista, sino también productor, ¿eso le da más libertad? o, tal vez, ¿lo hace porque es la única manera de arrancar proyectos así?
GT.- Eso de dirigir y producir es jodido, porque todas las noches te vas a casa con un necio. Es como un desdoblamiento astral muy ingrato y brutal. Pero pienso repetirlo en el futuro, da más control sobre el producto
. LGI.- Es magnífico el trabajo de montaje, ¿cuánto ha colaborado usted en él?
GT.- Yo filmo de manera ya un poco prusiana. Hago los trozos de historia uno a uno. Excepto en las escenas de diálogo, no hago cobertura. Hago solamente los momentos que se han de montar. Bernat Villaplana es un gran editor y ha sabido entenderse conmigo y con esta manera de rodar instantánea.
LGI.- ¿En qué fase está Hellboy 2?
GT.- Estamos en preproducción. Viajando a Hungría, Reino Unido... será bastante más compleja que la primera, pero con casi el mismo presupuesto, un reto enorme.
LGI.- Parece que tiene otro proyecto entre manos, 3993, también con conexiones con la Guerra Civil ¿es así?
GT.- Sí. Yo admiro a España. Disfruto trabajando aquí. Almodóvar, Amenábar, Bigas Luna, Trueba... son directores de talla internacional que hacen sus filmes aquí. Hay que aprender de ellos y de gente como Ramón Moya o Bernat o Javier Navarrete. A veces pienso que el cine español gusta más fuera que dentro de España. Siempre que se me permita producir a gente nueva o volver aquí a filmar, yo estaré encantado de regresar. Hay una nueva generación de productores que mira hacia el mundo y hay una nueva generación de cineastas que tienen mucho por contar y no han debutado. Yo sería feliz de ser parte de este momento del cine español.
LGI.- ¿Cannes ha ayudado mucho a vender la película?
GT.- Algo. La ovación final de la película se volvió un fenómeno muy comentado.
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